La trama, narrativa e idea son totalmente de mi autoría, los personajes y descripciones de los mismos se los debo a la gran Stephenie Meyer.
Chapter V
El timbre de final de clases sonó luego de unos diez minutos de soledad sentada en la escalera. Bella suspiró y tomó sus cosas del casillero agradeciéndo no haberse cruzado con Edward otra vez.
Pero no corría con tanta suerte cuando salió fuera. Ahí estaba él. Recostado sobre un flamate Volvo Plateado con su melena cobriza desordenada por el fuerte viento de Forks.
Bella agachó la cabeza mirándo sus pies mientras caminaba al darse cuenta que la miraba a ella, y sin previo aviso chocó contra un cuerpo no más grande que ella. Incluso más pequeño.
-Agh -exclamó con asco la rubia -, Swan, gracias por dejarme en detención, puedes irte al diablo por eso -escupió
Bella retrocedió reconociendo a una apellidada Denali, el profesor Cleen la había dejado en detención por reírse de ella.
- Yo.. -intentó excusarse Bella ante la enfurecida muchacha.
- Tú nada, maldita egoísta, desde que llegaste a Forks tienes a todos a tú disposición, ¡incluso a Edward!, no tengo ninguna razón para no odiarte.
Y como si fuera poco el aludido se interpuso frente a Bella, encarándo a la rubia.
- Tanya, ya no la molestes, fue tu culpa la detención, no es justo que la tengas contra Bella -anunció con voz aterciopelada, como siempre.
Tanya siguió fulminándo con la mirada a Bella y enviándole a Edward insoportables muestras de lo disponible que estaba.
- Oh vamos Edward, no puedes defenderla a ella, mírala, es tan poco para tí -asqueó mirándola de la cabeza a los pies.
En un acto reflejo de protección Edward se acercó más a Bella ocultándola de la vista de Tanya. La vista de Bella se nubló de lágrimas al pensar que Tanya tenía razón, aunque le doliera aceptarlo.
- Nadie es poco para mí -enfatizó Edward con la frente en alto
Tanya rió.
- La mayoría de este instituto lo es Edward, y la peor elección es ella -acotó señalándola -, puritana, seguro su único hombre es y será su papi -escupió Tanya sin tener incluso una simple idea de lo mucho que aquello había dañado a Bella.
Esquivó a Edward y a Tanya y continuó corriendo lejos de allí, sintiéndo incontrolábles lágrimas caer por sus mejillas. Sentía pisadas a pocos metros de ella siguiéndola, y una voz aterciopelada llamarla por su nombre, pero eso sólo provocó que corriera más rápido, entrando al bosque, donde los gritos cesaron.
Disminuyó la marcha y emprendió camino a casa, muchas veces había acabado en aquél bosque, sabía a la perfección como salir de allí. Sollozó mientras caminaba, ¿eso significaba acaso que ni aquí podría hacer amigos?, por lo menos había amistado un poco con Ángela, Jessica, Mike y Eric, pero ni siquiera podían llamarse amigos aún. Y Edward sería más feliz alejado de su fatídica vida, estaría mejor alejado de ella, es más hasta haría una perfecta pareja con Tanya, los dos eran increíblemente guapos y perfectos. Ella sólo era una chica común y corriente, una que pasó por demasiadas catástrofes y lloró más de lo que una persona anciana promedio lloró durante toda su vida desde su nacimiento. Las lágrimas eran algo natural en ella.
Intentó secarlas antes de entrar a casa para no preocupar a su madre, pero su estado ya era bastante deplorable, no necesitaba "alerta de madre" para saber que algo andaba mal, se daría cuenta de todas formas.
Revoloteó la llave en la cerradura y la empujó de un tirón, encontrándo del otro lado una sonrisa maternal que rápidamente fue sustituída por una de horror. ¿Que había sucedido?, ella tenía fé en su hija, siempre la iba a tener.
- Oh mi Bella -lamentó su madre
Y como si fuera de una niña pequeña tiró su mochila al suelo y corrió a los brazos de su madre, para romper nuevamente en sollozos mientras Reneé acariciaba sus cabellos intentando calmarla.
- Sabía que no era lo mejor hija, lamento haberte obligado a ir, ya no irás, no dejaré que sufras cariño -dijo conteniendo las lágrimas.
Lo único que reabría sus heridas y el agüjero en su pecho tras la pérdida de su marido era el llanto de su Bella, ese simple sonido la destruía de a poco, la hundía en los recuerdos no tan gratos de aquél día.
Bella secó sus lágrimas y miró a los ojos de su madre.
- No es tu culpa -dijo con la voz distorsionada por tanto sollozar -, sólo que es todo muy rápido, tal vez deba esperar unos días más, pero regresaré cuando esté lista mamá, tengo que hacerlo por papá -exclamó decidida.
Reneé sonrió de orgullo y bajó la mirada topándose con la muñeca vendada de Bella.
