Disclaimer: Digimon no es de mi propiedad.
24:
A nadar
La noche anterior había probado aquellos labios que hacía tiempo anhelaba volverlos suyos, cuántos días no se la pasó contando las horas en que volviera a suceder y cuando por fin pasó, fue algo mágico, pero en la tarde la había visto en brazos de otro.
Fue doloroso cómo si le clavaran una daga en el corazón.
—Sólo está jugando conmigo —masculló molesto, dejando ir un golpe hueco a la pared.
Se fue a la cocina dónde sacó una cerveza y se la tomó rápido, apretó con fuerza la lata haciéndola casi bolita y lo arrojó al cesto de basura. Tomó el teléfono y marcó.
—¿Naoki…?
El profesor propuso ir al famoso balneario para el viernes, era parte de la calificación asistir y hacer los ejercicios acuáticos para la clase de deportes.
Mimi tragó saliva al escuchar la noticia, Matt por reflejo volteó a verla, recordando que la chica le confesó no saber nadar. Otro pensamiento desplazó a la confesión, verla en traje de baño… se puso rojo y agitó su cabeza.
—Jóvenes, es obligatoria su asistencia, se divertirán. Los veo el viernes —añadió el profesor, dedicó una mirada a Mimi—. Usted señorita Tachikawa necesita mejorar su calificación en mi clase —señaló sin pena.
La castaña se puso firme y llevó su mano a la frente como un saludo militar.
—¡Sí señor! —respondió la jovencita, causando la risa de sus compañeros.
—Qué boba —se escuchó el comentario de Naoki quien no se soltaba del brazo de Matt.
Sora se veía muy entusiasmada con ir al balneario, sus ojos detonaban una gran ilusión.
—¿Qué traje de baño me pondré? —preguntaba.
—El que sea, te ves divina —le dijo Tai dulcemente.
—Me muero por verte sin playera —dijo Brandon, poniendo a Tai rojo como un tomate, el rubio se marchó sonriendo satisfecho.
—Creo que iré disfrazado de un pato —repuso Tai todavía con escalofríos.
Mimi no ponía atención a lo que sus amigos decían, se la pasaba viendo la pareja de Matt y Naoki besándose apasionadamente, le dolía pero aún así no podía dejarlos de mirar.
—Ay que envidia, yo también quisiera ir a ese balneario, dicen que es estupendo —Yolei lanzó un largo suspiro.
—¿Qué tal si después vamos todos los amigos? —Propuso Tai—. Mi hermana, Davis y todos los demás.
—Me parece una idea genial, amor —apoyó Sora abrazándolo y dándole un beso.
—Que malos son, comiendo pan delante de los pobres —dijo Yolei empuñando la boca—. ¿Verdad, Mimi?
No hubo respuesta por parte de la castaña, seguía viendo a Matt fundido en los brazos de Naoki.
—Se ve que no le importó —refunfuñó Mimi con tristeza.
—Mimi tienes que acompañarme a comprar un traje de baño, porque ahora que lo recuerdo, sólo tengo el de la escuela y el maestro dijo que podíamos llevar el que nosotros quisiéramos —pidió Sora, casi rogándole a la castaña que la sacó de su ensimismamiento, pues la pelirroja se puso de rodillas frente a ella, luego se le acercó—. Y bueno, que también sea súper sexi para mi Tai —guiñó un ojo con picardía.
Mimi se le quedó viendo perpleja, asintió y Sora la abrazó eufórica.
—¡Gracias amiga, sabía que podía contar contigo!
Como había quedado con Sora, irían en la tarde al centro comercial que estaba del otro lado de la ciudad, seguro encontrarían infinidad de trajes de baño de cuales escoger, total, últimamente estaba haciendo mucho calor y los balnearios y playas estaba de moda.
Cuando salió de su departamento se encontró con Ethan, se miraron un largo rato, sus ojos grises toparon con los castaños.
—Mimi… —musitó Ethan pero la castaña apenas había visto que su amigo abrió la boca, rápida se fue hacia el elevador, como si lo que el chico diría la fuera a matar.
