Buenos dias de Viernes..!

Creo que me preguntaba . que si en esta historia aparecian los Vulturis... pues lo siento pero no nena. Irán apareciendo mas personajes a lo largo de todo el relato. La mayoria conocidos por todos pero tambian habrá alguno nuevo y de mi propia invención, como Alma.

El sábado y el domingo tambien habrá actu pero algo mas tarde por la cosa de que no magrugo ;)

Gracias a Sethaum, Anaidam, Laubellacullen94, Louise cullen-98, madelinedarkgirl, NahCac, Cremita, triix2402, lizzy90, miss variete, lmabt, Mary de cullen, maryroxy, yoya11, Blackcullen, Nikki Hale, zujeyane, lizitablackswan, mandy.01, Nelly McCarthy, cintiaelnemer, triix2402, Firo Prochainezo, sophia18, kalicullen, yoya11, AnGiieeeH, YeLcY LEaNe SwAnSEa, Mary de cullen, Danyela1, Suiza19, . ... por vuestros reviews ;)

Mención especial para todos los lectores que se han suscrito al fic, gracias por vuestro apoyo ;)

Que lo disfruteis...!

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Capitulo 18

Cuando me desperté aquella mañana el primer pensamiento que acudió a mi mente fue la llamada que había recibido esa noche y el nudo que tenía en el estomago no ayudaba a calmar mis incipientes nervios. Cogí el móvil y volví a marcar el misterioso número pero la voz mecánica que escuché no era la de Edward, estaba apagado o fuera de cobertura. Maldita sea, era única para meter la pata en el momento menos oportuno. Grabé el numero en la memoria del teléfono identificándolo como de Edward, aunque no estaba segura al cien por cien que fuera de él.

Intenté centrar los pensamientos, no podía ocuparme de los dos asuntos a la vez. El corazón y la cabeza mantenían su propia lucha interna en la que yo tenía que decidir quien saldría victorioso. El corazón con Edward, la cabeza con Jacob. Sopesé las opciones, seguir adelante con mi búsqueda de Jacob dañaría quizás irremediablemente mi relación con Edward, si volvía ahora, tenía mas posibilidades de que Edward me perdonara y olvidara lo ocurrido. Le amaba con todo mi corazón y perderle sería el fin de mi existencia. Pero el daño ya estaba hecho y dar marcha atrás ahora sería haber pasado por esto para nada. Haber sufrido inútilmente y sin garantías de que todo volviera a la normalidad era lo que mas me instaba a continuar en mi propósito.

Ser una persona racional y apasionada tenía ventajas y desventajas, y ahora estaba en una de esas situaciones en las que la conciencia pesaba mucho más que los sentimientos. Por lo que decidí ocuparme de Jacob primero, dejar mi conciencia tranquila y después intentaría recuperar a Edward, cuando ya estuviera todo hecho y pudiera dedicarle el 100% de mi vida, sin reservas, si me aceptaba, claro.

Una vez tomada la decisión y después de ducharme y desayunar, volví a la tarea de llamar a los teléfonos de los que disponía para conseguir información de Jacob. El primero al que llamé fue al de Sam. Después de varios tonos por fin conseguí escuchar voz al otro lado del teléfono.

- ¿Diga?

- Hola Sam, mi nombre es Bella, soy amiga de Jacob - al ver que no respondía a mi saludo seguí hablando – necesito hablar con él ¿Tú sabrías decirme dónde está?

- Ah, tú eres la que llamó ayer a Harry - dijo con mucha frialdad en la voz.

- Si, bueno, necesito hablar con Jacob, es muy urgente ¿sabes como puedo…

- Lo siento – dijo cortándome muy secamente – Jacob no puede ponerse en este momento, y tampoco creo que quiera hablar contigo.

- Pero entonces ¿está contigo? – dije medio aliviada por tener al fin alguna noticia – escucha, solo quiero hablar con él, saber que está bien…

- ¿Es que no me has oído? – dijo con un repentino odio en la voz – esas bestias casi… escucha, no vuelvas a llamar. No nos molestes más, él no quiere saber nada de ti, de vosotros.

- Pero es que tengo que darle varias cosas que se dejó olvidadas – dije intentando evitar que cortara la llamada – y que puede que necesite, informes médicos y…

- Mira niña, ya habéis "hecho" mucho por Jacob – dijo perdiendo por completo la paciencia- Hazte un favor a ti misma y olvida que existe ¿de acuerdo?

Y diciendo esto cortó la comunicación. Me quedé de piedra, desde luego él sabía lo que había ocurrido y comprendí que estuviera enfadado, pero su furia no iba a aplacar mi objetivo. Conseguiría ver a Jacob tarde o temprano, de eso no me cabía ni la más mínima duda, así me tuviera que recorrer el continente entero. Decidí volver a llamar al tío de Jacob, sabía que no me iba a poner las cosas fáciles y seguramente se negaría a hablar conmigo, pero tenía que intentarlo. Le llamé desde el fijo, rezando por que no tuviera identificador de llamada.

- ¿Si?

