Disclaimer: Digimon no me pertenece, este fic es con el fin de entretener a los lectores, espero que sea de su agrado n_n
07:
Tu Recuerdo, Mi Recuerdo
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Matt llegó a su departamento, encontrando una nota en la mesita de la sala, en la cual se depositaban cajitas de comida donde seguro su padre había cenado. En la nota, su papá le avisaba que no llegaría hasta dentro de dos días, cuestiones de trabajo y que le dejaba dinero donde siempre. Matt hizo bolita la nota y la arrojó al suelo. Se recostó en el sillón que daba vista a la ciudad, a pesar de ser de madrugada y que en unas escasas horas se tenía que preparar para ir a la escuela, no tenía sueño. Miró detenidamente la ciudad, casi silenciosa, muchos, la mayoría durmiendo, unos más seguro levantándose para ir a trabajar y otros como él, recién llegando a sus casas. Sonrió, recordando a la chica que ésa madrugada le había salvado.
—Es tan hermosa —dijo.
Le era difícil saber bien como era, pues generalmente estaban en lugares oscuros, además de que la veía con pasamontañas (que sólo le cubría la parte de la boca y nariz, el resto le dejaba descubierto, por eso Matt podía verle el cabello) y sólo dejaba al descubierto sus hermosos ojos que la mayoría de las veces eran pocos expresivos, pero tenían un brillo muy especial que en nadie más había visto, no olvidaba cuando le guiñaba el ojo con coquetería ni cuando se despedía de él, lo hacía de una forma única, como si se estuviera refiriendo a él como un comandante. Simplemente le encantaba y ésa madrugada había escuchado su voz, una hermosa voz.
Flashback
17 de julio 9:35 P.M.
Matt salía del lugar donde ensayaba con su banda, ya que el sábado ofrecerían un concierto y se preparaban lo mejor posible por tal que les saliera de lujo y así ganar más público y popularidad, le fascinaba tocar con la banda, tener su guitarra favorita y cantar. Ésa noche pasó por la joyería donde vio a la ladrona, extrañamente no se hizo público el robo y los dueños de tal negocio no levantaron ninguna denuncia, según él sabía, ya que su vecino conocía al hijo del dueño de la joyería y éste le comentó. Miró la joyería a detalle, ya tenía un anunció donde rentaban el local, pero le traía recuerdos, deseaba volver a ver a ésa chica. En fin, estuvo parado un buen rato como idiota como si aquella chica fuera a robar la joyería, aquello era realmente estúpido. Caminó un rato por las calles, cavilando de que la mayoría de los robos que últimamente estaban pasando por la ciudad, era de una banda llamada "LÍOS" y que éstos no robaban cosas pequeñas, sino en grande, diamantes, dinero pero no en pequeñas cantidades, los bancos no se habían salvado… en fin.
—Hmm seguro que mi papá ya se comió mi parte de la cena —se dijo Matt cuando divisó su reloj, marcando trece para las diez de la noche.
Apresuró el paso, para alcanzar el autobús… corrió, pero éste se le escapó, maldijo su suerte, ahora tenía que esperar media hora a que pasara el otro y él ya tenía hambre, lástima que no había llevado suficiente dinero para comprarse algo de comer. La parada del autobús lucía sola, era el único, así que se sentó calmadamente en el banco, a esperar y que el hambre se le apaciguara.
—¡Regrésame eso! —escuchó una voz de chica.
No se escuchaba asustada, sino, enojada, furiosa, buscó a la poseedora, miró por todas partes, hasta que en el techo de un edificio alcanzó a ver dos siluetas, las dos pertenecían a chicas, entonces vio como el cabello castaño se meneaba con el aire que entonces corría. No pudo evitarlo, se emocionó, sin duda alguna era ella, no podía olvidar ningún detalle de la chica, su sedoso y brillante cabello amarrado en una coleta, sus ojos castaños… pero al menos en ése momento y a la distancia a la cual se encontraba, no la miraba muy bien. La otra chica, era más alta, de cabello corto que le llegaba a la altura de los hombros, de color negro azabache, delgada, esbelta, usando una ropa similar a la otra chica, pero este parecía más bien un traje exclusivamente diseñado, pues tenía un símbolo en el hombro, que de lo lejos que estaba no alcanzaba a distinguir muy bien, pero era de color plata que brillaba aquella noche y resaltaba del negro del traje.
Matt ahogó un grito cuando vio que la chica de cabello largo se dejó caer, pensó que se iba a matar y corrió hacia ella, esperanzado en atraparla, para su sorpresa, ella salió corriendo veloz, pasando a un lado de él sin hacerle caso, unos minutos después, también la chica pelinegro pasó… alcanzó a ver los ojos amarillos que ella tenía, sin embargo, le causaron cierto temor. Al reaccionar, también corrió tras ellas. ¡Eran rápidas! ¿Qué clase de chicas eran? ¡Saltaban las bancas sin el menor esfuerzo! Él era lento y más cargando el peso de su guitarra en su espalda, brincar no le era tan sencillo, pero al fin las alcanzó. Ambas chicas se encontraban en la cancha de futbol que él conocía muy bien, era la que se encontraba a dos calles de la escuela, donde solían ir a practicar los que jugaban soccer.
