Es mi primer lemon, así que me gustaría que dijerais si os gusta y si debería seguir escribiéndolos. Es un poco fuerte a mi parecer, pero ya que era el primero... había que empezar fuerte...
Advertencias: Lemon, posible muerte de aburrimiento.
Capítulo 3: Anunciando el compromiso
*5 años después*
Un pequeño peli-morado correteaba por un gran jardín, estaba jugando al fútbol. Le dio una fuerte patada al balón y fue a parar a los pies de su padre, que estaba sentado en un banco mirando como su hijo jugaba.
— ¡Qué potencia! Vas a ser un gran delantero, como tu madre—se levantó y le pasó el balón. Luego se dirigió a un columpio en el que otro niño, este con el pelo azul y de menos edad, se balanceaba suavemente.
— ¿Vamos a ayudar a mamá?
—Siiii—dijo entusiasmado el pequeño. Kariya lo cogió en brazos y llamó a su otro hijo, los tres entraron en la casa, donde Hikaru estaba cocinando.
— ¿Mami, podemos ayudarte?—dijo Ritsu, el mayor, de pelo morado y hermosos ojos de color ocre.
—Claro. Podéis ir poniendo la mesa, vamos a hacer una especie de bufet. Les daremos un plato a cada uno y ya cogerán lo que quieran.
Estaban preparando una pequeña fiesta, querían celebrar que habían pasado 5 años desde que empezaron de nuevo. Pero no solo era eso. Tenían algo más que contarles a los chicos, a los que habían invitado.
Cuando todo estuvo listo, Hikaru fue con los niños a su habitación para cambiarlos, por ayudarlo habían acabado bastante sucios, pero uno no es un niño sin ensuciarse. El timbre sonó y Kariya fue a abrir. Se sorprendió, al fin y al cabo hacía tiempo que no veía a sus antiguos compañeros de equipo.
—Hola, Kariya. Cuanto tiempo sin vernos. ¿No seguirás molestando a Hikaru, como en los viejos tiempos?—dijo burlonamente un peli-rosa de ojos azules, el chico que venía a su lado soltó una risita.
—Ranmaru, no seas tan malo. Bueno, ¿no nos invitas a entrar?
—Como que tu novio no me ha dejado hablar. Venga, entrad— en ese momento vio como un niño de pelo ondulado y rosa sacaba su cabeza de detrás de su padre, se agachó—. Tú debes de ser Yuu. Hikaru me ha hablado de ti.
—¡Hola Kariya-san! ¿Está Ritsu?
—Sí, debe de estar en el jardín—le extendió una mano—. ¿Vamos a buscarlo?
—¡Sí!
Estaba a punto de cerrar la puerta cuando oyó a alguien gritar:
—¡Espera! ¡No cierres, que ya llegamos!
Los chicos reconocieron esa voz al instante. Seguía teniendo ese alegre tono de cuando eran jóvenes, y seguramente seguiría teniendo esa bonita sonrisa que siempre iluminaba su cara. ¿Ya debéis de saber de quien hablo, no? Este castaño venía acompañado de Tsurugi, que llevaba una cara de pocos amigos. Parecía que al peli-azul no le hacía mucha gracia ir a la "fiesta". Y además iba empujando un carrito de bebé, Kyouma, un pequeño peli-azul de un año tan risueño como su papá.
—¡Hola chicos!—gritó feliz Tenma.
—Hola.—gruñó el peli-azul.
—Kyousuke, cambia esa cara.—hizo un tierno puchero, el peliazul no pudo resistirse y sonrió.
Entraron todos en la casa. Más tarde todos llegaron. El antiguo equipo del Raimon, cada pareja con sus respectivos hijos. Todos tenían hijos, algunos uno solo, otros dos y algunos más mayores y otros más pequeños.
Al acabar de comer, Kariya pidió silencio.
—Tenemos algo importante que deciros—antes de continuar, tomó la mano de Hikaru—. Vamos a casarnos.
Hikaru tenía el rostro inclinado hacia abajo, estaba muriéndose de la vergüenza. Kariya puso una mano en su mentón e hizo que lo mirara, le dio un suave beso, que un pequeño interrumpió:
—Puagg, que asco.—era un niño peli-celeste de ojos marrones, tenía unos siete años.
—Como si tú no lo hicieras. ¿Verdad, Kazuki?—replicó otro, era moreno y llevaba unas gafas de bucear en su cabeza, era la viva imagen de su padre.
—N-no di-digas tonterías, Toru.—contestó el nombrado, hijo de Yuichi y Furetsu, de exóticos ojos como su mamá uke y pelo azul como su padre, también de siete años.
