Disclaimer: Digimon no es de mi propiedad.
23:
Cita
Matt despertó con un terrible dolor de cabeza, no había sentido tal martirio en su vida, sentía que el más mínimo ruido sería capaz de hacer explotar su pobre cráneo. Se dirigió a la cocina y se tomó un gran vaso de agua, ¡qué seca sentía la boca! y necesitaba algo que le quitara aquella sensación de que se estaba muriendo. Se sentó en la sala con una toalla con hielo sobre su cabeza, atisbó el reloj, eran más de las once.
—Demonios… me duele el estómago —como si un flash fuera, le vino a la cabeza el recuerdo del golpe del estómago, luego llevó una de sus manos a la mejilla, le ardía—. Entonces Mimi es una gimnasta… pero…
Venían unos recuerdos tras otros, como si de una película se tratara, pero la detuvo en aquel momento mágico, cuando los labios de él estaban sobre los labios de Mimi.
—Ya no sé que fue real y qué no —se dijo el muchacho yendo por jugo de naranja.
Mimi despertaba, y lo primero que vio al despertar era Ethan quien estaba frente a su cama.
—¿Qué diablos haces aquí? —interrogó ella que le lanzó una almohada al muchacho, éste la atrapó.
—Que ahora, gracias a ti, no sólo hay que cuidarnos más de la cuenta, sino también a tu querido amiguito Matt. —respondió seco y duro.
La ojimiel se le quedó viendo, le dolía verlo tan indiferente y serio con ella.
—L-lo siento —bajó la mirada, apenada.
Ethan caminó y se sentó a la orilla de la cama, quedando cerca de ella, cerró los ojos por un momento.
—No, el que lo siente soy yo… después de todo, lo nuestro terminó por mi culpa, ¿no?, pero bueno, eso ya no tiene nada que ver ahora, el hecho es que hay que cuidarnos mucho, sobre todo tú Mimi, parece que despertaste una enferma obsesión a ese tipo, y bueno, no dejaremos a la de Dios a Matt, pues también corre peligro, después de la muestra de afecto que le diste ayer, seguro que lo usaran de carnada —habló Ethan de lo más maduro que ganó la admiración y respeto de la castaña.
—Gracias, Ethan… eres muy buen amigo —Mimi le tomó la mano y le sonrió.
Ethan sonrió amargamente.
—Debemos de cuidar del rubí jaspeado, le pedí a Lee que lo escondiera en un lugar seguro y que sólo él supiera, porque no podemos enviarlo así nada mas, vendrán por él, pero van a tardar en llegar —evadió el muchacho.
—¿Y por qué van a tardar?
—Pues no es tan sencillo como creíamos, hoy recuperamos el rubí y mañana vienen por él… hay un proceso de por medio y me aseguraron que lo van a apresurar lo más posible, pero se llevara varios días.
—¿Qué clase de proceso?
—No lo sé, cuando pregunté me dijeron que era confidencial, eso y aparte de agradecernos por lograr la misión y bueno, un bono extra que no nos cae nada mal a ninguno de nosotros, ¿verdad? —guiñó un ojo el muchacho.
Mimi sonrió, Ethan era tan extraño, lo quería mucho, como amigo era muy valioso.
—Bien, cámbiate que iremos a celebrar al mejor restaurant de toda la ciudad, la organización invita —animó el chico.
Ethan fue a buscar a sus amigos al departamento y vio a Brandon parado junto a la puerta del baño con una cara de sufrimiento que le dio lastima, no tardó en cuestionarle el por qué con esa expresión.
—La mamá de Mimi vino a ofrecernos algo de desayunar —respondió Brandon.
—¡¿Comieron lo que la señora Tachikawa ofreció? —se sorprendió el pelinegro.
—Es que su comida no tenía mala pinta como de costumbre —defendió el rubio—. Y el sabor no era el de siempre.
—¿O sea que sabía bien la comida?
—Bueno, no tampoco exageres, pero tenía un delicioso aroma y un sabor un poco raro pero que no incomodaba a nuestras papilas…
—Ah… ¿y eso qué tiene que ver que estés así?
—Que nos hizo daño ¡Lee apúrate, es mi turno! —exclamó Brandon tocando la puerta con desesperación.
—¡El baño es de quien lo gana primero, así que te aguantas! —gritó Lee desde el otro lado de la puerta.
