La trama, narrativa e idea son totalmente de mi autoría, los personajes y descripciones de los mismos se los debo a la gran Stephenie Meyer.


Chapter VII

Bella esperó impaciente la llegada de la tarde al levantarse. No hizo más que limpiar su habitación, bañarse y sonreír ampliamente recordándo que ahora tenía una amiga. Esperaba que su felicidad durara lo suficiente, no quería más desiluciones en su vida, ya no tenía sentido sufrir para ella.

Terminó de peinarse y se reencontró con su madre en el coche.

Reneé estaba tal vez más emocionada que su hija, desprendía felicidad al devolverle la sonrisa de satisfacción a Bella, era increíble como una simple amistad podría recomponer de un día para el otro la fatídica vida de su primogénita.

El coche avanzó rápidamente por las calles de Forks hasta perderse frente la arboleda por un desvío.

- ¿El bosque? -preguntó Bella frunciendo el ceño sin recordar que Lily se lo había mencionado.

Reneé sonrió.

- Los Cullen viven en las afueras, cariño.

Bella se estremeció ante el apellido Cullen, había oído de un Cullen en el instituto, pero no recordaba haberse encontrado con él, sólo recordába a Edward. Ah no ser que... ¡Rayos!, Cullen, compartían clases de piano, ¿podría llegar a ser Edward?, eso explicaría lo de su hermana pero... Lily, no Alice, ella recordába que la hermana de Edward se llamaba Alice, y la apodada Lily no lo era.

Suspiró como si se hubiera sacado una pesada mochila de la espalda. Realmente no podía lidiar aún con él, no sabría como manejarlo. Como contárle sus peores temores, como decírle que era mejor mantener distancia. Bella no merecía amistades, salvo a Lily, una muchacha que casi pasaba por lo mismo que ella, alguien en quien, de a poco, comenzaría a aprender de su vida, le contaría todo lo que guardó durante tantos años. Todo aquello que había guardado por temor a que la abandonaran nuevamente, como su padre lo había hecho.

- Estás muy pensativa -notó su madre mientras adentraba el coche en el espeso bosque.

Bella abrió los ojos mirándo fijamente el parabrisas deseando que su madre tuviera mejor sentido de la orientación que ella.

- Es sólo que no sé como tener una amiga, olvidé lo que se sentía eso -admitió Bella sonrojando débilmente sus mejillas.

- ¡Verás que es estupéndo! -animó Reneé -, además, también conocerás a los primos y al hermano de Alice, tendrás muchos amigos, son todos muy amigables...

El corazón de Bella se detuvo. ¿Que era lo que había dicho su madre?

- ¿A..Alice? -tartamudeó torpemente.

- Sí, Alice, Lily odia su nombre, por mí es bonito, pero ¡ya sabes!, tienes razón, mejor le llamo Lily cuando nos vea, no quiero que se enoje -rió Reneé

Bella no dijo nada más durante el trayecto. ¿Que había para decir?, ¿tal vez contarle a su madre que ya conocía al hermano de Lily, que éste la había empujado por accidente, que comparten clases de piano y que por parte de su culpa ella aún no asistiría a clases?, no, mejor no decir nada, y enfrentarse a lo que sea que deba enfrentarse hoy. Aunque por dentro parte de su corazón aclamaba por verlo, otra parte recordaba lo muy dolida que se había sentido ante las ciertas palabras de Tanya, después de todo el mundo de Edward no era para ella. Él ya tenía suficiente con sufrir por su hermana, no merecía tener que prestar un hombro para llorar a alguien que tal vez ni siquiera le importaba, incluso había llegado a pensar que Edward solo había actuado caballerosamente para disculparse, y luego demostró su verdadera faceta en la enfermería, cuando su mirada se tornó algo repulsiva frente a ella.

Se estremeció ante el recuerdo. ¿Porqué habría reaccionado así?, tal vez le molestó lo entrometida que ella había sido, pero aún así, debía haber aclarado su punto con una charla, en vez de simplemente una fría mirada que había enfriado el corazón de la muchacha.

