Disclaimer: Digimon no es de mi propiedad.
20:
Consejos y Compras
Faltaba un poco más de una semana para que se llevara a cabo la fiesta de que todo mundo hablaba y Mimi tal vez era la única que no había conseguido un vestido, poco le importaba, andaban planeando minuciosamente su intromisión a esa fiesta, la ropa tenía que ser la más adecuada, no iban a robar nada ése día, pero les iba a servir para inspeccionar lo más detallado posible la mansión, hacer un plano que les ayudará a encontrar las mejores entradas y por supuesto la salida y de cómo enfrentar a sus enemigos, por lo que apenas salían de la clase y los cuatro se marchaban rápidamente de la escuela para prepararse bien.
—Ni se te ocurra usar zapatillas, correr con ellas es todo un reto —aconsejó Brandon a Mimi quien se le quedó viendo raro—. ¿Acaso no viste los Ángeles de Charlie? Ellas corrían con tacones, pero es pura ficción, imagínate que un tacón se llegue atorar, perderás el equilibrio y aunque en un segundo estés de pie, ¡es un segundo!, sabes lo valioso que es el tiempo para nosotros, y bueno, eso no sería lo peor, sino que te torcieras el pie —aclaró ante la mirada de su amiga.
—De todas formas sabes que no me gusta mucho usar tacones —dijo Mimi para calmar a Brandon.
—El peinado tiene que ser sencillo, no por eso va a dejar de ser lindo, pero no queremos algo que parezca una colmena sobre tu cabeza —siguió Brandon hablando como un profesional de la belleza, Mimi rió—. Debe de ser algo que no estorbe.
—Lo sé, lo sé —asintió la castaña.
—El vestido no tiene que ser muy ajustado, necesitas moverte rápido, de lo contrario te limitara en cuanto al movimiento de las piernas —esta vez era Lee que hablaba con sabiduría.
—¡No te la imagines, baboso! —reclamó Ethan que le dio un zape al chico de las rastas.
—¿Qué demonios te pasa? Yo no tengo esa mentalidad pervertida que tú te cargas —apeló el moreno que parecía querer moler a golpes a Ethan.
—Hey tranquilos, nosotros también debemos de usar atuendos correctos para lo que tenemos planeado —tranquilizó el rubio interponiéndose entre sus amigos.
—Yo apuesto a favor de Lee, seguro le da una paliza a Ethan —comentó Mimi divertida.
Ethan parecía que le estaba lloviendo sólo a él tras escuchar a Mimi que hasta se quedó callado.
—Buenas tardes, señora Tachikawa, vengo por Mimi —saludó Ethan.
—¡Hola Ethan! —Respondió la mamá de la castaña que llevaba en sus manos una maceta—. Mimi fue por un encargo pero no tarda en regresar, si gustas esperarla, es que debo de bañar a mi plantita.
—De acuerdo, lávele bien las hojitas de abajo, se ve que están llenas de lodo —observó el chico.
Apenas se desapareció la mamá de Mimi y Ethan se dirigió directo a la habitación de la castaña. El joven observó el cuarto, no cabía duda que era la habitación de una chica, en la mesita de noche vio el diario y no tardó nada en tomarlo, la curiosidad lo estaba carcomiendo por dentro, ¿qué tanto escribía Mimi en él? Seguro que su nombre estaba al menos en una página, lo abrió, dispuesto a leerlo hasta donde el tiempo le permitiera.
—¿Qué clase de diario es esté? —se preguntó el joven al ver que varias páginas estaban vacías y en él habían garabatos extraños.
La castaña giró la perilla de su habitación y ver a un chico sentado sobre su cama, con su diario no le gustó absolutamente nada. A Ethan no le dio tiempo ni de respirar cuando la castaña ya estaba encima de él.
—¡¿Qué diablos haces con mi cuaderno de dibujo?! —exclamó una iracunda Mimi que a Ethan le puso los pelos de punta.
—¿Son dibujos? —cuestionó el aludido sorprendido de que esos garabatos pudieran llamarle «dibujos».
Mimi no respondió ante eso, su furia estaba desatada y nada la calmaría, con una fuerza sobrehumana levantó a Ethan y lo arrojó hacia el techo, donde el pobre muchacho quedó estampado. La mamá de Mimi al escuchar tremendo estruendo no tardó nada en llegar a la habitación de su hija.
—¿Qué pasó? —preguntó la señora Tachikawa y cuando vislumbró a Ethan clavado en el techo se quedó con los ojos bien abiertos.
—Eh, nada mamá, lo que pasa es que Ethan estaba saltando sobre la cama y dio un salto muy grande y se quedó ahí atorado, yo estaba buscando la forma de cómo bajarlo —respondió Mimi con una voz muy calmada y dulce.