—Ok… yo los dejo, debo de ir a advertirle a Mimi que no coma lo que su mamá cocinó.
—Ethan… creo que no somos capaces de ingerir alimento y menos de estar alejados de un baño… así que no iremos al restaurant… suerte… ¡Maldita sea Lee ya llevas media hora metido ahí! —Brandon estaba que ya no aguantaba y todo rojo.
—¡Pues vete a los baños de la recepción y a mi déjame en paz! —expresó el castaño.
Ethan dio media vuelta, ya no quería saber más del asunto Brandon/Lee, pero antes de abrir la puerta, sintió una ráfaga fugaz que pasó a su lado que hasta lo hizo girar, se asomó y apenas alcanzó a ver al rubio oprimiendo botones del ascensor.
El pelinegro tocó al departamento de Mimi, para decirle que lo de la comida se cancelaba, cuando Mimi abrió, el muchacho se quedó boquiabierto, pues su amiga lucía un lindo vestido, ligero y muy bonito que la hacía lucir preciosa, muy tierna.
—¿Puedes creer que mi mamá cocinó algo que se ve comestible y que huele delicioso? —dijo la chica algo extrañada.
—¡¿Y lo comiste? —preguntó alarmado Ethan.
—Por supuesto que no, una vez mi mamá preparó algo similar y mi papá la pasó muy mal en el baño, por eso todo lo que mi madre cocina, yo no lo pruebo ni aunque haya paga de por medio.
—Menos mal…
—Entonces vámonos a comer a ese restaurant, ¿Lee y Brandon ya están abajo?
—Eh… verás, ellos comieron lo que tú mamá cocinó… y pues yo venía a decirte que se cancelaba…
—¿Qué? Pobrecitos… pero yo me muero de hambre… y sí quiero ir, ¿podríamos ir solo los dos?
—¡¿Una cita?
—No te emociones, sólo iremos a comer como amigos —aclaró la castaña—. De paso vamos a una farmacia y compramos el medicamento para que ellos estén bien.
—Creo que lo que necesitan es que les remuevan el estómago y les den uno nuevo… pobres —adquirió Ethan, sonriendo con burla.
Tomar el metro era aceptable para ella, pero al salir del edificio jamás se imaginó encontrar una limusina y no era la única estupefacta ante ello, también Ethan estaba en las mismas.
—¿Será un artista o alguien reconocido? —preguntó ella, admirando tan bello vehículo de color blanco perla.
—Buenos días joven McGrodger, señorita Tachikawa, sean tan amables de subir a la limusina —dijo un joven vestido de traje de chofer, hizo una reverencia.
La castaña dio un saltito de gusto al mismo tiempo que aplaudió, no tardó nada en subir a tan lujoso auto y rápida invitó a su amigo a subir, quien se veía dubitativo en hacerlo o no.
—¡Anda Ethan, no todos los días viajamos en limusina! —animó la joven.
Ethan no le quedó más remedio que subir, por dentro era tan espacioso como el departamento donde vivían, lleno de lujos y no tardó nada en que la música se hiciera presente.
—¿No te parece raro que nos vengan a recoger en limusina? ¡Ahora sí que se lucieron los de la organización, ¿eh? —exclamó la ojimiel, regocijante ante tanto lujo.
—No Mimi, los de la organización lo mucho que me dieron fue para el taxi… —dijo seriamente el joven.
Mimi dejó de moverse para clavar sus ojos acaramelados en los fríos grises del pelinegro. Estaba alarmada ante el hecho.
—No, es broma, dijeron que mandarían por nosotros —admitió Ethan.
El viaje en limusina fue un martirio para el pobre Ethan, pues resultó golpeado sin compasión por la castaña. Cuando se detuvo el auto, antes de bajar, Mimi se acomodó el vestido y el cabello, bajó rebosante de alegría, tras de ella, bajaba un tambaleante Ethan que se sujetaba la cabeza para luego acomodarse la ropa.
El restaurante era impresionantemente lujoso, Mimi estaba arrepentida por el vestido que traía puesto, pues las mujeres ahí se le quedaron viendo horrible además de portar finas vestiduras, algunas se atrevieron a cuchichear sin dejar de mirarla.
—Ni caso le hagas a esas viejas amargadas, total, tú con lo que te pongas te ves linda de todas formas… además a ti te sobra lo que a ellas les falta. Simpatía —animó Ethan pasando hacia la mesa.