Reneé estacionó bruscamente frente a una enorme y espaciosa casa. Bella rodó los ojos ante la forma de conducir de su madre y bajó casi al mismo tiempo que ella. Los rayos de Sol de la tarde se reflejaban mágicamente en los enormes ventanales de la casi mansión. Podía ver parte del mobiliario de la sala desde el Porche, se maravilló ante lo que sus ojos veían, todo era magnificamente grande, en colores dorados y terracotas, espacioso y demasiado bien decorado. Esme y Alice hacían bien en tener su propia tienda, realmente sabían como hacerlo.

Bella se sobresaltó cuando escuchó el melodioso sonido del timbre y se volteó encontrándo a su madre sumamente emocionada con el dedo prendido al aparato.

- No me quedaré aquí espiando como chismosa -rió -, prefiero ver todo desde adentro.

No pasaron más de cinco minutos cuando pudieron divisar a Esme corriendo emocionada hasta la puerta de cristal. La abrió de un tirón y abrazó efusivamente a Bella, y luego a Reneé.

- Bienvenidas, pasen, ésta es también su casa -exclamó haciendose a un lado.

Si de afuera se veía magnifica, por dentro era algo increíble, no había palabras para describir semejante casa. Era lo demasiado hermosa como para que aquella escalera de acero negro le impulsara a Bella querer subir corriendo y recorrerla. Esme sonrió cuando pilló a Bella mirándo hacia las escaleras.

- Muero por conocer tu cocina, Esme

- Oh Reneé, podemos ir ahora, está en esta dirección -indicó mientras Reneé avanzaba está arriba, sube y ayúdala a bajar, Bella.

Ella le sonrió a Esme y subió algo sonrojada las escaleras. Pisó los escalones lentamente, la delgadez de éstos y su torpeza no eran nada fiables, pensó que Lily debía ayudarla a ella a bajar, y no al revés.

Cuando por fin llegó arriba se encontró con la misma decoración que mantenía el resto de la casa. Los colores otoñales. Frente a ella se encontraban unas tres puertas blancas, y de la otra pared unas dos puertas más. Se mordió el labio inferior mientras se preguntaba cuál sería la habitación de su amiga, Esme no la había especificado.

Luego de unos segundos suspiró y se acercó con cuidado hacia la primera puerta, si se encontraba con otro lugar simplemente pediría disculpas y preguntaría por la habitación de Lily, no podía ser tan malo. "A no ser que te encuentres con él" -le susurró su conciencia.

Se dió por vencida y tocó despacio. Nada. Toco nuevamente. Nada. Con algo de impaciencia empujó la puerta y entró reconociendo enseguida un aroma demasiado apacible.

La habitación era algo oscura a pesar de que en ella se encontraba un enorme ventanal que casi ocupaba toda la pared. Reconoció un plasma pegado a la pared, una espaciosa cama con edredones blancos a juego con un bonito sillón y un fuerte azul en las paredes. Una biblioteca de CDs y libros se extendía frente a la vista de Bella, casi babea ante encontrar sus favoritos allí. Frente a la mesa encontró "Cumbres Borrascosas", su clásico favorito. Había algunas ropas masculinas desparramadas sobre el sillón y dos puertas a la derecha del ventanal, supuso que una sería el baño, y la otra el closet. Con cuidado de mover algo de su lugar se quedó embobada mirándo la enorme colección de CDs.

- Algo me decía que te quedarías mirándo todo con esa cara -bromeó una voz desde la puerta.

Bella se giró asustada encontrándose con la mirada burlona de su amiga.

- ¡Me asustaste, Alice! -regañó.

El ceño de Lily se frunció.

- ¡Me llamaste Alice! -acusó con una dolida mueca.

Bella rió.

- Ahora sé como defenderme -bromeó.

- Ja, ja, muy graciosa. Vamos, ya viste la habitación de mi hermano, ahora debes ver la mía.

Alice tomó el brazo de Bella y la empujó hacia la última puerta del pasillo.

- Este es mi mundo -rió mientras entraban.

