=Ni bakugan ni sus personajes me pertenecen =
Cerré el grifo del lavabo y aventé mi delantal al sofá que estaba al otro lado de la barra que dividía la cocina y la sala. Pasé el revés de mi mano por mi frente secando un sudor inexistente y por reflejo una sonrisa surcó mis labios queriendo reconfortarme a mí misma de este vacío emocional. Me estiro muy brevemente y con la misma energía me dispongo a dirigirme a la escalera y subir hacía el cuarto de mi amiga. Yo soy Alice Gehabich y sí, estoy en casa de una amiga justo antes de marcharnos a la escuela. Se han de preguntar qué rayos hago aquí ¿No? Pues es algo sencillo de comprender pero duro, al menos para mí, de explicar. Hace ya varios años mis padres perecieron, mi padre fue el primero al sufrir un accidente en uno de sus viajes de negocios. Poco después fue mi madre, quien por su constante estado nervioso fue decayendo lentamente hasta el final de su vida. Unos amigos de la familia tomaron la custodia de mí. Sin duda estuve un muy buen tiempo sin poder levantar mis ya casi inexistentes ánimos, allí fue cuando apareció Runo, quien sin duda se convirtió en mi mejor amiga.
— Runo… —Toco un par de veces la puerta sin escuchar respuesta alguna. Sonrió sabiendo que no le dará gracia el que la despierte.
Siento algo peludo en el suelo y al voltear a ver me encuentro con un felino negro con un par de lindos ojos amarillos. Me agaché y acaricié su lomo ganando como agradecimiento un ronroneo.
— Bueno días Shiro —Le saludé matutinamente y este respondió con un suave maullido.
Me reincorporé y giré la perilla de la puerta que estaba frente mío. Al terminar de ceder pude ver una linda habitación. Paredes beige con cortinas de un verde militar claro, un tocador a uno de los lados mientras que del otro lado a este había una puerta que daba a un baño personal. Mis pies se movieron hasta quedar frente a una cama completamente revuelta por las sábanas pero dejando ver varios mechones azulados.
— Oye… vamos tarde —Intenté ser lo más delicada posible.
Ella se movió a muy duras penas pero sí descubrió su rostro mientras abría lentamente sus ojos.
— No quiero ir, me siento mal —Soltó con una voz débil.
Reprimí mi risa burlona. ¿Mal? Si a mal se refiere haberse desvelado por haber estado en nuestro maratón de películas como cada domingo entonces sí que estaba mal. De igual forma me incliné hacia ella con una cara de haberle creído y dejé posar mi mano en su frente fingiendo estarle tomando la temperatura, finalmente mis labios cedieron a curvarse y le di un suave golpe en la cabeza. La peliazul se quejó levemente y frunció el ceño de una manera casi invisible. Shiro dio un salto y se acurrucó en las piernas de Runo, esta se incorporó a medias para darle una mala mirada.
Un pequeño ruido se escuchó y revisé mi teléfono. Abrí mis ojos casi por completo y le mostré la hora a mi amiga. Ni siquiera se quejó del atrevimiento de nuestro gato, se levantó rápidamente y prosiguió a cambiar su ropa.
— Te esperaré abajo
Una vez en la sala me dejé caer al sofá. La ausencia de fuerza no es por haber trabajado tanto en la mañana sino por no haber podido dormir bien. La noche anterior fue domingo de terror, solo aceptamos ver películas que fueran de este género y como era de esperarse eso podía ser la causa del sueño de ella pero no del mío. Tengo un buen tiempo con este problema, por más que intente dormir me cuesta y hay noches en las que me es imposible pegar los párpados.
No te vayas…
— ¿Cómo que no? Si no nos vamos ahora llegaremos tarde —Miré sin comprender a Runo— Dijiste algo como "No te vayas". Contesté porque creí que me decías a mí, pero al parecer estabas divagando en tu mundo o le hablabas a tu príncipe azul que tanto admiras o que te admira a ti…— rió Runo, a sobremanera dio un recuerdo a Julie. A pesar que había ido de viaje con Billy la extrañábamos, tenía ya un buen rato sin verla o escucharla.
Me levanté del sillón con una taza vacía en donde antes estuve tomando té.
— Si no lo niegas es porque tengo razón ¿No?
Negué con un simple movimiento de cabeza.
— No recuerdo haber dicho algo ¿Sabes? Creo que estabas soñando —Me excusé pero era la verdad, no hice por negarlo porque sencillamente no tengo algo coherente que negar. Tampoco es como si tuviera algún pretendiente cerca de mí.
