Capitulo 19
Nada mas llegar al apartamento empecé a hacer la maleta. Estaba tan nerviosa que no atinaba a pensar con claridad, había sido tan fácil… había tenido que mentir y embaucar a la mujer apelando a su corazoncito, incluso usando la muerte de mis propios padres, pero a pesar de sentirme un poco culpable no me arrepentí en absoluto por lo que había hecho. El fin justifica los medios. Y El fin que yo buscaba era arreglar definitivamente las cosas con Jacob para poder volver con Edward y empezar de nuevo.
Una vez terminada la maleta me hice de cena unos rápidos bocadillos y me senté ante el ordenador. Mientras daba buena cuenta de ellos metí en el buscador de mapas la dirección que me había dado mi buena amiga Mary. Estaba concentrada mirando el plano cuando de repente sonó el teléfono de casa. Cuando descolgué el auricular casi me caigo de culo por la sorpresa.
- ¿Bella? – preguntó la tan familiar y cantarina voz
- ¡Alice! Dios mío Alice, como me alegro de escucharte ¿como estas? ¿estáis todos bien?
- Hola Bella, si tranquila estamos todos bien - después de un segundo de silencio empezó a despotricar tan rápido que me sentí mareada solo de la cantidad de palabras que salieron por su boca a la velocidad del rayo - ¿¡pero se puede saber por que narices lo has hecho! Tenía esperanzas en que no lo hicieras, pensé que cambiarias de opinión. Casi me dio un infarto cuando regresamos y encontramos a Edward solo ¿se puede saber en que demonios pensabas al marcharte? Edward está destrozado, por no decir el resto de la familia ¿No sabes que corres un gran peligro? Te pedí que aguantaras. Desde luego que desconsid….
- ¡Alice, para por favor! – dije mientras las lagrimas me caían por la cara - Mas despacio, apenas logro entenderte…
- Yo si que no te entiendo - dijo ya mas calmada - ¿porqué te has ido Bella? Creía que nos querías…
- Y os quiero Alice, os quiero más que a mi vida – dije llorando desconsoladamente – y siento mucho lo que ha ocurrido. Siento mucho haberme marchado así, siento mucho que por mi culpa estéis sufriendo tanto, tengo el corazón destrozado y el alma rota por estar lejos de Edward, pero… yo no… yo…
- Tranquila Bella, tranquila. Abre la puerta por favor
- ¿Cómo? – con el ruido de mis propios llantos no oí lo que me estaba diciendo - ¿Cómo has dicho? ¿Qué abra la puerta?
- Si , abre. Te dije que vendría a verte ¿recuerdas? Pasara lo que pasara…
Dejé caer el auricular al suelo y salí disparada hacia la puerta del apartamento derribando una silla y golpeándome con el marco de la puerta en mi loca y desesperada carrera. Y allí estaba… mi pequeña y dulce Alice… mi Alice… con los brazos abiertos preparada para recoger los pedazos que quedaban de mi. Me llevó hasta la cama y estuvo cerca de una hora acunándome entre sus brazos mientras yo soltaba todo lo que había estado conteniendo durante tanto tiempo. Cuando conseguí tranquilizarme y respirar con normalidad pudimos hablar con más calma.
- No tenias que haberte marchado Bella, corres un grave peligro.
- Alice, no se lo que te habrá contado Edward pero sabes que Jacob me salvó la vida, estoy en deuda con él y si no le hubiera conocido ahora no estaría aquí hablando contigo, sigo en este mundo gracias a él. Creo que lo mínimo que puedo hacer es asegurarme de que se encuentra bien y que su vida no corre peligro.
- Te entiendo cariño, es normal que te preocupes, pero Jacob sabe cuidarse solito, créeme.
- ¿Qué tenéis todos en contra de Jacob si puede saberse?
- ¿Edward no te lo ha dicho? – dijo mirándome extrañada.
- No, Edward no me ha dicho muchas cosas, ese es el problema. Estoy harta de que me trate como a una mocosa que no sabe de la misa la mitad, para protegerme y todo ese rollo inagotable, pero tengo 30 jodidos años, ya soy mayorcita para entender las cosas y odio que me digan lo que puedo y lo que no puedo hacer con mi vida…
- Vale, vale, me rindo - dijo mientras levantaba las manos y ponía carita de susto - vaya genio que te gastas hermosa.
