Disclairmer: Los personajes de esta historia pertenecen a J.K Rowling, yo solamente me dedico a jugar con ellos y con hechos sacados de mi cabecita.
Summary: ¿Qué sucede si Hermione Granger toma una poción por equivocación?A pasos de la Guerra… -¡Armotentia!-, - Te amo Draco Malfoy!-.- Granger, controlate!-
• Están en su 7mo año, Dumbledore vive, ya verán las razones y por obvias razones Snape y Malfoy siguen en el colegio.
Aviso: Este fic contiene palabras fuertes, todavía no decido si lemons ya que no es mi forma de escribir y nunca los hice. Por favor, si hay gente que se sienta ofendida o le molesta, no lo lea. ¡Muchas gracias! Y si lees, Reviews para que me sienta contenta!
Gracias por los ánimos a Sharlotte, Christall y Blackmoon43!
Canción de hoy: Is it any wonder? – Keane. O simplemente la que prefieran (:
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Capitulo II: No es lo que parece.
Rápido, rápido, rápido. No llegaría temprano a Encantamientos. Ahogo un gruñido de molestia, todo por culpa de Malfoy, si el estupido niño engreído, no hubiera acaparado el baño, durante tres horas, ella no estaría corriendo ahora mismo, como una loca desaforada por los pasillos, con su pelo alborotado apenas recogido con un palillo, las medias tan abajo, la pollera más arriba de lo normal mostrando sus largas piernas, la camisa desabotonada en los ultimos y la corbata totalmente mal hecha, para colmo, la tunica era un peso innecesario y si a eso le sumamos el cansancio que venía sintiendo desde hace un par de días, era como una cruel broma del destino.
-Mierda.- Susurro la chica mientras apretaba más el paso, se le hizo ver a su pequeño profesor caminar con el mismo apuro que ella. Una mueca de terror domino su cara, ¡ese pequeñín era más rápido que ella! – Merlín.- dijo en voz alta, mientras corría a todo lo que le daban sus piernas, pasando de esa manera al amigable profesor.
Llegó finalmente a destino, sana, salva y con toda su desprolijidad nada propia en ella. Se sentó al lado de Harry quien la miró sorprendido.
-¿Qué te sucedió Hermione?- Hermione, alzó la vista, para mirar los verdes ojos de su amigo.
-Me dormí Harry, no te preocupes.- Mintió. La castaña puso una mano en su hombro y lo apretó. El solamente sonrío, sin creerle, pero dándole un respiro.
El profesor Flitwick llegó agitado, y cuando por fin se recupero, los Gryffindors y Ravenclaw se dispusieron a escuchar y participar en la clase.
Las clases pasaron rápidamente, para cuando se dieron cuenta, el mes de Agosto se acababa y con el, el ambiente de regocijo que causaba el primer mes de clases.
El trío de oro, estaba sentado en el gran comedor, mientras Ron y Harry bromeaban entre ellos, afortunadamente, ya habían entendido que no podían entrar en su torre y que con Malfoy no pasaba nada, como varias veces le habían insinuado. Como la castaña se arto de negarlo, se dedico a ignorar las preguntas relacionadas con el Rubio. Sus amigos, entendieron que deberían dejar de hablar de el, si no querían que ella les rompiera la cara con uno de sus puños.
Afortunadamente, Hermione se sentía un poco mejor, la debilidad que sentía iba de apoco transformándose en energía, no entendía porqué tenía esos constantes mareos, seguramente le bajaba la presión. No se preocupaba en ir a la enfermería, porque sabía que incrementaría la duda en Harry y en Ron y no la dejarían seguir con sus entrenamientos, ni con sus estudios.
- Herms, te vas a comer eso?- Pregunto su pelirrojo amigo, que por esta vez tuvo la delicadeza de no dirigirse a ella mientras engullía comida.
Hermione miró su plato, que tenía sobras de puré de papas y pollo. Lo miró a el con una sonrisa y negó con la cabeza.- No Ron, cómelo. – Ron sonrió y le sacó el plato de comida de enfrente. – Ronald, no te olvides de que hoy te toca la ronda. Nada de salteártela como la otra vez, eres prefecto y tienes responsabilidades. – Esta vez Hermione utilizo su voz autoritaria, Ron trago con miedo.
