La trama, narrativa e idea son totalmente de mi autoría, los personajes y descripciones de los mismos se los debo a la gran Stephenie Meyer.


Chapter II

El viaje en avión transcurrió bastante tranquilo, Bella se dedicó a leer su libro favorito, mientras su madre durmió plácidamente todo el recorrido de Arizona a Washington.

- Mamá -despertó Bella-, llegamos.

Su madre abrió los ojos y las azafatas les indicaron hacia donde debían bajar. La muchacha se encargó de las pocas maletas que habían llevado con ellas ya que lo demás llegaría en el camión de mudanza al día siguiente. Reneé alquiló un coche, un avejentado Rabbit que se encontraba en muy buen estado. Cargaron sus pertenencias y dieron vueltas por la ciudad, reconociendo dónde estaban las pocas tiendas, el instituto y las aburridas casas una separada de la otra por casi la misma distancia. Reneé aparcó frente a una bonita casa de dos pisos, fachada de madera blanca y grandes ventanas azules, el porshe era precioso, hasta había una linda mecedora de madera ahí. Todo elrededor de la casa estaba decorado con finas y particulares flores azules, Bella no supo distinguir que tipo de flores eran, parecían sólo florecer en aquél lugar, bajo la lluvia y el frío intenso de Forks. Cuando la muchacha bajó del auto para ayudar a su madre presionó fuertemente sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta como si eso fuera a mantenerla caliente. Ambas tomaron rápidamente las cosas y entraron casi a las corridas a su nuevo hogar.

La casa de Forks era acogedora, los pocos muebles, como un sillón, mesas y sillas de comedor y algun que otro estante estaban bastante bien colocados. Bella sonrió al ver la escalera de madera y corrió hacia arriba, después de todo, su madre le había permitido elegir la habitación que ella quisiera. Y por supuesto que eligió la de mejor vista. Con un increíble ventanal hacia la carretera. Era amplia, lo suficiente como para que entrara su gran cama, aquella que sus abuelos le habian regalado un mes después de la tragedia.

Bella no pudo evitar por su parte una mueca de dolor cuando se dió cuenta de que su habitación era lo suficientemente grande como para que el piano de su padre ocupara un lugar allí. Ella hace exactamente dos años que no tocaba el piano. Su talento nunca dejó de brillar, pero simplemente no podía. La última vez que lo había intentado acabó con una fractura en su muñeca descargando frustración golpeando sobre las teclas. Sin su padre no podría, simplemente no podría. Él la guiaba, él le enseñaba, sin él su aprendizaje siempre estaría inconcluso, sería la peor pianista del mundo, aunque su talento dijera lo contrario.

Reneé se asomó sonriente por la puerta de la habitación, pero al ver a su hija la sonrisa se esfumó rápidamente.

- ¿Puedes decirle a los de la mudanza que pueden poner el piano de papá aquí? -pidió Bella

Su madre asintió.

- ¿Crees que es lo mejor?

- No quiero olvidarlo -admitió la muchacha con los ojos humedecidos.

Su madre la abrazó

- No lo harás, ni yo cariño. Debes tocar Bella, debes volver a hacerlo -rogó Reneé

No había nada que pudiera hacer más feliz al alma de Charlie que ver a su hija tocar.

Ella negó conteniendo las lágrimas.

- No puedo mamá, soy terrible, no puedo sin papá

- Eres la mejor que puede haber, te criaste con música en tu corazón...

Bella se estremeció al reconocer las palabras de su padre en las de su madre.

- Eso me decía él...

- ¡Y es cierto!, comprende por Dios hija, te harás feliz a tí misma si vuelves a entonar la canción de tu padre...

- ¡Sólo me hará peor! -gritó Bella

- ¡Nunca lo sabrás! -rebatió su madre

Bella se sentó en el suelo dejándo las lágrimas caer.

- Forks es pequeño aquí no deben tener...

- Tienen la mejor escuela de música de todo washington, sus profesores son algo estrictos, pero gradúan a sus alumnos en el mejor estado, Bella. -interrumpió su madre seria.

Entonces ella lo comprendió.

- ¡¿Me trajiste aquí para entrar en la maldita escuela de música verdad? -atacó levantándose del suelo, roja de rabia.

- ¡Iba a decirtelo, tú quisiste mudarte sin saberlo!

- Oh rayos, ¡Te odio!, no lo haré, ¡ya no tocaré! -gritó mientras corría escaleras abajo lejos de su madre.

- Vuelve aquí Bella, lo siento, ¿podemos hablarlo?

Reneé estaba algo alterada, no quería perder la confianza de su hija, y la había dañado lo suficiente como para hacerlo.

Y sin más Bella salió de la casa, y comenzó a correr en dirección al bosque, donde se suponía que iba a reflexionar y pensar, pero lo único que hizo fue llorar.