Las paredes eran de un rosa suave, los muebles eran blancos con adornos florales, muy femenino. La cama era enorme, el tocador constaba de un gran espejo de marco blanco y demasiados maquillajes sobre éste. Todo estaba demasiado ordenado y prolijo, varios peluches se encontraban sobre un fino sillón rosado. Bella sonrió al reconocer en la pared varias fotos de Lily cuando era niña. Ella haciendo Ballet, soplando las velas en su cumpleaños número seis, abrazándo a su madre, y la última era reciente, y fué la que más llamó la atención de Bella. Alice se encontraba sobre las piernas de Edward, sonriente. Él intentaba devolverle la sonrisa pero ésta no le llegaba a los ojos.

- Esa nos la tomó papá cuando me dieron el alta y pude regresar a casa, el idiota de Edward estaba muy preocupado -rodó los ojos.

- Yo también hubiera estado preocupada, Lily, no me gustaría que algo te sucediera -contestó Bella con tristeza.

- Aww, yo también te quiero Bellie -rió Lily mientras se tiraba sobre Bella para abrazarla.

- Ven, tienes que ver mi closet, no te creeras la cantidad de zapatos que tengo -admitió emocionada.

Bella suspiró sabiendo lo que se avecinaba.

-¡Niñas, aquí hay galletas! -anunció Esme luego de una hora en las cual Bella se encontraba aún dentro del armario de Alice.

- ¡SII! -gritó Lily.

Bella se sobresaltó riendo. Bajaron rápidamente pero con precaución, ya que ninguna de las dos se encontraba en condiciones de caer, menos Bella que si caía lo haría sobre Lily, y eso no sería nada divertido, lo menos que deseaba era herir a su nueva amiga.

Tomaron el té con Reneé y Esme. Entre charlas Bella conoció varios nombres como Rose, Emmett y Jasper, los primos de Lily. Ellos asistían al mismo instituto que Bella, pero no seguían precisamente lo mismo que ella.

- ¿Y que sigue Bella este año? -preguntó Esme alegre.

La sonrisa de Bella se desvaneció, cuando notó a Lily mirarla extraña intentó reemplazar su anterior sonrisa, pero solo le salió una mueca dolorida.

Reneé también miró a Bella, quien sólo asintió, Esme tenía el derecho a saber. Bella se levantó de su asiento indicándole a Lily que la acompañara y salieron de la cocina, mientras la conversación entre Esme y Reneé, que a Bella le dolería oír, comenzaba seriamente.

- ¿Que ocurré, Bellie? -preguntó Lily preocupada.

Bella sintió como sus pupilas se llenaban de lágrimas, cosa que preocupó aún más a Alice.

- ¿Puedo contarte algo? -preguntó con voz entrecortada.

Lily asintió sin dudarlo y tomó suavemente la mano de Bella para guiarla hacia el salón que ella aún no había visto.

Entre su vista casi nublada pudo divisar un elegante piano de cola negro demasiado brillante y bien cuidado ubicado sobre una gran tarima. ¿Es que todo conspiraba en su contra?. Se sentó sobre el pequeño escalón de la tarima y Alice se ubicó cuidadosamente a su lado.

- Todo comenzó cuando yo tenía diez -comenzó mientras sentía las primeras lágrimas deslizar por sus mejillas.


Hola!

Me extrañaron? xD sé que si, uff lamento la demora, pero ya les advertí que no tengo tiempo para escribir, pueden creer que sigo con pruebas! ¬¬' pareciera que no termino más, encima la semana que viene siguen y ya no soporto u.u les juro que quiero escribir, leer unos libros nuevos que me regalaron, pero no tengo nunca tiempo! es más el capi lo terminé recién rápido, digamos que la inspiración vino con mucha suerte hoy :P nada, no les parece que todo se pone un poco más interesante? seguro ya quieren que llegue Edward *_* yo también! xD AH! se enteraron que Kristen Stewart está en Argentina? DIOS! estoy esperando que venga a tomarse el avión el sábado 28 de este mes y con un poco de suerte puedo llegar a ir a verla :') no saben lo feliz que sería si puedo ir y me firma algo o me deja sacarnos una foto juntas *O* En fin, espero sus RR! y no se cuando vuelvo a dejar cap, espero que sea el fin de semana que viene, que ya estoy libre de pruebas. Las quiero!

Mawee