—Ah —fue lo único que salió de la boca de la mamá—. Bien, pues sigan divirtiéndose —la señora Tachikawa volvió a lo suyo dejando a su hija, pero ni un segundo había pasado cuando la mamá volvió a entrar—. ¿Se quedó clavado en el techo sólo por saltar? —repitió.
Mimi asintió mostrando su cara más inocente que una niña de 3 años.
—Te voy a cambiar el colchón, parece ser peligroso —sentenció, retirándose.
Ethan cayó sobre la cama rebotando ligeramente, todo atontado por el golpe.
—Venía a decirte que ya subieras a entrenar —dijo el pobre de Ethan todo adolorido.
—Woow, parece que te molieron a palos —expresó Lee al ver el aspecto de su compañero, le causaba cierta gracia mirarlo así.
—Te ves fatal, Ethan ¿qué es lo que pasó? —apuntó Brandon que estaba ligeramente preocupado.
—Lo que pasó es que casi me muero —respondió Ethan, atolondrado.
—No, no digas eso, si te mueres yo lloraría por ti —dijo Lee con voz sincera, le puso una manos sobre el hombro de su amigo.
A Ethan los ojos le brillaron y le sonrió.
—Sabes que lloro por cualquier tontería —completó el moreno, haciendo que las ilusiones de Ethan se vinieran al suelo y se despertara la molestia en él.
Brandon y Mimi se quedaron viendo como Ethan corría con ganas de asesinar a Lee por el comentario.
—Lo bueno es que se recupera rápido —habló Brandon con calma.
Era fin de semana y que mejor que ir a comprar el vestido… unas horas antes de que la fiesta se llevara a cabo, Ethan, Brandon y Lee se marcharon sin Mimi porque ella les dijo que iría por su vestido, aunque Ethan quería acompañarla, ella no quería compañía de nadie, además de que últimamente no ha tenido tiempo para ella sola, quería pensar detenidamente.
Subió al metro que la llevaría a la tienda que se encontraba del otro lado de la ciudad, seguro ahí encontraría un lindo vestido y aunque no fuera así, la vestimenta poco le importaba, era el pretexto perfecto para darse un respiro. Se sentó en el último vagón, era el que más vacío estaba y eso le agradaba, aunque había un hombre con toda la apariencia de un maleante, pero poco le preocupaba, podía defenderse si ése tipo se quería propasar. Se recostó sobre la ventanilla, mirando su reflejo.
Adelante se subió un rubio de ojos color zafiro, al entrar al vagón notó la cantidad de gente que había ahí, por lo que decidió ir a donde no hubiera tantas personas. No se imaginó encontrársela ahí, sentada y sola, notó la presencia de aquel tipo con apariencia de maleante que se acercaba a paso lento hacia la castaña, no se veía con buenas intenciones y menos cuando ese individuo metió una mano en su bolsillo con la apariencia de sacar algo de ahí. El rubio caminó rápido y antes de que el otro individuo llegara, se sentó al lado de una castaña, haciendo que ése tipo pasara de largo y sacara la mano de su bolsillo.
La vio suspirar, no estaba durmiendo, pero estaba ensimismada que no se había percatado que él se acababa de sentar al lado suyo, pero no podía dejarla ahí, ¿qué tal si ese hombre intentaría lastimarla? Se quedó callado, con la mirada fija hacia delante, aunque de vez en cuando la divisaba por el rabillo del ojo. El tiempo parecía pasar lento, en un silencio que no era nada incomodo, sino parecía el mejor cómplice del momento. Sus parpados se le caían con facilidad, hacía todo el esfuerzo por mantener bien abiertos los ojos, pero el cansancio lo estaba venciendo, esas noches que no había podido dormir sólo pensando en ella o mejor dicho, en ellas… la miró por última vez antes de caer vencido por el sueño.
Despertó, mirando un poco borroso, se restregó los ojos para acostumbrarlos, había dormido tan bien, entonces se dio cuenta que su cabeza estaba apoyada sobre alguien, se sobre salto al verla.
—No quería despertarte, estabas muy cómodo durmiendo… y babeándome —dijo Mimi que hizo mueca de asco al notar cierto líquido sobre su hombro—. ¡Iugh!
—¡Lo siento! —Matt se echó para atrás en un segundo, todo rojo por lo avergonzado que se encontraba.
—No, descuida, es algo que se puede quitar... ¿verdad? —respondió Mimi.
Una vez que Matt se recupero, se aventuró a preguntar qué es lo que la castaña estaba haciendo por ahí.
—Verás, vine a comprar mi vestido —contestó la castaña.
—¿Ah sí? —Matt quería acompañarla, pero se le torcieron los intestinos al ver a Naoki a unos metros de ellos.