-Claro Herms, te juro que no volverá a pasar, solamente me dormí.- La castaña lo inspecciono con ojo critico para luego asentir con una mueca.
-Bien chicos, voy a mi torre, necesito un poco de armonía y Malfoy se encuentra afortunadamente en este salón.- Aseguro la castaña mientras miraba a la mesa de Serpientes, en donde Draco charlaba amenamente con sus amigotes. Tras un mes de convivencia, ella ya había desarrollado la habilidad de saber donde se encontraba Malfoy, sin necesidad de que el se lo dijera, incluso sabía que clases tenía y a que hora, los horarios de Quidditch y cuando se iba a dormir, alrededor de las 11 p.m. pues escuchaba el portazo que siempre daba.
-Que duermas bien Hermione.- Su rubia amiga Luna estaba sentada en la mesa de Gryffindor, le agradaba más de la cuenta estar cerca de Ronald.- Y ten cuidado con los Snorkack.- Hermione asintió mientras callaba a su conciencia que le pedía a gritos, que golpeara la cabeza de su rubia amiga hasta que se de cuenta de que eso no existe.
-Si Luna, lo tendré en cuenta.- Hermione se despidió de su amiga con un beso en la mejilla ya que a pesar de que la exasperaba un poco, era su mejor amiga y siempre le inspiraba ternura.- Adios chicos.- Saludo de esta manera también a Ron que se sentaba a su lado y a Harry y Neville con la mano.
Caminó por los pasillos desiertos, mientras concentraba en su cabeza lo que haría al llegar al lugar, su torre estaba algo lejos del comedor y un poco apartada de los demás lugares y por eso se daba el tiempo de caminar lentamente, le gustaba la soledad que le daba el castillo a estas horas, donde todos estaban cenando y ella estaba sola en ese gran lugar, en donde se sentía como en casa, donde era popular, querida, donde tenía a sus amigos y también enemigos. Frunció el ceño al pensar en eso, pues al instante se le vino a la mente Malfoy. Ese hombre en verdad le hacía la vida imposible, tanto como si le hablaba o si no lo hacía. Era como un pequeño niño que necesitaba llamar la atención todo el tiempo, y ella se la daba.
A unos 15 metros de llegar a su destino, la castaña comenzó a oír voces, al parecer discutían, una era masculina, todavía no la podía reconocer y la otra… La otra le causaba escalofríos.
A pesar de sus miedos, la castaña se dirigió al lugar del que provenían las voces era en uno de los pasillos oscuros en los cuales ella jamás se atrevió a explorar.
-¡Draco, eres un Malfoy y harás lo que yo te digo!- Exclamo esa voz que le provocaba escalofríos, era una voz fría, calculadora y… Furiosa.
-Padre, no puedo hacerlo.- El sonido de una mano chocando con la mandíbula de otra persona retumbo por el lugar, y un gemido de dolor.
-¡Te he dicho que eres un Malfoy, maldita sea! – Grito esta vez la voz, a la que ella reconocio como Lucius Malfoy. Se acercó más y pudo ver a los dos Malfoys, con sus imponentes alturas y sus cabellos rubios, ambos con el mismo color de ojos. ¿Pero qué hacia Malfoy ahí? Seguramente dejo el comedor después que ella y tomó un atajo.
Lo que vio la sorprendió, Draco estaba erguido con elegancia, mientras su padre parado frente a el, mostraba un repudio y un odio hacia su primogénito, le gritaba sin cesar. Pero Draco Malfoy, no se movía seguía con ese gesto de indiferencia y sus ojos increíblemente grises, se opacaban de, lo que ella creía, era ira.
Hermione sufría no poder ayudarlo. No importaban las veces que Malfoy la había insultado, ella no sabía lo que era el desprecio de un padre hacia un hijo. Le pareció tan ruin y asqueroso, incluso para alguien como Lucius Malfoy.
