=Ni bakugan ni sus personajes me pertenecen=
Runo recién había llegado, se acercó más a mí posiblemente con la idea que estaba dormida. No tardé mucho en levantarme de mi lugar, pero el entumecimiento de mi cuerpo se volvió en rápidas punzadas al moverme tan repentinamente. Miré a mi amiga, no estaba mojada de su ropa, seguro que no llovió tan fuerte por allá.
— Hola… gracias por despertarme, luego no puedo dormir en la noche —No me estaba burlando, pero quizás lo malinterpretó, pues terminó inflando sus cachetes.
Me acerqué a ella y rocé mi dedo en su mejilla. Al ver Runo lo que descubrí en su rostro intentó escaparse, claro que no lo logró. Antes que alcanzar a escabullirse en su habitación la jalé por la maleta.
— ¿No se supone que eres alérgica al chocolate y debes evitar comerlo? —Le regañé porque si no lo hago luego soy yo la afectada con tantas quejas cuando su piel comienza a irritarse. Agradezco no ser alérgica a mi dulce favorito, si así fuera o siempre estaría roja de mi cara o ya estuviera loca. Runo no dijo nada en su defensa, solo suspiró como niña pequeña recibiendo el sermón de no comer cosas indebidas.
Después de la "reprimenda" le mostré el pan que había comprado para la cena. Quizás aún no fuera de noche, pero ya estaba oscureciendo. Yo busqué la cafetera y puse el grano de la bolsa para hacer algo de beber, no tardó en salir un delicioso aroma del aparato.
— ¿Qué tal te fue con Fabia? —Me preguntó. Es notorio que no pensaba decirle todo lo ocurrido, pero ya que conociéndola no dejará de insistir hasta que suelte algo más vale comenzar pronto. Remojé mi dona en el café y la llevé a mi boca.
— No mucho, más bien lo de siempre. Que si como estoy, que he estado, como me eh sentido… nada inusual —Fingí estar desinteresada en la plática, pero en realidad no era así. Yo quería decirle a Runo todas las cosas raras que siento que me han estado ocurriendo. Pero no sé cómo hacerlo…— ¿Qué tal les fue a ustedes? —Cambié conversación rápidamente. Estoy segura que ella lo notó, pero sus ganas de presumir su diversión de la tarde sobrepasaron la curiosidad anterior.
Las gotas de agua impactaban en el suelo dando de resultado un ruido tranquilizante, demasiado para mi gusto. Lentamente fui siendo atrapada por el sueño que parecía adquirir forma humana y enroscar sus brazos a mí alrededor propiciándome de un lugar improvisado para dormir. Sentí como todo se oscurecía y el volumen de los sonidos comenzaba a desvanecerse, lo último que escuché fue un "¡Alice!", después de eso… nada.
Estoy segura que eso es agua. Huele a esa humedad de las piedras mojadas y hojas descomponiéndose por tanta humedad del suelo y aire. Miré a mi alrededor desconcertada de donde pudiera estar, pues no había manera que me encontrara en un bosque con apariencia otoñal. De que hay bosques en Japón sí, no se puede dudar que los hay, pero no con estas características tan… peculiares. Hasta donde conozco la vegetación de este país suele ser de bambú o juncos… no grandes varas de madera con delgadas ramas y exuberante en sus hojas. El suelo era una alfombra anaranjada de tantas hojas como las que cae en otoño.
— ¿Dónde estoy? Y ¿Cómo rayos llegué aquí? —No esperaba ninguna respuesta, claramente estaba sola, e igual que a como mencionaba antes… aquí si me siento completamente sola, pero a la vez observada.
Decidida comencé a caminar algo incomodada por la tierra que se adherida a mis pies descalzos a medida que proseguía, lógicamente no tengo rumbo fijo. Solo quiero saber donde rayos me eh metido y como volver a donde estaba antes. Intento recordar pero una punzada me detiene, es tan aguda que siento como si una aguja atravesara mi cráneo lentamente. Me tambaleo un poco pero logro tomar apoyo de un tronco. Miro nuevamente el paisaje que me rodea, no cabe duda que es precioso, pero está vacío. No en el sentido de que necesita casa por aquí o algo similar… sino que algo le falta. Una pequeña pero importante presencia que tengo la idea de saber que es, pero no logro recordar.
Escucho como algo cae al agua de algún rio cercano. El cielo comienza a oscurecer repentinamente y la temperatura baja cada vez más, si no logro buscar refugio caeré presa de la hipotermia, pues esta vestimenta de un short de mezclilla con una blusa de tirantes no es abrigadora en lo más mínimo. No sé en qué momento siquiera me puse esto. Camino hacía el nacimiento de aquel sonido, mientras que en mi rumbo lucho por no caer y lastimarme con alguna piedra punzante del suelo.
