Disclaimer: Digimon no me pertenece, este fic es con el fin de entretener a los lectores, espero que sea de su agrado n_n
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OCBOS
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El rubio se asomó por la baranda de la escuela, especulativo sobre quién podría ser aquella ladrona que le impactó desde el momento que la vio y por lo visto, no podía olvidar. Pensó en Mimi y quiso borrarla de su mente, agradeció a Tai que lo llamaba desde el patio para que así la castaña desapareciera de sus pensamientos por un rato. Tai iba abrazando a Sora, Matt no expresaba abiertamente el gusto de que su mejor amigo, fuera novio de su mejor amiga, a los dos los quería mucho y lo bien que ambos se veían juntos, una hermosa pareja, abrazó a los dos estando en medio.
A lo lejos vio como Mimi se marchaba de la escuela, le causó gracia como es que ella se iba sobando el chichón y hacía pucheros, sonrió para sí, se veía tan linda con aquella carita de enfado por lo mal que le hacía lucir aquel bultito en su frente y ella luchando con su cabello para ocultárselo, seguía siendo tan vanidosa, tal vez ese chichón era la razón por la cual ella no se había ido con ellos y prefirió tomar un rumbo diferente.
—¿De qué te ríes Matt? —le preguntó Sora, que miró hacia donde el ojiazul miraba.
—De cómo Mimi se fue a estampar contra la pared, ¿apoco no fue gracioso? —recordó Matt que soltó la carcajada.
—¡Por Dios, yo casi me muero de tanta risa! —admitió Tai quien también soltó tremenda risa.
—¡Hey, no se burlen, no sean mala onda! —regañó Sora que se estaba conteniendo, pero la risa de sus amigos era contagiosa—. Fue un accidente…
—Jaja, pero si el maestro fue muy claro… salten para ver hasta dónde llegan, no dijo, estréllense contra la pared… jaja —Matt ya se sujetaba el estómago.
—Sí, sí y cuando cayó de espalda… con el tremendo chichón en la frente —terminó Tai quien hasta de espalda se fue por la risa.
—Ay, que malos son… —pero Sora ya no pudo contenerse más, aunque se sentía mal por andar burlándose de la tragedia de Mimi.
Mimi llegaba a casa, notando la ausencia de su mamá, la verdad ya no le extrañaba que su madre no estuviera, fue a la cocina, abrió el refrigerador, encontrando un recipiente con comida y adherida a esta una notita de su mamá diciéndole buen provecho.
—Espero que sean sobras de la cena —pidió la castaña, pues la comida de anoche había sido comprada.
Recalentó la cena y se dispuso a comer, sola, suspiró, sentía un profundo hoyo, divisando dos lugares; uno que ocupaba su mamá, no todos los días, pero a veces comían juntas y otro más; el de su papá, quien desde su llegada a Japón no lo había visto por que andaba en constantes viajes por ordenes de la organización.
—Hay veces que odio a OCBOS —se dijo la chica con coraje, tanto que dio un golpe en la mesa, haciendo que la cuchara emitiera un sonido al chocar con el plato.
La castaña recordó cuando era niña, su papá estaba a su lado generalmente, enseñándole cosas que a ella no le interesaban, pero se le hacían curiosas, nunca pensó que desde entonces, él la estaba metiendo poco a poco a la organización. Admiraba a su papá de lo que era capaz de hacer y su mamá, siempre diciéndole cómo tenía que lucir. El dolor y la alegría inundaron su corazón de niña cuando su papá le dijo que por cuestiones laborales se iban a ir a América; dolor por que iba a dejar a sus mejores amigos en Japón y alegría, porque ella siempre quiso conocer Estados Unidos y tenía grandes sueños como convertirse en una famosa actriz y cantante, tenía todo lo necesario para lograr hacerlo, sabía que era muy bonita y que tenía el talento para ser cantante y ni que decir de su facilidad para la actuación, algo que le salía de naturaleza, aunque últimamente no había demostrado lo buena que era, pero todo eso fue al traste. Los primeros días si fueron bastantes alegres, conociendo la gran manzana, comprando, fue feliz por dos semanas, pero cuando la verdad cayó, sin consideración, importándole poco que era una niña de 11 años, sus papás le dijeron toda la verdad, siendo presentada ante la organización OCBOS, que ¿qué quería decir eso?
—Todavía recuerdo el revoltijo de sensaciones cuando me dijeron mis papás que eran unos criminales —suspiró Mimi.
