Libro II

No Tienes Corazón…

Dicen que las personas no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos… yo si sabia lo que tenía cuando lo perdí.

Dicen que si amas realmente algo tienes que dejarlo en libertad… si vuelve a ti es porque desde el principio era tuyo, pero que si no vuelve es porque jamás te perteneció.

Dicen que para saber el verdadero valor de las cosas tienes que conseguirlas con tu propio esfuerzo, y jamás pensé que recuperarlo me iba a costar la vida y también la muerte.

Capitulo 8

Estaba tan nerviosa que me temblaba todo el cuerpo. Allí estaban todos, mirándome. La expresiones que vi en sus caras eran de lo mas variadas, sorpresa, confusión, enfado… nos mirábamos unos a otros sin saber como reaccionar. Edward permanecía a mi lado, agarrándome fuerte de la mano para infundirme tranquilidad pero la tensión que había en la habitación era palpable. ¿Qué estarían pensando? ¿Les habría contado Edward qué hacia yo allí? Nadie decía nada, todos estaban esperando algún tipo de explicación por parte de Edward pues las miradas iban de mí a él, otra vez a mí, de nuevo a él y después entre ellos. Viendo que la situación podía seguir así indefinidamente, Edward por fin decidió romper el incomodo silencio.

- Bella, quiero presentarte a mi familia. Estos son Carslisle y Esme, mis padres a efectos prácticos…

- Hola Bella, es un placer conocerte – dijo Esme con una sonrisa en los labios- Edward nos ha hablado mucho de ti.

- Es cierto, espero que te encuentres a gusto con nosotros – dijo Carslisle con tono serio – bienvenida a la familia.

- Muchas gracias – les contesté a ambos – sois muy amables, seguro que estaré perfectamente.

- Ellos son Rosalie y Emmett, mis hermanos mayores – dijo mirando concretamente a Rosalie y enfatizando sus palabras – seguro que estarán "encantados" de ayudarte en lo que necesites.

La cara de Rosalie era un poema, parecía realmente enfadada con la situación, pero al oír el comentario de Edward, hizo lo que me pareció un esfuerzo por normalizar la expresión y con una extraña sonrisa en la cara me dio la bienvenida muy educadamente.

- Es un verdadero placer conocerte Bella – y sin decir nada mas se giró y fue a sentarse al sofá mientras Emmett la miraba divertido.

- Hola Bella… perdona a Rosalie pero es que no le gustan mucho los cambios. Yo soy Emmett, si necesitas cualquier cosa no dudes en pedírmelo, hermanita, para eso estamos la familia - y acercándose a Edward le susurró al oído- ¡Vaya, vaya… es mas bonita de lo que nos habías dicho, que callado te lo tenías!

Edward intentó mantener la compostura pero una sonrisilla se escapó de sus labios mientras miraba a Emmett dirigirse al sofá. Les di las gracias a ambos aunque Rosalie se había desentendido de la presentación formal y no nos prestaba atención a ninguno. Emmett volvió a su lado, sentándose a su lado e intentando hacerla sonreír a base de bromas y comentarios. No lo consiguió.

- Bella, ellos son Alice y Jasper. Alice es mi hermana pequeña y la mimada de la familia, te recomiendo que no le hagas mucho caso porque está un poco loca…

- ¡Edward…! – Dijo Alice de repente como ofendida con su hermano – ¿como le dices eso de mí a Bella? el único loco que hay en esta familia eres tu, hermanito.

Salió dispara de su sitio al lado de Jasper y me encerró en un abrazo tan tierno que me pilló completamente por sorpresa. Permaneció varios segundos en esa posición hasta que Edward tuvo que carraspear para que se diera por aludida y me soltara.

- Bienvenida a casa Bella, no sabes las ganas que tenía de conocerte. Edward se ha pasado la vida hablando de ti, tanto que creo que ya te conozco más que tu misma, tenemos muchas cosas de las que hablar, supongo que necesitarás desahogarte con alguien… seguro que el bruto de mi hermano te ha estado agob…

- ¡Para ya Alice, la vas a volver majareta con tanta palabrería! – dijo Edward cortándole en mitad de la frase – ya tendréis tiempo de hablar y esas cosas…

- Vale gruñón. Eres único para fastidiarle el día a cualquiera… - dijo con un mohín de enfado en su rostro.

