Disclaimer: Digimon no me pertenece, este fic es con el fin de entretener a los lectores, espero que sea de su agrado n_n


03:

El café

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El tiempo de receso se fue como agua entre los dedos, tan rápido que no les dio tiempo de preguntarle a Mimi qué tal le había ido en América, además de que la castaña estaba más interesada en comer, cómo si no hubiera desayunado. Los antiguos elegidos quedaron de verse en una cafetería donde sus pasteles era su mayor atracción. Invitaron a los demás, Joe no asistió por que estudiaba como loco, su promedio había descendido una décima y se sentía morir, Izzy por sus grandes conocimientos había obtenido una beca en una universidad especializada en lenguajes de programación (que matado ¬¬), Cody, se había mudado a Corea del Norte en cuanto terminó el ciclo escolar, por lo tanto, el más pequeño de los digielegidos estaba empezando nuevo curso en otra parte, Ken y Davis tenían practica de soccer aquella tarde, Yolei estaba pasando una mala racha, tenía varicela… en fin, de todos los elegidos, sólo quedaron de verse: Tai, Sora, Kari quien le aviso a T.K., y éste gustoso aceptó, Matt no asistió, seguía en su mundo, además de que ésa tarde tenía ensayo con su banda.

Mimi se lamentaba que no estuvieran todos… pero qué se le podía hacer, Joe seguro la mordería si ella trataba de sacarlo de su cuarto donde seguro tenía ya una torre de libros, tampoco iba a ir a Corea por Cody, que flojera… a Yolei, pues no quería contagiarse de varicela y arriesgar su perfecto cutis a que le quedara una cicatriz, que pena por Yolei, con lo que la admira… a Ken y Davis, que desperdicio de tiempo verlos correr tras de un balón y no es que no le gustara el futbol, de vez en cuando ella lo jugaba, pero prefería comer pastel… no se iba arriesgar a ir a la universidad en busca de Izzy, que tétrico, encontrarse a chicos que cuentan chistes sobre lenguajes de programación… (Respetaba y admiraba su dedicación e inteligencia en el manejo de éstos; pero ciertamente no le animaba mucho, mejor dicho: no le entusiasmaba nada andar viendo los códigos para programación), en cuanto a Matt, se molestó un poco, comprendía que iba a ensayar con su banda, pero el rubio no perdía nada con haber sido más amable al negarse y no con su:

—No tengo tiempo para andar comiendo pastel, tengo ensayo con la banda. —E irse sin despedirse adecuadamente de ellos.

La castaña admitió que Matt estaba muy guapo, demasiado guapo, alto, de muy buen cuerpo, su cabello rubio, alborotado; el uniforme le hacía lucir muy bien, además de que al chico poco le importaba la regla de que la camisa dentro del pantalón y todos los botones abrochados, él dejaba unos sin abrochar. Además, Matt era el chico más codiciado por las jovencitas, incluso de las recién llegadas (las de primer año) que al verlo empezaban a cuchichear respecto a él, tenía ya un club de fans…

Llegaron a la hora acordada a la cafetería, a Mimi le trajo lindos recuerdos, aunque ya no todo era igual como cuando ella había estado ahí por última vez, frente al café había un gran parque.

—¡Qué gusto volverte a ver, Mimi! —exclamó Kari, quien lucía el cabello un poco más largo, se veía realmente linda y su angelical sonrisa, una sonrisa muy sincera, abrazó a la castaña como si ella fuera su hermana.

—Wow, como has crecido… mira… ¡medio metro más y me alcanzas! —Mimi comparó a la hermana de Tai con ella, aunque eso hizo que Kari hiciera puchero, pues le llegaba a la altura de las orejas a la castaña—. ¡Es broma, claro que estás más alta y dentro de poco, alcanzaras a tu hermano!

—Eso ni aunque se ponga sobre una silla —señaló Tai, burlesco, su hermana le lanzó una mirada asesina.

—Que bueno verte de nuevo, Mimi —habló T.K., que le tendió la mano muy educado a la castaña, ella se la estrechó pero llevó al rubio menor para abrazarlo.

—Siempre tan lindo… ¡Ah, que linda pareja hacen ustedes dos! —les dijo Mimi a Kari y T.K., haciéndolos sonrojar al acto.

—Ejem… ellos no son pareja ¬¬ —escupió Tai que celoso se fue a parar en medio de su hermana y T.K.

—Hay como eres celoso —dijo Sora, sonriendo divertida ante la escena.

—Bueno, pero mira, T.K., tú sí que estás alto… más alto que yo… ya me quede enana T.T —musitó Mimi, ya que ahora era ella quien le llegaba como a la altura de los ojos del rubio menor.