Mimi se encogió de hombros, él tenía razón, iba a disfrutar de la comida que aquel lujoso restaurant brindaba, ¿por qué arruinarlo por criticas de cacatúas?
Lo cierto era que a pesar de su sencilla forma de vestir de los dos jóvenes, llamaban poderosamente la atención, pues los dos eran simplemente atractivos además de que emanaban una vibra muy especial.
—Hacen una hermosa pareja, sin temor a equivocarme, sus hijos saldrán preciosos —habló una mujer ya entrada en años que sonrió con dulzura, Mimi le devolvió el gesto por educación.
—Por parte del padre, serán hermosos —aportó Ethan, la castaña lo fulminó con la mirada, pero éste le mostró su más bella sonrisa.
—Disfruten de la comida, buen provecho —se despidió la anciana.
La comida era simplemente exquisita, la castaña por su parte quería tener más estómago para que le entrara más alimento pero simplemente ya no podía más. Durante la comida, Ethan había recibido una llamada que le cambió el semblante.
—¿Ocurre algo? —Mimi lo miraba con algo de preocupación.
—Sabes las reglas que tienen la organización para no perder a sus agentes, ¿no?
Mimi asintió.
—Pues bien, hace días me lo habían mencionado, pero ahora acaban de confirmármelo… Tú y yo estamos comprometidos.
—¡¿QUEEEEEÉ? —exclamó una alarmada, sorprendida Mimi que se levantó de la mesa y su grito se escuchó hasta el más abandonado rincón del lugar.
—Si quieres ve a reclamarle a ellos, a mi ni me veas, yo no arregle esto… —dijo calmado el chico.
—¿Vámonos, quieres? —Mimi estaba furiosa, aunque confundida, odiaba esa regla, hace unos años ni le hubiera molestado que Ethan fuera su prometido, pero ahora… Matt.
Ella salió primero y esperó a que pasara cualquier taxi, no le importaba no regresarse en la limusina, sólo quería llegar a su casa y desahogarse ante aquella maldita imposición por parte de la organización. Ethan la detuvo antes de que subiera al taxi, pero la chica quitó su mano de una forma agresiva.
—No debes de enojarte conmigo, yo no hice las reglas —excusó el muchacho.
—Debiste habérmelo dicho hace días, sobre que te lo habían mencionado —reprochó la joven, estaba a punto de subirse al taxi, pero de nuevo Ethan la detuvo, cerrando la puerta bruscamente y diciéndole al taxista que se marchara.
Mimi hinchó sus cachetes por lo molesta que estaba, movía consecutivamente su pie derecho y se cruzó de brazos. La limusina llegó y los dos entraron, Mimi con pocas ganas.
—Es muy pronto para estar comprometidos… pero sabes que tienen un código, padres jóvenes para que sigan empleados en un futuro… justo como tus papás —decía Ethan.
—Mis papás al menos sí se casaron porque ambos se querían, a ellos no les importó que se lo impusieran por que se amaban y hasta la fecha se aman… yo por ti no siento amor, Ethan —a la castaña no le importaba ser dura con sus palabras, pero no se imaginó lo que acababa de hacer con el pobre chico.
—S-sí lo sé —Ethan tragó saliva, sentía que así se le desaparecería ese maldito nudo en la garganta, ya se había hecho a la idea de no ser amado por Mimi, pero escucharlo de los propios labios de la castaña, había sido peor que un edificio se le viniera encima.
—Yo no podría estar contigo y menos procrear niños con alguien a quien no amo. A la organización es lo único que le importa que todo quede en "familia" a ellos no les interesa saber si sientes algo por esa persona que ellos te dicen que te tienes que casar, sino que tengas hijos para entrenarlos y llevarlos a esta vida de desgracia, porque lo sabes, somos unos desgraciados, no hemos disfrutado de la verdadera vida, no la pasamos robando y recuperando cosas, de acuerdo es para una buena causa, ¿pero nosotros? ¿Y nuestra vida qué? Ni si quiera nos otorgan la libertad de elegir a la persona que queremos como esposos… ¡eso no es justo! —unos lagrimones se asomaban por los ojos castaños.
Ethan admiró a Mimi por unos segundos, a él también le calaron las palabras que ella dijo.