- ¿Que ha sucedido esta vez? -rió
La muchacha se encogió de hombros y se limitó a decirle la verdad. Y de paso, recordándo en su mente la imagen de Edward.
- Un compañero me empujó en los pasillos y caí...
Reneé no pudo evitar ponerse roja de furia.
- ¡Que poco caballeros los niños de hoy en día, que mal los educan! -comenzó
Bella sólo reía. Si su madre supiera todo lo que pasó en un día con aquél compañero.
- Llamaré al director, el sabe por todo lo que estás pasando, hija. Te excusará las clases que no irás -tranquilizó su madre -, y tendrás que revisarte la muñeca, nunca confié en las enfermeras del instituto...
Bella rodó los ojos, tomó su mochila, besó la mejilla de su madre y subió corriendo las escaleras lista para un buen baño.
Volvería a pisar el instituto el día que aprenda a superarlo. Y ella sólo esperaba que fuese rápido, ya no quería llorar.
Él sol estaba terminando de ocultarse y la imagen que el ventanal de su habitación le preveía era magistral. No se resistió a hacerle varias fotografías, no era algo que se viera todos los días.
Cuando por fin anocheció su madre la llamó a cenar. Comieron entre charlas, como siempre más monólogos de Reneé que palabras de Bella, pero charlas al fin.
- Me encontré varias amiga mientras compraba en la tienda -comentó fascinada.
Bella sonrió, por lo menos su madre era feliz con el cambio.
- Genial mamá, ¿viven por aquí? -preguntó levantándose para lavar los platos.
- Sue vive en la Push con su marido Harry, tiene una hija de tu edad, Leah, tal vez te caiga bien, y ¡oh! -casi gritó sobresaltando a Bella -, aún no te digo la mejor parte, su hermano Billy era uno de los mejores amigos de tu padre cuando estudió aquí, dice que tiene muchas ganas de conocerte, pero eso no es todo, su hijo Jacob, ¡es tan churro! -gritó emocionada
Bella frunció el ceño.
- ¿Churro?
Su madre rodó los ojos.
- Ya sabes, guapo, musculoso, sexy, atractivo, ¡como le llamen hoy en día!
Ella rió.
- ¿Y que te hace pensar que estoy interesada? -preguntó con curiosidad.
- No lo sé, será porque esperaste dieciocho años de tu vida y aún no te has siquiera enamorado.
- No presiones mamá, puedo esperar más -sonrió Bella a su madre mientras se dirigía a las escaleras.
- ¡No quiero morir sin ser abuela! -gritó simulando melancolía.
- No lo harás mamá, pero mira el lado positivo, preferible ser abuela con arrugas que ser abuela joven, ¿no crees? -rió Bella.
- Juegas sucio Isabella.
Ella alzó las cejas orgullosa.
- Lo aprendí todo de mi padre.
- No lo dudo cariño -sonrió su madre.
- Nos vemos mañana mamá.
- Claro cielo, duerme bien, mañana vamos a comprarte algunas cosas para adornar tu habitación si quieres, para matar tiempo.
Bella asintió y subió rápidamente las escaleras suspirándo.
Y como todas las noches se acercó al piano de su padre. Acaricio las teclas, observó las partituras de su canción y con una sonrisa deslumbrante alzó su mano derecha, ya que la izquierda estaba incapacitada y tocó varias notas que llenaron por completo de alegría su corazón, y el corazón de su madre, que escuchaba con ojos humedecidos a su hija entonar por primera vez en tanto tiempo. Bella recordó a Edward mientras tocaba, recordó sus finas facciones, su mentón varonil, sus ojos verdes, su cabello despeinado. Luego recordó como Tanya le planteaba como realmente eran las cosas, todo tenía un límite, las personas perfectas sólo le debían prestar atención a los de su tipo, eso era lo justo. Edward no era para ella, ni ella para Edward. Una lágrima involuntaria cayó sobre las teclas silenciando la entonada dulce que Bella había tocado. Cerró los ojos con fuerza y se juró a ella mísma que de a poco lo seguiría superando, y Tanya tendría razón, el único hombre de su vida sería por siempre su padre.
Hola!
Perdón por el capi, ¿fue algo triste no? u.u supongo que ya les había advertido que la historia al principio no era muy feliz que digamos, pero bueno, espero poder darle una buena trama después de tanto trabajo. Estuve sin internet, y SHHH más les vale no decir nada que me vieron acá subiendo chap porque mamá me mata si se entera, mañana tengo que rendir en la escuela una materia que es la primera vez que tengo, y como es colegio nuevo tengo que rendir para buscar la equivalencia o no se que cosa, la cuestión es que no quiero rendirla ¬¬ pero tengo, asique me voy a poner a leer los apuntes por lo menos xD lo bueno es que rindo con un montón de compañeras, que como yo son nuevas, y son las mejores conmigo :) Ya solamente me queda un capi más para llegar a los que escribí, terminé el seis ayer y hoy no puedo empezar el siete porque tengo que estudiar, asique les prometo que el fin de semana les traigo capitulo. Las quiero.
Mawee