- Hola Harry, soy Bella otra vez – oí como al otro lado Harry soltaba un bufido – no me cuelgue por favor…

- ¿¡Qué demonios quieres! – dijo con dolor en la voz - ¿es que no podéis dejarnos en paz? ¿no nos habéis causado ya suficiente daño?

- Harry, siento mucho lo ocurrido créame, toda la culpa es mía y soy la primera que lo está pasando mal - dije de carrerilla para que pudiera escuchar lo que tenía que decir antes de que me colgara - pero necesito ver a Jacob, tengo que hablar con él y pedirle disculpas.

- Ni sueñes que voy a deciros como encontrarle. Ya le habéis jodido bastante la vida.

- No sé lo que le habrá contado Jacob sobre lo que pasó pero no tiene nada que temer de mi, se lo juro, no estoy con los Cullen. Yo, yo no soy como ellos…

- Si claro, y yo me lo creo. Sois peor que la peste…

- No tiene por qué creerme pero le juro que estoy sola en esto – dije notando como el nudo de mi garganta volvía a formarse dolorosamente por tan grande verdad - Le pido por lo que mas quiera que me ayude, solo dígame donde puedo encontrarle y no le molestaré mas.

- Lo siento - dijo de repente sorprendido al notar mi grado de afectación – pero no puedo ayudarte. Aunque no estés con ellos ahora no podemos correr riesgos, lo mejor será que te olvides del tema, es demasiado peligroso para una muchacha como tú y si fueras lista te alejarías de todo esto muy rápidamente. Déjanos tranquilos.

Colgó sin darme oportunidad a replicar. Ya era la segunda vez que me decían que me olvidara del tema, empezaba a cansarme de tanta palabrería machista, de que me trataran como a una niña indefensa. Yo podía ser muchas cosas pero no era una persona débil, la vida me había enseñado a valerme por mi misma y aunque físicamente no se podía decir que fuera fuerte si que tenía la dureza suficiente para afrontar las consecuencias que acarrearan mis decisiones. Y esto no iba a ser la excepción, desde luego.

Podían ponerme todas las trabas que quisieran pero no conseguirían persuadirme para que abandonara. Piensa Bella, piensa. Necesitaba una dirección, un punto de partida. Intenté recordar si en alguna de nuestras conversaciones Jacob había mencionado su lugar de residencia, pero solo recordaba que era una reserva cerca de la playa, y muy al este del país, nada más.

Fui al ordenador y tecleé en el navegador de búsqueda usando las palabras reserva + playa. Salieron miles de resultados e intenté filtrar un poco mas la búsqueda añadiendo buscar solo en la zona este del estado. Las opciones se redujeron considerablemente pero aún así eran demasiadas referencias. De pronto en mi cabeza sonó un clic. Claro, caí en la cuenta de donde podía acudir para conseguir su dirección y el sitio no estaba lejos de mi casa…

… . …

Hacía años que no pisaba el campus universitario. Me vinieron a la memoria los recuerdos de mi época de estudiante aquí y de lo feliz e independiente que había sido, las tardes que pasé tirada en el césped conversando con los compañeros o disfrutando simplemente de un descanso entre clase y clase. No pude evitar imaginarme a Edward detrás de cualquier árbol observándome en la distancia, viendo mi vida desde fuera mientras yo flirteaba con el chico de turno y desde luego tuvo que ser muy duro para él, no podría culparle por los celos que le corroían el corazón. Mi vida había cambiado mucho desde entonces y una vez mas me obligué a dejar de pensar en él.

Reanudé la tarea de averiguar la dirección de Jacob, mientras me dirigía al edificio principal estuve tratando de pensar en como sonsacarle a la funcionaria la información que necesitaba. No podía hacerme pasar por estudiante pues aunque los 30 no habían sido muy duros conmigo esa información no la facilitaban a cualquiera y hacerme pasar por profesora tampoco era factible, antes de que empezara el curso había reuniones muy frecuentemente y seguro que ya todos se conocían entre ellos. Y luego estaba el problema de que alguien pudiera reconocerme, hacía ya años que me había graduado pero los profesores y el personal podrían ser los mismos que entonces.

Estaba tan centrada en mis pensamientos que cuando quise darme cuenta ya estaba dentro de la secretaría. Intenté disimular agachando un poco la cabeza y haciendo que miraba el tablón de anuncios. A dos días de comenzar las clases había bastante ajetreo en la sala y afortunadamente nadie reparó en mi presencia. Cogí un folleto sobre unas clases magistrales que se iban a impartir sobre no sé qué demonios y fui acercándome poco a poco al mostrador.

- Hola – dijo de repente una mujercita - ¿puedo ayudarte en algo?

- Emm… hola… ehh… - tenía que decir algo ya pero me quedé en blanco – lo siento, yo solo…

- ¿Isabella? – dijo la mujer mirándome por encima de las gafas que llevaba apoyadas en el puente de la nariz – Tú eres Isabella Swan ¿verdad?

- Estooo… si – mierda, me habían reconocido – soy Bella.

