Jajajajaa...! Mira que os advertí, pero bueno... si habeis alucinado con el anterior capi no quiero ni saber lo que pensareis del de hoy :)

Misma máxima: Leed con calma que empieza la bajada a los infiernos :S

Gracias a Sethaum, Anaidam, Laubellacullen94, Louise cullen-98, madelinedarkgirl, NahCac, Cremita, triix2402, lizzy90, miss variete, lmabt, Mary de cullen, maryroxy, yoya11, Blackcullen, Nikki Hale, zujeyane, lizitablackswan, mandy.01, Nelly McCarthy, cintiaelnemer, triix2402, Firo Prochainezo, sophia18, kalicullen, yoya11, AnGiieeeH, YeLcY LEaNe SwAnSEa ... por vuestros reviews ;)

Mención especial para todos los lectores que se han suscrito al fic, gracias por vuestro apoyo ;)

Que lo disfruteis...!

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Capitulo 15

Era un vampiro, era un asesino y aunque me tragué todos esos cuentos de que respetaban la vida humana, etc, etc, al final y de algún modo salió a relucir su naturaleza salvaje. Noté como mi corazón se rompía en mil pedazos cuando tomé la decisión que marcaría para siempre el rumbo de mi vida.

- No puedo creer lo que estoy oyendo – dije mirándole con la decepción pintada en la cara - lo que has hecho no tiene perdón de dios… él siempre se ha preocupado por mi bienestar, sin malas intenciones, se había resignado a no tenerme y ahora tú le haces esto.

- Él no es lo que tú crees…

- Me da igual lo que sea, no quiero cargar con ese peso en mi conciencia y te diré otra cosa que no quiero, no quiero compartir mi existencia con alguien que valora tan poco la vida, y lo siento Edward…

- ¿Qué me estas queriendo decir con eso? – dijo mirándome como si acabara de darle una bofetada – ¿Qué se supone que piensas hacer?

- Voy a ir a buscarle, a cerciorarme de que está vivo y que su vida no corre peligro, a pedirle disculpas y a darle las explicaciones que necesite para que comprenda lo sucedido y no vas a poder detenerme esta vez.

- No vas a encontrarle, se ha marchado.

- Iré donde haga falta para encontrarle.

- Vas… ¿vas a dejarme por él?

- No voy a dejarte por él. Voy a dejarte, punto.

- No sabes lo que estás diciendo ¿sabes por lo que he tenido que pasar para tenerte a mi lado? ¿sabes el tormento que ha supuesto para mí verte en brazos de otros hombres? No puedes hacerme esto, por él no.

- No lo hago por él, Edward, lo hago por mi. Entiende esto porque es importante. Sé que lo habrás pasado muy mal con mis anteriores relaciones pero no puedes hacerme sentir culpable por haberlas tenido y no puedes encerrarme bajo llave cada vez que tengas un ataque de celos.

El sufrimiento que reflejaban nuestros ojos no podía ocultarse, mi indignación, su furia, mi rebeldía, su desesperación, mi dolor y también su propio dolor, todas las emociones estaban presentes. Las palabras habían sido dichas, las decisiones estaban tomadas, y aunque tanto él como yo sabíamos que no había marcha atrás no dejó de intentar hacerme recapacitar.

- Bella por favor, piénsalo – dijo cogiéndome las manos y apretándolas entre las suyas - todo está preparado, no tienes porqué hacerlo, ahora podemos empezar nuestra vida juntos.

- ¿Por qué no lo pensaste tú antes de intentar matar a Jacob? Sabías que es especial para mí. Me salvó la vida, Edward ¡La Vida!... No puedo cerrar los ojos e ignorar lo que has hecho y creo que le debo demasiado como para no intentar ayudarle cuando no sé si la suya propia corre peligro.

- No puedes hacerme esto, no lo permitiré.

- Si intentas detenerme me perderás para siempre.

- Te necesito conmigo…

- Yo también te necesito, pero me tendrás sólo cuando demuestres tu humanidad.

- No lo hagas, Bella.

- No me has dejado otra opción, no puedo estar con alguien que dice una cosa y demuestra otra.

- ¿Y qué es lo que yo demuestro?

- Que no tienes corazón.

Le di la espalda para que no pudiera ver las lágrimas que me caían por la cara. Me acerqué al armario y saqué una mochila en la que fui metiendo parte de mi ropa.

