Disclairmer: Los personajes de esta historia pertenecen a J.K Rowling, yo solamente me dedico a jugar con ellos y con hechos sacados de mi cabecita.

Summary: ¿Qué sucede si Hermione Granger toma una poción por equivocación?A pasos de la Guerra… -¡Armotentia!-, - Te amo Draco Malfoy!-.- Granger, controlate!-

Están en su 7mo año, Dumbledore vive, ya verán las razones y por obvias razones Snape y Malfoy siguen en el colegio.

Aviso: Este fic contiene palabras fuertes, todavía no decido si lemons ya que no es mi forma de escribir y nunca los hice. Por favor, si hay gente que se sienta ofendida o le molesta, no lo lea. ¡Muchas gracias! Y si lees, Reviews para que me sienta contenta!

Gracias a todas las que comentaron, tengo una gran sonrisa en el rostro.

¡Gracias, gracias, gracias!

Cancion de hoy: Crush – Glee Cast Version y luego Teenage Dream – Katy Perry, o simplemente lo que prefieran
!

IMPORTANTE: Va a llegar un momento, en el que el capitulo ya comienza a ser narrado por ellos, se me hace muy difícil seguir siendo narradora omnisciente.

*•*•*•*

Capitulo III: Poción.

El sol salía como cada mañana iluminando una chica de largas pestañas, nariz pequeña y respingada, labios pequeños y llenos, y un largo cabello entre castaño y rubio que se esparcía por la almohada. Se estiró y bostezó mientras maldecía al sol por no dejarla dormir más. Abrió los ojos, los volvió a cerrar y los abrió nuevamente, acostumbrándolos a la luz.

Se levanto despacio, a pesar de querer dormir un poco más se sentía bien, con energía y alegría. Quería correr y soñar con un mundo de flores y chocolates.

Sus adormilados ojos captaron un rostro fuerte y hermoso, como el de un ángel. Y entonces sucedió.

Algo hizo boom, y luego Bang. Y de repente una sensación de calidez y de increíble deseo por besar los labios de cierto rubio que dormía con la cabeza encima de la cama. Se acerco en cuatro patas hacia donde estaba su rubio compañero de habitación y se recostó de modo que su cara y la del chico quedaran a centímetros.

Hermione acarició su rostro con sutileza y una dulzura infinita, sus grandes ojos marrones y curiosos le buscaban algún defecto y no los encontró. Observo sus largas pestañas rubias, su tez blanca más no pálida, su hermosa nariz masculina, sus pómulos, su frente, su fuerte mandíbula, y sus labios. Esos labios finos y largos. Esos labios que ella ansiaba besar.

Y así lo hizo. Hermione Granger, acercó sus labios a los de su enemigo. Y le dejo un calido beso en el. Pero no se resistió y beso sus parpados, su nariz, su mandíbula, sus mejillas, su frente y después volvió a sus labios. Como no encontraba respuesta, se dijo así misma que sería mejor levantarlo, el sol estaba un poco bajo, así que serían las siete a.m, y no quería que su amado y ella llegaran tarde a clase.

- Draco.- Le llamo ella con voz dulce. El Slytherin se removió un poco al escuchar su nombre.- ¡Draco, levántate! – Insistió la muchacha, esta vez sacudiéndole el fuerte brazo del chico. Malfoy abrió los ojos y tal como lo hizo la castaña anteriormente, los cerró y abrió nuevamente, acostumbrándose a la luz del sol y a donde estaba. Pero los volvió a cerrar con pereza. El tenía sueño y no le importaba lo que le pasara a la sabelotodo.

Hermione sonrío con dulzura.- Amor, basta de juegos. ¡Levántate ya!- Y si antes Draco Malfoy no quería abrir sus ojos, después de escuchar esas palabras, fue más fuerte que él. Se levanto de un tirón y abrió los ojos tan grandes que Hermione pensó que se le saldrían en algún momento.

-¿Qué?- El rubio se pego mentalmente, ¿esa era la única palabra que el podía articular? Maldito imbecil.

Hermione lo miró con sus grandes ojos marrones y se tiró a su cuello quedando sentada en su regazo. Le sonrío como maniática y le acaricio la cara.- ¡Por fin puedo ver tus hermosos ojos grises, que iluminan mi día desde que te conocí!- Draco sorprendido y a la vez malhumorado arrugo su ceño y levantó una ceja mirándola feo.