Estaba a punto de decir algo cuando la limusina dio una vuelta que ninguno de los dos recordaba que tenía que dar.
—Oye… ese no es el camino —indicó Ethan.
—Disculpe, es que me acaban de dar otra orden —respondió el chofer por el teléfono.
Los chicos se miraron mutuamente, algo no estaba bien, eran capaces de percibir aquello.
—La voz no es la misma que del chofer que nos fue a recoger al edificio —dijo el pelinegro, sus ojos grises parecían volverse oscuros.
Mimi también se puso alerta, cualquier cosa tenían que saber cómo confrontarla. Al fin la limusina se detuvo, al abrirse las puertas notaron que estaban dentro de una bodega o algo por el estilo, pues se encontraba algo oscuro. Alrededor suyo había muchos hombres con cara de asesinos en potencia. Se encendieron las luces, y dejaron ver al que en la noche fue el anfitrión de una fiesta.
—Buenas tardes, mis queridos ladrones… que bella te ves Mimi —dijo Hiroyuki, admirando de pies a cabeza a la chica que lo miraba duramente.
Ethan tomó la mano de Mimi y la presionó de tal manera que ella sintiera que él estaba ahí y que no la dejaría por nada del mundo sola.
—Bonito recibimiento —dijo Ethan en tono de burla.
Los tipos apuntaron con su arma al chico y Mimi se alteró, eran demasiados para que ellos solos los enfrentaran.
—Traerlos aquí me resultó tan fácil como un juego de ajedrez… lamento que los otros dos no estén con ustedes —habló Hiroyuki de una manera que daba asco, se acercó a Mimi para tocarle la mejilla pero Ethan lo detuvo.
—No te atrevas a tocarla con esas asquerosas manos —advirtió el pelinegro.
—Apuesto que sabe defenderse, ¿no es así, preciosa? —Hiroyuki se inclinó hacia la castaña.
—Por supuesto —respondió la castaña que esbozó media sonrisa.
—¡Bien, bien! Entonces demuéstralo —el tipo hizo un ademan y no tardó nada en aparecerse un hombre lleno de cicatrices.
—Mimi… tienes vestido —le hizo ver Ethan.
—¿Y eso cuándo me ha detenido, eh? —respondió la castaña.
Ethan bufó… ahora que se acordaba, Mimi siempre portaba un pantaloncillo corto bajo cualquier vestido o falda que usara. ¡Maldito pantaloncillo!
Aquel tipo lleno de cicatrices se relamió los labios de una manera que causó repulsión en los chicos, Ethan se llevó las manos a la boca, Mimi tuvo que cerrar los ojos para no ver más. En cuanto la chica se puso frente aquel individuo que era unos treinta centímetros más alto que ella, lo escuchó decir con una voz rasposa e hiriente.
—Te dejaré tantas marcas como las que tengo yo en mi cara, a ver si te gustará verte al espejo después de que pelees conmigo, niña.
Mimi no dijo nada, sólo aseguró que ese tipo rompía cuanto espejo viera, ¿quién quería verse en uno con esa cara tan horrible?
Hiroyuki estaba atento, no había visto todo el potencial de la chica, cuando miraba a Ethan no podía creer que aquel chico fuera capaz de todo lo que hizo en la noche, lograron rescatar un video y ahí vio el potencial de Ethan. Era bueno, muy bueno.
—Cara cortada, empieza de una vez que me haces dormir con tanto parloteo —dijo Mimi cansada de las amenazas que el otro le lanzaba.
El joven sonrió, había agarrado a Mimi estando de malas y eso era muy malo para cualquiera que se le pusiera en frente, entonces, pobre de aquel tipo, realmente no sabía de lo que le esperaba.
—¿De qué te ríes? —preguntó uno de los tipo que le apuntó con el arma y le picó con esta.
—De nada, de nada —Ethan alzó las manos en forma de rendición… pero todo era cuestión de tiempo.
Mimi observó aquel individuo por unos segundos, aquel tipo tenía facciones de ser de otro país.
—Ich will dich nicht verletzen (no quiero que le hagas daño) —habló Hiyoruki.
Mimi escuchó atenta y esbozó una sonrisa burlona.
—¿Cómo está eso de que no quieres que me haga daño? Sí tú le estás diciendo que pelee conmigo, además de que me tienes rodeada por todos esos tipos armados, ¿entonces qué diablos te pasa, ¡eh!