- Créeme que esto no es fácil para mi – dije cerrando la mochila y poniéndomela al hombro – pero necesito hacerlo y así tu también tendrás tiempo para recapacitar.

- No, no lo eches a perder Bella - dijo mientras me detenía cogiéndome del brazo – haré lo que sea para arreglarlo.

- Demasiado tarde - intenté zafarme pero me contuvo con mas fuerza entre sus brazos – si aún me aceptas cuando haga lo que tengo que hacer volveré, pero tienes que cambiar para que eso ocurra.

Cogió mi cara entre sus manos y después de limpiar mis lágrimas con sus fríos dedos me besó tan tierna y dulcemente que volví a notar como los trozos de mi roto corazón se hacían añicos. Sus brazos me rodearon acercándome a su cuerpo con tanta fuerza que pude notar el contorno de sus duros músculos a través de la ropa. Su cuerpo, sus labios, su olor. Intenté capturar su esencia para guardarla en mi memoria y poder recordarle cuando estuviera lejos de su lado. Cuando mis labios se vieron dolorosamente separados de los suyos abrí los ojos y contemplé la grandiosidad de su belleza, me dejé perder en el color de sus ojos una última vez.

- Lo siento Edward - dije separándome de él - Te… te quiero, pero tengo que hacerlo.

- Yo también te quiero - dijo y cambiando la expresión de su rostro radicalmente apostilló – pero si sales por esa puerta no te molestes en regresar jamás.

No fui capaz de reaccionar a sus palabras, algo en mi pecho se desvaneció cuando dijo aquellas frases. Era mi corazón el que se había evaporado como cenizas lanzadas al viento, y en el lugar que ocupaba mi alma y que ahora estaba vacio se quedaron tatuadas sus últimas palabras.

Dicen que las personas no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos… yo si sabia lo que tenía cuando lo perdí.

… . …

No quise parar a lamentarme, ni quise llorar por algo que yo misma había provocado. Cerré esa puerta de mis pensamientos a la vez que cerraba tras de mi la puerta del dormitorio y decidí ocuparme del dolor mas adelante. Ahora tenía que concentrar todos mis esfuerzos en encontrar a Jacob. Empezaría por hablar con Alma y sonsacarle lo que supiera, luego saldría de esa casa para no volver nunca. La encontré en la cocina, trajinando nerviosa entre sus cacharros. Intenté contarle lo ocurrido con Edward sin entrar en detalles y sin decirle el ultimátum que había recibido no hacía ni cinco minutos.

- Tienes que contarme lo que sepas – dije esperando no parecer indecisa – solo quiero asegurarme de que está bien y disculparme, nada mas.

- No sé donde está, desapareció en el bosque y no hemos vuelto a verle. No creo que haya vuelto a la cabaña aunque aun no me he atrevido a ir por allí para comprobarlo. Esperaré a que regresen los Cullen, será lo mas seguro.

- ¿Lo mas seguro? ¿Por qué ibas a temer a tu propio sobrino?

- Bella, si Edward no te lo ha dicho, yo… no sé…

- Alma, no seas como él. Soy adulta, he sido secuestrada, me han drogado, casi muero ahogada en un río, vivo en una casa rodeada de vampiros, estoy enamorada de uno y algún día pretendo convertirme en uno de ellos - dije bloqueando la puerta del dolor que luchaba por abrirse - ¿Crees que va a asustarme lo que me digas de Jacob?

- Él ha cambiado, ninguno de nosotros esperaba lo que ocurrió. Es peligroso para ellos, Bella, no me pidas mas. No puedo…

- Vale, tranquila. No te preguntaré más - suspiré resignada a permanecer en la ignorancia - Necesito algo de dinero y las llaves de uno de los coches ¿sabes dónde las guardan?

- ¿¡Pero dónde vas a ir tu sola! No puedes… espera a que los Cullen…

- No Alma, esto tengo que hacerlo yo. Si no quieres ayudarme lo comprenderé, llevas muchos años con ellos, son tu familia y a mi me conoces de hace muy poco, no te lo reprocharé, pero lo robaré yo misma si es necesario.

- Bella, claro que quiero ayudarte, tú también eres mi familia pero... – sopesó sus opciones - Dame media hora y te conseguiré lo que necesitas…

- De acuerdo. Tengo que hacer algo así que espérame en el camino de entrada a la casa, no tardaré mucho.