-Padre,- llamó Malfoy con aparente calma que le heló la piel. Y lo miró a los ojos.- No me uniré al ejercito de Voldemort. Arruina tu vida, pero no lo harás con la mía. No serviré a alguien en quien no creo y que no me conviene. Sabes que perderá, Potter es más fuerte. Lo sabes.- El padre de Malfoy respiraba agitado a causa de la ira, Hermione se tapo la boca ante su confesión y valentía, pero tenía miedo por el. Tenía miedo por Malfoy.- Te pido esto como tu hijo, tu primogénito… Padre, por favor, huye con madre, vete escóndete, pídele a Dumbledore refugio y amparo. Por favor Padre, es lo único que te pido. Seré el mejor en todo lo que haga, te lo juro, ni siquiera Granger podrá superar mis calificaciones, venceré a Potter en el Quidditch…- Draco se arrodilló ante su padre, quien sorprendentemente acaricio su cabeza y se la llevo a la panza para luego besarla.- Por favor padre, te lo ruego. Vete, sálvate, no dejes que ese psicópata arruine nuestras vidas. – La voz de Draco se quebraba mientras abrazaba desesperado el torso de su Padre. Lucius Malfoy, lo miro con un amor infinito, que Hermione Granger jamás olvidará.
-Hijo, sabes que nunca te he negado nada… Y esta vez no será la excepción. Los salvaré, solamente, mantente alejado de Slytherin, existen traidores a Dumbledore que estoy dispuesto a desenmascarar. Draco, - Lucius alzó el rostro de su hijo, quien lo miraba con alivio y lagrimas en los ojos.- Eres un Malfoy, no muestre debilidad a nadie, solamente a tu familia. Tu lealtad, es conmigo y tu madre y si tiene novia o enamorada con ella también. No confíes en Zabinni y en Nott, ellos si estan dispuestos a todo por el Poder. Yo también lo estoy Draco, pero soy conciente de que esto destruye a tu madre y a ti. Ahora levántate, no te críe para que llores como niña. – Draco Malfoy rió, pero rió de verdad, sin burlas, sin ironías. Río con su padre, quien al parecer no era tan frío y despiadado como ella creía.
-Gracias padre, juro que no te arrepentirás.- Lo abrazo todavía sonriendo, mientras su padre palmeaba la espalda. Hermione sonrío al ver que no todo era lo que parece, y que los Malfoy en realidad eran tan, o más unidos que la familia Weasley.
Contenta, mareada y algo confundida y avergonzada de haber presenciado un momento tan íntimo en la vida de una familia, Hermione camino con paso apurado pero tambaleante a su torre, sintiéndose un poco débil y no dándole importancia, seguramente se debería a que no estaba durmiendo bien o bien por los entrenamientos.
Pronunció la contraseña viendo el cuadro abrirse, con su visión algo borrosa, no le dio importancia. De repente, sus piernas le fallaron y sintió la cabeza pesada y que todo le daba vueltas. Lo último que escucho fue su apellido en boca de su peor enemigo.
*•
Caminaba tranquilo hacia su torre, ya había arreglado su vida y la de su familia, ahora por fin tendría la libertad de hacer lo que quisiera sin tener que pensar en esa estupida guerra.
Con paso seguro caminando por el oscuro pasillo del cual finalmente pudo salir, divisó una figura femenina pequeña y tambaleante.
-Granger.- Susurro con malicia, dado a su estado de ánimo de euforia sería bueno molestarla un poco.
Camino más rápido así la retendría un poco antes de la entrada, pero lo que vio le heló la piel. Su castaña compañera de torre caía suavemente al suelo. Su corazón se oprimió sin sentido, y corrió a auxiliarla.
-¡Granger!- Grito mientras corría a toda prisa, se tiro al lado de ella mientras tomaba su cabeza, la chica estaba inconciente.- ¡Granger, despierta! ¡Granger, dirán que fui yo quien te mate! – Exaltado y asustado, Draco Malfoy tomó en brazos a su única competencia en estudio y la llevo a la enfermería a toda prisa.- Agradece que la enfermería este algo cerca y que todos estén cenando, sino te hubiera dejado tirada, ratón.- El rubio sintió como ella en su inconciencia se acomodaba más contra su pecho trabajado y suspiraba. – Estúpida Granger.