Al principio se quedó en shock, tratando de lo que acababa de oír fuera procesado lentamente por su pequeño cerebro, porque justo en ese momento, sintió que se le había encogido y sobrecalentado. Sus padres, quienes creía las personas más honestas del mundo, su papá que se transportaba por metro y su mamá, una ama de casa que no sabía cocinar, ser unos criminales profesionales… su padre, a quien ella admiraba por todo lo que él le contaba de su "humilde" trabajo, en realidad era un maestro de la estafa, y su mamá, una amable mujer y siempre preocupada por el cuidado de su pequeña, una de las mejores falsificadoras de la organización… ahora podía entender del por qué, estaban en una buena posición económica, al menos ella nunca le falto nada…
—Mi papá es un estafador, mi mamá una falsificadora, pertenezco a una familia de criminales ¿qué se podía esperar de mí? Soy una ladrona —sentenció con cierto resentimiento.
Era verdad, sus abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, en fin, desde hacía muchos años, también habían trabajado para OCBOS una organización que ya tenía muchísimos años de existir, y ahora, ella siendo la última de su estirpe, tenía que continuar y así, sus hijos también, sólo había algo que le preocupaba, ¿qué pasaría si ella rompiera con la regla de casarse con un miembro de la organización?
—No, no, todavía no es momento para pensar en eso, estoy muy joven como para andar preocupándome por con quién tengo que casarme… además… —la mirada de la chica se oscureció por la tristeza, miró su comida sin ganas de seguir engulléndola, el hambre ya se le había quitado desde que OCBOS vino a su cabeza.
La imagen de un atractivo rubio de ojos azules, mirada fría llegó a su cerebro como un rayo, parecía una película que mostraba la vida de aquel ojiazul, desde que lo conoció y de cómo es que a ella poco le importaba su existencia, hasta el momento que se volvieron a ver cuando robó las joyas.
—Matt Ishida… tu haz robado mi corazón —murmuró la castaña, como no queriendo admitirlo, agitó la cabeza y volvió a sus recuerdos sobre la organización.
OCBOS, no era una organización con misiones destructivas, todo lo contrario, sí, le daba a veces coraje que le haya quitado sus grandes sueños y robado su vida, pero también, se sentía orgullosa, ya que la organización ayudaba a toda persona necesitada, sí, tenían que robar, estafar, engañar, hacer mil vilezas, pero siempre a las personas que tenían mucho y de la peor manera, aquellos humanos que no se sabía si definirlos como tal, pues parecía que dentro del pecho en vez de corazón, tenían una piedra, ésas personas que obtenían lo que deseaban sin importar a quien debían pisar, ésas personas que mataban, aquellos que robaban a los pobres, todos esos que por su maldita ambición cometían terribles crímenes… ellos eran las victimas de OCBOS y todo, para obtener un beneficio para las personas necesitadas. Organización de Criminales de la Buena Obra Social, eso era OCBOS.
—A pesar de todo, me alegra saber que todo lo que hago, le ayuda a ésas personas —Mimi esbozó una agradable sonrisa.
Fue maravilloso que cuando tuvieron una misión muy peligrosa y salieron victoriosos de ella, lograron robar 50 millones de dólares y éstos fueron esparcidos por las suborganizaciones de OCBOS, claro, disfrazado de instituciones benéficas, llegaron a manos de una ciudad en extrema pobreza que estaba casi en manos de un exitoso empresario que deseaba convertir aquel lugar en su más reciente sucursal, pero gracias a OCBOS y el equipo QUIOS, jamás llegó a suceder, y la ciudad fue reconstruida, para el beneficio de toda aquella gente.
La puerta se cerró bruscamente e hizo que Mimi diera un respingo, estaba tan metida en ése bello recuerdo, visualizando la cara de agradecimiento de cada una de las personas cuando estas con una sonrisa decían lo mucho que Dios bendijera a su benefactor y de lo agradecidos que estaban por haber mejorado sus viviendas. Mimi miró a su mamá.
—¿Estás bien, cariño? —le preguntó su madre, admirando el chichón de la castaña.
—Sí, sólo recuerdo… —respondió Mimi, su mamá le sonrió.
—Yo lo digo por el chichón.
—Ah, es que me caí en clase de deportes, sabes que debo de seguir siendo la Mimi que ellos conocieron —repuso Mimi, tocándose el bultito.
—Se te ve horrible, bueno, voy a recostarme un ratito, estoy muerta de cansancio —le avisó y luego se acercó para besar a su hija en la frente. .
—Descansa, mami. —Lo sabía, el chichón se le veía horrible, pero no le quedaba de otra, si mostraba sus habilidades físicas, inmediato levantaría sospecha en Matt quien ya la había visto como ladrona, pero afortunadamente no la reconocía.
