Holaa! Aquí traigo el siguiente capítulo. Espero que os guste 3
Capítulo 2: ¿Quién soy?
Abrió sus ojos lentamente, pero los volvió a cerrar por la claridad de la habitación en la que se encontraba. Intentó volver a abrirlos, acostumbrándose a la luz, y todo lo que vio era blanco. Pared blanca, puerta blanca, sábanas blancas... Giró su cabeza hacia la izquierda y vio un sillón, aparentemente muy incómodo. Sentado en el, estaba un chico con la barriga bastante abultada, dormía profundamente. Parecía que estaba en un hospital y que ese chico estaba ahí para visitarle a él. Lo raro era que Kariya no conocía de nada a ese chico, ni tampoco sabía que hacía en un hospital. El chico se despertó y lo miró. Debió pensar que estaba soñando, porque parpadeó varias veces y se pellizcó antes de decir nada. Cuando lo hizo, se abalanzó sobre él y gritó:
— ¡Masaki, estás despierto!—no pudo contener las lágrimas, que empezaron a salir libremente de sus ojos, unos ojos que habían recobrado ese brillo de felicidad que hacía mucho tiempo que habían perdido.
— ¿Quién eres? ¿Y por qué estoy en el hospital?
— ¿Cómo que quien soy? ¿No puedes dejar de tomarme el pelo ni siquiera en un momento como este?—el pelimorado se lo había tomado a broma, no pensaba que lo dijera en serio.
— Va en serio. No sé ni quién eres tú ni porque estoy aquí. Y tampoco recuerdo mi nombre. ¿Tú sabes cómo me llamo?
— ¿De verdad hablas en serio? Pues entonces tengo que llamar a un médico, necesito saber qué te pasa.
Hikaru fue a buscar a un médico y le contó lo que acababa de pasar. El médico decidió ir a hacerle una revisión a Kariya. De camino a su habitación, le dijo al pelimorado, que estaba muy preocupado:
—Seguramente se debe al golpe que se dio en la cabeza al caer. Es bastante probable que recuerde todo en algunos días.
— ¿De verdad cree que recordará todo? Ojalá sea así...—lo que el médico le dijo lo había tranquilizado, pero seguía preocupado por su novio. El médico le hizo una revisión a Kariya y dijo que podría irse al día siguiente. Se marchó, dejando que los dos pudieran hablar.
— ¿Entonces me llamo Masaki Kariya?
—Sí, y yo soy Hikaru Kageyama. Y somos novios.
— ¿De verdad somos novios? ¿Y cuánto tiempo llevamos juntos?
—Cuatro años, desde que teníamos 14 años.
—Entonces ahora tengo 18, ¿no?
—No, los cumples en 2 meses. Yo ya los cumplí hace 4 meses — si, Hikaru es mayor que Kariya, por lo menos en este fic... ehem... esto último lo dijo con algo de tristeza, había estado solo en el día de su cumpleaños. Todos sus amigos estaban de vacaciones, lo único que hicieron fue felicitarlo por teléfono. Kariya no había pisado la casa en todo el día.
— ¿Y esa barriga? ¿Estás embarazado?—como no va a estarlo... esto... preguntó el peliazul con curiosidad.
—Esto... Si, vamos a ser padres. Lo supe justo antes de lo que ocurrió.
—Pero... ¿No somos muy jóvenes para ser padres?—dijo preocupado.
—A mí también me lo pareció al principio, pero es una manera de mantenernos unidos.
— ¿Y de cuántos meses estás?
—De tres meses. El mismo tiempo que tú llevas en coma.
—Así que tres meses. Y mañana podré salir de aquí. Pero, ¿qué vamos a hacer? No recuerdo nada de mi vida.
—No te preocupes. El médico dijo que seguramente recuperarías la memoria. Así que intentaremos aguantar hasta entonces.
Las lágrimas habían dejado algunas marcas en sus blancas mejillas, Kariya se incorporó como pudo y las limpió. Luego le dio un suave beso en los labios que Hikaru correspondió. Hacía tanto tiempo que Kariya no le besaba así. Se sentía rebosante de felicidad, quería incluso gritar. Cuando se separaron, Hikaru continuó contándole cosas de su pasado, omitiendo que él se drogaba, no quería que volviera a hacerlo. El médico había dicho que había tardado tanto en despertar del coma a causa de las drogas, que sería mejor para los dos que las dejara. Al día siguiente, volvieron a casa. Hikaru, durante la estancia de Kariya en el hospital, solo había ido para ducharse y limpiar un poco, si no limpiara en tres meses la casa se ensuciaría mucho. Estuvo todo el tiempo junto a Kariya en el hospital, lo seguía queriendo después de todo.
