La trama, narrativa e idea son totalmente de mi autoría, los personajes y descripciones de los mismos se los debo a la gran Stephenie Meyer.


Chapter III

- ¡Bella, llegarás tarde a tu primer día! -gritó Reneé al pie de las escaleras.

Bella despertó abruptamente y se vistió rápidamente con un Jean azul oscuro, sus infaltables converse y una polera blanca. Tomó su chaqueta y corrió escaleras abajo, donde su madre la esperaba en la cocina con el desayuno servido.

- Veo que realmente aceptarás ir a esa escuela -sonrió Reneé

Bella asintió masticando una gran cucharada de cereal de chocolate.

- No sé cómo preparar mi mochila mamá -admitió tragando.

- Sólo, lleva uno de tus cuadernos, una pluma y varias partituras de tu padre, tal vez te sirvan.

- Sí, eso haré -aceptó levantándose de la silla para ir a su cuarto.

- Y, ¿Bella? -llamó su madre

- Sí mamá -se dió vuelta ella.

- Ten, tal vez te sirva, era de Charlie -dijo suavemente mientras le entregaba un descuidado cuaderno azul con algunas hojas sobresalientes amarillas.

Ella lo tomó y sonriéndole a su madre subió las escaleras a preparar su mochila, y emprender una nueva aventura en su vida.

- Mucha suerte cariño, sabes que puedes, eres la mejor Bella, ten fé -aduló su madre mientras la dejaba en la puerta del instituto de Forks.

Dejó que su madre le besara la frente y salió del auto mirándo hacia el suelo, hace años que no tocaba, esperaba poder hacerlo hoy, o por lo menos poder superar todo aquello de a poco.

Caminó por los pasillos ignorando las miradas curiosas de los demás. En ningún momento levantó la vista del suelo salvo cuando entró a la secretaría para pedir sus horarios.

- Buenas tardes -llamó la atención de una sonriente anciana del otro lado del escritorio.

- Hola querida, ¿que se te ofrece?, no te había visto nunca por aquí.

Genial, pensó Bella. Allí dentro se conocían todos, eso explicaba porqué la miraban de esa forma cuando caminaba por los pasillos, después de todo Forks era un pueblo pequeño, y era normal que los rumores vuelen en aquél lugar.

- Necesito mis horarios

- Bueno, dime tu nombre

- Isabella Swan -contestó tímidamente

La mujer buscó entre el papelerío los alumnos con apellido inicial "S" y al encontrar el de Bella sonrió ampliamente.

- Estás en los salones A, D y F, tu primera clase es Historia de la música, inicia en diez minutos.

Bella asintió y tomó la planilla con sus horarios antes de volar por los pasillos en busca de su salón. C, F, E, D ... ¿donde demonios estaba el A?

- Pareces perdida -se burló un muchacho de cabello rubio y ojos marrones, lamentablemente su sonrisa empalagosa no llamó la atención de Bella, no era casi nada guapo.

- Yo... necesito llegar al salón A, y no puedo encontrarlo...

- Estás en la dirección equivocada, el salón se encuentra en el segundo piso, creo entender que el señor Banner es muy puntual, asique yo que tú me apresuraría.

Bella agradeció y corrió hacia el segundo piso, chocando con varios objetos en su camino y tropezando con las escaleras. Cuando por fin llegó al salón pudo escuchar al profesor del otro lado, ya dando la clase. Maldiciendo su mala suerte empujó suavemente la puerta exponiéndose frente al profesor y sus ahora compañeros de aula.

- Señorita... Swan supongo, la estabamos esperando, era la única ausente en mi clase, puede tomar asiento -ordenó el profesor algo enfadado de la interrupción, pero aún así con una sonrisa en su rostro.

Bella tomó asiento en el único pupitre vacío sintiendo la mirada de sus casi cuarenta compañeros mientras lo hacía.

Durante las siguientes dos horas escuchó cada discurso del profesor atentamente. Habían repasado la vida de Mozzart y algunas sinfonías de Bethoven, nada que Bella no supiera gracias a la enseñanza de su padre. Cuando quedaban diez minutos de clase el señor Banner dió un descanso mientras se sentaba en su escritorio a leer algunos trabajos de otros alumnos. Bella aprovechó para guardar sus cosas topándose con el descuidado cuaderno de su padre en su mochila. Seria y algo triste, pero sobre todo curiosa lo sacó y abrió frente a sus ojos, los cuales se empañaron aguantando las lágrimas que no quería sacar fuera cuando vió la inconfundible letra de su padre plasmada en cada uno de los papeles y partituras. Había varias canciones, varios trucos de su padre con el piano, había cartas, incluso relatos dedicados a ella.

Bella acarició cada una de las hojas, reconociendo el aroma masculino de su padre en cada una de ellas.

- Hey, ¿asique eres Isabella? -la sobresaltó la voz de un chico sentado tras de ella.

Su cabello era negro y graso, sus ojos oscuros y algo en su voz indicaba que necesitaba ser simpático a todas horas, vestía como quien fuere a un campeonato de ajedrez.

- Sólo Bella -comentó intentando sonreír.

Ella nunca había sido muy sociable según su madre, menos luego del accidente.

- Soy Eric, mi amigo Mike me contó que te encontró en los pasillos...

