Disclaimer: Digimon no me pertenece para mi desgracia
18:
Trabajo Escolar
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Matt salía en las noches con la esperanza de toparse con la ladrona. La última vez que la vio fue cuando fue salvado por ella y la extrañaba horrores, pero igual, no dejaba de pensar en el beso que se dio con Mimi y de cómo se le retorcían las entrañas cuando Ethan, abrazaba a Mimi como diciendo que ella era de su propiedad y así empezaba él el juego con Naoki.
Él besaba apasionadamente a Naoki justo cuando estaban cerca de Mimi y trataba de que la castaña los mirara, le encantaba ver como la castaña fruncía el ceño con enojo, seguro se estaba muriendo de celos y eso divertía a Matt, pero no era divertido cuando Ethan tomaba de la cintura a Mimi y empezaba a besarle el cuello, a la castaña le volvía loca, pero alcanzaba a mantenerse en sus cabales, dar media vuelta y soltarle tremenda cachetada al pelinegro, quien se sobaba su mejilla, aunque no le detenía para ir con Mimi y seguirla. ¿Acaso ese chico no tenía vergüenza? El juego se ponía más intenso, pues Matt colocaba sus manos en el trasero de Naoki, quien presumía poseer un buen y proporcionado cuerpo y pegaba más el cuerpo de su novia al de él, de tal manera que sintiera todo, su mano recorría una pierna de la chica y estaba alzándole la falda, los jóvenes que pasaban por ahí, se quedaban mirando y odiando a Matt.
—Tiene a la chica más buena del colegio a su disposición y no le da pena presumirnos, maldito —dijo un chico moreno.
—Sí, yo también lo odio, tiene a cuanta chica se le dé el antojo y nosotros haciendo ilusiones… —habló otro.
—Miren, observen como mientras besa de esa manera a Naoki, mira a la castaña.
—¿A Mimi Tachikawa? ¿Crees que también quiera con ella? ¡Porque no sería justo! Tiene a la chica más sexy del colegio y ahora quiere a la más bella, eso sí que no… Yo seré quien se quede con Mimi —habló un chico de cabello chino.
—¿De qué hablas idiota? ¿Tú con Tachikawa? ¡JAJA! No me hagas reír, nunca te haría caso, pero a mí sí… además, Mimi tampoco deja de ser sexy… es hermosa —suspiró el chico moreno.
Entre los cuatro empezaron a pelearse por ver quién conquistaba a Mimi, mientras que la castaña sólo prestaba atención a la escena candente de Matt y Naoki. Estaba sonrojada, eso era no tener vergüenza y quería decirlo, pero su sorpresa no le dejaba.
—¡Vayan a un hotel! —Gritó Yolei—. ¡Sí quieren yo les digo uno, pero ya dejen de hacer esas cochinadas en pleno patio escolar!
Muchos voltearon a ver a Yolei, los chicos que peleaban, se quedaron quietos, todos mirando a Yolei patidifusos, entonces, la chica se dio cuenta de lo que dijo, se llevó las manos a la boca. Hasta Matt y Naoki se quedaron en una pose rara, pues Naoki tenía alzada la pierna y los dos miraban atónitos a la pelimorada.
—No sé si la están viendo por el valor de decirles que se fueran a un hotel o… —habló Sora, también boquiabierta.
—Que ella les recomienda uno —terminó Tai, igual que su novia.
Los dos chicos se miraron y luego esbozaron una sonrisa traviesa. Rápidos fueron por Yolei con una sonrisita siniestra y la raptaron.
—Si quieres nosotros también podemos hacer lo que hacía Ishida con su novia y mejorarlo —sugirió Ethan.
Esta vez Mimi no tuvo paciencia para escuchar sus idioteces y sin meditarlo ni un segundo, le soltó un golpe de lleno en la cara, lanzándolo varios metros, menos mal que los demás estaban más ocupados viendo como se llevaban a Yolei como para prestarle atención a ella, quien se fue muy tranquila del lugar.
Al estar lo suficientemente alejada de todos los demás, dio un saltito.
—¡Gracias Yolei! —Gritó Mimi, riendo con satisfacción—. Aunque la pobre se delató… —reflexionó.
Un día sin premeditarlo y maldiciendo su suerte por haberse quedado tan tarde esperando a su papá y que éste le saliera con: «vete a la casa, yo me tengo que quedar» eso molestó mucho al rubio que antes de tomar el taxi, pateó una lata que fue a estrellarse contra el muro, haciéndose un extenso eco.