Mimi giró por reflejo al notar el rostro de Matt, la vio, sintió como su estómago empezaba a calentarse por el coraje, no podía hacer nada al respecto o tal vez sí, pero no estaba de ánimos para pelearse con ella y menos encontrar un motivo para que ya no fuera a la fiesta.
—Nos vemos —fue lo último que dijo Mimi que se retiró evitando a Naoki.
El coraje de ver a Naoki se le desvaneció al momento de ver unos vestidos muy hermosos, sus ojos brillaban de una manera inexplicable y no dudaba en entrar a la tienda y probarse los atuendos, pero las ilusiones se le morían en cuanto escuchaba el precio de cada prenda.
—¡Avaros! Me pagan una miseria por arriesgar el pellejo, ni para un vestido más o menos digno me alcanza… deberían de ponerle más ceros a mi paga… —decía Mimi molesta.
La jovencita se detuvo ante un aparador donde se exhibía un vestido que le encantó, era simplemente perfecto, el más bello que ella había visto. Entró sin titubear y buscó al encargado quien resultó ser una joven sumamente bella que dejó a Mimi con los ojos bien abiertos, tal vez era la mujer más bella de todo Japón.
—Hola preciosa —saludó la dependiente.
—H-hola, buenas tardes —Mimi se había quedado un poco tarada, el hecho de que estaba impresionada con la belleza de aquella mujer no significaba que le gustaban las mujeres, aunque fue un grave error haber tartamudeado.
—¿En qué puedo ayudarte? —preguntó la muchacha.
—Es sobre ése vestido —señaló Mimi.
—Es hermoso, ¿no? A ti te quedaría de maravilla, preciosa —observó la mujer, pero la mirada hizo que Mimi se pusiera algo nerviosa, ¿no era la misma mirada que Brandon le dedicaba a Tai?... tragó saliva—. Ve y pruébatelo.
Definitivamente, ese vestido tenía que ser suyo, le quedaba espectacularmente bien.
—Te queda divino —admiró la vendedora.
—Gracias, eh… ¿qué precio tiene? —interrogó Mimi que trató de no mirar a la muchacha aunque ésta parecía tener un imán para que los ojos de cualquiera se enfocaran en ella.
En cuanto la expendedora le dijo el precio, Mimi sintió que el piso se le movía… cada vez estaba más segura que sus gustos no eran nada baratos. Ese vestido valía más que tres juntos que de las otras tiendas, pero bien valía la pena.
—Pero tienes suerte, hoy es día de descuento —dijo la vendedora sonriendo encantadoramente, aquella palabra «descuento», era simplemente música para los oídos de la castaña—. Sí, toda la tienda el día de hoy ofrece un 5% de descuento en cada compra que realices y si compras tres vestidos, te ofrecemos hasta un 20%, genial, ¿no?
Mimi quería escupir arena en cuanto lo escuchó, ¿sólo un 5%? ¡Eran más avaros que la organización!
—Es hermoso, pero me temo que no lo comprare, no tengo ese dinero —dijo Mimi resignada a comprarse cualquier harapo o en su defecto, usar un vestido viejo o sino, una sabana enrollada tal vez no se le vería tan mal.
—Espera, espera —detuvo la dependienta, tomando del brazo a Mimi—. Francamente yo no veo ese vestido puesto en otra chica que no seas tú, parece que la que hizo el vestido, lo hizo pensando en ti. ¿Sabes por qué es el más caro de la tienda? Porque es diseño único, nadie, escúchame bien, nadie más tendrá uno igual a éste.
—¿Es un diseño exclusivo de la tienda?
—Podría decirse que así es, mi abuela lo hizo hace unos meses antes de fallecer, y le llamó su creación perfecta, ya sabes por qué, es netamente hecho a mano y la tela es de las más finas que puedas encontrar en todo el mundo.
Mimi la estaba escuchando, ¿sería verdad o sólo estaba haciendo buen uso de la publicidad hacia el producto?, sus dudas eran reflejadas en su rostro que la vendedora se percató al instante.
—Tócalo, siente que no es cualquier vestido, obsérvalo bien y huélelo, notaras que tiene un aroma diferente a cualquier otra prenda —incitó la expendedora.
Era verdad la tela se sentía suave pero muy resistente, con elasticidad, justo lo que ella necesitaba, el aroma era único, nada desagradable, seguro que no necesitaría usar perfume, pues la tela despedía un olor exquisito, la costura era uniforme, sin fallas y no parecía estar hecho a mano por la perfección que presentaba.
—Te haré un descuento especial del 30%.
30% ya era más prometedor, seguro si le alcanzaba. Cuando vio la cifra, se deprimió, ni aún con el 30% le alcanzaba para hacerse del vestido.
—¿Tienes algo con que completar? —preguntó picara la encargada.