Eso había sonado muy cursi.

Hermione se encargo con uno de sus dedos y la dulzura que antes no existía en ella hacia el rubio, de borrar el ceño fruncido.

-¿Qué?- Esta vez, el rubio se pego en la frente de verdad con una mano. Hermione lo miro preocupada.

-Cariño, ¿porque te golpeas?- Hermione tomó la mano con la que antes el rubio se había golpeado y la beso para luego llevarla a su mejilla.

Malfoy finalmente reaccionó, sacándole la mano y levantándose de la silla con tanta violencia que tiró a la Gryffindor al suelo. Hermione sollozó por el golpe y el rechazo.

-¿Qué, en nombre de toda la mierda, es lo que te sucede esta mañana Granger? – Le gritó el chico. Hermione sollozó nuevamente, no le gustaba cuando su osito polar le gritaba.- ¿Y ahora por qué lloras? – Le volvió a preguntar ablandándose un poco más, odiaba ver a las mujeres llorar.

-Por qué me estas gritando, osito. ¡Sabes cuanto lo odio! – Y si antes Draco Malfoy se había ablandado ahora definitivamente se volvió a endurecer. ¿Qué carajo era eso de Osito? – Además no entiendo porque te pones así. Tu me amas yo te amo a ti, seremos felices y tendremos hijos rubios y de ojos grises.- Hermione se levanto con sus dos manos entrelazada y una mirando soñadoramente hacia la ventana. Malfoy la miro como si tuviera tres cabezas.

-Granger, estas oficialmente loca.- Malfoy negaba con la cabeza mientras se pasaba una mano por su pelo, tratando de arreglar esos mechones que se escapaban.

-Por ti, osito polar. – Hermione se acerco a él, rodeo su cuello con sus brazos y le dio un beso en el cuello. Lo abrazaba con fuerza, sin quererlo soltar. Malfoy no respondía pero Hermione estaba contenta a pesar del extraño dolor en el pecho.

-¡Granger, basta de osito plomar! – Le dijo harto de la situación sacándose de encima a Granger, quien ni bien fue apartada de él se llevó una mano al corazón y se le caían las lagrimas sin poder evitarlo. – ¿Y ahora que te ocurre? ¿Te he roto el corazón?- Pregunto el buscador con sorna. La castaña gimió mientras asentía con la cabeza, el dolor del pecho no la dejaba pensar.

-Draco, me duele el pecho.- Le respondió ella con la voz que apenas le alcanzaba. El rubio se alejo unos pasos para caminar hacia la salida.- ¡Draco!- Dijo lo más fuerte que pudo, en su voz se denotaba la desesperación.

-¿Es que no te das cuenta que me importa poco si te mueres ahora? Me pusiste de muy mal humor Granger. – Hermione sollozó y se fue deslizando hasta el suelo, Malfoy evitó mirarla porque sabía que le daría pena y se quedaría con ella.

-Draco me duele mucho.- Ahogada por los sollozos y los gemidos de dolor, a penas escucho esa confirmación.

Draco frunció el ceño. ¿Cómo podía dolerle el rechazo de el hacia ella? Y entonces el rostro de Draco se tiño en comprensión. Ayer Madame Pomfrey le dio otra poción, bastante distinta a la de dormir.

-Amortentia.- Susurró para si mismo mientras giraba en busca de su compañera. Y la encontró tirada en el suelo con los ojos cerrados y un par de lágrimas, estaba inconciente.- Estúpida Granger.

*•*•*•*.

- Señor Malfoy, ¿que sucede? – Madame Pomfrey se sorprendió al ver llegar al rubio tan apurado y asustado. Se preocupó.

- Es Granger, al parecer le dio otra poción y no la del sueño.- Madame Pomfrey arrugo su ceño enojada.

- ¡Cómo se atreve a insinuarme siquiera que he confundido la poción! – Malfoy rodó los ojos mientras escuchaba sus gritos. - ¡Soy una enfermera respetada en todo mundo mágico! ¿Es qué usted no tiene consideración? Irrespetuoso, mal educado.

