Disclaimer: Amagami SS and all the characters doesn't belong to me, this fanfic is made for entertainment not for profit.
Título: Nageki no Tenshi (El suspiro del ángel)
Pareja: Tachibana Junichi / Ayatsuji Tsukasa
Notas: Basado entre el fin del Festival del Fundador y los '10 años después' del epílogo.
Rating: T
Género: Romance
Tabla de retos: 30vicios.
Tema: 18. Tabaco
La mujer miró sin mucho interés hacia afuera, por el pequeño ventanal que estaba dispuesto frente a su mesa, desde donde se reflejaban los primeros indicios de la primavera, alegrando y confortando a todo mundo; tenía la determinación para hacer algo ese día, pero eso no impedía que, en cierta medida, se sintiera un poco nerviosa. Para tratar de esconder su cobardía repentina, Tsukasa tamborileaba la mesa, aparentemente abstraída del mundo, aunque en realidad no se perdía detalle de la expresión de su acompañante, que parecía tan nervioso como ella.
—¿Qué pasa, Ayatsuji-san? —la voz de Junichi rompió el silencio, que era aderezado por el olor a tabaco y café de las mesas cercanas y se mezclaba con el perfume de la chica, creando un aroma embriagador, que sólo conseguía ponerlo más nervioso. Ella dirigió sus ojos rápidamente a su encuentro, cargando en ellos cierto toque de amenaza—. ¿Ha pasado algo?
—Sí —su voz se había vuelto dura, afilada como un cuchillo, logrando que el hombre pensara en posibles faltas cometidas y la manera de arreglarlas sin que hubiera lesionados—. Me sigues diciendo... —poco a poco el sonido de su voz se fue haciendo más suave, hasta ser casi imperceptible y la sangre subió a sus mejillas, mientras sus ojos se desviaban de nuevo hacia la ventana—. Me sigues llamando Ayatsuji.
Junichi casi se echó a reír. Ella siempre era así. Y eso era lo que más le maravillaba, el cómo podía ser fría y suave a la vez, el miedo casi infantil que teñía sus preguntas y la manera en la cual se escondía tras gestos más duros.
—Tsukasa —le costó un poco de trabajo decirlo, pero lo hizo sólo para jactarse de que podía, sin tratar de esconder una sonrisa en sus labios.
—Te tardaste —Tsukasa compuso un mohín divertido y se acercó un poco más a su rostro, visiblemente aliviada de que su plan fuera de la manera correcta, con esa mirada juguetona que siempre veía en sus sueños más secretos.
—Tsukasa... —estaba idiotizado, embriagado, perdido. Si alguien le hubiera dicho que Ayatsuji Tsukasa lo volvería de esa manera algún día, se hubiera reído ante el pensamiento, pero ahora... Como por inercia o quizás magnetismo, él también se acercó. Casi podía contar el número de sus pestañas y sumergirse en esos ojos del color de la Luna...
—¡Ejem! —Kaoru depositó ruidosamente dos bebidas frente a ellos, riendo al ver que su broma le había salido tan bien, pues ambos se separaron tan rápido que se golpearon las frentes en el intento—. Salen dos capuccinos.
Tsukasa le sonrió amablemente, aunque por dentro estaba rumiando unas cuantas palabras que quería decirle, pero como todavía tenía las mejillas teñidas de carmín decidió permanecer calmada, como si nada hubiera sucedido. Junichi, en cambio, permaneció en silencio. Si la mujer había tenido el valor de pedírselo, ¿lo tendría él también algún día?
