He vuelto! Y he vuelto con un fic de tres partes *aplausos* No se me da bien escribir cosas largas, esto es lo más largo que he escrito. La primera parte es bastante corta y algo aburrida, o me lo parece a mi... Es un KariyaxHikaru, se me ocurrió la idea viendo el vídeo de "Corre", pero no es un song-fic. Espero que os guste 3 Aquí os dejo el fic:


Capítulo 1: ¿Náuseas? ¿Y antojos?

El pequeño pelimorado estaba llorando. No era extraño que lo estuviera haciendo, se convirtió en algo frecuente desde el día en el que se fue a vivir con su novio. Él sabía que Kariya tenía problemas con el alcohol y las drogas, pero nunca pensó que fuera tan grave. Cogía cosas de la casa y las vendía para pagarse las drogas. Había empezado por pequeñas cosas, como tazas o adornos de la casa, pero ahora había llegado demasiado lejos. Cogió el anillo de oro que Hikaru siempre llevaba. Era el anillo de compromiso de su padre, fue lo único que se encontró después del accidente que les arrebató la vida a él y a su madre tres años atrás. Kariya fue el único que estuvo siempre a su lado, protegiéndolo y cuidándolo. Todavía no estaba enganchado a las drogas, no lo estaría hasta un año después, después de llevar dos años juntos. Aún recordaba el día en que le contó que había podido pagarse una casa solo para ellos, se emocionó tanto. Ahora ya no estaba tan seguro de que hubiera sido una buena idea irse a vivir con él, solo tenían 17 años y, además, tenía los problemas con las drogas. Pero lo amaba demasiado como para dejarlo.

Ahora ya no lo aguantaba más. No podía seguir soportando los gritos cuando llegaba borracho, si es que llegaba. Tenía pasado noches fuera de casa, Hikaru nunca supo donde se quedaba. Tampoco aguantaba que gastara prácticamente todo el dinero que él mismo ganaba con su trabajo de dependiente en una humilde tienda. Es más, Kariya ni siquiera trabajaba. Lo había hecho cundo empezaron a vivir juntos, pero lo dejó poco después. No era compatible con la otra parte de su vida. Lo único que Hikaru esperaba era que no llegara a pegarle, nunca lo había hecho, y tenía fe en que no lo hiciera. Pero ya no tendría oportunidad de hacerlo, se marcharía, aunque siguiera queriéndolo, no podía seguir como si nada pasara.

Empezó a hacer sus maletas mientras regueros de lágrimas corrían por sus mejillas, se marcharía al día siguiente, muy temprano para que Kariya no lo pillara. Solo esperaba eso, no encontrárselo cuando se fuera. Estaba acabando de hacerlas cuando le entraron unas náuseas. Fue corriendo al baño y vomitó. Un rato después volvió a hacerlo. *Algo me habrá sentado mal... Tengo que ponerme mejor para mañana o si no, no podré irme*, el pelimorado no podía ni imaginarse la razón de esas náuseas.

Pasó el día lo más tranquilo que pudo, teniendo en cuenta los vómitos que lo atacaban cada cierto tiempo. Estuvo viendo la tele, empezaron a hablar sobre embarazos. Iba a cambiar hasta que se fijó en algo: náuseas, y antojos. Se había pasado la tarde vomitando, pero también comiendo todo el chocolate que había en la casa. *¡No puede ser! ¡No puedo estar embarazado! Y menos si su padre es alguien como él...*. Decidió ir a la farmacia y comprar un test de embarazo. Ya sabía que haría. Si estaba embarazado se marcharía en ese mismo momento, Kariya no podía descubrirlo. Si no lo estuviera, se marcharía al día siguiente. Pensando en esto, Hikaru llegó a casa y se aseguró de que no hubiera nadie en casa. Fue casi corriendo al baño y se hizo el test. Lo miró y... Salió positivo.

No podía creérselo, llevaba una pequeña vida en su vientre. Pero el padre no podía saberlo. Y su hijo tampoco podía saber quién era su padre. Se marcharía ahora mismo. Cogió las maletas y salió de la casa, esperando no encontrarse a Kariya. Y menos de la manera en la que lo encontró. Al abrir la puerta, oyó un disparo y vio como Kariya se desplomaba y salpicaba todo con su sangre, la sangre que salía de su abdomen. Hikaru soltó las maletas y echó a correr hacia él, se paró a medio camino porque el peliazul dijo:

No vengas, espera a que se vayan, pueden hacerte daño— hablaba muy bajito, usaba todas sus fuerzas para hacerlo.
Hikaru esperó, viendo como su novio estaba ahí tirado, desangrándose. Fue acercándose poco a poco y se agachó a su lado. Las lágrimas corrían con libertad por sus mejillas. Cerca de él, susurró:

No me dejes, sé fuerte. Tienes que ponerte bien y cuidarnos.— llevó una mano a su vientre, acariciándolo suavemente, y la otra a la cara de Kariya, también acariciándolo. Este dulce gesto fue lo último que Kariya vio antes de que sus ojos se cerraran.


Horrible, ¿verdad? A mí me lo parece. Un poco corto también, pero la siguiente parte es más larga. Espero vuestros comentarios. Y aquí os dejo algunas preguntas:

- ¿Cuál fue la parte que os gustó más?
- ¿Y la que menos os gustó?
- ¿Merezco algún tomatazo, melonazo (?) o algo por el estilo?

Dejando de lado mis estúpidas preguntas, espero que os haya gustado. Y gracias por leer ^W^