—Bah, me da igual lo que digáis, voy a seguir queriendo a mi Kazu-chan.—dijo el peli-celeste, de nombre Kou, que había salido pervertido como su padre, y se acercó a Kazuki.
—Así se dice, hijo.—le felicitó Minamisawa.
—Aaw, que monos~—dijeron los ukes, pensando que lo que dijo Kou había sido muy dulce.
—¿De verdad vais a casaros?—preguntó Furetsu.
—¿Crees que si no lo fuéramos a hacer os habríamos invitado y os lo habríamos dicho?—contestó irónicamente Kariya.
—No seas así, cielo. Solo estaba preguntando. Si vamos a casarnos, y estáis todos invitados. Vamos a celebrar la boda a mediados de verano y había pensado si querríais ser las damas de honor—explicó el peli-morado dirigiéndose a los ukes.
—¡Si! ¡Qué guay ser damas de honor!—dijo con emoción Tenma.
—Yo tambén quero ser dama de honor (se supone que es un niño pequeño...)—balbuceó un pequeño peli-azul/metálico/gris de ojos rojos de 2 años.
—Tú eres muy pequeño para hacer eso.—le dijo con dulzura Makoto.
—Eso, Hiroki. Además tú vas a ser seme, así que no puedes ser una dama de honor.—coincidió Namikawa, al acabar de hablar, todos soltaron una carcajada por lo que acababa de decir.
—¿Qué es un seme?—preguntó Ritsu. Todos los ukes se sonrojaron y Hikaru dijo:
—Ya lo sabrás cuando seas mayor. Y tú no digas esas cosas, Namikawa. ¿No ves que son niños inocentes?
—Lo siento, lo siento.
Todos volvieron a reír. No solo por lo de Namikawa, también porque estaban felices por la pareja. La tarde pasó rápidamente entre risas y todos se marcharon.
Parte Extra: Noche de Bodas
*Unos meses después*
—Ah, que cansado estoy—decía un pelimorado echándose a la cama—. No pensé que una boda cansara tanto.
Kariya todavía estaba entrando por la puerta de la habitación mientras se quitaba la pajarita. Cuando empezó a desabotonarse la camisa, dijo:
—Pero todavía no ha terminado—se notaba un todo de picardía en su voz—. ¿No, mi amor?
Hikaru se quedó pensativo, no entendió muy bien lo que había querido decir su esposo... que bonito suena... ehem... Cuando lo entendió enrojeció hasta las orejas, pero sonrió pervertidamente, ya lo tenía todo pensado, y dijo de manera sensual:
—Claro que no, cielo.
Kariya se acercó a él dispuesto a empezar, no contaba con que su pequeño lo empujara a la cama.
—Parece que alguien está impaciente...—soltó en tono burlón mientras que el peli-morado se sentaba en sus piernas.
—No soy el único. Y que sepas que vas a pasar la mejor noche de tu vida.—estaba bastante nervioso, era la primera vez que tomaba la iniciativa, pero eso no impidió que siguiera con lo suyo y empezó a moverse de manera sensual sobre el miembro de su chico, haciéndolo rozar con su trasero. El otro soltó un gruñido de placer al sentir ese movimiento, se acercó al pequeño y lo besó apasionadamente, metiendo su lengua en la boca del peli-morado, saboreándola por completo. Esta vez fue él el que soltó un suspiro entre el beso, haciendo que el peli-azul sonriera y se apartara. Se quedó mirándolo fijamente, los ojos entrecerrados, las mejillas rojas y la boca hinchada por el beso y entreabierta.
—Eres precioso... Te amo.
—Y-yo también t-te amo...—dicho esto, llevó sus manos a los botones de la camisa del peli-azul y la desabrochó por completo, dejando a la vista su bien formado torso. La deslizó por sus hombros y la tiró a algún sitio de la habitación. Se inclinó y dio una suave mordida en el cuello, ahora descubierto, de Kariya, quien no quería quedarse atrás, así que le quitó la camisa de un tirón y la lanzó lejos de ellos. Apartó a Hikaru de su cuello y empezó a repartir besos y lamidas por el cuello contrario. Bajó una de sus manos a la cintura del peli-morado, sujetándolo fuerte, y la otra a su trasero, dando un apretón. Esto hizo que, entre los suaves suspiros que le provocaban sus besos, Hikaru soltara un audible gemido. Lo empujó hacia él con la mano de su cintura, haciendo que ambos miembros se rozasen y que los dos dejaran escapar un placentero gemido. Hikaru puso las manos en el pecho de Kariya y lo echó suavemente hacia atrás, dejándolo completamente recostado sobre la cama. Bajó por su pecho dando lamidas de vez en cuando, siguió bajando hasta que se encontró con el pantalón, el cual desabrochó con sus dientes y deslizó lenta y tortuosamente por las piernas del peli-azul. Luego volvió a subir y pasó su dedo índice por el ya erecto miembro de su chico, provocando que un gruñido se escapara de sus labios.