*•
Abrió los ojos en un lugar desconocido, ¿qué ocurrió?, ¿por qué no recuerdo nada?, se levanto de la cama con olor a desinfectante y entonces lo supo, estaba en el lugar más odiado en el mundo. La enfermería. Miro a su izquierda y vio las camas vacías y pulcramente ordenadas y cuando giro su cara, sin levantarse vio una rubia cabeza posicionada en su estomago. La acaricio con una dulce sonrisa, ¿quien sería? Su pelo era suave y lacio, agradable al tacto y al parecer muy bien cuidado. No recordaba a nadie con ese color de cabello, excepto...- Malfoy!- Grito la ojimiel sorprendida y asustando a Malfoy quien estaba dormido sobre su estomago.
-Granger, ¿no te enseñaron que molestar el sueño de los demás es de mala educación?- El rubio la miro con antipatía, que ella supo ignorar.
-¿Qué hacemos aquí Malfoy?- Le preguntó evidentemente incomoda por la oscuridad de la noche que solamente cortaba la luna llena y el lugar desierto sin pistas de Madame Pomfrey.
-Bien Granger, esta es la historia oficial: Yo llegaba a la torre y tú estabas tirada en el suelo con todo tu pelo de escoba revuelto por el piso y miles de hormigas en el.- Hermione instintivamente se llevo una mano a su cabello. Malfoy río quedamente.
-Estupido.- Hermione lo fulmino con la mirada.- Ahora dime la verdad, ¿qué hacemos aquí?- Se sentó en la cama, viendo como el se recostaba en la silla cruzando los brazos y mirándola con cara calculadora.
-Te desmayaste y te traje aquí, pero Pomfrey no aparece. Y la verdad no sentía ganas de ir a buscarla por todo el puto castillo.- Respondió con vos fría y pedante.- Además deberías agradecerme de que te traje aquí. Mis brazos te tocaron. – Una sonrisa torcida se acentuaba en sus labios.
-¿Tus brazos contaminados?- Esta vez la que sonrío fue Hermione.- Gracias de todos modos Malfoy, ya estoy bien y ya me voy.- La castaña de grandes ojos se paro de un salto, se mareo y se cayo hacia atrás, en la cama otra vez.
Una carcajada la hizo salir de su confusión.
-Oh sí, la verdad es que te veo muy bien. Lindas piernas Granger.- Inmediatamente la castaña se estiro la falda del colegio que llevaba y miro mal a Malfoy. Roja como un tomate.
-Cállate Malfoy.- La castaña frunció el ceño mientras se metía dentro de la cama nuevamente, arrugo la nariz al sentir el olor de desinfectante. – Odio este olor.- Pensó en voz alta. Malfoy sonrío.
-Granger, ¿estas embarazada?- Hermione abrió los ojos como platos y se llevo la mano a la boca.
-Estas loco Malfoy! – Le chilló la castaña, Malfoy volteó los ojos.
-Vamos, es lo más normal del mundo. ¿De quien es? ¿Potter? ¿La comadreja? ¿Neville? - Hermione sintio arcadas.
-Malfoy, eres un asco.- El rubio rió al ver su cara de asco.- ¡Y NO estoy embarazada, por todos los cielos! ¿Como puedes pensar algo así?- El rubio se paro de su silla y camino por la habitación.
-Bueno Granger, no es muy difícil. Te desmayas, te mareas, hueles cosas que no existen y tienes arcadas.- Hermione rodó los ojos. – Esas son suficientes razones para estar embarazada.
-Malfoy, eres un idiota.
-Qué halago.
-Estúpido, no es un halago, lo digo en serio: Eres un idiota. El más grande que vi. – Hermione se cruzó de brazos enojada.
-Claro Granger, el más grande que viste. – Le contesto el rubio con el doble sentido impregnado en su voz. Hermione se ruborizo tanto que le hizo competencia al pelirrojo pelo de su amiga.
-Hazle un favor al mundo y suicídate - En ese mismo instante las puertas de la enfermería fueron abiertas.