Salí de la casa en dirección a la cabaña del río. Estaba atardeciendo por lo que aceleré el paso para evitar quedarme sin luz en el camino de regreso. Cuando avisté la cabaña miré los alrededores intentando encontrar algún indicio de lo que podría haber ocurrido el día de la pelea, pero todo parecía en su lugar. Abrí la puerta y asomé la cabeza antes de entrar llamando a Jacob por si acaso estuviera dentro pero no recibí respuesta, oí en mi cabeza la voz de Edward diciendo "No le encontrarás, se ha marchado". La puerta del dolor volvía a intentar abrirse al evocar el sonido de su voz, volví a mantenerla cerrada.

Entré dejando la puerta abierta para dejar que la luz exterior aclarara la oscuridad que reinaba en la estancia. Todo estaba revuelto, desordenado, había sillas volcadas y mesas y sofá no ocupaban su lugar original. Me acerque a la ventana y abrí los cortinajes, el cristal estaba echo mil pedazos. Cuando volví a mirar el interior, ya con más luz, no podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Parecía que por allí hubiera pasado un ciclón, había muebles rotos y cristales por todo el suelo. También había sangre, en el suelo y en varios muebles. El corazón me dio un vuelco cuando imaginé la escena que allí se había desarrollado por mi causa. Jacob estaba herido "muy malherido, eso si" pensé en sus palabras evocando de nuevo el sonido de su voz. Sentí nauseas y me contuve con las manos el estomago intentando no vomitar.

En el baño la escena no era mas tranquilizadora, la sangre manchaba la porcelana del lavabo y las toallas se amontonaban casi completamente rojas en el suelo, así que tuve que salir para no poner a prueba la resistencia de mi estomago. Tenía que encontrar algo que me sirviera para poder localizar el paradero de Jacob, no tenía ni idea de por donde empezar a buscarlo. Entré en su dormitorio y allí era la misma historia, sangre, ropa revuelta, pero caí en la cuenta de que faltaba su bolsa de viaje, y había varias prendas esparcidas por toda la habitación pero faltaba casi toda su ropa. Abrí los cajones y estaban casi todos vacios. Pensé que debió volver en algún momento a recoger lo que pudo. Estaba claro que había salido de allí con mucha prisa, pero en uno de ellos encontré un gran sobre con papeles que parecían solicitudes de ingreso de varias universidades, informes médicos, un viejo cuaderno y varias cosas mas que no me paré a revisar. Lo guardé en la mochila.

Me disponía a abandonar la cabaña cuando pensé en mirar en la cocina, antes de que mis padres fallecieran teníamos la costumbre de dejarnos notitas y recados colgados con imanes en la nevera, por mirar no perdía nada. Me llevé una sorpresa, entre los papeles que allí había encontré varias fotos mías, fotos que instantáneamente recordé que hicimos una tarde en el claro, aburridos y sin saber qué hacer.

Recordé haberle comentado que me encantaría fotografiar esas vistas del bosque y le faltó tiempo para ir corriendo a la cabaña a recoger su cámara. Hicimos muchas fotos, y ya cansados de andar de aquí para allá captando todo lo que veíamos, nos tumbamos agotados en la refrescante hierba, a la sombra. A pesar de no estar cerca el uno del otro nuestras cabezas si se tocaban y levantando las manos al cielo enfocó la cámara hacia nuestras caras y disparó. Me pilló despistada y cuando vi el flash ya era tarde, le regañé por fotografiarme sin mi permiso, no me gustaban las fotos, pero al ver mi cara, como la de una niña enfurruñada, se echó a reír y volvió a disparar otra foto. Intenté arrebatársela pero se zafaba una y otra vez de mis intentos, y no sé como lo hacía pero consiguió sacarme por lo menos cinco o seis fotos más

Nunca supe que las había revelado y esas fotos estaban ahí, en su nevera. Aunque faltaba una. Faltaba la que estábamos juntos. Las había conservado para él. Que estuvieran allí ya no tenía sentido, pues estaba claro que no pensaba volver, así que las cogí una a una y las metí en mi mochila. También encontré varios papeles con notas escritas, direcciones y algunos números de teléfono. Lo guardé todo junto con las fotos. Podrían servirme para poder localizarle. Estaba empezando a oscurecer y cuando salí de la cabaña me invadió la nostalgia por los buenos ratos que habíamos pasado allí y que ya no se volverían a repetir jamás.

Me odié a mi misma por ser la causante de todo aquello.