Edward miró divertido a su hermana mientras volvía al lado de Jasper y le agarraba con cariño del brazo, él parecía estar muy tenso, pero dadas las circunstancias creo que ninguno de nosotros estábamos precisamente cómodos. Me miró como si fuera una especie de insecto… ni siquiera se movió un milímetro de su sitio.

- Encantado de conocerte Bella.- dijo rápidamente, cerrando la boca igual de rápido que la había abierto.

- Lo… mismo digo – dije aparentando mostrar normalidad - es un placer conoceros a todos por fin. Edward me ha hablado mucho de vosotros…

- Seguro que si, Edward te habrá contado muchas cosas sobre "nosotros" - dijo Carslisle mirándome expectante - espero que lo que te haya contado no suponga un problema para ti…

- En absoluto, puedes estar tranquilo, vuestro secreto está a salvo conmigo.

- Perfecto entonces – dijo con una sonrisa en la cara – ahora si me disculpas quiero hablar con Edward a solas… ¿me acompañas al despacho Ed?

- Por supuesto – dijo Edward poniéndose repentinamente serio y girándose hacia mí me susurró al oído – enseguida vuelvo…

Me sentí repentinamente abandonada cuando soltó mi mano y se encaminó hacia el despacho siguiendo los pasos de Carslisle y no pude evitar dar un respingo con el sonido que hizo la puerta al cerrarse. Rápida como una bala Alice aprovechó la ausencia de Edward para volver a mi lado y cogiéndome de la mano me arrastró hacia el sofá. No me di cuenta de que Rosalie y Emmett se habían marchado hasta que no me vi sentada en la posición que había ocupado ella tan solo un momento antes. Esme se reunió con nosotras mientras que Jasper se desplazó hacia la zona mas alejada del salón sumido en sus propios pensamientos y mirando en nuestra dirección de vez en cuando.

- ¡Oh, Bella….! Tenia tantas ganas de conocerte que ahora me parece mentira que por fin estés aquí, con nosotros, con Edward – dijo Alice cogiendo mi mano y apretándola entre las suyas, parecía realmente entusiasmada – tenemos mucho de que hablar, espero que no lo hayas pasado muy mal ¿ya has conocido a Alma? ¿no te parece un encanto de mujer?

- ¡Por Dios, Alice! Deja respirar a Bella, esto debe ser muy extraño y nuevo para ella - dijo Esme mirándome como lo hacía mi madre, no pude evitar acordarme de ella - ¿Cómo te encuentras pequeña?

- Estoy… bien, creo. Todo esto me resulta un poco raro, llevo tanto tiempo sola y aislada que ver a tanta gente de golpe me ha chocado un poco, nada más.

- No la llames pequeña, tiene 30 años, en teoría es mas mayor que tu y que yo - dijo Alice divertida - ¡aunque en realidad nosotros le tripliquemos la edad!

Las tres nos reímos divertidas por el comentario de Alice. Realmente era la alegría personificada e hizo que por primera vez, desde que se había producido nuestro primer encuentro, me sintiera realmente a gusto y relajada.

... . ...

Me acerqué despacio a él por la espalda y le rodeé con mis brazos la cintura. Estaba en el dormitorio de pie al lado de la ventana con la tenue luz de la lamparita como única compañía. Tenía la mirada perdida en la oscuridad del bosque que rodeaba la casa mientras pequeñas gotas de lluvia empezaban a golpear contra los cristales de la ventana. Al sentir mi contacto se giró y me dedicó una tierna sonrisa que me dejó sin aliento.

- Hola preciosa, siento haberte dejado sola tanto tiempo – dijo a la vez que rodeaba mi cuerpo con sus brazos y me apretaba contra él – ¿me has echado de menos?

