Capítulo 4

El despertador interrumpió mi sueño. Eran las siete de la mañana. Como pensé. Estas pocas horas de sueño no sirvieron para nada.

Me levanté y entré en el baño. Al verme en el espejo recordé la causa de mi falta de sueño. La noche anterior no podía haber sido peor. Hoy tengo que encontrar una solución a este problema. Pero será mejor que primero me de una ducha. Y además tengo que ir a la escuela.

El agua de la ducha me ayudó a despertarme. Al salir me puse mi uniforme, preparé mi mochila y miré por la ventana. Vi un auto estacionado en la puerta. Recordé que Tsuruga-san me había dicho que iba a llevarme a la escuela ese día, como precaución para que no me encontrara con el acosador, así que decidí no preocuparme por ese tema por el momento. Tengo que hacer algo. No puedo seguir molestando a Tsuruga-san por este asunto. Tal vez deba contratar un guardaespaldas o algo así ¿Pero en qué estoy pensando? El dinero que gano me alcanza solo para cubrir mis necesidades básicas, ni siquiera puedo darme el lujo de comprarme ningún buen maquillaje, así que la opción del guardaespaldas queda descartada.

No quería hacer esperar a Tsuruga-san. Me peiné rápidamente y bajé corriendo las escaleras. Me encontré con la dueña de Darumaya.

-Buenos días Kyoko-chan. Legaste muy tarde anoche ¿Has dormido bien?

-Buenos días –la saludé inclinándome.- Si, dormí bien –no era totalmente mentira. Había dormido bien el poco tiempo que lo había hecho.- Discúlpeme, debo irme, me están esperando –dije mientras me acercaba a la puerta.-

-¿No vas a desayunar nada? Llévate esto para comer por el camino –me dijo dándome una bolsa con algunas galletas.-Las hice ayer, espero que te gusten.

-¡Muchas gracias! Nos vemos luego.

Salí corriendo hacia la calle. Tsuruga-san estaba esperándome recostado contra su auto. Espero no haber tardado demasiado. Lo que menos quiero en este momento es quitarle su valioso tiempo.

-Buenos días, Mogami-san –saludó con una sonrisa en la cara.-

-Buenos días Tsuruga-san. Perdón por hacerlo esperar.

Tsuruga-san se quedó mirándome unos momentos. ¿Por qué me mira tan detenidamente? ¿Qué tengo? ¿Está sucio mi uniforme? ¿Me habré olvidado de ponerme los zapatos? No, todo está en su lugar.

-¿Pasa algo, Tsuruga-san? –decidí preguntarle finalmente.-

-No, nada. Es solo que el uniforme te queda muy bien –dijo con una expresión divertida.- Vamos, sube, te llevaré a la escuela.

Me abrió la puerta del auto y subí. No se como le puede gustar el uniforme. Y yo creía que era la única a la que le gustaba.

Cuando él se sentó en el asiento del conductor pude ver bien su cara. Parecía muy cansado. Ahora que lo veo bien, me parece que tiene puesta la misma ropa que anoche. Oh, no, no será que…

-Tsuruga-san, perdón por la pregunta, pero ¿No habrás pasado toda la noche frente a Darumaya no?

-Me atrapaste, Mogami-san. Pensé que no te darías cuenta.

-Lo siento, lo siento, lo siento –repetí una y otra vez. Nunca me perdonaría que él haya pasado toda la noche en su auto.-

-No te disculpes, no hace falta. No podía dejarte sola sabiendo que hay alguien persiguiéndote. Lo más importante ahora es mantenerte a salvo. Además, fue como acampar, y con la calefacción no la pasé nada mal –dijo tratando de hacerme sentir mejor.-Y hoy no trabajo, así que no te preocupes.

-Gracias. No se que otra cosa decirle. Perdóneme por molestarlo. Pero ya no hace falta que se preocupe por mi. Hoy voy a pensar que hacer con este asunto, voy a tratar de encontrar alguna solución.

-Quédate tranquila. Ya pensé en eso. Pero ya llegamos ¿A que hora sales?

-A las tres ¿Por qué?

-Entonces te estaré esperando a las tres, y te contaré mi plan para solucionar esto.

-No tiene que molestarse, puedo volver sola. No necesita… -no me dejó seguir hablando.

Me abrió la puerta para que saliera. Una vez que salí del auto lo miré. Me pareció verlo preocupado por unos momentos, pero lo ocultó con una sonrisa.

-Nos vemos a las tres. Cuídate.

Arrancó el auto y se alejó rápidamente, sin dejarme oponerme a su idea de pasarme a buscar. Tenía que pensar alguna manera de agradecerle esto una vez que todo esto se solucionara.

Entré a la escuela, no era conveniente quedarme afuera. Por suerte ese día no tenía ninguna materia difícil. Podía dedicarme a pensar en como solucionar este problema. Todavía tenía la bolsa con las galletas en la mano. Comeré algunas. Siempre es más fácil pensar con el estomago lleno.


Hola! ^.^

Acá les traigo el capítulo 4. Espero que les guste :)

Quiero agradecerles por los reviews y los favoritos, que me dan muchas ganas de seguir escribiendo para poder traerle lo mas pronto posible cada capítulo!

El capítulo siguiente va a ponerse un poco mas interesante, ya tengo la idea (no se por qué todas las ideas se me ocurren a la noche, cuando me voy a la cama y mi mente empieza a vagar XD), pero me falta escribirlo, así que seguramente lo voy a subir mañana.

Cuídense! Bye!