Capítulo 5
La mañana pasó sin ningún suceso importante. Todas las clases fueron normales, o por lo menos eso me pareció a mí. No pude prestar atención a nada de lo que dijeron los profesores. Estuve todo el tiempo mirando por la ventana, pensando qué sería lo que Tsuruga-san había planeado. Espero que no se meta en problemas por mi culpa. No podría vivir con esa carga en mi conciencia.
Entre tantos pensamientos, llegó la hora del almuerzo. No tenía hambre, pero igualmente decidí ir a comprar algo para tomar, y así también poder caminar un poco para relajarme.
En momentos como ese, agradecía no tener relación alguna con mis compañeros, ya que no estaban atosigándome con preguntas acerca de mi estado de ánimo. En algunas ocasiones los había oído hablar sobre mi, cosas como 'ni siquiera ha terminado la secundaria y ya está grabando videos musicales o dramas' o 'debe creerse superior a nosotros'. Pero eso era lo menos importante en este momento.
Cuando llegué a la cafetería me di cuenta de que me había olvidado el monedero en el salón de clases. No tengo que dejar que esta situación me afecte tanto, después de todo, creo que la escuela es bastante segura.
Volví al primer piso, donde estaba mi salón. Entré y abrí mi mochila, y lo primero que vi fue algo que no estaba allí antes. Espero que no sea lo que estoy pensando…
Era una caja rosa, un poco más pequeña que una caja de zapatos, y tenía pegado un sobre. Al abrir la caja pude ver que tenía dentro pétalos de rosas. Pero ese no era su contenido principal. Enterrada entre los pétalos había ropa interior. Pero no era ropa interior común. El solo hecho de verla me daba escalofríos. Había muy poca tela, y la mayoría era transparente. Cerré la caja rápidamente, con temor a que alguno de mis compañeros me viera, y abrí el sobre. Dentro solo había un pequeño papel, del mismo color que la caja. Tenía un poco de miedo de leerlo, pero no tenía otra opción.
'Espero que te guste mi regalo.
Creo que es una buena manera
de demostrarte mi aprecio.
No sabes como me pondría
al verte con eso puesto.
Espero poder hacerlo algún día.
Ya no te mandaré más
mensajes, creo que puedo
demostrar mejor mi admiración
por ti mandándote cartas.
Y puede que pronto recibas otro regalo.
Con cariño, H.'
Maldito pervertido. Con ese regalo, le perdí un poco de miedo a ese tipo. Pero ese miedo que perdí se transformó en odio. Odio en su estado más puro. Siempre me había sentido así con respecto a los hombres que acosaban o trataban como objeto a las mujeres, pero esta vez sentí que si llegara a encontrarme con ese tipo sería capaz de matarlo con mis propias manos. No, no estoy tan segura de ser capaz de matarlo, pero podría sacarle algunas fotos y hacer algún tipo de brujería. O tal vez hacer algún muñeco vudú y torturarlo. Estoy segura de que la nieta del presidente podría ayudarme con eso. A esa niña le gustan mucho ese tipo de cosas.
Cuando terminó el tiempo para almorzar, continuaron las clases. Nuevamente no pude concentrarme. Esta vez mi mente estaba ocupada en buscar formas de hacer sufrir a ese pervertido. Uno de los profesores mencionó mi nombre para que le diera la respuesta a un problema, pero eligió rápidamente a otro alumno al encontrarse con mi mirada llena de furia. Espero poder darle una explicación algún día, sino va a pensar que estoy loca.
Cuando me di cuenta de la hora, faltaban solo cinco minutos para las tres. El tiempo vuela cuando piensas maneras de torturar a alguien.