— ¡Alice...! —Escucho detrás de mí y de inmediato me doy media vuelta. Me altero alno ver más que unas cuantas hojas bailando con la suave brisa. Siento un dolor punzante en uno de mis brazos pero no le doy importancia, seguro es del mismo frío. Acabo de fijarme… este sitio está muerto. Tengo ya un buen rato aquí, y no hay ruido de nada. Claro, más que el espeluznante llamado que acabo de recién escuchar. Si todos los sonidos son así ruego por que el silencio permanezca reinando.
Logro divisar en camino de agua, pero no hay nada. Solo un camino hecho de piedras en el que si no estoy exagerando o cayendo en la paranoia… sus escalones naturales se ven algo desgastados. Lo que fuera que utilizara esa ruta pasa muy frecuente, lo mejor sería salir de allí.
Esto se pone más y más extraño… me siento triste y de la nada absoluta comienzo a derramar lágrimas. Tengo ganas de abrazar a alguien y disculparme pero tengo dos problemas: no tengo a quien abrazar, y aunque lo tuviera ni siquiera sé de qué debería disculparme. Ya comenzó a nevar y el frío cala mis huesos, incapaz de moverme caigo repentinamente al suelo. Definitivamente voy a morir, si no logro obtener calor de algún lado yo voy a morir, no puedo sacar de mi mente el ejemplo de hipotermia de la clase de biología, en donde una inocente mariposa perdía su movilidad entre más descendía su temperatura. Finalmente murió en el errante frío del ambiente. Así terminaría yo si no lograba salir, sin duda que igual me pasaría a mí…
Luego de esa perturbadora oscuridad logré ver un camino de luz. Sin duda alguna la seguí debido a mi gran claustrofobia de esos momentos, gran fue mi sorpresa al alcanzarla. Estaba en mi cama. Me incorporé con algo de lentitud aún incrédula del lugar donde me hallaba. Temía que fuera un espejismo… o ¿Es que acaso ese bosque era el espejismo? Cualquiera que fuese la respuesta seguía temerosa que de un momento a otro muriera de misteriosas circunstancias a como estuve instantes atrás. Al ver una taza humeante la tomé en mis manos, logré ver que era un té de limón. Sonreí liberando mis nervios. En verdad estaba en casa…
— Al fin despertaste —Era Runo que entraba a mi habitación seguida de Mira y Ace. Seguramente ella les había llamado debido al susto de no saber qué hacer. No recuerdo mucho, pero es muy posible que me haya desmayado, pero no sabía de desmayos por escuchar atentamente las gotas de agua caer y golpear el suelo.
Todos esperaron en la puerta. Yo reí y les indiqué que entraran, se acomodaron de una manera que no me sofocaran, quizás temían de que por la presión fuera a decaer nuevamente. Al verme en el espejo del tocador ahogué un grito, tenía unas ojeras levemente visibles y un pequeño raspón en una de mis mejillas. Dejé de ver mi reflejo sabiendo a fin de cuentas que no resolvería nada acuchillando con mis ojos a mi propia imagen. Escuché un sollozo, era mi amiga de cabellos azules.
— Estos dos días estuve muy preocupada…. — ¿Cuántos días dijo?
— ¿Dos?—Insegura de estar en lo correcto de corregir me aventuré a preguntar. Mira se sentó en un borde de mi cama a la vez que se lanzaba de repente y se abrazaba a mi cuello, no tardó en luchar contra la tristeza que la obligaba a tragar sus lágrimas. No entendía que pasaba. No entiendo que ocurre, y tampoco comprendo… ¿Cuánto tiempo estuve dormida?
— Lo que ellas no te pueden responder es que tú sí te desmayaste. Pero fueron dos días en los que estuviste así. Runo llamó a un doctor pero no te encontró ninguna anomalía, según todo estaba en orden, el único problema es que no despertabas. Parecías estar dormida… —Algo en mí me decía que no era buena idea llorar, de por sí mis amigas no se veían muy bien el verme destrozada las acabará de hundir. Respiré hondo y solté una gran risa.
—No se preocupen… ya estoy bien— Eso es lo que me gustaría decir con verdadera honestidad, no solo como consuelo. No sé si este sueño tenga algo que ver con mi desmayo, pero estoy completamente segura que debería decirle a Fabia. Y una vez que todo por aquí se enfriara le diría a Runo.
A pesar de tantas insistencias de mi amiga sobre descansar y no asistir a clase yo me negué. No tengo ningún cariño o apego especial a los estudios, es más, yo a como la gran mayoría de los estudiantes ruega por terminar la escuela y todo el martirio que esta misma conlleva. Pero estoy comenzando a creer que no sería mala idea pedirle la opinión a cierta persona. Y sin duda cuanto antes mejor. Como desayuno solo bebí un zumo de naranja, pero fui regañada por Runo. De igual forma no me daba tiempo de digerir algo más, salimos a toda prisa, quedaba poco tiempo antes del toque de entrada.
— ¿A dónde vas? — Me gritó mi amiga notando mi cambio de dirección. Sin mucho que decir le entregué mi maleta, hoy no iría a ninguna clase. Tengo mucho que hablar con cierta persona.
