La trama, narrativa e idea son totalmente de mi autoría, los personajes y descripciones de los mismos se los debo a la gran Stephenie Meyer.
Chapter IV
Demonios, maldijo Bella masajeando su muñeca izquierda mientras corría a clases. Estaba comenzando a hincharse y dolía. Pues, en la caída su muñeca había sostenido el peso de su cuerpo y ahora temía por haberse fracturado, aunque no parecía que fuera para tanto.
Aquí vamos de nuevo. Empujó la puerta hacia el salón F, para sus clases de piano, encontrándose con la mirada tranquila del profesor.
- Señorita Swan, que alegría tenerla por fin en mi clase, venga, tengo que hablar con usted -llamó el profesor Cleen sonriente.
Bella asintió siguiéndole hasta su escritorio. Los murmullos, charlas y risas de los alumnos se hicieron presentes mientras hablaba con el profesor.
- Hace años que esperábamos un nuevo Swan en nuestro instituto, Isabella, es un honor tenerte en mi clase.
La muchacha frunció el ceño sin comprender.
- ¿Un nuevo Swan?
- Charlie, tengo entendido que es tu padre...
Ella se estremeció mientras asentía.
- Dicen que te enseña mucho, y tienes su don para el piano. Me orgullece tenerte aquí Bella.
- Bueno, gracias, y si, mi padre me ha enseñado mucho cuando era pequeña...
- ¿Cómo, ahora no sigue enseñándote? -se extrañó el profesor interrumpiéndola.
Bella agachó su cabeza mirándo sus manos sobre el escritorio, y suspiró profundo antes de hablar.
- El murió cuando tenía ocho.
La sonrisa del señor Cleen desapareció y una mueca de horror pobló su avejentado rostro.
- Lo siento Bella, no sabía, mi pésame a ti y a tu madre.
- No se preocupe -intentó decir, pero su voz salió entrecortada.
- Si me preocupo Bella, seguramente fue mucho dolor para tí, y yo sólo te lo recuerdo, te pido disculpas nuevamente, y tranquila, que empezaremos desde donde tu padre ya no pudo enseñárte.
- Gracias señor Cleen...
- Dime Frank mientras hablemos sólos, Bella.
- Frank -asintió.
- Puedes tomar asiento, y descuida, iremos tranquilos para que nada te perturbe, ¿si?
- Si, gracias.
- No te preocupes.
El señor Cleen se levantó de su asiento indicándole a Bella que ahí siempre podía sentarse donde quisiese todas las clases, no había reglas. La clase se silencio bastante y Bella pudo sentir de nuevo la sensación de ser observada.
- Oh, y ¿señor Cleen? -llamó Bella antes de sentarse
- Dime.
- ¿Cree que esto se cure rápido? -preguntó inocentemente mientras levantába su muñeca claramente hinchada.
Los ojos de su profesor se abrieron como si hubiera visto un fantasma y pudo escuchar algunos jadeos de parte de sus compañeros.
- ¡¿Como te dañaste así querida? -casi gritó
Bella dudó en decir la verdad, después de todo la habían empujado.
- Me tropezé intentando no llegar tarde -admitió sintiendo el calor subir a sus mejillas.
Muchos de los alumnos rieron entre ellos, burlándose de Bella. Una risa más chillona continuó riendo aún cuando la mayoría se había silenciado y el profesor le envió una mirada envenenada.
- Se quedará en detención señorita Denali -amenazó el profesor a una joven con largo cabello rubio e intimidantes ojos celestes. Era bonita, demasiado. Inmediatamente dejó de reír y miró a Bella con odio.
- Tranquila Bella, ponle hielo por la noche, mañana ya estará bien -sonrió el profesor Cleen.
Bella asintió mientras se sentaba en su lugar.
- Bien chicos, espero hayan traído ganas de componer hoy, tomen sus partituras, iremos a la sala de música a trabajar práctica con los pianos.
Bella se estremeció mientras tomaba sus cosas con su mano buena, demonios, había traído demasiados libros al no encontrar el adecuado y ahora tenía que llevar todo con una sola mano. Que Dios la ayude.
Y como si a Dios mismo se lo hubiera pedido una mano nivea tomó varios de sus libros y sus cuadernos ayudándola. Bella levantó la cabeza para decirle que no era necesario pero las palabras se ahogaron en su garganta.
Unos deslumbrantes ojos verdes la observaban apenados. Era el muchacho más perfecto que había visto en su vida. barbilla cuadrada, nariz recta, cabello despeinado cobrizo, rasgos perfectos... un minuto. Cabello, despeinado, cobrizo. Él la había empujado en los pasillos.
- No es necesario que me ayudes -murmuró Bella intentando que le devolviera sus libros.
Pero él no lo hizo.
- Si lo es, estás lastimada, y por mi culpa, es justo, ¿no lo crees? -preguntó con voz aterciopelada, una que Bella juraba haber escuchado antes.
- Yo... me caí -intentó mentir
Él negó rápidamente sonriendo.
- No, yo te empujé, y lo lamento, el profesor Cleen ya me había llamado la atención por llegar tarde, no quería una nota de diciplina por ello, asique corri y no tuve tiempo de volver por tí a pedirte disculpas, espero que las aceptes ahora.
Bella sonrió.
- Estás perdonado, ahora dame mis libros -pidió
Él rió musicalmente.
- No lo haré. ¿Cómo te llamas? -preguntó con sus ojos verdes brillando.
Él profesor los interrumpió y entonces calleron en cuenta de el salón ya estaba vacío.
- Oh, aqui están, ya que estás aquí Edward, acompañála a la enfermería, que hagan algo por su muñeca, no queremos que empeore.