—Lo siento Ethan, pero no me atrevo a si quiera cruzar una palabra contigo, sigo muy confundida —dijo la chica dentro del elevador.
Se encontró con su amiga Sora en el parque, la pelirroja se veía muy entusiasmada que apenas y dejó que Mimi la saludara, le agarró de la mano y se dirigieron a tomar el metro.
La castaña estaba desconcertada por ésa actitud de su amiga, ¿tanto por ir a comprar un traje de baño? También ella iba aprovechar y se compraría uno, pero no estaba ni una décima parte de entusiasmada que Sora.
—¿Tú crees que le guste a Tai con el traje de baño? —interrogó Sora.
—Mira, si no le gustas a un chico en traje de baño, es Brandon —respondió Mimi sonriendo.
—A ese ni me lo menciones —Sora arrugó el ceño—. Aunque sí lo quiero ver sin camisa… está muy guapo el condenado.
Mimi dejó escapar una risotada, era muy cierto lo que Sora decía, Brandon poseía un cuerpazo envidiable.
—Ni que lo digas —acertó la castaña, recordando aquella ocasión que vio a su amigo rubio sin playera, sólo se lamentaba que al chico no le gustaran las mujeres.
—Mimi, ¿tú crees que a Tai le interese Brandon? —preguntó la pelirroja con un dejo de preocupación en su voz.
Si Mimi hubiera ido comiendo algo, seguro ya se estaría ahogando, pero se atragantó de la nada.
—¿Qué a Tai le gusta Brandon?
—Sí, es que como dije, Brandon está guapísimo, hasta un hombre dudaría de sus preferencias si le ponen a Brandon en frente —expresó Sora.
—No, Tai te quiere mucho y no creo que te cambiaría a ti por Brandon por más guapo que éste esté, Tai le gustas tú y nadie más, eso te lo juro —aseguró la castaña y abrazó a Sora.
—¡Gracias amiga, por eso te quiero! —Sora la abrazó con tal euforia que Mimi sentía que se le iba la vida por no poder respirar.
Llegaron al centro comercial y se dirigieron al piso de ropa, de ahí a donde vendían los trajes de baño, habían unos preciosos de dos y tres piezas, grandes, pequeños, de infinidad de colores, estampados, conservadores, coquetos, había una gran variedad que seguro se llevarían más de la semana escogiendo uno.
Sora parecía tener pila extra, porque veía todos los trajes de baño de una tienda y se pasaba a otra, Mimi ya ni sabía dónde estaba, porque la castaña apenas tomaba uno que le llamaba la atención y salía de la tienda por arte de Sora que la jalaba hacia otra.
—¿No crees que este está divino? —preguntaba muy entusiasmada la pelirroja enseñando un bikini—. ¿No crees que este está mucho más divino? —decía tomando otro traje de baño.
—Tú te verás divina en cualquiera que te pongas —Mimi ya estaba cansada, vio su reloj y eran las ocho de la noche.
A punto de cerrar el almacén y Sora todavía no había escogido su traje de baño, llegaron a la última tienda que no habían entrado. Ahí habían trajes de baño muy bonitos, pero Mimi sintió un escalofrío, aquel lugar le recordaba a algo. Entonces tras de un montón de ropa hizo aparición una hermosa mujer que dejó impactada a Sora.
—Estoy a punto de cerrar, pero haré una excepción —dijo la vendedora.
—Oh por Dios —exclamó Sora, inclinó un poco su cabeza hacia Mimi para decirle al oído—: Créeme que ahora estoy dudando que si realmente me gustan los hombres.
Mimi abrió los ojos como platos ante tal comentario que se le quedó viendo espantada a la pelirroja.
—¿Deseas algo en especial, preciosa? —se dirigió a Sora.
—¡Un bikini muy sexi! —respondió Sora muy contenta.
—Ah, de acuerdo —la dependiente miró de pies a cabeza a Sora, parecía estar probándole el traje de baño con la imaginación.
La castaña estaba tras de Sora, ocultándose de la vendedora, pero parecía que a la joven le atraía Sora.
Sora seguía a la vendedora más encantada por lo guapa que era que por ver su traje de baño. La dependienta le enseñó varios trajes de baño que dejaron a Sora simplemente fascinada.