—Maldita, eres una de ellos, ¿no? Perteneces a OCBOS, cierto, ¿o me equivoco? —habló la pelirroja.
Matt miró a la castaña que no hacía ningún movimiento, ni lo negaba ni lo afirmaba, se mantenía indiferente.
—Regrésame el Rubí Jaspeado ahora mismo si quieres salir viva o de lo contrario lo lamentaras mucho… —se oía muy segura la chica.
La otra chica colocó su mano sobre el pecho con mucha elegancia, parecía sonreír, pero aquello no le hizo mucha gracia a la pelinegro.
—¿Eres muda o qué? —la morena estaba perdiendo la paciencia y sin más, sacó una navaja a una velocidad que Matt se quedó boquiabierto, cuestionándose de dónde la había sacado, la chica se lanzó contra la castaña.
La castaña entrecerró los ojos, analizando la situación que se iba a poner peligrosa, por un movimiento se zafó de ser cortada, con otro detuvo el ataque, luego una patada detuvo otra, un acercamiento para luego apartarse bruscamente a tal grado de arrastrar y levantar polvo, Matt estaba impresionado.
—Te entrenaron bien… pero todavía te falta… —Matt sintió una punzada en el pecho… algo le decía que tenía que hacer algo o de lo contrario…
—¡CUIDADO! —gritó el rubio.
La castaña volteó para verlo y en ése momento se distrajo, una patada en el estómago la lanzó a varios metros a la vez que soltaba una piedra del tamaño de una bola de pingpong de color rojo y muy brillante y ésta era tomada por la morena que sonrió con triunfo.
—No te mataré, porque quiero tener otro encuentro contigo y espero que para entonces estés más preparada… miembro de OCBOS —habló aquella chica con cierto matiz de desprecio en su voz pero al igual reflejaba gusto, huyó del lugar notando la presencia de Matt a quien le guiñó un ojo, pero al chico no le importó, él corrió hacia la chica que yacía en el suelo, encogida.
—¿Estás bien? —le cuestionó Matt, luego su cerebro se calentó, pero qué pregunta había hecho, era obvio que la chica no estaba bien, parecía que no podía respirar.
No obtuvo respuesta, rápido la ayudó a incorporarse, le miró los ojos, tenía unas lagrimillas, se veía preciosa… pero no tenía que pensar en ello, tenía que hacer algo rápido.
—Te llevaré a un hospital —le dijo, pero ella negó con la cabeza.
Sintió que una descarga eléctrica le recorría todo su cuerpo cuando ella posó dulcemente una mano sobre él, a pesar de que tenía guantes, él no pudo evitar tomar aquella mano que ahora estaba sobre su mejilla, se miraron mutuamente, parecía sonreírle. El aroma que ella emanaba era fresco, seductor, difícil de ignorar, olía demasiado bien, no parecía usar un perfume barato, todo lo contrario. Entonces, ella se acercó a él… su corazón se aceleró, parecía que quería salirse del pecho, la sangre le corría más rápido en sus venas a tal grado que sentía un ligero ardor y que era incapaz de reaccionar. Ella se acercó todavía más, cerró los ojos, acto seguido él también los cerró, esperando algo… entonces, sintió la tela del pasamontañas rosándole los labios…
End Flashback
Matt abrió los ojos y por instinto llevó los dedos a sus labios.
—Sólo fue un segundo… —recordó el chico, sonrojándose—. Y de ahí, te marchaste… —visualizó cuando ella se alejó, divertida, se levantó como si nada le hubiera pasado, le guiñó un ojo a la vez que llevó su mano a la frente como saludando a su general y de ahí, la vio desaparecer entre la oscuridad. No había punto de comparación con el guiñó de la ladrona castaña a la chica de pelo negro, el amaba ése guiño de la chica que estuvo a punto de besarlo.
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hola!!! como están?? Toy contenta por como me salió este capi, el cual se lo dedico con muchisimo cariño a GlIsa, gracias por tu apoyo y tus reviews n_n.
Espero que les guste, también lo hice con muchisimo cariño para todas quienes lo leen y se toman su tiempecito para dejar su comentario, muchisimas gracias n_n
Lo de Rubí Jaspeado ha sido una invención mía, no tengo idea que si de verdad exista, lo único que sé, es que el Rubí es un mineral precioso y que es mi primer nombre jeje
bye bye, se cuidan un besote MUA!!