*Varios días después*
Kariya todavía no conseguía recuperar la memoria. Como no tenían nada que hacer, Hikaru había decidido hacer una buena limpieza de la casa. Ahora mismo se encontraba fregando el suelo de la cocina, mientras que Kariya estaba subido en una silla quitando el polvo de la parte superior de los armarios. En un momento, se tambaleó y cayó estrepitosamente, quedándose medio inconsciente por el golpe que se dio al caer.
— ¿Kariya? ¿Se te cayó algo?—preguntó el pelimorado desde la cocina. Al no recibir respuesta, fue a ver qué había pasado. Se quedo de piedra al ver que su novio estaba tirado en el suelo, corrió hacia él para asegurarse de que estaba bien. Vio que respiraba, tan solo estaba algo ido. Lo levantó como pudo y lo tumbó en el sofá. Luego fue a por hielo a la cocina, tenía que ponérselo si no quería que le saliera un buen chichón. Al llegar al salón se acercó a él y le puso el hielo en la cabeza, ya estaba empezando a despertarse.
—Masaki, ¿estás bien?
— ¡Quita, mocoso!—gritó el peliazul. Hikaru se apartó asustado. Su antiguo novio había vuelto. Y eso no era nada bueno. Kariya se levantó llevándose una mano a la cabeza y soltando un quejido, el golpe lo había dejado dolorido. Pero no recordaba que se hubiera dado un golpe, solo se acordaba de que él venía de camino a su casa. No sabía cómo había llegado al salón.
— ¿Cómo llegué aquí si estaba en la entrada?
— ¿En la entrada? Estabas aquí, limpiando el polvo, y te caíste. —dijo Hikaru extrañado.
— ¿Cómo que limpiando el polvo? Ese es tu trabajo—se quedó en silencio al ver la abultada barriga del menor... de tamaño—. ¿Y esa barriga?
— Estoy embarazado, ¿por qué lo preguntas si ya lo sabías?
— Pero ayer no estabas así. No pudiste engordar tanto en un solo día.
Ahí Hikaru se dio cuenta. Kariya había recuperado la memoria, pero no recordaba lo que había pasado.
— Ese ayer del que tú hablas fue hace tres meses. Estuviste ingresado en el hospital, en coma, por culpa de los hijos de perra que te dispararon. —si señores, el dulce e inocente Hikaru también dice ese tipo de palabras... esto... dijo algo furioso el pelimorado.
— ¿Me dispararon? Creo que ya me acuerdo. ¿No te harían daño a ti también?—dijo preocupado. No le importaba que le hicieran daño a él, pero no soportarían que se lo hicieran a su pequeño. Pero no se daba cuenta de que él era el que más daño le hacía.
— No, no me hicieron daño. De todas formas, a ti no te importaría. —contestó apenado.
— ¿Cómo que no me importaría? Eres lo más importante que tengo, nunca me perdonaría si te hicieran daño por mi culpa.
— Pues no lo parece, porque, por si no lo has notado, el que más daño me ha hecho eres tú. Así que no me voy a creer que te preocupes así por mí.
Kariya no lo comprendía, hasta que se dio cuenta de su error. Se acercó al pequeño y lo abrazó con cariño. El pelimorado intentó apartarse, el otro no lo dejó. Se acercó a su oído y susurró:
— Siento todo lo que hice. Espero que me des una oportunidad para arreglarlo, porque de verdad te quiero. No, no te quiero, te amo. —estas palabras hicieron que el pelimorado se estremeciera, hacía tanto que no le decía un simple "te amo".
— ¿Lo di-dices de ve-verdad?
—Claro que sí. Espero que me puedas perdonar.
—Claro que te perdono. Pero no vuelvas a hacer lo mismo, no por mí, sino por el bebé.
—Lo haré por ti y por nuestro hijo.
Le dio un dulce beso a Hikaru, un beso que fue correspondido de inmediato y que mostraba todo lo que sentían.