Estaba por subir al taxi cuando visualizó a ésa chica, era su imaginación o el cabello se le veía más corto, pero lo que más le intrigó, fue verla acompañada de otros tres, los cuatro jóvenes corrían rápido las calles, saltando de una forma espectacular, pero entonces vio como la jovencita, no logró saltar tan alto como los otros y éstos seguían sin empacho su camino.
—¿Estás bien? —le preguntó, llegando corriendo hacia ella.
—¡Qué te importa! —respondió la chica, no podía mirarla del todo, poseía aquellos lentes.
—Pero es que…
—Estoy bien, aléjate —se notaba molesta, se levantó y fue cuando Matt se dio cuenta que ella se había lastimado el tobillo.
—Déjame ayudarte —suplicó Matt, estaba muy preocupado.
—No me toques —exclamó la ladrona, entonces, notó una sombra.
Era un chico, que a pesar de llevar también esos extraños lentes, sentía la pesada mirada que aquel joven poseía, vestía igual de negro como la jovencita. Bajó en un espectacular salto, quedando muy cerca de ellos.
—Ya oíste, no la toques —inquirió aquel misterioso joven.
El muchacho cargó a Mimi y le volvió a dirigir una mirada asesina. Matt quedó atónito, dolido por la frialdad con la que ella le trató y sobre todo, porque esta vez, la chica no se despidió como era su costumbre. Una nube sombría invadió su corazón, lo sentía marchitarse.
Matt andaba algo ido en las clases, más indiferente que nunca, estaba muy sentido por lo de la Ladrona que ya no le interesaba darle celos a Mimi con Naoki. No podía olvidar la voz tan fría con la que ella le dijo que no la tocara, le había dolido tanto…
—Ishida, ¡por un demonio, Ishida, responda! —le gritó el profesor tan cerca de la oreja que Matt terminó cayéndose de la silla.
—Eh, sí, sí… —Matt estaba aturdido y un poco sordo.
—El trabajo de equipo, usted está con Tachikawa y McGrodger… —avisó el profesor.
—¿McGrodger? —repitió Matt, no sabía de quien se trataba.
—I´ts Me xD —se señaló Ethan con ambos pulgares, esbozando una gran sonrisa.
A Matt le surgieron enormes ganas de partirle la cara, simplemente no lo soportaba y éste se le había puesto en charola de plata.
—Qué suerte la mía, me tocó con ese par… —maldijo Matt a la hora del almuerzo sin importarle que Mimi también estaba comiendo con ellos.
—¿Te quejas? A mí me tocó con Sora y con… Brandon ¬¬ —se quejó Tai—. ¿Sabes lo que eso significa?
—¿Qué vas a salir violado? —Matt empezaba a recuperar su sentido del humor, era inevitable no burlarse de la tragedia de su amigo.
Tai le lanzó una mirada asesina a Matt.
—Ò_Ó ¡Te vas a morir algún día y yo escupiré en tu tumba! —contestó Tai.
—Sí, pero antes, te veré de pareja de Brandon —se burló Matt con más ganas.
—¡TE MATARÉ! —exclamó Tai, esta vez rabioso y amenazador.
—Ah, parecen niños —suspiró Sora que se golpeó la frente.
—Son tan inmaduros que dan pena -_- —comentó Yolei.
—¿Tú de donde saliste? —preguntó Mimi que se había asustado, igual que Sora.
—Yo también estoy en esta prepa ¿no se acuerdan? —dijo Yolei, vio como sus dos amigas compartieron miradas y al parecer, no se acordaban, aquello hizo que la chica mirara al suelo como zombi.
—Era broma, Yolei, como olvidar aquella vez que delataste lo del hotel… —dijo sin pena Sora empezando a reír, logrando que Yolei se pusiera de mil colores.
—¿Y cuántos hoteles conoces? —preguntó Mimi, también sonriendo.
Sora se quedó pensativa unos instantes, estaban siendo como Matt, pero más crueles con la pobre Yolei quien quería ser tragada por la tierra en ese momento. Reaccionó y le dio un codazo a Mimi, mirándola severamente, la castaña entendió.
—Lo siento, Yolei, disculpa, ya no volveremos a decir esa clase de cosas —repuso Sora, apenada.