—Ay por mí me llevaría todos, son preciosos, ¿cuál crees que me quedaría, Mimi? —pidió la opinión de su amiga.
—A ti te quedaría uno color verde, te verás hermosa con él —dijo la vendedora dirigiéndose a Mimi.
—Ahh gracias, pero yo ya compré el mío y francamente no tengo dinero para comprarme otro más, aunque estoy arrepentida —Mimi estaba nerviosa ante insistente mirada de la dependienta.
—Oh, yo podría aceptar un intercambio, total, lo compraste hoy y es nuevo.
—G-gracias —la castaña se encontraba en una encrucijada, esperaba a que no le pidiera modelar con algún traje de baño.
—Me gusta este —eligió Sora, haciendo que el ambiente tenso que se formó con la vendedora y Mimi se rompiera—. ¿Me lo puedo probar?
—Por supuesto —aceptó la dependienta.
—Sora, yo voy contigo —dijo Mimi, temerosa ante la mirada de la mujer, pues esta vez la joven parecía querer algo más que una fotografía.
—No Mimi, que va a pensar la joven… mejor espérame aquí no tardo —Sora se perdió tras los vestidores.
Mimi tragó saliva, tenía miedo y mucho, sobre todo cuando sintió que la mujer se le acercaba a paso lento. Un terrible escalofrío caló su columna al sentir la mano de la vendedora acariciando su pelo.
—Te pones más bella cada día que pasa, desde aquel día no he dejado de pensar en ti —susurró al oído, Mimi sentía que las piernas se le hacían de algodón, pues la mujer tenía una voz de lo más seductora que seguro ya tendría a un hombre a sus pies.
¿Qué podía decir para zafarse de la mujer? Era verdad, era una mujer indudablemente bella, tanto que hasta Sora le confesó dudar de su preferencia… Sora.
—Lo siento pero yo ya tengo pareja, y pues en este momento se está probando el traje de baño —no había sido lo más inteligente que se le ocurrió, pero sólo encontró esa forma de zafarse de ella y hasta la pobre Sora sin temerla ni deberla también ya estaba involucrada.
—Ay, pues que lastima, ya me estaba haciendo ilusiones contigo, he de admitir que la chica tiene lo suyo…
—Es muy buena conmigo, nos queremos muchísimo y somos incapaces de ser infieles —añadió Mimi asustada.
La dependienta estaba por decir algo y justo Sora salió del probador.
—Me lo llevo, es más que magnifico —dijo la pelirroja sacando el dinero para pagarlo.
Salieron de la tienda, Sora muy contenta con su compra, se veía todavía más entusiasmada de lo que llegó.
Llego el día viernes, el autobús estaba ya estacionado fuera de la escuela, esperando a los alumnos, Mimi no quería subir, pero Tai la animó, empujándola casi cargándola.
—¡Ya verás que será súper divertido! —dijo el castaño gritando de euforia.
—Eh, sí —musitó Mimi.
Se sentó junto a Brandon y Lee.
—Tranquila, nosotros cuidaremos a que no te pase nada —le dijo Lee.
En el asiento continuo se encontraba Matt y Naoki, por un momento que cruzó la mirada con el ojiazul, éste le vio con dureza y frialdad tanto que caló en el corazón de la castaña, Mimi ya no se atrevió a mantenerle la mirada.
¿Qué estaba pasando con ella? Estaba comprometida con Ethan, enamorada de Matt, ¿lo estaba? Sí, le dolía verlo con Naoki y le lastimaba de sobremanera la frialdad e indiferencia del rubio hacia ella, pero aquel beso de Ethan… todo era un revoltijo en su cabeza. No hablaba con Ethan y tampoco con Matt, no sabía si le estaba haciendo bien o mal, o la confundía todavía más, realmente no sabía nada. Seguro que si en esos momentos le dieran una misión, sería todo un fracaso, su mente no estaba con ella, no podría concentrarse ni siquiera en una suma de dos más dos. Suspiró y vio hacia la ventana, el puente que estaban cruzando en ése momento, el agua era azul, muy azul justo como los ojos de Matt.