-Granger se ha desmayado porque le dije que no me diga osito plomar.- Madame Pomfrey abrió sus ojos sorprendida. Se giró buscando en la habitación las pociones, las encontró en el conocido estante y camino con rapidez hacia el. Tomó con desespero las dos botellitas similares del estante, y vio su nombre uno decía Sleeping Draft y el otro decía Amortentia.

– ¡Por Merlín!- Gritó Madame Pomfrey.- ¡Nunca me paso, nunca me paso! – Pomfrey siguió divagando mientras caminaba por el lugar con las dos botellitas en la mano y Draco Malfoy la miraba desde la puerta, preguntándose que carajo hacía parado allí.

Cuando Pomfrey se compuso de la fatídica falla en su carrera y según ella la única mancha en su expediente, se dirigió casi corriendo a la enfermería y Draco la siguió apurado. Pomfrey le había advertido que no hiciera nada que atentara contra el bienestar de su compañera, eso incluía rechazarla. El rubio se tragó sus palabras, pero maldijo a la enfermera incompetente. Como ella le había dado la poción equivocada a la sabelotodo, ahora el la tendría que aguantar hechizada.

Llegaron a la enfermería, se encontraron con Hermione sentada en la cama mirando fijamente hacia una ventana, la castaña al escuchar los apurados pasos giró la cara hacia las puertas de la enfermería.

Una gran sonrisa se acentuó en sus labios y se paró inmediatamente para luego correr como loca y colgarse por el rubio a horcadas. Draco casi se cae para atrás por suerte el estaba preparado, sabía que tenía que hacer para que Granger no sufriera más de la cuenta, así que la cargo mejor, haciendo que su brazo izquierdo rodeara la pequeña cintura y la alzara un poco más, Hermione rió al ver que correspondía su abrazo. Malfoy gruñó. Hermione rió una vez más.

-Lo siento Dragoncito, juro que nunca más te llamare Osito Polar. – Le aseguró la Hermione hechizada mientras agarraba su cara y le plantaba un beso de los que solo se ven en telenovelas.

Malfoy se sorprendió por unos momentos y luego se quedo quieto. ¡Granger lo estaba besando! ¡Y de una manera nada santa, Al diablo, el era hombre, no una roca! Tomo a Hermione pasándole un brazo por debajo de su trasero sin tocarla verdaderamente. Hermione suspiro y sonrió entre el beso y acaricio el rostro de Malfoy y cuando quiso profundizar el beso una voz incomoda los interrumpió.

-¡Estos jóvenes de hoy en día! – Grito escandalizada Madame Pomfrey, al instante Hermione dejo de besar a Malfoy haciendo un puchero que al Slytherin se le antojó muy lindo. – ¡Granger, bájese inmediatamente de su compañero! Qué escándalo, por favor…- Madame Pomfrey se encargaba de mascullar cosas para si misma mientras Hermione se baja del rubio y arreglaba su uniforme.

-Madame Promfrey,- llamó Hermione con voz clara y calmada. Hasta parecía que no estaba hechizada. – ¿Estoy hechizada verdad? – Madame Promfrey la miró impresionada.

-Así es Señorita Granger. Ha sido un error mío lo lamento mucho.- La enfermera bajo la mirada apenada.- Le aseguro que nunca me ha sucedido. – Draco rodó los ojos y Hermione sonrío con gentileza.

¿Tomé amortentia cierto? – Cuestionó la castaña.

-Sí. – Respondió claramente la mujer enfrente de ellos.- su antídoto no es difícil de crear, pero usted estará así por lo menos dos meses y Malfoy tendrá que cuidarla lo más que pueda.- Los premios anuales abrieron los ojos como platos. Uno asustado y asqueado y la otra asustada también y emocionada.

-¿Dos meses? Madame Pomfrey, se bien lo que es la Amortentia, podría morir si no tengo respuestas. Es muy peligroso.- Hermione se llevo sus manos unidas a su pecho, con miedo y una obsesión corriendo por sus venas. Obsesión por Draco Malfoy.

-Lo siento señorita Granger, estamos en tiempos de Guerra y el Profesor Snape, se encuentra en una importante misión.- La miró a los ojos con complicidad, aunque Draco tambien lo sabía.- Tendrán que aguantar. No le queda otra opción. – Entonces miró a Malfoy.- Señor Malfoy, ¿Podría hablar un minuto con usted?- Malfoy quien estaba todavía en Shock la miró y asintió.

