La trama, narrativa e idea son totalmente de mi autoría, los personajes y descripciones de los mismos se los debo a la gran Stephenie Meyer.


Chapter X

Bella despertó con una fuerte punzada en la cabeza. Lo único que recordaba recientemente era que había caído por las escaleras de su casa, pero ni siquiera recordaba porqué había caído.

Se removió inquieta sobre la cama. Se encontraba en una habitación que ella conocía bien. Era el cuarto de Alice. ¿Qué hacía allí?

Entonces recordó cómo su madre, desesperada por ayuda, llamó a la casa de los Cullen. Tal vez por eso ella se encontraba ahí. Se levantó rápidamente de la cama provocandose mareos y fuertes dolores que ella evitó, y caminó a paso lento fuera de la habitación. Una vez del otro lado de la puerta se sostuvo fuertemente de la perilla, sentía como si podría desvanecerse en cualquier momento. Miró hacia los pasillos de la casa Cullen. Pero no se oía ni el sumbido de una mosca. ¿Acaso se encontraba sola?

Intentó bajar las escaleras para comprobarlo. Pero al llegar al cuarto peldaño de la gran escalera el dolor se volvió insoportable, y no pudo evitar lanzar un quejido audible. Un quejido que alertó a Edward, quien a esas altas horas de la madrugada no sabía si dormir o continuar rezando por su hermana. Se levantó ágilmente del sillón de su habitación y corrió hacia dónde el creía haber escuchado el grito. Y llegó justo a tiempo para ver a Bella recargada contra el apoya brazos de las escaleras, respirando hondo y temblando, a punto de caer escalones abajo. Aceleró el paso y la sostuvo en sus brazos justo antes de que la muchacha se hundiera en un profundo sueño de nuevo. Suspiró y la cargó hacia la habitación de Alice y la arropó. Se quedó un rato observándola. Desde el primer momento que la había visto le había parecido una chica difícil. Algo a su alrededor lanzaba chispazos cerca de él. Como si ella hubiera creado su propia autodefensa contra todo el mundo. Edward se preguntó más de una vez que sería lo que podría haberle sucedido tan traumático en su corta vida, después de todo él casi ni la conocía.

Se giró y volvió hacia la puerta, dispuesto a intentar dormir aunque sea un poco, pero entonces, una débil voz lo llamó a sus espaldas.

- ¿Edward? -preguntó ella, casi sin poder creerlo.

Él volteó a verla.

- Hola Bella -respondió con algo de pesar en su voz.

- ¿Que hago aquí? -preguntó ella sonrojándose.

Edward reprimió una sonrisa al verla tan avergonzada, pero luego su rostro se endureció para hablarle.

- Te diste un buen golpe. Tu madre llamó aquí para que mi padre te atendiera, él fue a por tí y te trajo en un pésimo estado. Debo decirte que no creímos que podrías despertar hoy como si nada, la cabeza debe dolerte mucho -dijo seriamente.

Ella sólo atinó a asentir.

- ¿Dónde están todos? -se atrevió a preguntar.

Edward desvió la mirada. Bella esperó largos segundos una respuesta.

- Alice se descompensó cuando mi padre te trajo, todos están en el hospital ahora.

Bella sintió su corazón detenerse, las lágrimas no tardaron en aparecer. Se recordó porque no tenía amigas y no podía tenerlas, todo era tragedia alrededor de ella, lo único que logró intentando una amistad con Alice fue dañarlas, a ambas.

- Lo siento -fue lo único que logró decir ella entre lágrimas.

Algo se removió en el interior de Edward al verla así, algo que le dió ganas de correr a abrazarla. Pero lo único que hizo fue quedarse ahí, mirándola.

- No debes sentirlo, no fue tu culpa, Bella. Alice es más sensible y débil de lo normal, supongo que lo sabes, mi madre me contó que ustedes son amigas.

- Lo somos -hipó -, pero yo siempre supe que no puedo tener amigos, mi vida no está hecha para tener a nadie -admitió -, siempre termino arruinando todo, ya no sirvo de nada.

Edward se armó de coraje y se sentó junto a ella en la cama.

- No sé que es lo que te tiene así Bella, pero debes saber que mi hermana es fuerte, y no es por tí todo lo que le sucede, la enfermedad la vuelve cada vez más débil, papá teme que todo desemboque en algún tipo de Cáncer, porque ya no podremos luchar contra eso, no debes culparte de nada, después de todo Alice ya estaba así desde antes que la conocieras, y me alegra saber que te tiene de amiga. Eres una gran persona, sé que no te conozco lo suficiente, pero algo me hace creer en tu forma de ser. No tengas poca confianza en tí misma.

Ahora, intenta descansar, si para mañana ya estas mejor iremos a ver a Alice -prometió finalmente.