Se me apretó el corazón. Casi como si mi conciencia me estuviese regañando por algo que sé que hice pero olvidé. Llevo cierto tiempo así, con esa sensación de soledad acompañándome y siendo honesta la detesto. ¿Por qué? Porque sé que no estoy sola, tengo a mis amigos y los padres de Runo sin dudar los siento como si fueran también míos. Siempre están de viaje gracias a su línea de restaurantes pero cuando vuelven a casa es como si me vieran como su segunda hija y eso me reconforta. No tendré una vida para envidiar pero tampoco me falta nada.
Terminé de lavar los trastes y proseguí a recoger mi mochila. Runo ya estaba lista pero sin duda noté que faltaba cierto objeto debido al clima tan tempestuoso de nuestra zona: el paraguas. Casi como si me leyera la mente mi amiga de cabello azul lo buscó y al tomarlo lo agitó divertida como diciéndome "no me digas nada". Sonreí intentando calmar esa sensación y salimos de la casa no sin antes asegurar que todo estuviera en su lugar.
Tengo o tenemos una mala suerte que a la mitad del camino parecía que nos ahogábamos de la lluvia. Tuvimos que apresurar el paso casi al punto de ir corriendo pero de todas formas llegamos al instituto escurriendo agua. Aunque escuché el timbre preferí ir rápidamente a los baños, y tenía razón. Yo Estaba hecha un desastre. Me sequé el cabello lo más que pude con un pañuelo y proseguí a esperar que se secara por sí solo, luego estaba mi ropa que probablemente no podría remover pero sí ocultar. De mi bolso saqué mi perfectamente empacado suéter beige y abroché los botones. No me veo precisamente en mi mejor condición pero ya entro en categoría de presentable. Suspiré y me apuré a ir al salón, aunque el profesor tarda cierto rato para llegar seguramente no podría demorarse mucho y yo estaba tentando mi suerte.
Entré al aula y como habitualmente pasa en las mañanas de invierno escuché un grito proveniente de una bien conocida mesa.
— ¡Sé un caballero y dale ese lugar a esta dama!— Reprendía cierta pelinaranja de ojos celestes. Se llama Mira Clay. Parece y es amigable siempre y cuando no la hagas estallar, al igual que Runo. Muy buena para animar, pero no muy paciente para escuchar aunque claro que hace sus impresionantes excepciones cuando son momentos difíciles. Aunque no lo pareciera le encantaba estar junto a Ace, después de todo es normal cuando son novios pero esta parejita parece de recién casados, discuten hasta para ver quien respira primero.
— ¿Dama? Yo no eh visto ninguna además, si esa "dama" quiere caballerosidad que busque a alguien más, a mi me dan igual esas cursilerías…— Ace Grit, de cabello verde y ojos grises. Parece el típico chico que da miedo, pero debajo de esa apariencia y su incomparable orgullo y ego existe un muy buen amigo. Con sus arranques de soberbia de vez en cuando, pero nada más en algunas ocasiones.
Seguro se peleaban por el asiento de la ventana. En verano es la causa de peleas de ellos dos siendo de los asientos con más fresco que anima al calor infernal de la temporada, pero en invierno pelean por empujar al otro al congelador natural. Es muy difícil hacer que concuerden en algo y de algún modo es de sorprenderse que tengan ya un año de estar juntos con ese trato. No es para desearles ningún mal, pero se admira la resistencia en sus caracteres para seguir unidos y no separarse por ese orgullo de ambos. La única vez que Ace se doblegó fue para poder darle el primer beso como pareja oficial a Mira, ella aceptó no sin antes reír soberbiamente pero eso no retiraba el rubor de sus mejillas.
— Buenos días — Saludaron al mismo tiempo ignorando su pelea. Sonreí a forma de responderles y me senté en la mesa que me correspondía.
Supuse que la disputa seguiría pero esta se detuvo al momento que Mira aprovechó el descuido de su novio y tomó la delantera apropiándose de el sitio que tanto deseaba.
— ¡Oye! ¡Muévete!— Gritó Ace al darse cuenta de lo ocurrido pero sin conseguir resultado alguno, pero se sobresaltó como el resto de la clase al escuchar el impacto de alguna vara de madera contra una superficie.
— Joven Grit, si tantos problemas tiene con su novia salga a resolverlo afuera— "Sugirió" el profesor para nada alegre de tanta algarabía en su clase por culpa de dos alumnos. Los reprendidos se silenciaron y regresaron a la calma. Runo y yo nos ahogábamos la risa porque de ser escuchadas también seríamos regañadas.