Los chicos armaron alboroto en el autobús, cantaban, gritaban emocionados pero nada de eso hacía sacar a Mimi de su ensimismamiento, Lee le ofreció una barra de chocolate.
—¿Tienes una para mí? —preguntó Ethan que se asomó del asiento de adelante.
—Toma —Lee le obsequió la barra.
Mimi chocó los ojos grises de su amigo y luego bajó la mirada.
Brandon por su parte no le quitaba la mirada de encima a Tai quien quería hacerse invisible ante la insistencia del rubio, Sora por su parte se encargaba de cuidar a su novio.
Llegaron al balneario, sí que había gente, los chicos se asombraron de lo grande que era el lugar.
—Pensé que por ser viernes no habría tantas personas aquí —confesó el profesor—. Bueno chicos, qué esperan, a ponerse sus trajes de baño y a divertirse, nos vemos en la alberca central en hora y media, todos, no quiero que ninguno se me extravíe, ah por cierto, nada de andar metiéndose en lugares no apropiados y esto va sobre todo a las parejitas, que los andaré vigilando y tengo varios amigos que también estarán al pendiente.
Ahora los chicos entendían por que tras del autobús venía una camioneta cerrada, de ahí bajaron otros profesores.
Mimi estaba dubitativa en quitarse la ropa y andar en traje de baño, pues aunque no quería admitirlo, se sentía acomplejada de no tener el cuerpo tan desarrollado como sus otras compañeras y muchas mujeres ahí. Se impresionó al ver a Sora, lucía preciosa y el traje le asentaba muy bien, pues este era discreto pero sin dejar de ser seductor. Tenía que verla, se le revolvió el estómago cuando Naoki salió del vestidor, ¡Qué envidia!, esa chica estaba muy bien proporcionada y solo le basto poner un pie fuera para que llegaran un montón de chicos, tanto de la escuela como otros más que estaban ahí.
—Me quedaré así —se dijo resignada, le hizo un nudo a su playera de tal forma que se le viera el ombligo y con su short.
Miraba a muchos jugar en la alberca, muy contentos y divirtiéndose de lo lindo, mientras ella tomaba una limonada. Lo único que se atrevió hacer fue meter los pies en el agua y hasta ahí, Tai la quería jalar, pero ella rápida se retiro argumentando que debía ir al baño.
Encontrar un lugar solo era imposible, en cada rincón del balneario había gente. Se sentó en la única mesa vacía y se le acercó un mesero, ella pidió una bebida de coco.
—¿Usted no va a nadar, señorita? —preguntó el mesero cuando le entregaba su bebida.
—No, gracias, soy alérgica al agua —respondió Mimi que rápido bebió, mientras que el mesero le veía con asombro, este rápido se dio media vuelta.
Escuchó el chiflido de los chicos, curiosa se asomó y vio que una bella, escultural mujer con el cuerpo perfecto entró a una de las albercas y los hombres se le quedaban viendo con la boca abierta. Trató de reconocer a la mujer, pero como estaba de espaldas el fue imposible, aquel hermoso cabello rubio que le llegaba hasta la espalda le impedía si quiera conocer el perfil y es que como buena ladrona que era, le habían enseñado a reconocer a cualquiera aunque estuviera de espaldas, era clave para desempeñar un buen trabajo. La exuberante mujer dejó ver su rostro… se trataba de la vendedora y lucía bellísima, hasta las chicas de su salón quedaron cautivadas con la hermosura de la dama.
Rogaba porque no llegase a ver a Sora y Tai juntos en algo como un beso, o un abrazo más que ellos eran muy expresivos a la hora de expresar su amor, sino rápido se daría cuenta que le había mentido y seguro la mujer volvería a coquetearle descaradamente.
Justo a unos cuantos metros se encontraba Sora y Tai muy abrazados y fundidos en un beso, el chico tocaba la suave piel de la cintura de su novia y parecía decir algo que hacía que Sora se sonrojara y riera. Mimi se llevó una palma de la mano a su rostro.
—Son tan discretos —se dijo Mimi sarcástica.