Ela se acomodó entre las sabanas mientras veía a Edward alejarse de su vista, y deseó poder estar mucho mejor mañana, así podía ir a despedirse de Alice. Después de lo que ella había provocado, ni siquiera las hermosas palabras de Edward la hacian cambiar de parecer, para ella mísma seguia desmereciendo a sus amigos. Nadie podía ser feliz a su lado.

Por la mañana las cosas mejoraron, pero no lo suficiente como para ir de visita a Alice. Su madre apareció simulando una sonrisa y se la llevó a casa discutiendo que ya había sido demasiada hospitalidad de parte de los Cullen. Se despidió de Esme y Carlisle por teléfono, prometiendo ir a visitar a Alice en cuanto pudiera. En cuanto a Edward, él no apareció en todo el día. Bella supuso que, tal vez, podía haber ido a ver a su hermana o había ido al instituto, después de todo, él si asistía.

Bella subió con cuidado cada uno de los escalones de su casa, con ayuda e indicaciones de su madre y una vez en el segundo piso, voló como un rayo hacia su habitación, dónde recordando todo lo sucedido, tocó el piano entonando "Piece Of Heaven" una y otra vez, fallando en muchas notas y dejándo varias lágrimas caer.

Su madre tocó por enésima vez su puerta, espectante de que su hija abriera de una vez por todas.

- Vamos Bells, debes comer algo cariño -suplicó.

Eran alrededor de las once de la noche, y Bella se había negado rotundamente a salir de su habitación dede que había llegado. La preocupación de Reneé se hizo insoportable mientras escuchaba a su hija sollozar y errar dramáticamente las notas en su piano.

- Estoy bien mamá -contestó ella con voz monótona.

- No lo estás, te conozco. Por Dios, no tienes la culpa de nada de lo que pasó...

- ¡Porque todos dicen lo mismo, ¿no conocen otro discurso? -gritó claramente disgustada.

- No es un discurso, es la verdad Isabella -repuso su madre duramente -, deberías analizarte a tí misma, te sorprendería saber que tan bajo tienes tu autoestima.

Bella no lo soportó más, con el rostro enrojecido abrió la puerta de un tirón enfrentando a su madre.

- ¿Mi autoestima?, ¡No me importa mi maldito autoestima mamá!, no me importa pasar desapercibida en el instituto, no me importa que me miren raro, no me importa no tener amigos, no me importa que los chicos no se fijen en mí, es más, estoy feliz de que las cosas sean así, si lo pienso bien, todos los que significan algo para mí por una u otra razón terminan abandonándome, y no los culpo por eso, yo haría lo mismo si fuera ellos -finalizó cerrando la puerta de un portazo frente al rostro inmutable de su madre.

Regresó al piano y continuó tocando aquella canción de su padre. Su canción.

- ¡Deja ya esa estúpida partitura, Isabella!, si no paras ahora quitaré el piano de tu habitación -Bella no hizo ni una mueca de respuesta y continuó tocando entre sollozos, mientras escuchaba a su madre alejarse de su puerta.

Aquello podía ser tan malo como bueno, ya que su madre bien podría ir a por ayuda, y lo que menos necesitaba ella en esos momentos era la compañía ajena. Asique tocó un poco más, introdujo el cuaderno de su padre y varios de sus libros dentro de su mochila y la dejó al pie de la cama; luego marchó a dormir, pero no sin antes ajustar el reloj despertador a la hora exacta en la que iba a huír.

Las horas pasaban mientras continuaba sentada bajo aquél árbol en plena madrugada. Eran alrededor de las 5, y esperaba casi con ansias que la hora de instituto llegara. Lo había decidido, lo había "hablado" con su padre allí mismo, retomaría la escuela, se aislaría de todos y de todo y sólo se dedicaría a lo que su padre siempre quiso para ella, y lo que ella siempre amó, que no era más que la música. Su madre seguramente despertaría unas horas más tarde y se cansaría de tocar su puerta, entonces simplemente lo ignoraría. Eso era un punto a favor para Bella, más tiempo para ir y volver del instituto sin que su madre se diera cuenta de su ausencia en la casa. Lo único malo, o tal vez extraño, era volver a ver a Edward, pero debía hacerlo por ella y por Charlie.


Holaaa!

Sé que tarde demasiado en este cap, se que es corto y tal vez no es lo que muchas esperaban, pero sinceramente lo acabo de terminar y tengo que seguir rindiendo integradoras u.u por suerte me saque un radiante 8 en la de Literatura *_* asique voy bien con todo por ahora, pero igual no puedo sacarle tiempo al estudio, me queda medio mes y las clases terminan y voy a poder escribir y escribir para ustedes, pido disculpas, pero tuve y tengo que ausentarme para estudiar. Las quieeeero! y sé que no es el mejor cap, pero lo bueno viene más adelante ;)

Mawee.