La mujer se me quedó mirando con una gran sonrisa en la boca mientras yo trataba de recordar como era su nombre. Tenía un vago recuerdo de ella, era algo como Smith y siempre había sido bastante exagerada y muy melodramática, seguramente por todos los culebrones y novelas románticas que cada día devoraba. No quería meter la pata, tenía al alcance de la mano salir de allí con la dirección que estaba buscando y todo dependía de lo mucho que recordara de mis años en esa universidad y de la simpatía que despertara en esta mujer.

- Pero mírate muchacha ¡estas hecha toda una mujer!

- Muchas gracias - dije intentando sonreír mientras contenía la respiración - Señora… ¿Smith?

- ¡Pero si te acuerdas de mi y todo! – dijo la mujer muy satisfecha consigo misma por haber dejado huella en mi – pero llámame Mary… que alegría verte de nuevo ¿Qué tal te ha ido todo? ¿Te has casado o sigues rompiendo corazones por ahí?

- Nooo, sigo soltera – dije pensando la cara que pondría si le dijera que estaba enamorada de un vampiro y que estuve a punto de convertirme en uno – es difícil encontrar el amor hoy en día. Pero las cosas me van muy bien.

- Pues tu cara dice lo contrario nena, estas muy paliducha y esas ojeras ¿te ocurre algo princesa? – dijo mirándome con preocupación - ¿Qué te trae por aquí?

- Bueno, he dormido poco últimamente - dije pensando que esta era la oportunidad que estaba esperando – acabo de regresar de un viaje y tengo malas noticias para un buen amigo mío que empieza las clases aquí pasado mañana.

- ¿¡No me digas! – dijo llevándose las manos a la boca, tan dramática como yo la recordaba - ¿Es algo serio?

- En realidad si. El caso es que necesito localizarle para darle la mala noticia pero perdí su dirección y no sé como ponerme en contacto con él – estaba asombrada por la facilidad con la que estaba mintiendo – le he llamado mil veces al móvil pero no contesta, creo que tengo el número equivocado.

- Vaya, que contrariedad, pobre chico…

- Si, es su tía favorita y no quiere morirse sin poder ver por última vez a su sobrino querido - con eso me había pasado un poco pero no podía parar – por eso he venido. Había pensado en confirmar el número que yo tengo con el de su solicitud de ingreso aquí o que me facilitaras su dirección…

- Pero Bella, sabes que esa información es confidencial. No podemos dar las direcciones de los alumnos sin su consentimiento.

- Lo sé, a lo mejor la dirección no pero si yo te diera el número y tú lo miraras en su ficha, en realidad no me ibas a dar ninguna información, solo contrastar la que yo te doy.

- Bueno, eso estaría dentro de lo correcto. Vamos a ver lo que encontramos – dijo poniéndose de nuevo las gafas – ¿como se llama el muchacho?

- Jacob, Jacob Black

¡Bien! Había colado, yo misma estaba asombrada de lo bien que había ido todo, creía que iba a ser mas complicado pero por una vez la suerte estaba de mi lado, viéndola pasar las fichas una a una decidí tentar un poco más a la suerte, cuando la tuvo entre sus manos me lancé con una interpretación digna de cualquier telenovela.

- Ya la tengo. Dime el número que tú tienes, apúntamelo en este papelito.

- Muchas gracias Mary de verdad – dije dándole el número, poniendo cara de tristeza y viendo como se le abrían los ojos como platos con cada palabra que yo pronunciaba– yo mejor que nadie sé lo difícil que es perder a un familiar tan querido…

- ¡Oh! Es cierto, perdiste a tus padres siendo apenas una niña. Debió ser muy duro para ti…

- Lo fue - dije mirando la ficha que la mujer sostenía entre las manos e intentando ver lo que tenía escrito– pero ya hace mucho tiempo de eso ¿el número es correcto?

- Ah, el número. Veamos, pues si, es correcto.

- Bueno, pues entonces seguiré intentando llamarle. Espero que la pobre mujer aguante hasta que consiga localizarlo - estaba quemando mi último cartucho y de ello dependía mi éxito o mi fracaso – es terrible dar una noticia así por teléfono y el pobre la quiere tanto. Espero que pueda superarlo, si no llega a tiempo de poder verla. Estas tecnologías se supone que están para facilitarnos la vida pero en ocasiones como esta parece que no hacen más que dificultarla... - última oportunidad de colarsela - Espero que no haya perdido el teléfono…

- ¡Eso sería terrible! – dijo llevándose una mano a la cabeza y frunciendo el ceño mientras me decía casi en un susurro – pero podemos ponerle remedio….

Mirando a un lado y a otro, como si de la mismísima Mata-Hari se tratara, apuntó disimuladamente la dirección completa de Jacob en el papel que yo le había dado con el número y haciéndolo una bola me lo metió en el bolsillo de la chaqueta mientras me abrazaba y me acompañaba hasta la salida del despacho.

Se lo agradecí mil veces mientras me instaba a ser discreta, mirando siempre si alguien nos observaba y despidiéndome con la mano mientras abandonaba el recinto. Muchas gracias Señora Smith, no sabe el favor que acaba de hacerme, pensé para mis adentros.