Cuando sus piernas flaquearon de tanto correr comenzó a caminar lento, intercambiando la dirección de sus pies sin importarle dónde pueda llegar a acabar. Un frío viento le revolvió el pelo y ella se estremeció, si tan sólo hubiera llevado consigo su maldita chaqueta, pero no, tenía que salir corriendo como si escapara del diablo. El verde de los árboles comenzó a espesarse, llevándo a Bella a acabar su recorrido. Se sentó en las raíces de un viejo árbol abrazándo sus rodillas y, entre sollozos, comenzó a tararear la canción de su padre. Su canción.

- ¿Estás bien? -preguntó a sus espaldas una voz de terciopelo preocupada.

Bella se sobresaltó. ¿Quien se supone que estaba allí?, se había adentrado en el bosque lo suficiente como para que nadie la molestara. Por un momento sintió ganas inmensas de darse vuelta y enfrentarse al dueño de tan llamativa voz, pero su ego pudo más, no quería que la vieran en ese estado deprorable, y no pudo más que seguir sus instintos, levantarse rápidamente y correr lejos de allí, sin darse cuenta que de pronto, justo antes de que el sol cayera se encontraba en la puerta de su casa.

Suspiró profundamente antes de entrar. Reneé estaba sentada en uno de los sillones nuevos con aire preocupado. La mirada de Bella viajó por la casa registrando el exeso de mobiliario.

- El camión de mudanza llegó antes, tu cuarto ya está listo, hice la cena para tí, está en la cocina -anunció su madre mientras subía las escaleras -, tu cama está lista también, sobre ella dejé varios volantes de algunas escuelas, tal vez quieras ir a la de la Push, tiene un buen programa de ciencias...

La muchacha negó efusivamente.

- Estuve pensando y quiero ir a la de aquí, ¿ya me habias inscripto no?, no voy a perder la beca.

Reneé solo asintió simulando una sonrisa y continuó subiendo las escaleras. Vaya que le dolía perjudicar a su hija, pero algo dentro de ella le decía que era lo mejor, pronto la haría muy feliz.

Bella cenó rápidamente y subió a su cuarto, quería ver como había acomodado sus pertenencias su madre. La habitación era blanca, pensó que tal vez la pintaría la semana entrante, de algún color alegre, tal vez un púrpura suave para que haga juego con la ropa de su cama. La cama, regalo de sus abuelos, se encontraba del otro lado del gran ventanal. Bella vería perfectamente el sol por la mañana, tendría la mejor vista que hubiera pedido. Aunque, pensándolo bien, era algo complicado ver el sol en Forks, se había dado cuenta de aquello a sólo minutos de haber entrado a la ciudad, era como si se mantuviera techada, como si las nubes poblaran constantemente el cielo, gris, anaranjado y negro como boca de lobo por la noche.

La joven suspiró al ver el piano de su padre en perfecto estado al lado del ventanal, aún las partituras de la última canción que tocaron juntos se encontraban ahí, espectantes por ella. Bella se sentó en el banquito y acarició las teclas sin presionarlas, recordándo con una sonrisa melancolica lo mucho que su padre la apoyaba en eso. Como había marcado toda su infancia. Él siempre le hablaba de sus dieciocho años, cuando llegara a ellos tendría la edad suficiente para ir a conservatorios, a estudiar de ello, a tener los mejores profesores, y la, (en ese entonces) niña asentía emocionada de lo que su futuro le esperaba. Y veanla ahora, a sus dieciocho años cumplidos hace poco más de dos meses, no sabía que hacer. Podría ganarle a todos sus pasados si lograba tocar denuevo, pero simplemente no podía, era algo díficil, demasiado complejo. Su corazón no soportaba escucharla tocar el piano, la imagen de su padre sólo la llenaba de melancolía.

Suspiró levantándose, se cambió rápidamente sonriendo al ver que su madre le había acomodado toda su ropa y tirándo al suelo todos aquellos volantes de escuelas se metió en la cama. Miró por su gran ventanal la luz de la luna, mientras sentía a sus ojos cerrarse de a poco.


Hola!

Estoy poniendo muuuucho empeño en este fic, ya llevo cinco capítulos terminados y voy por más, no puedo creer lo rápido que la historia sale de mi cabeza, es algo difícil de explicarles, calculo que muchas ya lo deben entender. Creo que igualmente éste capi es un poquito corto, pero tomenlo como una especie de "Adelanto" xD ya que iba a venir una vez por semana a subir, teniendo en cuenta que empezé a escribir ayer desde cero, pero como los caps se están escribiendo solos mágicamente jaja, espero poder dejarles otro más pronto de lo que se imaginan. Gracias a las que ya tienen la historia en favoritos, les adelanto que esto se va a poner bueno! :) Las quiero!

Mawee