La clase comenzó sin novedades hasta que el profesor nos indicó que tendríamos un trabajo en equipo. Bufé. En realidad no soy muy sociable con mis otros compañeros por lo que me junté en mi grupo de siempre.
La clase fue interrumpida luego de terminar el receso. Miré a la puerta encontrándome con una prefecta y mascullé por dentro. Me levanté de mi asiento resignándome a que me escoltara al aula de la psicóloga. Esa sobreprotección o exceso de cuidado es obvio que sofoca. Al llegar a la puerta de cristal oscura entró sin pedir permiso, ya habiendo dicho anteriormente que no era necesaria tanta formalidad. Dejé mi bolsa con libros en uno de los anaqueles que se encontraba adentro y me dirigí a una silla. La psicóloga estaba llamando por teléfono pero de igual modo sonrió. En el escritorio había una bandejita de mini donas, ella me extendió su mano invitando a una degustación, y tomé una de chocolate.
— Disculpa eso Alice, parece que tendré una cita imprevista luego de la escuela…— Se veía un poco estresada pero eso no le quitaba esa actitud dulce en ella, ese carácter que le resaltaba.
La psicóloga se llama Fabia, su apellido si no lo estoy confundiendo debe ser Sheen. No me sentía muy bien el día que nos presentaron, de puro milagro recordé su nombre. Siempre eh sido admiradora de su larga melena azul oscura y perfectamente lacia; sus ojos verdes son más oscuros que los de Runo pero no por eso son opacos, es más parecen estar llenos de vida. Su piel media morena se veía firme y suave, además que sus curvas eran delicadas sin llegar a ser exuberantes recayendo en la clasificación de vulgar. No sé si la esté describiendo mal pero tiene aspecto y carácter de un ángel. Ojalá no esté juzgando erróneamente.
— ¿Qué tal las clases?— Comenzó la sesión. Era muy rara la vez que yo daba el tema de inicio. Yo sonreí animada mientras mordía la pieza de pan en miniatura.
— Muy bien, sus excepciones cuando el profesor de matemáticas nos colocó a trabajar en equipos… ya sabes lo que pienso de buscar más compañeros— Desde hace ya muchas sesiones atrás nos hablábamos de "tú" y no "usted". Me dio mucha risa al saber que esas formalidades la hacían sentir muy mayor cuando presumía sus veintiún años de edad, pero debo admitir que a lo mucho parecía unos tres años mayor a mí.
— Deberías darte la oportunidad de hacer nuevos amigos… por cierto ¿Qué tal tu insomnio?—
—Ya sé, pero me da miedo perder a mis amigos actuales, por eso mejor me escondo de esas situaciones, y en cuanto al sueño… ¿Prometes no decirle a Runo? No quiero preocuparla innecesariamente…— Me sonrojé por el simple hecho de haber sonado como una niña pequeña cuando le confiesa a su amiga de sentirse mal por algo tan insignificante y seguro que ella se rió por el mismo pensamiento. Tal vez fuera una docente del plantel, pero ya había ganado gran confianza en mí que no tenía ninguna objeción de contarle mis dudas, problemas o cualquier cosilla. Ella asintió en silencio —No he podido dormir bien, últimamente me despierto llorando o solo se me desvanece el sueño, incluso eh llegado a tener miedo a la hora de dormir… como si sintiera que estoy en problemas después de cerrar mis ojos— Ella me miró fijamente y aunque seguía sonriendo ya no tenía la misma fuerza que como al inicio.
El silencio invadió el interior de las blancas paredes impecables en su color. Dejó que sus nervios fluyeran en un suspiro, me gustaría saber relajarme de esa manera.
— ¿Recuerdas algo de lo que sueñas?— Me quedé en silencio intentando hacer una recapitulación de mi subconsciente, pero solo conseguí la imagen de un bosque con muchos peces en él. Eso y un árbol de hojas rojas un poco torcido que parecía tener una panza — ¿Solo eso?— Me preguntó nuevamente recibiendo confirmación de mi parte.
— ¿Es malo?— Ella me sonrió y negó. Por algún motivo en esta ocasión no le creí.
— Quizás tu mente quiere relajarte con ese tipo de paisajes, dudo que sea algo por lo cual preocuparse, al menos no veo nada de malo en ello ¿O sí?— Sonreí mientras me negaba para intentar aligerar el ambiente. Miré el pequeño bonsái en el escritorio de la señorita y no pude evitar acariciar una de sus delgadas y frágiles ramitas. Ver un árbol tan pequeño da risa de una u otra manera. El timbre sonó y yo salí del aula.