Para mi desgracia al ver la puerta cerrada temí lo peor. Pregunté en la dirección y me informaron que Fabia llegaría hasta las diez de la mañana, y para eso faltaban aún tres horas. De mala gana me dirigí a mi aula de clases en la cual me recibieron más por obligación que por gusto, pues interrumpí a la profesora de historia. Solo tenía que soportar dos clases y podría pasar el resto del día justificadamente con la psicóloga de la escuela, claro, que sería la comidilla del día para mis compañeros de clase pero eso no es que fuera de mucha preocupación para mí.
En ninguna de las dos materias presté atención, Runo me hacía señas que volteara hacia los asientos de atrás, pero más específica. Detrás de mí. Preferí ignorar ese consejo, de por sí estaba distraída como para distraerme con algo más. Al sonar el timbre indicando que ya era la hora a la que debía salir me apresuré a llamar la atención del profesor. Extrañamente escuché como alguien más decía "maestro" a la par que yo, pero no tenía mucho tiempo para desgastar. Sin nada que decir tomé mis cosas y salí a toda velocidad a mi destino. Ni siquiera me molesté en esperar a la prefecta, no tengo ánimos de una escolta por media escuela.
— Llegas temprano… que raro en ti, eh de suponer que quieres hablar de algo —Me saludó Fabia a su manera, yo solo me limité a asentir.
El fresco del aire acondicionado me puso de nervios. No estaba tan baja la temperatura, pero a sobremanera me recordaba esa pesadilla que tuve durante el tiempo que prácticamente pasé durmiendo. Se sentó en su elegante silla giratoria y apagó el monitor recién encendido de su computadora. Rápidamente sirvió en una taza el café y me ofreció un poco, yo me negué, no se a que se habrá debido el desmayo pero recuerdo haber estado tomando la misma bebida momentos antes del colapso. Por si las dudas mejor me abstengo.
— Ya que parece ser que irá para largo… mejor me acomodo —Se cruzó de piernas a la vez que dejaba su celular en un costado del escritorio, justo a un lado de una pequeña lámpara de mesa.
Una vez que la vi lista para escuchar comencé a debatirme que cosa podría preguntarle o como empezar la conversación, pero yo ni siquiera sabía qué demonios decir puedo empezar por un "¿Los sueños significan algo?" o "Hace un par de días me desmayé por…" pero algo en el fondo me decía que no era lo indicado presumir un desmayo. Cuando eso ocurre es por la presión muy baja ¿No?, según Runo el doctor encontró todo en orden, excepto que yo parecía dormida.
Finalmente me di valor a comenzar la charla, pero un sonido en la puerta me detuvo. Fabia se disculpó conmigo de la imprevista interrupción y se levantó para atender a quien estuviera detrás de la puerta de cristal. Era un joven un poco más alto que yo, su cabello parecía sacado de la misma oscuridad pues no podría ser más negro, sus ojos resaltaban al ser una tonalidad entre miel y ámbar. ¿Su complexión? Delgada pero se le veía en forma… y me acabo de dar cuenta que yo no debería estarme diciendo estas descripciones.
— Adelante… en un momento te entrego tus documentos —Aseguró mientras buscaba en un archivero algún folder con un montón de papeles con validez legítima. Ella me miró y sonrió para sí misma— Alice, él es Shun —Lo presentó, aunque fue raro que yo no fuera presentada hacia él, y tampoco es que me importe. Lo miré unos segundos casi inspeccionándolo se veía del todo normal como para estar en algún tipo de terapia aunque mis ojos se clavaron en sus manos, llevaba guantes, aunque hubiese frío no era exagerado para cargarlos pero supongo que es cuestión de gustos. Antes de que saliera nuevamente, ya que ni siquiera respondí su "hola" debe creer que soy una grosera o algo similar. Pero, creo que tengo la idea de que yo… Bah, seguro son cosas mías.
Subiendo la conti jeje, no sé si es que por tener tiempo libre sienta que pasa mucho tiempo antes de que actualice el fic o es que para mí el día está demasiado largo O.o Lo bueno de tener la gran parte de la trama escrito es que solo falta agregar dos o tres cosas y revisar alguna ortografía jeje lo malo es que no es fácil poner algún cambio que luego se vaya a contradecir ¬3¬U Estos capítulos del inicio están siendo muy largos para no retrasar la historia, en realidad iban a ser cuatro capítulos hasta que Shun apareciera jeje pero lo resumí a dos :3 Gracias por leer =)
Shion1479: Gracias espero te siga gustando conforme vaya avanzando la trama :3
Kiranathas yue: Pff aquí va a ser una montana rusa de emociones XD comenzando con la tristeza, lo que puedo decir de Shiro… por la pura descripción creo que llama la atención jeje pero además de eso sin duda tiene algo muy importante, no será activo dentro del fic pero en sí el personaje es importante jaja me gusto esa frase de un mundo en la mente ^w^ Yo ni con clases de relajación a mi aplíquenme sedantes (?) jaja ok no gracias por leer =D
Neko~Chan