Mimi rebuscó en su mochila y no encontró nada de valor.
—No —estaba ya resignada a no quedarse con el vestido.
—Entonces seré sincera —la vendedora tomó las manos de la chica y se le quedó viendo de enfrente, poniendo nerviosísima a Mimi—. Me gustas.
La castaña sintió que le caía un balde de agua fría, tragó saliva y sus ojos se abrieron desmesuradamente… ahora podía comprender a la perfección lo que Tai sentía cuando alguien de tu mismo sexo te acosaba.
—Eres preciosa, hermosa, bellísima, con un cuerpo que muchas envidian, una piel divina, unos ojos preciosos, un cabello adorable… eres simplemente perfecta para cualquier hombre y bueno, también para cualquier mujer… no creas que el 30% de descuento te lo hice nada más porque el vestido te sienta de maravilla, me has conquistado —declaró la muchacha.
Mimi no tenía palabras en su boca, sólo sentía que su cerebro estaba por derretirse, quería hacer muchas cosas, las más latentes era correr y… correr.
—Gracias —fue lo único que atinó a decir, no tardó nada en recriminarse por haber dicho eso, seguro que la otra estaba pensando que era correspondida.
—Déjame tener un recuerdo tuyo y te venderé el vestido por la cantidad que traes.
¿Qué clase de recuerdo? ¿Un beso? Un beso no sería tan malo, la vendedora era bellísima, pero ni aún así se atrevería a besar a otra mujer, tal vez si apretaba los ojos con fuerza ni se sentía… ¿el vestido valía la pena?, que pregunta, ¡vaya que sí valía la pena!, ¿pero que pasaría si la chica quería más que un beso?, asustada vio que en el fondo de la tienda había un cuartito.
—¿Q-qué? —se aventuró a preguntar Mimi.
—¡Tomarte una fotografía! —expuso la muchacha que rápida sacó una cámara de su bolsillo.
Mimi se quedó hecha piedra… ella ya imaginándose cosas más allá de un beso y la otra sólo quería una foto… se enojó consigo misma, luego le causó alivio y por ultimo gracia.
—Pero será con el vestido puesto —señaló la vendedora, Mimi aceptó.
Al final terminó siendo toda una sesión de fotos, que a Mimi le había encantado, pues la vendedora resultó ser muy buena fotógrafa.
—Gracias por la compra —la chica tomó la mano de Mimi y la besó—. Y eso de que me gustas es verdad, no creas que fue una broma —admitió.
Mimi sonrió tontamente, mientras que un escalofrío le recorrió la columna. No tardó nada en desaparecer de la visa de la vendedora y fugarse del centro comercial.
Solo faltaban unas horas para la fiesta y ella tenía que romper un record para arreglarse. Estaba muy contenta por el vestido que llevaba en la bolsa, en poco tiempo lo iba a lucir frente a muchas personas, después de todo, no dejaba de ser una mujer que busca ser vista por todos y admirada.
—Sin duda alguna, hice una buena inversión n_n —se felicitó la castaña.
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N/A:
Hola!! como han estado?? Para mí es un gusto estar de vuelta aquí, aunque sea por un ratito, por falta de tiempo (gracias san escuela ¬¬) pero me he dado mis escapaditas para escribir este capitulo, sé que no es muy laaargo, pero tampoco es muy cortito, francamente disfrute escribiendolo n_n. Espero que sea de su agrado y perdonen estas notas tan vanas, en serio no tengo mucho tiempo y sí mucha tarea acumulada =S... parece que nunca termina ¬¬.
Quiero agradecerles a todas por su valioso tiempo leyendo esta historia, por sus valiosos comentarios y sus minutos que toman para escribirlos, mil y un gracias =) Son un amor todas ustedes y también por seguirme... me pregunto, ¿cuándo terminaré este fic?
Muchas gracias a: taioralove, adrit 126, Sakura Tachikawa, Mizori 95, Taishou, Meems-ishikawa y a digimon4ever99. Mil gracias =) espero que el chao sea de su agrado n_n
Aviso: No tenía idea cuan pesado estaría este semestre, dado que los anteriores eran más relax y tenía más tiempo para escribir, adoro escribir, cuando escribo hasta me olvido de quien soy yo, me sumerjo en mi mundo de fantasía, pero lamentablemente los profesores que me han tocado son de los más estrictos y dejan tarea a montones, ¿cómo pueden vivir sabiendo que nos hacen sufrir con tanta tarea ;_;?, en fin, tratare de actualizar lo más constante posible éste fic, puesto que me he propuesto terminar primero éste para luego continuar con los demás. Mas info en mi perfil. Muchisimas gracias por su atención. Las quiero.
un abrazo y un beso. cuidense!! nos leemos!! =)