— ¿Cómo te fue niña loca?— Se burló Ace de mí.
— Igual que a ti enamorado orgulloso— Esta vez dije yo haciendo que él se sonrojara y desviara su rostro para que no lo vieran de ese modo. Mira me sonrió con gran orgullo, parecía agradecerme por haberlo hecho sonrosar, para su desgracia a ella le resulta imposible porque la única manera de hacerlo es hablar de que tan romántico se vuelve con mi amiga al estar bajo apuros. Y decir eso no es muy sencillo, menos en público.
Caminamos directo a la salida, hoy no tenemos nada pendiente o algún paseo de improvisación, incluso aunque hubiera no me encuentro con ganas de ir. Siento la cabeza como si fuera a darme migraña y encima mi vientre que está sufriendo cólicos apenas me dejaban vivir con un poco de tranquilidad, si eso era estar tranquilo. Yo caminaba a lado de mis amigos en silencio, ellos por su parte parecen platicar sin problemas sobre lo ocurrido del día. Creo que pudieron encontrar alguna o varias novedades en estas últimas horas porque nunca les había visto tan emocionados por ponerse al corriente de la información perdida el fin de semana.
Yo iba a la orilla de la acera, por eso al pasar un auto rápidamente sobre un charco me tuvo que salpicar. Era evidente que en mi mente le lanzaba sapos y culebras al conductor de aquella unidad, mis zapatos se humedecieron por dentro y sentir mis pies mojados era molesto. Runo y Mira se me acercaron a mí preguntándome si me había pasado algo mientras que Ace sonreía burlesco, de no ser porque es mi amigo le hubiera aventado la punta de mi sombrilla directo al ojo.
— Bueno, ya que no hay nada que hacer…—Y aquí vamos de nuevo, al menos con lo de mis zapatos tendré alguna excusa para no asistir— ¿Qué les parece si damos una vuelta por la plaza? Así Ace se sienta a holgazanear mientras que nosotras vemos algo interesante por allí— Admito que suena interesante, pero no estoy de ningún humor para caminar distancias innecesarias.
Por la expresión de mi casi hermana era lógico que esperaba un rechazo de mi parte. Sonreí con esa cara nerviosa que pongo cuando me disculpo y seguidamente negué con mi cabeza.
— No me siento muy bien, además tengo los zapatos mojados, es posible y termine con algún resfriado —Me disculpé en general, pero algo me dijo que Runo le tomó más importancia. Sonrió y me entregó las llaves, estaban a punto de irse cuando la llamé para darle la sombrilla— Algo me dice que más tarde lloverá, dásela a la parejita — Al irme no pude contener mi risa al escuchar los reclamos a distancia de Mira y Ace.
Pasé por una cafetería, al sentir el deleitable aroma de harina recién salida del horno y el suave café revisé mis bolsillos y sonreí al ver que me alcanzaba para tres piezas y una taza del líquido cuando menos. El lugar era muy acogedor, las paredes cubiertas con delgadas placas de madera barnizada haciendo que su interior pareciera una de esas cabañas en medio de un congelante invierno, los cristales impecables que seguramente varias personas no podían notar debido a tanta transparencia de la ventana. La iluminación era tenue, no era para nada molesta y la suave melodía que si mi sentido musical no me traicionaba parecía ser similar al Jazz. No precisamente mi gusto, pero no tenía intenciones de comer allí.
Al llegar al mostrador de los panes escogí dos donas; una rellena de mermelada de fresa, era de las favoritas de Runo, la otra era mía con una ligera cubierta de chocolate. Incluso si compraba una bolsa de café para prepararla en casa me sobraba dinero para otra pieza de harina, como si me sobrara efectivo pedí a la señorita que me estaba despachando los comestibles que anexara una dona, pero ahora de vainilla. Era lógico que ella no se negara, pues sería más dinero para el negocio así que velozmente guardo el producto como si temiera de mi cambio de opinión. Pagué el importe total y tomé la bolsa de papel donde iba mi posible cena, luego de eso salí del local.
Me arrepentí de dejar mi sombrilla en manos de esos dos conflictivos. A parte del riesgo que uno le saque el ojo a otro con la punta de objeto, gracias a la llovizna que estaba comenzando terminaría mojándome. Sin perder tiempo en más lamentos que no cambiarán nada, apresuré mi paso. Poco a poco a pesar de ser aún de día se comenzaron a ver los relámpagos en el cielo, por suerte no soy miedosa a ellos, pero el estar toda mojada caminando a media calle no me tranquilizaba. En varios libros eh leído que al estar mojado el agua atrae la corriente y aumenta las posibilidades de que un relámpago caiga sobre la persona, esto me da curiosidad, pero no quiero ser la prueba viviente de esta teoría.