—Como si ustedes fueran las únicas mal pensadas de la escuela ¡Todos creen que Ken y yo…! —Se quedó callada y el color rojo volvió a dominar su rostro—. Bueno, es que tengo un proyecto sobre hotelería y me he estado informando de muchos hoteles y ustedes, mal pensadas, con cochambre en el cerebro, creen otras cosas…
—De verdad lo sentimos, Yolei, ¿verdad Mimi? Es que bueno, esa forma como lo dijiste, desataste la imaginación de muchos…
—Y luego de esa manera que besas a Ken, pues… —Mimi también estaba apenada, pero se andaban justificando.
—Bueno, además Ken y yo… no nos gustaría que nuestra primera vez fuera en un hotel, sino en un lugar más acogedor —confesó Yolei.
Mimi y Sora compartieron miradas, estaban obteniendo más información de la necesaria, sonrieron nerviosas.
—Yolei, este creo que aquí no es el lugar indicado para hablar de esas cosas, ¿no crees? Hay muchos metiches que nos pueden escuchar, así que mejor un día nos vemos en mi casa y ahí platicamos a gusto, ¿quieres? —propuso la pelirroja.
—¿Y por qué no? Siendo un tema tan interesante, dejemos que Yolei se explaye —sugirió Matt que hasta se recargó sobre la mesa.
—Si serás un maldito pervertido, Yolei es una niña —contestó Sora, molesta.
—Pues ni tan niña, ya ni tu ni yo nos damos esos besos que ella y Ken andan presumiendo, francamente me dan envidia —apoyó Tai.
Yolei no podía ponerse más roja de lo que estaba, era imposible compararla con algo más rojo, bajó la mirada y apretó los puños sobre sus piernas.
—Ustedes los hombres no tienen cabeza para pensar en otras cosas, si serán pesados —reprobó Mimi.
Al final los dos amigos se echaron a carcajear por la reacción que obtuvieron de las jóvenes, logrando que las tres se molestaran con ellos.
En la tarde, se citaron en el departamento de Mimi, fue Matt el que planteó que así fuera, primero, porque no quería que Mimi viera el reguero que era su departamento y segundo, así él vería que Ethan entrara a su apartamento y no que se fueran juntos todo el camino.
—Hagamos rápido el trabajo, que me quiero largar lo más antes posible de aquí —dijo Matt cuando llegaron al apartamento de Mimi.
—Bueno, sí quieres, te puedes largar de una buena vez, Mimi y yo nos encargaremos del trabajo, eso sí, ni sueñes que te incluiremos en él —advirtió Ethan que al parecer estaba encantado con que Matt se fuera.
Lo que más extrañó al rubio, es que Mimi le señalara hacia la puerta.
—Me quedo sólo para tener una calificación —aceptó el rubio.
Mientras tanto en la casa de Sora. Tai estaba nervioso ante la insistente mirada de Brandon, Sora observaba a Brandon con ganas de matarlo, lo que enfureció a la pelirroja fue ver el descaro del rubio al tomarle las manos a Tai de una manera que hasta a ella ruborizó, parecía una escena de telenovela, sólo que Tai para nada estaba disfrutando tener sus manos entre las de Brandon y menos cuando parecía que le iba a poner un anillo.
—¡Oye, ¿Qué no te queda claro que a mí me gustan la chicas?! —exclamó Tai, furioso.
—No me importa —respondió Brandon coqueto.
—Además tengo novia, mírala, ella es preciosa, la adoro, la amo sobre todas las cosas, ya estoy harto de que me estés acosando —Tai besó profundamente a Sora que estaba desconcertada.
El beso se volvió muy largo y las manos de Tai iban recorriendo el cuerpo de Sora, el calor se sentía, hasta que Brandon interrumpió.
—Ok, ya me quedó claro, pero estamos aquí por un trabajo escolar, no para que me enseñen cómo es el proceso para traer bebés al mundo —Brandon parecía no importarle.
Tai y Sora se separaron, muy rojos por la escena, y la verdad es que se habían quedado con las ganas.
Lo que más impresionó a los novios, es que Brandon de verdad no se veía afectado por aquel beso, pues el rubio desde el día que lo conocieron, se veía profundamente interesado a Tai, pero ahora, estaba como si nada, como si le valiera que el chico que él pretendía estuviera enamoradísimo de Sora.
La pelirroja había omitido el recuerdo de cuando Brandon la había besado, pero justo en ese momento se hizo muy latente, andaba dudando de las verdaderas preferencias del chico y es que a pesar desde que aquello ocurrió, Brandon regreso con su afán de acosar a Tai que a ella se le había olvidado por completo.