- Bueno… Alice y Esme me han tenido entretenida, no han parado de hacerme preguntas y de preocuparse por mi, son encantadoras.

- Ya te dije que no tenías porque preocuparte.

- Tenías razón, aunque creo que al resto me va a costar un poco mas caerle bien – dije refiriéndome a la reacción de Rosalie – creo que no todos piensan igual que tu.

- Rosalie es muy suya para ciertas cosas, no lleva bien determinados cambios y se preocupa demasiado. Dale tiempo y verás como termina aceptando la situación.

- Tú también pareces preocupado – dije observando su ceño fruncido - ¿a ocurrido algo en tu reunión con Carslisle?

- No, solo quería que le pusiera al corriente de la situación. Como ya te dije ellos sabían de tu existencia pero Carslisle no estaba del todo de acuerdo con mi decisión de secuestrarte, él lo hubiera hecho de otra forma. Y le ha sorprendido mucho tu rápida adaptación. Estaba convencido de que iba a ser más complicado para ti de lo que está siendo y pensaba que el secuestro te lo iba dificultar mucho más. Pero estaba equivocado…

- Entonces si todo va bien ¿porqué estás tan serio? – dije mientras le pasaba un dedo por el ceño en un intento de alisárselo.

- Hemos hablado de la posible fecha de tu conversión. Yo quiero que sea cuanto antes pero Carslisle piensa que no debemos precipitarnos, hay mucho que enseñarte antes de que tomes la decisión.

- La decisión ya está tomada y puedo aprender lo que sea necesario después del cambio. Yo tampoco quiero esperar más.

Un relámpago inundó de luz la habitación por un instante confiriéndole a su rostro una blancura deslumbrante. Era tan hermoso que me dolía dejar de mirarle con cada pestañeo. La lluvia empezó a golpear con más fuerza los cristales y sentí la necesidad de acercarme más a él, de tenerle mas cerca, de refugiarme en su cuerpo.

- Bella, esto no es algo que puedas tener y si luego no te gusta devolverlo. Es para siempre.

- Precisamente porque es para siempre es por lo que ya lo tengo decidido, para siempre contigo, para siempre en tus brazos, para siempre mío… - dije mirándole con todo el deseo que pude expresar.

- Eres increíble, no sé como he podido vivir todo este tiempo lejos de ti - dijo acercando sus labios a pocos milímetros de los míos – pero Carslisle tiene razón, tenemos que esperar.

- Esperaré si es lo que quieres, pero no hace falta esperar para todo…

Me besó tan apasionadamente que me quedé casi sin sentido, como me ocurría siempre que se acercaba a menos de dos centímetros de mí. Le rodeé el cuello con mis brazos colgándome literalmente de él antes de que las piernas me fallaran. Deslizando sus manos por mi espalda consiguió bajarme despacio la cremallera del vestido, mientras yo aproveché para deshacerme de los zapatos y desabrocharle uno a uno los botones de la camisa.

- No veo el momento de que por fin seas como yo - dijo mientras me cogía en brazos y me llevaba hasta la cama - esta contención me esta volviendo loco…

- Te diría que no te contuvieras pero los moratones que tengo por todo el cuerpo creo que opinan diferente a mí - dije mientras se tumbaba en la cama y me colocaba sobre él.

- Créeme que a mi me duelen mucho más que a ti, por eso tienes que darte prisa con el aprendizaje, no sé cuanto tiempo más podré soportar esta situación.

Era increíble la manera que tenia de darme placer, solo con un beso me hacia alcanzar el cielo, con solo mirarme con sus dorados ojos me parecía estar flotando entre nubes de algodón, acariciar su fría piel era como tocar la luna, cuando sus dedos recorrían mi piel dejaban todas mis sensaciones patas arriba como si hubiera pasado un huracán sobre ella. Si hacer el amor con él ahora era la experiencia más increíble que había experimentado jamás, mi mente no lograba concebir como podría ser después de mi conversión, estaba segura de que no podría soportar tanto amor…