— Al fin… —Suspiré al entrar a mi casa, bueno, ese mía entre comillas. Dejé mi maleta en la mesa y subí las escaleras con dirección a la habitación donde yo dormía. Entré dejando ver el color vainilla de las paredes con algún que otro estampado en las cenefas de flores otoñales. En el techo había un ventilador mientras que las cortinas se ondeaban libremente por el aire que entraba de las ventanas que por lo visto olvidé cerrar, aunque puedo jurar que lo hice. Que fortuna que no se haya mojado nada. Me quité mis ropas cambiándolas por un vestuario más cotidiano. Al buscar una de mis sábanas caí en cuenta que no estaba, ya tendría que reprocharle a Runo que yo soy la que guardo las cosas, porque cada vez que ella no hace termina olvidando donde las colocó.
Aburrida de no encontrar mucho que hacer en la soledad de mi habitación bajé al comedor, quizás me entretuviera con algo. Aunque me parece extraño, en muchas ocasiones de mi soledad no me encuentro en fastidio como ahora, más bien suelo disfrutarlo, como cuando estás pasando un rato con tus amigos, solo que la diferencia es que ellos no están en ese instante contigo. Jamás me sentía aburrida y menos sola, cuando no había nadie es cuando tenía esa sensación de compañía más que nunca. Me pregunto si estos cambios… deba decírselos a Fabia. No son importantes, pero me están comenzando a intrigar.
Me senté en uno de los sofás pero debido al cansancio terminé acostándome en el mismo. No tengo nada que hacer, y tampoco es que tenga ganas, pero irónicamente me molesta el estar perdiendo tiempo. Poco a poco siento como mi cuerpo comienza a adormilarse, seguro que terminaré cayendo dormida…
— ¿Alice? —O tal vez no…
Sé que debería terminar el otro fic, pensar que solo me falta un capítulo… es solo que me bloqueé el final y sigo pensando cómo escribirlo para que quede algo decente xD En cuanto a este nuevo, solo diré que no lo juzguen antes de tiempo, esta es solo la introducción a partir de otro comenzaré a poner cosas importantes y a calentarme las neuronas para que la redacción no sea tan enredada ^^U Shun no tardará en aparecer y dar su papel en el fic. Lo que puedo decir sin soltar nada de lo próximo que sucederá es que no todo es como parece (porqué siento que me gusta usar esa frase?) y lo que no parece tener mucha relación están más que enredados entre sí :´3 solo espero no enredarme yo misma, así que a poner atención a detalles "chicos" quizás a varios se le haga fácil notarlos y yo sea la muy despistada jeje
Gracias por leer =3
Maky SiemprE ContigO: Jejeje el comentario me llamó la atención, creo que te refieres a Shiro como Shun… pero no diré mucho al respecto solo el hecho que se conocerán más adelante y pues *mordiéndose la lengua* intención de aclarar un detalle es detenido por evitar soltar spoiler... duele no poder decir algo T-T snif… lo de Alice, Pff cada cosa que ah vivido ya se sabrá que es lo que tiene y el porqué lo tiene :3 Arigato por leer jeje :3
Anzu Kazami: Como al inicio dije, consideré que Alice lo narrara pero ella era la protagonista y me parecía ya demasiado, luego pensé en Runo pero ella está enredada indirectamente aunque más de lo que parece, Shun… lo descarté porque soltaría muchísimas cosas y sería de puro arrepentimiento… al mayor estilo emo XD por lo que escogí al gato de Alice. Adoro los nekos, esa fue la decisiva jaja que democrática soy (?) Y no te preocupes, yo soy de las últimas en adivinar algo así que ya te imaginarás como soy buscando pistas XD Gracias por leer :D
Kiranathas yue: Me dejas con intriga de escuchar deducciones TwT jeje y aquí la (adelantada por que según sería terminando el otro fic) conti Gracias por leer =D
Paulinitte: Neechan ya te extraño por acá aunque bueno, todos tenemos una vida tras la computadora al fin 14 ;u; el tiempo vuela, y me hago más anciana ._. Dejando eso a un lado ¡Ometedou! *saca pastel de cumple* jeje sip este es uno de los dos que te mencioné, el otro sigue… en proceso cofcof…congelado por falta de imaginación… Espero encontrarte un rato de estos conectada para hacer desastre nuevamente :3 Gracias por leer y cuídate ;D
Neko-Chan