Eso no hubiera sido nada, pasaría desapercibido si no fuera porque la chica del cuerpo perfecto salió del agua directo hacia Sora y Tai y nunca, nunca se imaginó que la vendedora fuera a reclamarle a Sora, diciéndole palabras altisonantes y dejando a la pelirroja desconcertada.
—¡Eres una arrastrada, teniendo una novia tan hermosa y tú aquí con éste imbécil! —se escuchó en la alberca.
Hubo un silencio, los chicos que habían estado admirando a la hermosa mujer ahora estaban absortos, se miraban entre sí.
—¿Novia? —repitió Sora en voz baja, Tai volteó a verla incrédulo.
—¡Sí! La hermosa castaña que te acompañó aquel día para que te compraras ese traje de baño, que por cierto, te queda de maravilla —desvió un poco la vendedora, mirando a Sora de pies a cabeza.
—¿Mimi, mi novia? —Sora estaba adquiriendo una tonalidad roja, tal vez de vergüenza, pero sus ojos denotaban enojo.
La castaña no se quedaría a escuchar en qué terminaba todo aquello, más rápida que un rayo se levantó de la mesa y lo mejor que podía hacer alguien como ella era: huir. Corrió tan rápido como sus pies le permitían, no podía enfrentar a dos chicas, una su mejor amiga y la otra, que quería algo con ella. Miraba hacia atrás, como si la estuvieran siguiendo, en su afán de no ser atrapada chocó contra alguien, tan fuerte que terminó en el suelo, junto con la otra persona.
—¡Mira por donde caminas, torpe! —le exclamó el chico.
Se topó con los ojos azules de Matt, antes de que él se diera cuenta que era ella, echó a correr a otra puerta, no se fijo por donde entro. Se puso colorada, como un tomate maduro, había muchos chicos con toallas alrededor de su cintura. Quería morir de la vergüenza, estaba en el vestidor de los chicos, que hubo uno que gritó como niña cuando la vio y le señaló culpándola de mirona y pervertida.
—Eh, este… yo lo lamento mucho, no era mi intención… ah… —abrió la puerta torpemente y salió corriendo de ahí.
No era posible que se la pasara corriendo, si la viera el entrenador seguro no le exigiría que diera más de sí para la clase de deportes. Entró a una de las tantas albercas, encontrándose ahí a Naoki y sus amigas, muy a su pesar admitió que ahí era el mejor lugar donde podría estar en esos momentos, nadie la buscaría en donde la pesada de Naoki se encontraba, eso era seguro. Le fastidiaba la pesada mirada que Naoki le dirigió al notar su presencia y es que ella no se iba a dejar, así que la miró con la misma intensidad, estaba tan concentrada en su intercambio de miradas rivales que no vio un jabón que se encontraba justo a donde iba a poner su pie y… la castaña perdió el control y terminó resbalándose como si fuera una caricatura, terminando en el lugar donde ella más evitaba, dentro de la piscina. Sentía que su cuerpo era demasiado pesado como para que el agua la hiciera flotar, sacudía los brazos con desesperación pidiendo auxilio entre bocanadas de agua que entraban si piedad en su boca y un tanto en su nariz. Era desesperante sentir que el poco aire se le estaba escapando en aquellos gritos pidiendo que alguien le auxiliara, sentía que eran horas y horas y nadie llegaba a socorrerla. Su pierna derecha se durmió y el cuerpo se le hizo todavía más pesado a ser eso posible, ya no podía mas, le era imposible…
—¡Alguien ayúdela! —apenas eso logró escuchar dentro del agua, era voz femenina pero no supo de quien se trataba. Se estaba hundiendo.
Un rubio entró rápido al agua apenas había escuchado el grito de auxilio, las chicas alrededor estaban pendientes. El joven salió de la piscina con una castaña inconsciente y mojada, él con la playera pegada al cuerpo, notándose su bien formado abdomen… era muy sexy y el cabello rubio escurriendo y tapándole un poco el rostro. El muchacho dejó a Mimi al suelo, se dispuso a darle respiración de boca a boca.
—Es mi héroe —suspiró una chica, enamorada de la imagen de ver a un chico sexy sacar a la chica.