—¿Pero qué dices Mimi? Estás más alta que yo, ¿qué es lo que comías allá en América? —animó Sora, alegre.

—Todo lo que no estuviera preparado por mi mamá… —Mimi recordaba los extraños platillos que su mamá ponía en la mesa y ella estaba tapándose la boca con las manos, con expresión de estar a punto de vomitar—. Bueno… pero eso qué importa… ¡Mejor vamos a comer pastel!

—Sí, yo tengo mucha curiosidad de saber qué tal te fue en ése continente —dijo Sora que fue la segunda en animarse a entrar.

Realmente esa cafetería tenía los mejores pasteles que Mimi había probado en su vida. Sora le preguntaba qué tal era estudiar en América, qué tal su gente. Después empezaron a contar sus aventuras en el digimundo, algo que les hizo ponerse tristes, pues ya tenían unos años sin ver a sus digimons.

—¿Por qué no nos avisaste de tu llegada? —cuestionó Kari que más bien parecía un regaño.

—Quería darles una sorpresa n_n —respondió Mimi que degustaba un pastel de selva negra.

—Ah, que lastima que no nos dijiste, te hubiéramos hecho una fiesta de bienvenida… aunque sólo fuéramos nosotros —señaló Sora.

—Gracias… pero a la próxima si les aviso y espero que haya de éstos pasteles… ¡Son deliciosos! —exclamó Mimi que se había olvidado de los finos modales para comer el pastel.

—Entonces, ¿cuándo llegaste? —preguntó TK.

—El sábado por la noche… uff… que cansado, tuvimos que transbordar, salimos de Nueva York para España, de ahí, otro vuelo a Rusia y finalmente llegamos aquí… tomar un avión tras otro te causa dolor corporal —platicó Mimi que ya estaba ordenando otra rebanada de pastel.

—¿Y por qué no tomaron uno directo? —interrogó esta vez Sora, curiosa.

—De todas formas hay que viajar a San Francisco para tomar el avión directo a Japón, pero mis papás se les antojo hacer el viaje así, aunque mi papá el domingo se fue a Alemania… que trabajo tan cansado tiene el pobre… —Mimi empezó a comer de su pastel de fresas.

Parecía que acababan de llegar, estaban platicando muy a gusto, pero ya era de noche, por lo tanto tenían que marcharse, Tai se ofreció a llevar a todos a su casa y de ahí, irse con su hermanita a la suya, Mimi declinó a la oferta del castaño, argumentando que a ella le gustaría ver en que más había cambiado la ciudad.

—Pero no puedes andar sola a éstas horas de la noche, resulta muy peligroso, últimamente se han registrados muchos robos a mano armada… —dijo Sora, notablemente preocupada.

—Trataré de estar donde haya mucha gente y luz, de verdad, no tienen que preocuparse por mí, además… quiero caminar por las calles de Odaiba, recordar… —excusó la castaña.

—¿Estás segura? —preguntó insistente Tai que se notaba no tener ningún problema por llevarla, además de que abrazaba a su hermana de una forma muy protectora a la vez que también lo hacía con Sora… sólo que con ella, iba más allá de ser protector.

—Por supuesto, llegué sola aquí, el hecho de haber estado varios años fuera de Odaiba, no significa que haya olvidado sus calles, ustedes vayan tranquilos y si quieren, les aviso cuando llegue a mi casa —repuso Mimi, que se veía muy convencida en su argumento.

—De acuerdo, pero en cuanto llegues a tu casa, me llamas a mi teléfono o me dejas un mensaje, eh —condicionó Tai, parecía que trataba con su hermana.

—Sip n_n, no te preocupes… nos vemos mañana en clase n_n —inquirió la chica.

Unos minutos después, de que los chicos se alejaron por la dirección contraria a la de ella. Mimi caminaba tranquila por las calles, se quedó parada en un cruce, mirando a todos lados con aire interrogativo…

—Me perdí T.T —admitió, no recordaba con exactitud las calles, todo había cambiado tan drásticamente que parecía estar en una ciudad desconocida.

Ya era de noche y justo iba a cruzar la calle cuando alguien la jaló al asfalto.

—¿Estás ciega o qué? La señal roja aquí significa quedarse a esperar a que los autos pasen, no sé lo que en América signifique —dijo una voz de un chico, una voz uniforme, agradable, pero a la vez algo fría.

Mimi volteó a verlo, era Matt, llevaba en su espalda la guitarra, seguro acababa de salir de su ensayo, se veía muy atractivo con aquella camisa negra con los primeros botones desabrochados, pantalones vaqueros y su cabello ligeramente alborotado, a lo mejor el ensayo había sido extenuante.