—Sólo quiero verte en acción —admitió Hiroyuki, sonriendo.
El alemán caminó de forma intimidante hacia la pequeña Mimi que no cambiaba de posición, sólo se veía enfadada y mirando a Hiroyuki. El tipo lanzó el primer golpe hacia el rostro de la castaña, Mimi dio un paso a la izquierda para evitar el golpe, el hombre repitió pero la chica era hábil esquivando los golpes.
—Oye, ¿me prestas tu arma? —preguntó Ethan inocentemente a uno que lo apuntaba.
Aquel tipo le puso el cañón en el pecho. Ethan tomó el arma y en unos cuantos segundos la desarmó.
Hiroyuki estaba atento a los rápidos movimientos de Mimi, los esquivaba con una facilidad increíble, era muy rápida y el tipo se veía torpe lanzando golpes al aire, pero sabía que el alemán sólo estaba calentando, si algo se salía de control, entonces él entraría a detener todo.
El tipo dio una patada, Mimi utilizó la pierna del individuo como una superficie, haciendo una maroma, girar y quedar atrás, dio un codazo al riñón. El hombre de las cicatrices cayó hacia delante, dejando escapar un quejido, se puso de pie ahora furioso. Alcanzó a agarrar el vestido de Mimi, destrozándolo y haciendo de éste más corto. En otro intento de escape de la castaña, fue atrapada por el pie y lanzada con una fuerza hacia el suelo, pero logró girar y caer de pie. Ya era hora de que ella atacara.
A Ethan lo sujetaban varios, él no hacía nada, sólo veía.
—Mimi —susurró al notar algo en aquel individuo que peleaba con su amiga.
En su rostro se asomó la preocupación y sus ojos denotaron intranquilidad.
Mimi corrió hacia el alemán, logrando escabullirse de los brazos de éste, usó el estómago de éste como si fuera una pared para subir y darle una patada en la quijada, cayó con el mismo pie con el que pateó, antes de que el otro se recuperara, le propinó otro puntapié en el costado izquierdo y luego uno más en la rodilla, para luego llenarle de golpes. Cansada se separó para admirar lo que había hecho, el tipo se veía muy adolorido pero todavía de pie. El alemán levantó su rostro, dejando ver las marcas de los golpes y la sangre que le escurría de nariz y boca, se limpió el líquido escarlata y esbozó una sonrisa de satisfacción.
—¿Es todo lo que puedes hacer? —preguntó aquel hombre.
—¡Ya basta! —gritó Ethan.
Llamó la atención de Hiroyuki y ese individuo. Hiroyuki estaba sorprendido que el muchacho se haya librado de quienes lo tenían sujeto y ahora éstos se encontraban inconscientes en el suelo.
—Has visto la capacidad de Mimi, ¿qué no es eso lo que querías? Ahora ese tipo ya no va hacer caso a lo que tú le ordenes, él es un asesino —señaló al alemán con odio.
—¡Cállate Ethan, yo puedo con él! —exclamó Mimi, molesta por la intervención.
—Corres gran peligro, ¡ése hombre te va a matar! —respondió el muchacho mirando duramente a Mimi.
—Esto se ha acabado, Brudd, vámonos —dijo Hiroyuki.
—¿Irme? —El alemán respondió a ése nombre—. ¡Ja!, pero sí esto apenas comienza. —mostró una horrible sonrisa y sin decir agua va, ya estaba frente a Mimi dándole un golpe en el estómago lanzando a la joven al aire y antes de que el cuerpo de la chica cayera, ya le estaba dando una patada.
Hiroyuki se quedó estupefacto ante aquel hecho, no quería ver que le hicieran daño a Mimi además de que lo estaban desobedeciendo, ordenó a sus demás hombres bajar sus armas. Ethan estaba furioso pero al ver que ya era libre, corrió hacia aquel tipo antes de que le diera otro golpe a su amiga, el pelinegro, dio un gran salto, en el aire hizo una maniobra impactante que lanzó al alemán al suelo con una potencia que éste al caer partió el piso, tomó a Mimi antes de que ella cayera.
La castaña todavía estaba consciente aunque su rostro reflejaba dolor.
—Te juro que lo voy a matar —dijo Ethan cayendo al suelo con Mimi en brazos.