—¿Te gusta, amor?—preguntó sensualmente a la vez que metía su mano dentro del ajustado bóxer negro que llevaba el peli-azul.
—S-si... Ahh... Mmm—dijo entrecortadamente, su respiración empezaba a dificultarse. Hikaru movía su mano cada vez más rápido, pero no era suficiente, así que le quitó el bóxer y se acercó al miembro del oji-ocre. Pasó su lengua varias veces por la punta de este y luego lo engulló por completo, tomando por sorpresa al peli-azul.
—¡AHHH! N-no v-vuelvas a... ahh... hacer e-eso... ahh.
—Si parece que te gusta...—dijo el otro pícaramente y continuó con lo que estaba. Siguió repartiendo lamidas por el miembro de Kariya y acercó su mano a la base de este y la apretó, no le permitiría correrse, no todavía.
—D-déjame a-acabar, p-por favor...
—No, ahora viene algo que te va a gustar más.
Kariya vio como se separaba y se giraba, quedando el miembro del peli-morado a la altura de su boca, mientras que el suyo quedaba a la altura de la boca de Hikaru. Estaban en una perfecta posición de 69. El peli-azul no esperó más y lo metió completamente en su boca, provocando un grito de placer en su uke y una mordida en su miembro, ya que Hikaru ya había empezado a repartir sutiles y placenteras lamidas por todo su miembro. Intentó continuar, pero el placer que su seme le provocaba era tanto que lo único que conseguía hacer era gemir y retorcerse. Poco tiempo después acabó por venirse con un agudo gemido en la boca del oji-ocre, quien tragó gustosamente toda la esencia de su pequeño. Iba darle la vuelta para continuar, pero Hikaru no se dejó.
—T-todavía no he a-acabado...—dijo intentando recuperar la respiración, volvió a dirigirse a la entrepierna de su chico y continuó lamiéndola.
—Hikaru... ahh...m-me... me corr...—no le dio tiempo a acabar la frase, se vino en la boca del peli-morado, el cual se levantó y se sentó rápidamente encima del otro auto-penetrándose, antes de que pudiera hacer nada.
—¡AHH! Ma-Masaki... ahh...—gimió al sentir como el miembro del oji-ocre entraba en él por completo. Empezó a subir y bajar suavemente, con un ritmo lento y tortuoso, pero no era suficiente. Cada vez iba más rápido, dando saltitos para llegar más profundo. Kariya lo tomó fuertemente por la cintura para ayudarlo, pero no quería quedarse sin hacer nada. Lo sujetó por la cadera y lo giró, quedando Hikaru acostado en la cama, y empezó con un vaivén de embestidas tan rápidas y profundas que rozaban lo salvaje.
—Ma-Masaki... ahh... m-más rápido... ahh...
—Tus deseos son órdenes...—aumentó más el ritmo, alcanzando un ritmo bestial. En una de las estocadas dio en el punto de su uke, provocando que soltara un alarido de placer.
—¡AHHH! O-otra vez a-ahí... ahh... p-por fa-favor...—los gemidos prácticamente no le dejaban hablar, alguna lágrima de placer se escapaba de sus oscuros ojos, también nublados por el placer. El peli-azul continuó con las embestidas, golpeando en la próstata de su pequeño y consiguiendo sonoros gemidos como respuesta. Varias estocadas después el peli-morado se volvió a correr, esta vez entre los dos. Kariya se corrió también al sentir como las paredes del pequeño apretaban su miembro, dejando su semilla en su interior. Salió lentamente y se acostó en la cama, atrayendo a Hikaru hacia él para poder abrazarlo.
—Te amo Hikaru, eres lo más importante de mi vida, aparte de mis peques.
—Yo también te amo, Masaki— el peli-azul iba a dormir, pero no contaba con que el peli-morado se subiera encima de él—. ¿Acaso pensabas que ya habíamos acabado? Si no recuerdo mal, te dije que ibas a pasar la mejor noche de tu vida. Y la noche todavía no ha terminado—añadió con una sonrisa, el otro también sonrió, iba a ser una noche muy larga para los dos.
Preguntitas:
-¿Os gustó el lemon? (decid la verdad, estuvo horrible)
-¿Hikaru me ha salido demasiado pervertido?
-¿Os gustan los nombres que les puse a sus hijos?
-¿Debería seguir escribiendo?