—Entonces, debo de agradecerte por salvarme la vida —inquirió Mimi, sonriente pero con una mirada coqueta.

Matt se le quedó viendo, con fría indiferencia, pero hubo un momento que clavó sus ojos en los de la castaña, había algo muy especial en ellos, entonces, viró sus pupilas a otra parte, sintió que la cara se le encendía tenuemente.

—¿Y qué haces por aquí? —preguntó el chico para que así Mimi no le observara tan insistente.

—Eh, pues yo voy a mi casa… sólo que… —Mimi jugaba con sus dedos índices, como si estos fueran cochecitos y los chocaba uno contra el otro—… me perdí…

Matt suspiró cansinamente, cerrando los ojos, para luego optar una expresión pensativa.

—Toma un taxi y que te lleve a tu casa —sugirió el joven.

—¡Muy buena idea! —admitió la chica, luego rebuscó en su bolso—… y yo qué pensé que había traído suficiente dinero… Esos malditos pasteles deliciosos… ricos… sabrosos *¬* —Mimi empezaba a babear—… ¿pues cuántas rebanadas me comí? —empezó a contar con sus dedos para cuando terminó, puso los ojos como círculos—. Más de un pastel entero y todo eso… ¡AH! —su boca parecía un cuadrado y los ojos los tenía grandes, grandes—… todo mi dinero se fue en los pasteles… T.T

—Quiere decir que no tienes nada —resumió el joven rubio que dejo escapar otro suspiro.

La castaña asintió, avergonzada.

—Tranquila, si quieres yo te presto y me lo pagas mañana —remedió el joven.

—¿De verdad? ¡Ah, muchísimas gracias, Matt! ¡Qué lindo eres! —Mimi se veía muy agradecida.

Matt le miró de reojo, sacó su billetera… su expresión fue igual a la de Mimi cuando se dio cuenta que no tenía dinero… el joven rubio se acordó que acababa de pagarle al señor por haberle arreglado su guitarra. Mimi lo miraba desconcertada, luego curiosa, empezó a picarle la cara con su dedo índice.

—Tan pobre como yo, ¿no? —comentó Mimi, entonces Matt todavía con su expresión atolondrada, asintió.

El guapo rubio agitó la cabeza para que se le quitara aquella expresión

—Llámale a tu papá para que venga por ti —propuso el joven, con tranquilidad.

—Mi celular lo deje cargando, no pensé que tardaría tanto… la plática fue muy agradable y el tiempo se nos pasó volando —comentó la chica.

Matt le dirigió una mirada de enfado, no podía creer que la chica no tuviera nada que la pudiera ayudar a llegar a su casa.

—Si quieres te presto mi teléfono para que llames —Matt le entregaba su celular, pero Mimi negó sutilmente.

—Gracias, pero de todas formas no me va a servir, mi papá se fue ayer a Alemania y mi mamá se fue a Tokio esta tarde, no llegara hasta mañana.

El chico estaba empuñando sus manos con fuerza, ¡Era el colmo con Mimi! ¿Entonces que quería? Ah… tuvo que controlarse para no gritarle, suspiró hondamente para apaciguarse.

—Bien, dime por dónde vives y yo te digo por donde te vas… ¿¡Qué?!, las 10? —vio su reloj—. No puedes andar sola a éstas horas de la noche, ha habido muchos robos últimamente. Bien, te acompañaré a tu casa, pero me prestas para el taxi, ¿de acuerdo?

—Me parece bien, ¡Ah, muchísimas gracias! —Mimi aplaudió de lo contenta que estaba… ¿y si todo lo había hecho con maña?


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¡HOLA!!! xD Como están? yo, muy enferma... estúpida gripe ¬¬... casi me mata!!! eh, no es por exagerar, pero me hace sentir aparte de mal, pésima ;_; parece que mi cerebro se derrite,luego, me la estoy viendo negras, pues entro a mi cuenta para poder subir el capitulo y de repente, me saca... a patadas ;_; ahhh.... maldita gripe ¬¬,

Agradezco mil veces elevado a la 16ava potencia... bien... Estoy muy agradecida por sus reviews... de verdad me hacen muy feliz ^^ ahhh, siento que... que.... ¡ACHU!... perdón...

Muchisimas gracias por sus comentarios... aunque no los he podido leer, fanfiction no me deja T.T, me marca que tengo nuevos comentarios, y sólo me aparecen los que se dejaron hace... bueno, desde el domingo T.T

Gracias n_n, un gran abrazote, cuidense mucho, hasta la próxima!!! nos leemos n_n