- Lo siento Alice – dije dándome cuenta de que me había exaltado un poco – siento haberla pagado contigo, tu no tienes culpa de nada.
- Menos mal que todavía no eres un vampiro – dijo en medio de un ataque de risa - porque si hubieras tenido colmillos ¡seguro que me hubieras pegado un buen bocado en el culo!
- Jajajajaja ¡Alice! - dije uniéndome a su contagiosa risa – ¡vaya cosas tienes…!
No podíamos para de reír mientras nos perseguíamos alrededor de la cama haciendo como que nos queríamos morder la una a la otra. Era fantástico estar otra vez con Alice, a su lado las cosas dejaban de tener tanta importancia y siempre veía el lado gracioso de las cosas. Si hubiera podido tener una hermana me habría conformado con que fuera solo un poco parecida a como era Alice. Finalmente nos tumbamos en la cama y dejé que sus manos me acariciaran suavemente el pelo. Le pedí que se quedara conmigo, que no me dejara sola. Necesitaba sentirme acompañada por una noche y dormir tranquilamente sin necesidad de tomarme las ya acostumbradas pastillas. Agradecí al cielo el regalo que me había hecho trayendo a Alice hasta mi puerta.
… . …
Ya por la mañana y estando sentadas a la mesa mientras Alice observaba como me tragaba el desayuno volvimos a retomar la conversación que empezamos por la noche.
- ¿Te llegó la carta de Edward?
- ¿Cómo sabes que me escribió una carta?
- La encontré arrugada y desechada en una papelera. Al final decidió decírtelo en persona, pero me pareció tan bonita que quise que la tuvieras y te la envié aquí. El no sabe nada de esto, claro, pero lo que dice es cierto Bella, te quiere más que a su vida.
- Si me quisiera no me trataría como a un objeto.
- Te doy la razón, a veces mi hermanito se comporta como un troglodita pero te aseguro que lo está pasando mucho peor que tu.
- Alice, dime qué es lo que me oculta Edward, que es lo que ocurre con Jacob.
- Bella no sé si debería, si él no te lo ha querido contar será por algo.
- Claro que es por algo, por mantenerme en la ignorancia. Ojos que no ven corazón que no siente, pero yo no puedo seguir así, si no me lo dices tú tarde o temprano lo averiguaré yo misma.
- Pienso que no deberías ir a esa reserva, es peligroso para ti.
- ¿Cómo sabes que me voy? – dije mirándola con el ceño fruncido
- Aparte de por mi pequeña capacidad para ver determinadas cosas del futuro, los vampiros tenemos una vista asombrosa ¿no lo sabias? He visto tu maleta y el plano en la pantalla del ordenador.
- Entonces dime lo que sepas y sabré a lo que atenerme, estaré mas prevenida si sé con lo que me voy a encontrar
- Si te lo digo ¿volverás a casa conmigo?
- No.
- Pues por lo menos ¿cancelaras tus planes de viajar sola a la reserva?
- No.
- Pues vaya. No estás colaborando nada - dijo cruzando los brazos delante de su pecho - ¡Pon un poco de tu parte jolines!
- Alice voy a ir a esa reserva con o sin la información que puedas darme, comprobaré que Jacob está bien y que me odiará para toda la vida por lo que le he hecho. Después volveré aquí y me revolcaré sobre los pedazos de mi destrozado corazón. Si en ese proceso me ocurre algo o corro algún peligro, eso no lo sabe nadie, y asumiré las consecuencias como buenamente pueda.
- ¿¡Pero es que no piensas volver a casa, con nosotros! – dijo abriendo los ojos como platos - ¿¡No piensas volver con Edward!
- Alice, las últimas palabras que crucé con Edward no fueron muy…
- ¡Calla, calla. No me lo digas! como se le halla ocurrido faltarte al respeto o…
- No Alice, no me ha faltado al respeto en absoluto, es más creo que yo fui demasiado dura con él y antes de marcharme me dijo que si salía por la puerta no me molestara en volver.