—No pensé que tuviera ese cuerpo —dijo otra chica con picardía.
Mimi escupió agua al recobrar el conocimiento, y luego respiró a grandes bocanadas para que sintiera que estaba de nuevo viva, respiró muy hondo y luego tosió, sacando otro tanto de agua, vio a su salvador y lo abrazó muy agradecida.
—Gracias, Brandon —el chico también correspondió al abrazo, sintiendo la fiel amistad que él sentía por ella.
—No dejaré que te pase nada, Meems —le susurró al oído el chico, separándose de ella y mostrándole una bella sonrisa la cual fue correspondida.
Mimi lo volvió a abrazar efusiva y le plantó un beso en la mejilla, haría cualquier cosa por agradecerle al muchacho.
—Aunque si no sabes nadar, ¿por qué demonios te metiste a la piscina? —interrogó el rubio, acusador.
—Este… —la castaña se puso roja, seguro su rubio amigo se empezaría a reír cuando supiera cómo es que llegó al agua—. Verás, yo…
Para la sorpresa de la chica su amigo no se río ni nada de eso, sino que rápido examinó la pierna de la castaña para ver que no estuviera lastimada, entonces Mimi soltó un quejido por que sí se la había lastimado y todavía la tenía adormecida.
—Ten más cuidado Mimi, te hubieras roto la cabeza, ahora sí que de algún modo, el agua te salvo la vida también —reprendió el rubio pero no en un tono regañón, sino lleno de cariño, le dio un pequeño zape a su amiga.
La chica le sonrió, ¿alguien podría llegar a ser más dulce que Brandon? Sabía que siempre podía contar con él, Lee y Ethan, aunque ignoraba donde se encontraba este último, Lee seguro estaba divirtiéndose como enano en el tobogán o trampolín acuático.
Lo que muchos ignoraban ahí, es que otro rubio ojiazul había visto todo, estaba a punto de ir a salvar a Mimi, hasta que sintió una ráfaga que pasó a su lado y luego un chapuzón en el agua. Brandon fue mucho más rápido que él y gracias a ese chico, Mimi estaba sana y salva.
Brandon le puso una toalla y luego la cargó para llevarla a la enfermería y le vendaran el pie, se había hecho una fea cortada que iba de arriba del tobillo al talón.
Las chicas estaban celosas de que Brandon, Lee y Ethan estuvieran tan al pendiente de Mimi, la estaban tratando como a una reina, la cargaban a cada tres minutos el pelinegro cuestionaba si se encontraba bien y era el que más al pendiente estaba. Deseaban estar en el lugar de la castaña aunque fuera un minuto, en cambio otro se estaba muriendo de celos de que Ethan estuviera tan cerca de Mimi, él no quería estar un minuto, sino toda la vida con ella.
Sora hasta había olvidado reclamarle a Mimi por que le había dicho a la vendedora que eran novias siendo eso mentira, preocupada por su amiga aquello venía sobrando, Tai también estaba atento a lo de la castaña y el profesor ya no le exigió nada, cuando se enteró que no sabía nadar y que se había lastimado apresuró el regreso.
Mimi sentía que todo aquello era una exageración, pero no se quejaba, todo lo contrario, disfrutaba tener toda la atención, la cortaba había sido superficial y la pierna dormida estaba ya muy despierta.
Pero nada, absolutamente nada fue tan exagerado como lo que su mamá apenas la vio llegar en brazos de Brandon.
—¡¿Dios mío, pero qué le pasó a mi bebé? —Preguntó la señora Tachikawa muy asustada al ver vendado el pie y que sobre las vendas hubiera manchas de sangre—. ¡Rápido, necesito una ambulancia, sí, es urgente, mi hija se está desangrando! —Tal vez su mamá era muchísimo más rápida que ellos cuatro juntos, pues cuando la vieron ya estaba llamando al hospital.
—Mamá, estoy bien —dijo Mimi entre risa, Brandon la recostó en el sillón.