-¡Señorita Granger! ¡Jamás pensé oírla decir eso! Pensé que era más cordial y buena.- La regordeta Madame Pomfrey hacía acto de presencia en su enfermería. Y Hermione nuevamente, estaba más roja que cualquiera de los Weasley.
-Lo siento Madame Pomfrey, era una broma entre Malfoy y yo.- Hermione le mandó una mirada a Malfoy, rogando que le siguiera en el juego. Ella era la perfecta Hermione Granger. ¡Siempre adorable y buena! ¡No iba a perderlo todo por un imbecil como el!
-Sí Madame Pomfrey, estar en la misma torre no hace tener esta clase de… Intimidad.- El rubio camino elegantemente hasta posicionarse al lado de Hermione, quien estaba sentada en la cama. Hermione sonrío nerviosa. – De cualquier manera, Granger esta enferma.- Y ahí se le fue la sonrisa, ella no estaba enferma! Solamente se desmayo!
-Malfoy, no estoy enferma, solamente me desmaye.- Un chillido y los pasos apurados de Madame Pomfrey resonaron en el lugar.
-Señorita Granger! ¿Se ha desmayado? ¿Por qué no me han buscado antes? A ver…- Tendió a Hermione en la cama y la examino con su varita. Después de 15 minutos, le sacó sangre y la examino nuevamente, un suspiro de alivio resonó en la enfermería.- Bien Hermione, lo único que tiene usted, es que se salta la alimentación, a eso le sumamos los ejercicios tanto mentales como físicos.- La miro con autoridad y censura. – No debería exigirse tanto Hermione, le daré una poción para que pueda dormir por hoy y con eso irá a su habitación acompañada de Malfoy.- el rubio las miro y asintió con el ceño fruncido. El solo esperaba que nadie pueda verlos.
-Sí Madame.
Los siguientes minutos, la pasaron jugando al "Te miro, me miras, no te miro más". Afortunadamente, no había tensión o por lo menos no se sentía. Hermione se tiro más en la cama y se arropó mejor, hacia mucho frío. Al parecer estaba en un estado de Anemia, y tendría que comer más. No debería saltearse más comida si quería estar en forma y con las energías necesarias para los éxtasis y la guerra. Se estremeció al pensar en la guerra, y en todo lo que eso conlleva. Muertes, heridos, mortifagos. Tenía miedo, por Harry, por Ron, por sus amigos, sus profesores y su familia. Tenía miedo por ella. Ella quería vivir y ser grande, tenía sueños y esperanzas, con la P.E.D.D.O y con demás leyes mágicas que quería aplicar, quería formar una familia grande y linda, llena de amor hacia sus hijos y hacia su esposo.
Ella quería vivir. Ella iba a vivir.
-Muy bien, señorita Granger. Aquí está la poción, bébasela toda, la veré mañana por la mañana, ¿si? – La castaña asintió mientras olía el perfume. Era un olor familiar, Olor a un libro nuevo, chocolate y perfume elegante y caro. Le gustaba ese olor, le recordaba a alguien, pero no sabía a quien. Se encogió de hombros y bebió la poción.- Muy bien, señor Malfoy usted puede quedarse con ella. – Malfoy asintió, más por compromiso que por querer. Sin embargo, algo le obligaba a quedarse. – Señorita Granger, ¿esta bien?
Hermione respondio asintiendo suavemente, cerrando sus ojos. Solamente escuchaba voces que se alejaban, dejandola a ella, en un profundo sueño. Dormida, soñando con nada en particular.
La dejaron simplemente durmiendo. En paz.
•*•*•*•
Creo que todos están sorprendidos con la relación que llevan Lucius y Draco, la verdad yo iba a hacerla un poco más violenta y negativa. Pero me parecía sumamente cruel, el hecho de que Draco le rogara a su padre que huyera con su madre y que como respuesta Lucius le hiciera un Crucio.
Además creo fielmente, en el hecho de que Lucius es un ser frío y prepotente con el resto, pero ama con locura a Narcissa y a Draco. Lo creo con cada célula de mi ser, de cualquier manera, los hechos irán apareciendo mientras avance la historia.
Gracias por leer, mucho amor y paz.
Un Review me llenará de alegría el cuerpo! :D
Mila.