Era inevitable no recordar todo lo que vivió durante esos años que estuvo en Estados Unidos, de las misiones que vivió con su equipo en ése país y en otros más; un punto más a favor de OCBOS, era que los enviaba a otros países para realizar las misiones, el último que recordaba había sido en Bolivia. Conocer esos maravillosos lugares, a su gente, también era de lo más bello que OCBOS le había obsequiado, conocer un poco de lo que el mundo les ofrecía y sus espectaculares partes, no tenía precio. Tampoco se podía quejar de la paga, no era muy buena a pesar de que a veces les tocaban misiones muy peligrosas, pero tampoco era tan mala, además, la mejor paga que ella podía tener, era aquella mirada de profundo agradecimiento de las personas que la organización ayudaba, eso para ella era lo mejor de todo.
Estar en OCBOS no era fácil, todos llevaban un estricto entrenamiento, recordaba sus primeros días, (ya que había asimilado el verdadero objetivo de la organización), de lo duro que fue para ella, de lo mucho que lloró, de los raspones, de las heridas, huesos rotos, hospitalizaciones, lo increíble era que sus padres cooperaban, esta vez ellos se mostraban fríos ante el dolor físico de su hija; la educación académica no era un chiste, ella no poseía el cerebro de Izzy que podía entender todo y descifrar con facilidad y tampoco tenía la obsesión de pasársela todo el día estudiando como Joe, sus maestros era muy estrictos, tanto que a ella le daban mucho miedo, sí que había sufrido los primeros meses, pero como iba pasando el tiempo, se acostumbró, no era de las que llevaba mejores calificaciones, pero demostraba no ser tan tonta, como un buen miembro de la organización, debían de dominar cuatro idiomas como mínimo, para ella no hubo tanto problema, pues los idiomas se le facilitaban; y en cuanto a su condición física, era admirable, tanto que algunos profesores no dudaban en decirle lo buena que era, en cambio otros, para hacerla mejor, le decían que todavía le hacía falta mucho.
—No puedo creer cuantas veces me rompí el brazo por andar saltando esas alturas… —rió divertida, admirando sus brazos.
Cuando tenía trece años, le enseñaron en el manejo de armas, de sistemas, camuflaje y a conducir a velocidades desorbitantes. Al principio si le había dado miedo, pero ya después, la adrenalina le hacía hacer más locuras que ni ella sabía por qué las hacía. Antes de cumplir los 14 años, le dieron su primera misión, fue algo sencillo, pero no por eso dejó de estar nerviosa, temía que la atraparan, para finalizar el trabajo con éxito, debía robar una corona que se encontraba en un museo el cual no tenía mucha vigilancia. Lo que no sabía, es que otros miembros de OCBOS estaban tras de ella por si dado caso de que fallara, ellos terminaran con la misión. Enfrentó a guardias, los noqueó y robó la corona, había desactivado la alarma, pero ignoraba que tenían una segunda y cuando tomó el objeto, aquella alarma sonó. Escapó del museo a duras penas, pero había logrado con el objetivo. A los 15 años, al demostrar tener una agilidad asombrosa y sus grandes cualidades como una excelente ladrona, la hicieron jefa del equipo QUIOS.
—¡Mimi! —gritó su mamá, otra vez la chica se sobresaltó, pero en esta ocasión más feo que terminó en el suelo.
—¿Qué pasó mamá? —interrogó Mimi, adolorida por el golpe.
—Que me asaltó una duda, es sobre esa guitarra de ése artista famoso… —su mamá la escudriñaba severamente, mejor dicho, la acusaba con la mirada.
—¿Eh? ¿Daisuke Nakamura? —A Mimi le apareció una gotita de sudor.
—Sí, ese mero… —definitivamente, su mamá estaba molesta—. Dime sobre la guitarra y el regalo para ése chico… ¿Matt?
—¿Matt? Ah, sí ¡Matt! ¿No te acuerdas de él mamá? Es uno de mis amigos de la infancia… —la chica se estaba poniendo nerviosa, al parecer, su mamá ya se había dado cuenta que…
—¿Qué hiciste, Mimi?
—Robé la guitarra de Daisuke Nakamura, mamá, te lo dije…
—¡Ya lo sé! Pero me hace falta dinero, explícame, Mimi.
—Eh… bueno, lo que pasa es que… —Mimi suspiró hondo—. Tomé de tu dinero para comprar una guitarra igual al de ése cantante, robé la guitarra original, y dejé la que compre en su lugar…
—Y por lo que veo, la dichosa guitarrita no salió barata, ¿verdad? —Rezongó su madre, Mimi negó con la cabeza—. ¿Y por qué no le diste ésa guitarra nueva en vez de ir a Tokio a conseguir esa maldita guitarra?
—Por que la original tiene la firma de Daisuke Nakamura, y además, suena diferente… —confesó la chica, se sentía apenada.
—¿Sabes lo que esto significa, Mimi? —le preguntó su mamá, un poco más calmada.