—Has demostrado que de verdad amas a Sora, y yo no interrumpiré esa hermosa relación que tienes con ella, felicidades Sora, tienes a un chico de verdad muy valioso, no lo dejes escapar —le dijo Brandon.
—Entonces, ¿eso quiere decir que me dejaras de molestar? —interrogó Tai.
—Sí, ya no es divertido molestarte —corroboró el rubio, sonriendo de oreja a oreja.
Sora sujetó a Tai antes de que éste se le aventara a golpes al chico, le sorprendió que ahora que sabía que había sido un juego del rubio, Tai quisiera molerlo a golpes, ¿por qué no lo hizo cuando éste le molestaba? A menos que en el fondo le gustara, así que ella le miró furiosa.
Matt ya se estaba frustrando, Ethan era demasiado cariñoso con Mimi y lo que le estaba reventando el hígado era que la castaña aceptaba aquellos cariños y le sonreía tiernamente, simplemente no lo soportaba, las risitas de los dos lo estaban taladrando el cerebro, lo estaba volviendo loco, así que se levantó de repente.
—¿Dónde está el baño? —le preguntó Matt a Mimi haciendo que Ethan dejara de acariciarle el rostro a Mimi.
—Al fondo a la derecha —señaló Mimi.
Cuando el rubio se perdió de vista, Mimi le dio un manotazo a Ethan.
—¿Qué te crees? ¡Deja de andar tocándome así, me molesta!
—Es que es irresistible, además, tengo que marcar territorio —respondió el chico.
—¿Qué, eres un animal? No, espera, sí, eres un animal, cómo que marcando territorio…
—Es que eres muy bella Mimi y no tienes idea de todo lo que sueño hacer contigo… —Ethan se acercó a ella y empezó a susurrarle cosas, haciendo que la joven se pusiera tan roja como un tomate.
—¡MALDITO DEGENERADO! —exclamó Mimi, dándole de lleno en la cara con un puñetazo.
Aquella escena la vio Matt y quedó sorprendido, pues el cuerpo de Ethan estaba resbalando por la pared, los ojos se le arremolinaban. Mimi al percatarse de la presencia de Matt, se sujetó el puño y empezó a decir cuánto le dolía, como se dio cuenta que no era muy expresiva, tuvo que pellizcarse para que así le salieran unas lagrimas.
—¡Que salvaje eres, Ethan! —decía llorando—. Golpear mi puño con tu cara, ¿crees que no me duele? Eres una bestia… mi delicada mano, creo que se me rompió —gimoteaba.
Matt recurrió a ella y muy atento se puso a observar la mano, no la tenía lastimada, los nudillos estaban rojos.
Después de haber adelantado una gran parte del trabajo, Matt se marchó, luego de ver que Ethan entraba a su departamento, viendo hacia arriba y sujetándose un pañuelo en la nariz, ya todo ensangrentado, Mimi estaba con la mano vendada.
—¿Golpear el puño con la cara? —se interrogó Matt extrañado mientras bajaba las escaleras.
N/A:
Hola!! He vuelto!! sigo viva si libre el año y recibí el 2010... enferma ¬¬ con una gripe que me duro un mes y medio me muero, pero pues como dicen, hierba mala nunca muere, he me aquí =D
Feliz 2010!! después de un mes de su comienzo, pero todavía estamos en el primer bimestre, trimeste, cuatrimestre y semestre!! raro sería desear feliz año nuevo en pleno julio ¬¬ aunque lo hago a veces. Lo mejor de lo mejor!!
Gracias por sus reviews, me hacen muy feliz!!
también pido una enorme disculpa por el retraso pero he estado en un periodo de flojera, bloqueo y desgane (hmm creo que eso se engloba en flojera) y mucha por cierto, no prometo que andare actualizando cada semana, por que no tengo nada escrito, pero haré todo lo posible por que sea aunque sea una vez al mes y no me lleve un bimestre U-U lo siento tanto.
Ah si, sigo con las gracias a todas ustedes que hacen posible que esta loca historia siga adelante, mil y un gracias!! de verdad que me hacen muy feliz, a cada una de ustedes les dedico las letras que escribo para cada capitulo de este fic y también muy agradecida con quienes lo leen y no dejan comentario.
Con mucho cariño: XANHEX ;)