Sí.

-Dragoncito,- Llamó con voz melosa la castaña. A Malfoy se le heló la piel.- Te estaré esperando afuera, no tardes!- Se acerco saltando y le dio un beso en la mejilla, para después guiñar un ojo. Malfoy se estremeció.

Draco Malfoy POV.

¿Qué cosas más me pasaran? ¿Esto es Karma Merlín? Por que si lo es te pido que me tengas piedad. He sido bastante bueno, digo casi muy bueno. No tanto como San Potter, pero he donado mis ropas más caras (obligado por Madre) a un hogar de gente necesitada, he… He sido bueno con los menos afortunados que no son tan hermosos, ni tienen tanta gracia, no he sucumbido ante las insistencias de mi padre por entrar del lado oscuro.

¿Por qué, en nombre de toda la mierda, me has elegido a mí para que me haga cargo de la estúpida-soy-perfecta-y-sabelotodo-Granger? ¿No he padecido lo suficiente al estar encerrado en esa Torre de mierda todo el santo día con ella, y más encima aguantarme las ganas de insultarla y castigarla por creerse mejor que yo?

Al parecer no.

Estúpido, estúpido Merlín. Viejo estúpido que no sirve para nada.

El no sabe lo que es tener que ser Draco Malfoy, tan pulcro, frío y elegante. Que era la envidia de mujeres y hombres.

El no lo sabía.

Prepárate Merlín, cuando vaya arriba te romperé la cara, pero antes… Te cortaré esa asquerosa barba que tienes.

Que no es sexy.

Seguí a Madame Pomfrey hasta su oficina luego de la no agradable sugerencia de Granger.

-Señor Malfoy,- Comenzó con voz autoritaria mientras se sentaba en una silla y me señalaba con una mano la silla enfrente a esta, carraspeo y continuo hablando.- Entiende usted por lo que está pasando Granger, ¿no? – Asentí mientras la miraba fríamente. – Bueno pues, es necesario que usted evite… ¿Como decirlo? Sí, que evite rechazarla. Ya que esto le causará un dolor físico aparte de emocional. Si ella sufre mucho de rechazo, llegará a circunstancias inimaginables para usted, y para ella. - Ahora la voz de la enfermera decrépita que enfermo a la estupida castorcita, se oscureció tratando de darme miedo. Patético. – Hermione puede intentar matarse si usted no finge corresponderle el sentimiento.

Madame, sé las consecuencias de la Amortentia, Granger no es la única inteligente.- Le dije con hastío, La enfermera me fulminó con la mirada. Yo solamente la miré como si fuera un bicho.

-Bien, señor Malfoy.- Escupió mi apellido y me miro con una ceja alzada.- Le pediré algo que jamás he pedido a nadie. Miéntale. – La miré sin ninguna expresión aunque por dentro estaba helado. – Dígale que la ama y que se casaran, porque no estoy segura de que el tiempo que yo les dije sea el verdadero. – Trague saliva esta vez convertido en un iceberg.

-¿Qué quiere decir?- Cuestioné, rogando que en mi voz no se notara el ligero temblor que sentía.

Quiero decir, que es muy difícil que se encuentren los elementos necesarios para el antídoto ahora, en plena Guerra.- Pomfrey dio un suspiró e hizo una pausa dramática. La miré colérico. – Severus no está en condiciones de ir por Londres buscando los elementos. Es probable que Granger, esté así también durante la guerra.- Abrí mis ojos sorprendido. Y negué firmemente.

-No puede, ella querrá luchar.- La enfermera me miró de manera obvia.

-Si ese es el caso, usted la convencerá de que ella no luche.

-Madame Pomfrey, yo si lucharé y si yo lo hago ella querrá…- Me corté, trague mis palabras y me levanté lentamente. Tenía a una sangre sucia, ratón de biblioteca en mis manos. Ella sería algo así como mi esclava.