—Que tengo que pagarte el dinero que tome con mis domingos, ¿no?
—Exacto, y creo que no te alcanzara el de éste año y el próximo, por lo que te recomiendo que ahora que vengan tus compañeros de equipo, te pongas a trabajar muy duro, eh…
—Sí, mamá… —aceptó la chica, derrotada, luego reaccionó—: ¡¿Vengan mis compañeros de equipo?!
—Ah, sí, ¿Qué no te dije? —Mimi negó insistente mientras miraba a su mamá con aquellos enormes ojos con una expresión de sorpresa y alegría—. Ah, pues en la mañana me habló Brandon para decirme que llegan este jueves… él, Ethan y Lee y que bueno, todo ya está listo —su mamá le guiñó el ojo.
Mimi abrazó a su madre, de verdad que había sido una muy buena noticia saber que sus compañeros de equipo iban a estar con ella muy pronto, lo que significaba que un trabajo muy buen remunerado estaba por caer en sus manos.
—Al fin QUIOS nos vamos a unir —dijo Mimi, victoriosa.
—Sí… QUIOS es eso de Equidad, Unión, Insistencia, Organización y Solidaridad, ¿verdad?
—Sip n_n
—Bueno, entonces dentro de poco tendrás lata con Ethan, ya sabes lo raro que es, Brandon y Lee… así que te deseo lo mejor, ah por cierto, tú papá dice que hay posibilidades de que venga el próximo mes a visitarnos, ¿no te parece genial?
—¡Por supuesto, mamá! —la castaña volvió a abrazar a su mamá, no pensaba que ésa tarde triste, llena de recuerdos, se hubiera hecho en una de las más felices de su vida al recibir tan buenas noticias.
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Hola!! cómo están?? Les presentó la organización dónde trabaja Mimi y sus padres y con que objetivos, por cierto que les pareció? Gracias por sus reviews, de verdad que me alientan y de nuevo,espero que sea de su agrado.
Novaly Izazaga de Brieff: Hola ^^ Muchas gracias por tu deseos para que me recupere, pero gracias a Dios, ya me pasó la gripe. Agradezco mucho tu review, y que te haya gustado el capítulo y a mi también me encanta que Matt empiece a confundirse, nos leemos luego, un besote MUA
Sakura Tachikawa: Hola!! una cosa muy importante que debo decirte -_- ¡Me encantan tus songfics! son lo máximo, son tan lindos... ahhh, como me hicieron suspirar por días... ah, sí, muchas gracias por tus reviews, creeme que yo seré una fiel lectora de tus fics, aunque tardé en dejar review, muchas gracias n_n nos leemos, chica, te cuidas y un besote.
Nailea: Ah, pss lo de la influenza, es una gripe que anda de moda aquí en México (según muchos el lugar de origen -_-) y en otros países de América, y bueno, en el mes de abril estuvo en pleno apogeo y se decía en la noticia que había causado el desceso de muchas personas, el chiste, es que va más allá de una gripe común y corriente. Gracias por tu review amiga!! la verdad es que me fascino y lo leí varias veces, para nada me dio sueño, me causo mucha gracia lo que pasó en el colegio de monjas jaja eso si que es para alarmarse, que bueno que te haya gustado el capítulo, espero que este sea de tu agrado igual, aunque es pequeñisimo . Bueno, te cuidas un beso desde México... espero no contagiar el virus de la influenza o bueno, hoy en día conocida como AH1N1 ok, nos leemos n_n una cosita más... soy fan de como escribes, me encanta tu forma de escribir ^^ (creo que soy yo la que te va hacer dormir, lo siento u_u)
Adrit126: Hola!! Gracias por tu review y que bueno que haya logrado causarte gracia el capitulo n_n y muchas gracias por desearme pronta recuperación, ya toy mejor ^^
**Aki**: Hola, no te preocupes, yo también voy a la escuela ¬¬ que cansado puede resultar la mayoría de las veces y más cuando los maestros se proponen hacer examenes y dejar mucha tarea ¬¬ Gracias por tu review!! y por hacerte un tiempito para pasarte a esta humilde historia y dejarme tu valisosisimo comentario que para mí, es muy importante como cada uno de quienes me comentan. Mil gracias, nos leemos y mucha suerte en la escuela n_n
Chapter dedicado con mucho cariño y admiración a Sakura Tachikawa ^^ espero que te guste.
Gracias a todas chicas por desearme que me recupere pronto ^^ espero que ustedes no se enfermen.
Próximo Capítulo: Celos.
Se despide con mucho cariño: XANHEX
Posdata: Acepto comentarios, saludos, observaciones, sugerencias y peticiones, excepto insultos, por su atención muchas gracias n_n