—No, recuerda que nosotros no somos unos asesinos, no lo hagas —la voz de Mimi era un poco débil—. Además yo me recupero rápido —sonrió.
Tras de Ethan apareció Brudd dispuesto a desnucarlo con la fuerza de sus puños, Mimi lo vio, se soltó de su amigo, haciéndolo a un lado, el golpe cuarteó el piso.
Mimi aprovechó la oportunidad y le dio una patada en la cara al individuo, volteándosela, sintió algo muy caliente en su cuello y de ahí que su cuerpo se acalambraba. Ethan le había dado un golpe en un lugar clave, dejando al tipo petrificado.
—Váyanse —dijo Hiroyuki.
Ethan tomó de la mano a Mimi y no dudó en salir, los hombre de Hiroyuki abrieron paso a los ladrones.
Caminaron unas cuadras, los dos callados, sin importarle las miradas curiosas por lo mal que se veía la muchacha. Se quedaron en una esquina a esperar un taxi, se encontraban lejos de la casa.
—Gracias —dijo Mimi rompiendo el silencio.
—No tienes por qué agradecer —respondió Ethan.
Mimi se mareó, podía decir que se encontraba bien, más eso no quería decir que lo estaba, los golpes de aquel individuo si le habían afectado de sobremanera y no sabía de dónde estaba sacando la fuerza para fingir que todo estaba bien. Perdió el equilibrio, pero Ethan la tomó de la cintura de tal forma que la abrazaba.
Matt pasaba por una calle y vio del otro lado a Ethan con Mimi, la chica se veía feliz en brazos del pelinegro y éste le acariciaba el cabello muy dulcemente. La escena le dolió, sintió que su corazón era congelado cruelmente y dentro de su estomago se estaba formando una batalla, quería cruzar la calle y separarlos, pero otra parte…., bajó la mirada, él no tenía nada que reclamar, siguió su camino.
Era cierto eso de que Mimi se recuperaba rápido, pues apenas llegaron al departamento, rápida se fue hacia Brandon que estaba en la puerta del baño.
—¡¿Ustedes sabían que Ethan y yo estamos comprometidos? —llegó sin siquiera preguntar cómo se encontraban los jóvenes.
—¡¿ESTÁN COMPROMETIDOS? —exclamaron tanto Brandon como Lee que salió del baño.
Era más que obvio que la noticia también tomó por sorpresa a los jóvenes, Mimi ni tarda ni perezosa se estaba tapando la nariz.
—¡Por Dios Lee, cierra esa puerta, parece que alguien se está pudriendo allá adentro! —pidió la castaña.
Lee se puso rojo aunque era extraño verlo así y rápido regresó al baño cerrando la puerta.
—¿Qué es lo que te pasó? —preguntó Brandon al notar a Mimi herida.
—Hiroyuki —dijo Ethan.
Ethan explicó lo sucedido y Brandon se notaba pensativo ante eso.
—No creo que sea capaz de ponernos en evidencia, no le conviene nada, a lo mucho, nos andará mandando a sus matones, así que hay que andarse con cuidado —reconoció el rubio.
—Le gusta jugar sucio, así que no dudo que busque un punto débil, familia, amigos —añadió Ethan.
Mimi se quedó pasmada, de su familia no se preocupaba mucho, tanto su mamá como su papá sabían defenderse muy bien, además de que no se la pasaban mucho tiempo en el país, pero sus amigos, ellos si le preocupaban, sintió una mano amiga sobre sus hombros, se encontró con los ojos del rubio.
—También son nuestros amigos y los protegeremos, no te preocupes, no estás sola, Mimi.
—Somos un equipo —dijo Lee desde el baño.
—Siempre juntos… sí tu quieres —Ethan le tomó de la mano dulcemente.
Ella le sonrió, estaba muy agradecida por lo que él hizo por ella hacía rato, se sentía apenada con él pues antes de la pelea ella se comportó muy grosera, tal vez después de todo no podía romper las reglas y al menos le había tocado con alguien que ella estimaba mucho.
—OCBOS está mal, comprometernos… yo sí me veo en problemas, creo que lo único que haré, será tener hijos, pero casarme no creo, ya saben que no soy de esos chicos normales —comentó Brandon para hacer ameno ese asunto—. Sí tan sólo Tai también fuera parte de OCBOS.