—¡Noo! —gritó la mamá asustando al rubio—. Debemos de ponerle la pierna en alto para que no se desangre, Lee, rápido, ve por unos libros y los pones sobre la mesa, tú, Ethan, ve por una compresa de agua fría, tú Brandon, ve por mi planta —los chicos rápidos fueron a buscar lo pedido por la señora Tachikawa, pero Brandon se detuvo.
—¿Para qué la planta? —cuestionó intrigado el joven.
—Ah, no sé… pero de todas formas, tráemela —ni ella sabía para qué la quería.
Mimi meneó la cabeza, sabía lo mucho que su mamá la quería y sí su papá se encontrara con ella, seguro ya estaría sobre un helicóptero llevándola a un hospital de emergencia, él también era muy extremo.
Después de haber hecho que la ambulancia llegara por nada, de pedir disculpas de que su mamá se pusiera de exigente con los paramédicos, Mimi al fin podía descansar, había sido un largo día, lleno de cosas raras que no pensó que le ocurrirían jamás. Escapar de la vendedora y de los bien merecidos reclamos de su amiga Sora, entrar al vestidor de chicos, casi ahogarse y de los exagerados cuidados tanto de su madre como de sus amigos, se la había pasado muy bien. Mañana sería otro día.
Intento de N/A:
Hola! cómo están? que les ha parecido el capitulo? Saben a partir de este capi empieza el conteo regresivo para el final de la historia, algo que me alegra y me pone triste a la vez, por que me alegra, por que así doy fin a esta historia y me podré enfocar en las otras sueltas que tengo por ahí (soy una desobligada e irresponsable por no llevar continuidad seguida en mis otras historias, es muy dificil y bien me lo advirtieron, pero yo pensé que era facil y ahora me doy cuenta que tenían/tienen razón U.U) en fin, triste porque pues es una historia al cual le he tomado mucho cariño por ser el segundo fic largo.
Como sea, todo principio tiene un final y en ésta historia está a punto de llegarle, no puedo decirles si en cinco o cuatro capitulos más, pero pues ya está más para allá que para acá. Solo espero que esta historia siga gustando n.n
Gracias por leerme! hay es un honor y un gusto saber que leen mis locuras, los adoro! mil gracias, a todos quienes le dedican unos minutos de su valioso tiempo a leer mi fic y dejarme review, estoy muy agradecida y algo que nunca dejare de sentir hacia ustedes, mucha gratitud y cariño, me hacen tan feliz de leer lo que opinan respecto a los capis. Un aplauso para todas ustedes, gracias de verdad n.n
digimon4ever99: Hola! pues que bueno que hayas ya empezado con las clases, y qué tal han estado? ese Brandon... que pasaría si Tai le hiciera caso? no, no... solo me imagine a Sora con la boca hecho cuadro y los ojos hechos circulitos blancos jaja que divertido, aunque Brandon es muy guapo ¬¬ lastima que sea del otro bando. Un abrazo y muchas gracias por comentarme n.n
fiirefairy: Hello dear!, gracias por tu review, y espero que te siga gustando la historia, mil gracias por comentar n.n
adrit126: Hola amiga mía, cómo estás? me haces muy feliz cada vez que leo un comentario tuyo, muchisimas gracias, siempre dejandome review, eres un amor! tanto que Eidan debe de conocerte! para que ya no sufra... se me ocurrió algo espero que te guste cuando esté digimon advance 02, un beso amiga!
Sakura Tachikawa: Agradezco por los dos reviews, mil gracias amiga te quiero mucho, y sé como es esto de la escuela... yo estoy a punto de inciar mi semestre ;_; y en turno mixo, clases en la mañana y clases en la tarde, que horror! pero eso me pasó por floja y hasta ahora sufro las consecuencias ¬¬ en fin, pues lamentablemente están comprometidos, pero Ethan no ha hecho mucho por enamorar a Mimi, Matt está tomando unas vacaciones fuera de mi mente, pero ya pronto tendrá más protagonismo, creo que te va a gustar como saldrán las cosas, amiga. Te deseo mucha suerte con el cole, y de nuevo, muchisimas gracias, te quiero.
Gracias, muchisisisimas gracias a todas por dejarme un pequeño espacio para leerme.
Se despide con mucho cariño, abrazos y besos: XANHEX