Bella frunció el ceño. ¡Si lo había visto antes de entrar a clase y nunca le había dicho como se llamaba!. Totalmente Forks era una ciudad de temer por aquello. Parecían estar todos tan aburridos que cuando por fin ocurría algo nuevo tenían que enterarse de aquello. Por Dios.

- Ah si -se limitó a contestar.

Eric se encogió de hombros

- Puedes sentarte con nosotros si quieres, a las chicas les caerás bien -sonrió.

- Gracias, tal vez lo haré...

- Oh, ¡claro que lo harás! -animó el chico.

Bella asintió mientras la campana que indicaba la hora del almuerzo sonaba.

Cuando llegó junto con Eric a la mesa blanca casi en el centro del comedor sus mejillas se tiñeron de rojo, ya que varios ojos curiosos estaban puestos en ella.

- Ella es Ángela -señaló a una pequeña muchacha de cabello oscuro, y bonitos ojos tras delicadas gafas.

- Yo soy Jessica -se autopresentó una rubia un poco más bajita que Bella, hiperactiva en su forma de moverse y con voz chillona.

- Y a él ya lo conoces, es Mike -restó importancia Eric señalándo al muchacho que Bella ya había visto antes sentado al lado de Jessica.

- Hola -saludó-, son muy amables por permitirme sentarme aquí.

- Oh, no te preocupes Bella, puedes sentarte con nosotros siempre que quieras -animó Ángela.

Ella asintió a modo de agradecimiento.

- Oye, no te sobresaltes, pero... ¿no te molestan un poco las miradas? -preguntó riendo Jessica

Bella se encogió de hombros mientras se sentaba al lado de ella.

- Realmente no me importa, sólo espero no despertar con dolor de cabeza mañana -bromeó

Todos rieron.

- ¡Es tan graciosa! -casi gritó Jessica

- Si lo es -apremió Mike

Eric se acercó más a ella

- ¿Y que clase te toca ahora? -preguntó deseoso de que sea la misma que le tocara a él.

- Emm -pensó mientras quitaba el horario en su mochila -, tengo... piano -murmuró intentando haber leído mal.

Rayos, aún no estaba lista, no podía.

- ¿Tomas piano?, eso es genial, yo tengo guitarra -sonrió Mike algo melancólico por no tenerla en su clase.

- Creo que eres una de las pocas que toma piano, últimamente el profesor Cleen está demasiado exigente, muchos abandonaron por eso -comentó Ángela con una mueca.

- Espero poder soportarlo -murmuró Bella en segundo sentido para ella misma.

- Lo harás, seguramente eres buena si te inscribes en este instituto -sonrió Eric guiñándo.

- Además, creo que no es verdad que pocos toman piano, con Cullen ahí adentro más de una debe soportar al profesor Cleen -frunció el ceño Mike.

Jessica asintió.

- Tienes razón, lo intenté una vez, pero no valía la pena estar tomando una aburrida clase para verlo prestar más atención al piano que a mí -mofó Jessica moviendo el pelo de sus hombros.

Oh, asique ese tal Cullen era algo mujeriego, típico. Pero aún así debía saberlo por alguien.

- ¿Quien es Cullen? -preguntó Bella.

Jessica iba a contestar, pero Ángela le interrumpió.

- Ya lo verás en clase de piano.

- Es un idiota -agregó Mike

- Dios te escuche -rió Eric

- Oh callense, solo están celosos -Jessica cruzó sus brazos

- Claro que estoy celoso, ¿han oído como toca? -burló Eric

Bella sonrió, por lo menos ya no hablaban de ella, y eso era bueno, no le gustaba ser el centro de atención.

La campana sonó, se despidió de sus nuevos amigos y fue hacia los casilleros a por sus libros de piano. Revolvió intentando pensar cual libro podría ser, muchos tenían casi el mismo título, y rayos, no quería llegar tarde y casi lo era. Tomó un par parecidos deseando que alguno sea el correcto mientras escuchaba a alguien abrir el casillero de al lado y buscar algo apresurado. Cerró su casillero y comenzó a caminar rápido hasta su clase, aunque ya estaba llegando tarde. Genial, esto se estaba volviendo costumbre, llegar tarde a sus clases. Por lo menos ahora tenía una buena excusa. Estaba doblando en uno de los pasillos cuando una repentina brisa de una corrida a su lado la empujó provocando su caída inmediata. Bella hizo una mueca de dolor mientras se incorporaba. Miró hacia adelante buscando a la persona que había provocado su caída pero lo único que vió a lo lejos fué una despeinada cabellera cobriza correr por el pasillo.


Hola!

Me extrañaron? xD jaja, se que no, seguro querian cap pero no que yo viniera ¬¬! jaja, pero tranquilas, lo comprendo totalmente! Gracias por los RR, realmente aprecio que les guste la historia tal como esta, y si señores, el proximo cap es decisivo, ella y Edward por fin se encuentran, quiero escuchar propuestas de que es lo que creen que va a suceder :D haber si soy tan predecible como estoy evitando ser. Las quiero, gracias por aguantarme en esta historia, creanme que por los capis que llevo escrito que vale la pena continuar leyendo, estoy se pone bueno! Chaaaaaau.

Mawee