-Señor Malfoy, le ruego de todo corazón que piense bien que va a hacer cuando llegue el momento, Hermione es una buena persona y lastimosamente lo ha visto a usted antes que a nadie. Le voy a pedir que sea conciente de este hecho y de que de usted depende de la buena salud física y mental de su compañera de torre. – Me miró severamente y después siguió con su perorata.- Avisaré a Dumbledore y a los profesores de casa. Le vuelvo a repetir. Miéntale, pero trátela con respeto. No le deje ir más allá de lo que usted considera. Y por sobretodo, trate de que las personas no se enteren, si se enteran Hermione será la burla de todos.- Termino ella con voz triste. La miré un segundo y la entendí. Falló y por ese fallo la salud de una alumna corría peligro. Me alegraba de que estuviera triste. Por ella tendría que soportar hasta quien sabe cuando a la hechizada sangre sucia. – Puede retirarse. Por favor, no atiente contra la salud de su compañera.

-No lo haré, la cuidaré. Ella es mi responsabilidad.- Dije lo más maduro que podía. Era cierto que me encantaba verla molesta y que no era de mi agrado. Pero no dejaría que muriera y menos por una estúpida poción.

End Draco Malfoy POV.

•*•

Hermione Granger POV.

Me senté en el suelo de la enfermería mientras meditaba acerca de lo que me estaba pasando. Estaba Hechizada, enamorada de Draco Malfoy. El ser más perfecto, hermoso, bueno y elegante, mi perfecto príncipe azul de ojos grises como el cielo de Londres y hermoso cuerpo. Y su cabello tan lacio como ninguno que caía libremente sobre su frente en un fino flequillo. Con su piel tan suave y sus rasgos de realeza. Suspiré como una estúpida.

Maldita Amortentia.

Aunque, me gustaba sentir esto, mariposas en la panza cuando lo besaba, un mareo cuando lo tocaba y abrazaba, esas ganas irrefrenables de no dejarlo salir nunca de la habitación. El me amaba también sentía lo mismo, lo sé, lo siento.

El tenía que sentir lo mismo. Era mi amor y yo era el suyo.

Y nos casaríamos sí, pero todavía era muy pronto para hablar de eso.

¿Qué estaría hablando con Madame Pomfrey que yo no podía saber? ¿Sabía que estaba hechizada, enamorada de mi perfecto Dragón, que escondían? No veo la hora de que salga y que podamos ir a nuestra sala común.

Ooooooh, se oye tan bien, "nuestra", nuestra casa, nuestra sala, nuestro cuarto, nuestros hijos, nuestrasNuestras ¿mesas?

No importa, ¡todo era nuestro! Nuestro, de ambos, mío y de él.

Volví a suspirar como una loca demoníaca y me resigne, la poción era más fuerte que la antigua Hermione que aún vivía allí.

-Ya qué…- Recosté mi cabeza contra la pared y cerré mis ojos mientras sentía en el pecho el amor que profesaba la poción hacia Draco, en mis venas, en mi sangre, en mi piel.

-Granger, - Su voz me saco del ensimismamiento, abrí mis ojos rápidamente y me levante de un tirón. Le sonreí y lo abracé por el cuello. Sentí como se tensó.

-Hola amor.- Pese a que la Hermione antigua me rogaba piedad yo le besé en la boca, apretándolo contra mi. Era maravilloso, perfecto, sincronizado. Draco apretó mi cintura con una mano, acariciando mi espalda con la otra.

Lo apreté aun más sin querer romper el beso. Aunque finalmente Draco me separó de sus labios, le sonreí y bese su barbilla hasta darle atención a su fino cuello, besandolo, lamiendolo. Oí a Draco suspirar.

-Granger, vamos a la sala común ¿sí?- Deje de besarlo y lo miré con mala cara. El me dio una media sonrisa que no llego a sus ojos.

-Está bien amor, lo que tu quieras.- Bese sus labios por ultima vez, con dulzura y amor y luego lo agarré de la mano, suspirando.

¡Cuanta ilusión caminar de esta manera con el futuro padre de mis hijos! Todo el mundo sabría que el era mio. Solo mio.

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Primero y principal: SIENTO NO HABER ACTUALIZADO HASTA AHORAAAAAAAAA, lo siento mucho ¡ es solo qué, se me fue la inspiración y la verdad no tenía tiempo ni la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo. Acá está el cap, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.

Para el otro prometo que no tendrán que esperar demasiado. Muchos besos.

Mila.