Capítulo 8

Una vez que superé mi tristeza por la noticia de la partida de Batman, Tsuruga-san me mostró mi habitación. Era el cuarto de huéspedes, que resultó ser unas tres o cuatro veces más grande que mi habitación en Darumaya. La cama era enorme, y había un ropero lo suficientemente grande como para esconder a varias personas adentro. Tengo que revisarlo antes de irme a dormir, sino no podré pegar un ojo en toda la noche.

-Kyoko-san, te ves cansada ¿No quieres tomar un baño? –preguntó Tsuruga-san. Ya eran casi las ocho, y como había dormido poco mi cara parecía la de un zombi.

Acepté su propuesta y me dirigí al baño. Es increíble, nunca creí que pudiera llegar a tener un baño para mi sola, sin compartirlo con nadie. Creo que no es tan mala idea vivir unos días aquí después de todo. Cuando entré al baño casi muero de alegría. La bañera estaba llena con el agua a la temperatura justa, y con pétalos de flores blancas flotando. Al lado, en una mesa de vidrio decorada con más pétalos había una innumerable cantidad de pequeños frascos con esencias de flores y frutas para ponerle al agua, y una nota escrita por Tsuruga-san, que decía claramente 'Usa lo que quieras, lo compré para ti'. La momentánea felicidad se fue rápidamente al pensar en todo el dinero que habría gastado Tsuruga-san en todos esos artículos para el baño que seguramente el no usaría. La culpa por todas las molestias que le estaba causando iba creciendo dentro de mí como un globo, y no quería ni imaginarme lo que pasaría cuando ese globo estallara. Este no es momento para preocuparme por eso, ya que Tsuruga-san se ha molestado en comprar todo esto para mi sería un desperdicio si no lo usara.

Tomé uno de los frascos que tenía un dibujo de unas pequeñas frutas rojas. La etiqueta estaba en francés: 'Les fruits de la passion'. Puede que no entienda mucho francés, pero no creo que una esencia a frutas de la pasión sea lo ideal para relajarme.

Dejé ese frasco de lado y tomé uno que especificaba que era ideal para 'un momento de relax'. Rosas. Ningún significado escondido detrás del nombre, nada relacionado con pasión, amor ni nada parecido. Puse varias gotas en el agua.

Me quité la ropa y la colgué de un perchero que había en la pared. Cuando me sumergí en el agua mi mente quedó en blanco, y entré en un mundo perfecto donde el sol brillaba, las flores crecían libremente y Batman y yo vivíamos tranquilos y sin preocupaciones.

No se cuanto tiempo habré pasado en ese mundo de fantasías, pero lo abandoné al sentir un delicioso olor a comida. De repente tengo hambre. Claro, es porque no como nada desde el desayuno.

Salí de la bañera y me envolví en una toalla. No sabía si salir así del baño y vestirme en la habitación o volver a ponerme el uniforme y luego cambiarme de ropa. Decidí salir con la toalla, esperando que Tsuruga-san no estuviera por casualidad en mi habitación. Abrí la puerta. No había nadie, así que me dirigí a la puerta de la habitación y la cerré con llave para prevenir cualquier incidente. Me vestí, arreglé un poco mi cabello, y al salir pude ver de dónde provenía ese delicioso olor. Sobre la mesa habían dos platos de sopa de miso.

-Espero que te guste, sino no quedará más opción que comprar algo de comida ya preparada en algún supermercado –dijo Tsuruga-san amablemente, separando una de las sillas de la mesa, invitándome a sentarme.

Me senté e inmediatamente mi estómago pidió a gritos que comiera algo. Esperé a que él comenzara a comer para hacerlo yo también. Probé la sopa y no pude evitar decir 'mmmh'. Estaba realmente deliciosa.

-Dilo, Kyoko-san-.

¿Que le diga qué? ¿A caso hice algo malo?

-¿Q-que diga qué, Tsuruga-san?

-¿Tiene tan mal sabor? No hace falta que la comas si no te gusta, en serio, puedo ir a comprar algo.

Comencé a reír al notar que Tsuruga-san estaba nervioso. Me miraba como tratando de encontrar algún signo de disgusto en mi cara. Esto no es algo que pueda ver todos los días ¿Tsuruga-san dudando de algo que el mismo hizo? Si no lo estuviera viendo con mis propios ojos no podría creerlo.

-¿Mal sabor? ¡Esto está delicioso!

-¿En serio? No sabes cuanto me alegra. Siendo sincero, debo confesarte que esto es lo único que se cocinar. No suelo comer en casa, así que nunca he tenido la necesidad de aprender.

-No se preocupe, durante el tiempo que esté en esta casa cocinaré yo, y si quiere puedo enseñarle a preparar varias cosas. Después de todo, por el momento esa será la única manera que tengo para agradecerle todo lo que hace por mi –dije muy animada, agradeciendo saber cocinar por haber trabajado tanto tiempo en Darumaya.