Aquello hizo soltar carcajadas, Mimi le dolía al reírse, pero había logrado desviar sus pensamientos al respecto, aunque fuera un poco.
Más tarde, Ethan visitó a Mimi quien estaba tomando café.
—Hola, siento molestarte —dijo el muchacho.
—No, no es ninguna molestia —Mimi le ofreció una taza de café.
—He estado pensando respecto a nuestro compromiso, no se me hace justo que te obliguen a estar con alguien que tú no quieres… —la forma en que lo decía era triste, Mimi se sentó frente a él para mirarlo a los ojos.
—Ethan, te quiero y mucho, pero no de esa manera, eres mi compañero de equipo y mi amigo.
—Mimi, yo también te quiero mucho —se quedó callado por unos largos segundos, mirando a la nada, pero aún así sus ojos transmitían tristeza.
—Sólo deja que pasé más tiempo, necesito pensar claramente.
—De acuerdo, que descanses.
Mimi lo acompañó a la puerta y antes de que Ethan se fuera, ella lo tomó de la mano.
—Gracias —Le dio un dulce beso en la mejilla.
Ethan mostró una pequeña sonrisa, lo extraño era que Mimi no lo soltó.
—De verdad muchas gracias, Ethan.
El muchacho se acercó peligrosamente a Mimi pero ella no se echaba para atrás, algo dentro de ella no la dejaba pensar bien, fue un roce de labios al principio, cerró los ojos y se fundió en un tierno beso.
Ethan se fue sin decir más y ella se quedó con la sensación de seguir besando. Acababa de confundirla aún más de lo que ya estaba.
N/A:
Hola! cómo están? Espero que de maravilla, muchos disfrutando de sus vacaciones y otros pues lamentablemente en clases U.U, pero les deseo que les vaya muy bien =)
Yo aquí haciendome presente con éste capitulo, ¿qué les ha parecido? ¿Les gustó? de todo corazón espero que sí y me lo hagan saber con sus valiosos rr
Estoy muy agradecida con toda/os ustedes por que a pesar de qué he tardado mucho este año en actualizar mis historias, la siguen, mil gracias, me hacen muy feliz n.n
y es que aunque una quiera tener mucho tiempo, a veces no es posible, a cada semestre es más dificil, y pues bueno, a una sólo le queda seguir luchando, después de todo este mundo es
muy competitivo U.U. Sigo agradecida con ustedes y es que dedicarle un poco de su valioso tiempo en leer y dejar review se agradece y mucho n.n
mens li ishida: gracias por tu rr n.n he aquí el nuevo chap
Meems-ishikawa: Hola, muchisimas gracias por tu rr, sí, sólo borracho se atrevió a decir lo que siente U.U pero pss ahora que pasara? lo peor es que son los enemigos que ya saben quién es ella.
Adrit126: Hi!, gracias por tu rr n.n espero pronto darte noticias sobre el lindisimo Eidan... tal vez septiembre? solo espero ordenar mis ideas para que la historia fluya y haga rapido bien el 1er capitulo y lo ande subiendo, pero de que subo Digimon Advance este año, lo subo =) dije 2010 y no pasara de este año!
Taishou: thanks! sí, la modista, que diga vendedora sale en el siguiente capitulo, eso tengo planeado, digo, si brandon acosa a tai, que una chica no acosa a Mimi jaja, aunque ahora los sentimientos de Mimi están confundido, hubo un tiempo que se enamoró de Ethan, espero aclarar esto pronto =)
digimon4ever99: hola!, espero que este capi sea de tu agrado n.n gracias por tu rr =) y cuando empiezan tus clases? uy que emoción!
Mozori95: Hola! muchas gracias por tu rr, sip, ya la descubrieron, pero al menos no todavía la persona más importante en la vida de la ladrona U.U
Minami Tomoeda: Hello!, muchisimas gracias por tu rr, gracias por lo de genial (me ruborizo) me encantaría actualizar más seguido, pero luego hay cosas que lo evitan, como falta de inspiración, tiempo, pocas ganas de escribir, en fin, pero pss se hace todo lo posible =)
Agradezco mucho a todas que me han dejado un rr, es cómo un alimento muchisimas gracias n-n me hacen muy feliz leer lo que opinan respecto a la historia. Un hurra y aplausos para todas ustedes!
Bueno, bueno, se despide con mucho cariño, un enorme abrazo y un beso: XANHEX =D