El muchacho, quien Bella ahora sabía su nombre, asintió al profesor.
- Andando, hay que dejar tus libros en el casillero y los míos también -alentó con una sonrisa torcida que paró por un minuto completo el corazón de Bella.
- ¿No irás a clase? -preguntó Bella caminando a su lado hasta los casilleros.
Él se encogió de hombros provocando que una corriente eléctrica la envolviera.
- Probablemente tardemos mucho en la enfermería -rió.
Llegaron al casillero de Bella y para su sorpresa Edward abrió el casillero de al lado y tiró algunos libros dentro.
- ¿Es tuyo?
Él asintió.
Bella abrió el suyo y con ayuda de Edward guardó sus cosas.
- Somos vecinos de casillero -bromeó él.
Ella rió.
- Eso parece.
Bella se sobresaltó cuando sintió la mano de Edward tomar su muñeca con sumo cuidado.
Su tacto era suave, algo frío y totalmente dulce. Acarició un poco la zona de hinchazón con una mueca de frustración.
- No fue tu culpa, soy muy torpe -calmó ella riendo.
Pero él no rió.
- Claro que fue mi culpa. Vamos, te curarán.
Edward liberó su mano y caminaron a cierta distancia el uno del otro hacia la enfermería.
- Señora Clape -llamó Edward.
La anciana sonrió indicándole que pasaran.
- ¿Que ha ocurrido, Edward? -preguntó dulcemente de modo maternal.
Ok, se notaba que se conocían de hace tiempo, tal vez él siempre estudió allí en Forks. Basta Bella, estás demasiado curiosa- pensó
- Oh bueno, empujé a mi amiga corriendo para llegar temprano a clases -la señora Clape negó reprobatoriamente -, y se lastimó la muñeca.
- Bien, ¿cómo te llamas querida? -le preguntó a la muchacha que aún sentía sus pies flotar por el solo hecho de que aquel ser tan hermoso la haya llamado "su amiga".
- Bella -respondió vergonzosa mirándo a Edward, ya que él le había preguntado su nombre y no había tenido tiempo de responderle.
- Bella, ven, siéntate aquí -dijo palmeando la alta camilla blanca-, iré por algo de hielo.
Y desapareció del lugar dejándolos solos.
Bella comenzó a mentalizar en su cabeza de qué forma podía subir a aquella camilla cuando sintió a unos fuertes brazos envolverla y sin esfuerzo depositarla con cuidado en la camilla. Ella lo fulminó con la mirada.
- No era necesario, Edward.
Él se encogió de hombros.
- Te veías muy pensativa, Bella -rebatió provocándo un estremecimiento de parte de ella al sentir nombrar su nombre de forma tan suave.
Ella abrió los labios para decir algo pero la presencia de la señora Clape los interrumpió.
- Aquí tengo el hielo, te vendaré por las dudas, pero ya estarás bien por la mañana.
Bella asintió mientras la mujer hacía su trabajo. Edward se limitaba a ver sus expresiones con su espalda recostada en la pared de forma ausente. Según los pensamientos de Bella se veía malditamente perfecto.
- ¿Y en qué clase estaban? -rompió el silencio la Señora Clape.
Edward rió musicalmente.
- En la única que el profesor me permite salir y hacer lo que quiera -respondió aún riendo.
- ¿Piano?, es extraño que hayas salido de esa clase, es tu favorita, y el señor Cleen es muy considerado contigo...
Bella agachó la cabeza sintiéndose entrometida, pero parecía que habían olvidado que ella se encontraba ahí, salvo porque seguían vendándo su muñeca.
- Estabamos tocando las mismas partituras que el año pasado, se lo dije al profesor, pero él en vez de buscar partituras nuevas nos hace crearlas... -comenzó Edward
- ¿Es eso malo?, me parece muy creativo de su parte -sonrió la Sra. Clape
- Es malo cuando no se tiene inspiración y éste no es mi mejor momento -suspiró agotado.
La enfermera hizo una mueca de disgusto mientras terminaba de vendar a Bella.
- ¿Que tal sigue la pequeña Alice? -preguntó con cierto volumen de tristeza en la voz.
Edward inmediatamente se tensó y miró fijamente a Bella, que aún seguía con la cabeza gacha mirándo su muñeca vendada.
- No mejora -respondió cortante sin sentimientos aún observándo a Bella.
Ella pudo sentir la mirada de Edward traspasarle el corazón y levantó la mirada conectándose con él. No pudo evitar que sus ojos se nublaran de lágrimas al verlo tan seco de sentimientos y con algo de furia en sus ojos.
Se sintió culpable, tal vez la furia de él se debía a verla como si fuera una entrometida, y así se sentía ella.
Se bajó de un salto de la camilla y se acercó a la puerta.
- Gracias señora Clape, será mejor que regrese a clase -se apresuró a decir Bella antes de transpasar la puerta y prácticamente correr hacia el salón de música.
¿Que haría?, si entraba debía explicar la ausencia de Edward, si se quedaba fuera no tendría nada para hacer y no quería correr con la suerte de encontrárselo nuevamente. Y si sucediera le diría que lamentaba escuchar aquella conversación en la que no estaba invitada y le agradecería por acompañarla a la enfermería. Problema resuelto.
Pero una nueva duda surgía en Bella. ¿Quien sería Alice como para afectar tanto los sentimientos de Edward?
Hola!
A que no se imaginaban que se iban a encontrar y a hablar tan rápido!, voy bastante bien con los capítulos ya estoy por la mitad del séptimo y les digo que la historia me está quedando bastante bien, espero que puedan decir lo mismo, gracias por sus hermosos favoritos y ni hablar de los RR me ponen muy feliz! Nos leemos!
Mawee