El profesor dijo algo acerca de que gracias a las buenas notas de los exámenes de la semana anterior no íbamos a tener tarea estas vacaciones. ¡No puedo creerlo! No se como pude olvidarme de las vacaciones. Debe ser por el clima, últimamente hace bastante frío a pesar de ser verano. Al pensar en el frío, recordé a Tsuruga-san llevándome en brazos la noche anterior. Volví a sonrojarme de solo pensarlo. Me hubiera gustado quedarme toda la vida así de cerca de su cuerpo. Debo dejar de tener pensamientos raros acerca de Tsuruga-san, sino terminaré volviéndome una pervertida como ese acosador.
Me dirigí a la salida de la escuela. Allí estaba Tsuruga-san esperándome. Se lo veía mucho más descansado que por la mañana.
-Buenas tardes, Mogami-san –dijo mientras abría la puerta del auto, invitándome a entrar.
-Buenas tardes, Tsuruga-san. Gracias por pasar a buscarme.
Entré al auto y me relajé en el cómodo asiento. Estaba muy cansada, pero no podía dormirme. Tenía que mostrarle a Tsuruga-san lo que me había mandado ese tipo, que solo firmó la carta como 'H'.
-¿Cómo has estado? ¿Te ha mandado ese tipo otro mensaje? –me preguntó antes de arrancar el auto.-
-No, no ha sido un mensaje. Lea esto.
Le di la carta para que la leyera.
-Lo dejó en mi mochila cuando salí del salón unos momentos.
Me miró confundido.
-¿Qué es lo que te ha mandado?
No puedo mostrárselo ¡Me da demasiada vergüenza!
-No hace falta que lo vea, Tsuruga-san. De todos modos voy a tirarlo cuando llegue a mi casa. No quiero tener nada de ese pervertido.
-¿Has dicho pervertido? ¿Qué es lo que te ha dado ese tipo?
-No puedo mostrárselo, Tsuruga-san. No tiene importancia.
-¿Cómo que no tiene importancia? Estamos hablando de algo que dejó en tu mochila un extraño que te sigue a donde quiera que vayas ¿Y me dices que no tiene importancia? ¿Qué es lo que no quieres que vea?
Tomó mi mochila, que había quedado abierta cuando saqué la carta, y sacó la caja. Antes de que pudiera impedírselo, la abrió y descubrió su contenido.
Hubo un silencio incómodo unos momentos. Sonrojarme se estaba volviendo un hábito para mí. Tsuruga-san me miró con una expresión seria, pero al verme tan avergonzada comenzó a reírse a carcajadas.
-Lo… Lo siento, Mogami-san…-dijo entrecortadamente, tratando de dejar de reírse- Podrías simplemente haberme dicho que era ropa interior y que no querías que la viera. Y no tienes que ponerte tan nerviosa.
Deseé que la tierra me tragara. No se por qué reaccioné poniéndome tan nerviosa. He quedado como una niña tonta… Es ridículo, avergonzarme por el solo hecho de que Tsuruga-san vio esa ropa interior, que ni siquiera es mía.
Tenía que sacar algún tema de conversación para poder olvidar ese momento tan incómodo, pero no se me ocurría nada. Pero Tsuruga-san habló primero.
-Hoy empiezan las vacaciones de verano de la escuela ¿No es así, Mogami-san?
-Si, con todo el trabajo que tengo no me había fijado en que hoy es 30 de julio. Es un mes entero de vacaciones.
-Perfecto, así será más fácil llevar a cabo mi plan para mantenerte a salvo mientras pensamos que hacer con ese acosador.
-Ah, si, me había olvidado de preguntarle sobre su plan. Muchas gracias por preocuparse por mí. Pero, si no es mucha molestia ¿Podría decirme de qué se trata el plan?
-Claro. Para mantenerte a salvo, desde hoy, vas a vivir conmigo.
No podía creer lo que había escuchado. Esto no puede estar ocurriendo. No quiero vivir con Tsuruga-san… ¿No quiero vivir con Tsuruga-san? Ni siquiera yo misma me creo esa mentira.
Hola!! ^.^
Espero que les guste el capítulo! Y que ni se les ocurra pensar qué harían ustedes con Ren si vivieran en su casa XD
Gracias por los Reviews!
Cuídense! Bye!