La expresión de Tsuruga-san cambió totalmente. Si tuviera que describir la felicidad con una imagen, sería el rostro de Tsuruga-san en este momento. Me gustaría que estuviera así todo el día, se ve realmente… ¿hermoso? No hermoso en el sentido de que me guste ¿O si? No, esta debe ser la belleza de un Dios. Eso es, Tsuruga-san es un Dios para mi. Un modelo a seguir, alguien que me protege y en quien puedo confiar plenamente ¿O será que simplemente me gusta?

Dejé de pensar porque si seguía dándole vueltas al asunto mi cerebro terminaría con graves daños por trabajar demasiado.

Cuando terminamos de comer, Tsuruga-san me preguntó si quería ver una película que le habían prestado, uno de los últimos estrenos de Hollywood. Acepté y nos sentamos en el sillón que había frente al televisor. Creo que será mejor si me siento lejos de Tsuruga-san, no valla a ser que la película sea de terror, me asuste y él tenga que consolarme.

Para mi suerte la película no era de terror. Era romántica, demasiado para mi gusto.

La trama no era muy interesante. Una chica pobre, aproximadamente de mi edad, y un chico de una familia muy importante se enamoraban profundamente. La familia de él no aprobaba su relación, por lo que tenían que verse a escondidas. Los protagonistas se besaban demasiado en todos sus encuentros, y por alguna razón eso estaba comenzando a incomodarme. Cuando los padres del chico aceptaron su relación con la muchacha pobre, parecía que la película, y todas las escenas incómodas, habían llegado a su fin. Pero no, todavía faltaba una parte importante de la película: la escena de la boda y su correspondiente luna de miel. Los protagonistas celebraron su unión en una bonita iglesia, rodeados de sus seres queridos, y luego asistieron a una cena en su honor. Lo curioso fue que desaparecieron a la mitad de la cena y se dirigieron a una pequeña habitación. Tsuruga-san me abrazó por la cintura y me dio un largo y profundo beso, para luego tomarme en brazos y llevarme hasta la cama, susurrándome al oído las palabras más hermosas que un hombre puede decirle a una mujer…

-¡MALDITA PERVERTIDA! –grité y me levanté del sillón de un salto.

¡¿Qué?! ¡¿En qué estoy pensando?! ¿Cómo pude imaginar que yo era la chica de la película? Y lo peor ¿Cómo pude pensar justamente en ESA escena con Tsuruga-san? Trágame tierra… ¡No merezco seguir viviendo!

Ren's POV

Cuando puse la película noté que Kyoko-san se sentó lejos de mi. No podía culparla, yo también estaría nervioso si fuera una adolescente en la casa de un hombre sola con el. Pero por más que comprendiera la razón por la cual ella estaba tan lejos, no me impedía querer tenerla a mi lado para poder abrazarla durante toda la película.

En la caja del DVD especificaba 'Película apta para mayores de 16 años'. Bien, Kyoko-san tiene casi diecisiete, así que no creo que la película tenga nada que resulte demasiado fuerte para ella, aunque no se de que trata. Me pregunto que hará ella si es de terror. No creo que comience a gritar y se lance a mis brazos buscando protección.

La película comenzó, y para mi desgracia no era de terror, sino un drama romántico. No se muy bien de que trataba, ya que estuve casi todo el tiempo mirando a Kyoko-san. Parecía una estatua, estaba inmóvil casi todo el tiempo, excepto cuando en la película había alguna escena romántica, cuando Kyoko-san comenzaba a moverse nerviosamente. Parecía sentirse incómoda. Probablemente Kyoko-san no podía digerir tanto amor, aunque solo lo viera en una película. Después de todo, ella estaba en la sección 'Love-me', y al no haber recuperado todavía su capacidad de amar, la película podría resultarle desagradable.

Cuando la película estaba terminando, creí que su sufrimiento había finalizado. Pero no, el final fue la gota que rebasó el vaso. Los protagonistas parecían querer sellar su unión haciendo ejemm… ya saben (Nota de Ren: No voy a decir la palabra, hay gente que podría traumarse). En ese momento Kyoko-san se levantó rápidamente del sillón y gritó.

-¡MALDITA PERVERTIDA!

Se quedó parada con los ojos muy abiertos y casi temblando. No supe que decir, así que lo único que hice fue apagar la televisión y tratar de entender la reacción de Kyoko-san.


Hola! ^^

Aca les traigo otro capítulo. Es verdad, tardé más en subirlo que los anteriores ¡es que mi mente estaba en blanco! XD

Pero bueno, espero que lo disfruten, y aunque la historia halla tomado un rumbo más cómico, no crean que me olvidé del acosador *risa malvada*

Cuídense!

Byee!