- ¡Dios Bendito! ¿¡ Que Edward te dijo qué! Ay dios mío, ahora lo entiendo. Creía que habías sido tu la que había dejado a Edward por lo de la pelea… madre mía. ¡Que follón que habéis organizado! Y yo que venía para hacerte recapacitar y pedirte que volvieras con Edward y resulta que es mi hermanito el que no sabe tener la boca cerrada. Cuando le pille es que lo voy a deslomar vivo…
- Todo lo contrario, si que sabe tenerla cerrada y ese es el problema, que no me cuenta las cosas y cuando todos nos guardamos parte de la información pasa lo que pasa.
- Seguro que no lo pensó cuando te dijo eso, lo de Jacob nos pilló a todos de sorpresa y Edward casi, bueno, digamos que le afectó más que al resto por la amistad que te unía a Jacob. No se lo tengas en cuenta. ¿Podrás perdonarle?
- No tengo nada que perdonarle, es a Jacob al que hay que pedirle disculpas. Si cuando toda esta locura termine Edward sigue queriéndome y me acepta regresaré a su lado sin pensarlo. Puedes decírselo a él, no tiene porqué pasarlo mal por mi culpa.
- Se lo haré saber, pero aún así mi deber como hermana tuya es pedirte que no vayas a la reserva.
- No puedo hacer eso. Lo siento ¿me dirás lo que quiero saber?
- Vale, te lo diré. Pero intenta no desmayarte ni nada parecido ¿de acuerdo? – dijo soltando un fuerte suspiro y mirándome a los ojos me lo soltó – Jacob es un licántropo, ya está, lo he dicho.
- ¿Cómo? – dije abriendo los ojos como platos – Jacob no es… no puede ser un hombre lobo…
- Nosotros nos quedamos igual que tú ¿a que es sorprendente? Pues eso…
- Pero ¿por qué Edward me querría ocultar algo así?
- Supongo que para protegerte. Bella, debes saber que los licántropos son los enemigos naturales de los vampiros, supongo que Carslisle ya te lo dijo…
- Si me lo dijo, pero también me dijo que hacía más de medio siglo que no os cruzabais con ninguno.
- Y así ha sido, hasta ahora. Por eso tuvimos que marcharnos aquel día. Carslisle pensó que la casa no era segura después de saber que lo que Jacob era. Nos obligó a abandonarla unos días y rastreamos el estado entero para cerciorarnos de que no había mas por la zona, ellos siempre van en manada. Al final, cuando averiguamos que se concentraban en la reserva de La Push pudimos volver. Edward no vino con nosotros, quiso quedarse para protegerte, por si Jacob decidía volver. Y tenemos que dar gracias a que Jacob es muy joven y que fue una de sus primeras transformaciones, aún no había alcanzado todo su potencial, pues si hubiera sido un macho adulto Edward hubiera podido perder la pelea.
- Dios santo, esto no me puede estar pasando a mi - dije recordando vagamente una pesadilla en la que Jacob aparecía como un animal herido - primero vampiros y ahora licántropos. Genial.
- ¿Y ya está? - dijo mirándome muy sorprendida - ¿Eso es todo lo que tienes que decir al respecto? Vaya…
- ¿Qué esperabas? Me ha sorprendido no puedo negarlo, pero Alice, llevo varios meses viviendo con una familia de vampiros encantadores, estoy locamente enamorada de uno y he estado a punto de convertirme. Los mitos y las fantasías se me están desmontando una a una, es como cuando descubres que Papá Noel no existe.
- ¿¡COMO! – dijo llevándose las manos a la boca - ¿¡Que Papá Noel no existe!
- Alice para ya de tus bromas - dije mirando como volvía a desternillarse de la risa e intentando no reírme yo también– esto es muy serio.
- Lo se, y por eso hay que tomarlo con humor, si no acabaríamos volviéndonos locos - y mirándome con sus dulces ojos me dijo - pero ten una cosa como cierta, el te quiere, te querrá siempre. Lo sé, y sé que tu… yo sé que volverás.
Cuando se marchó me prometió estar pendiente de Edward y me hizo prometerle a su vez que tendría mucho cuidado y que la llamaría si necesitaba algo… Me dolía dejarla marchar, pero tenía que terminar lo que había empezado. Para no derrumbarme de nuevo por la marcha de Alice no quise esperar ni un minuto más del necesario para salir de viaje. Imprimí el plano, agarré el bolso y la maleta y salí por la puerta. Tenía un largo viaje por delante.
El me ama, el me ama… me ama… Las palabras retumbaban en mi cabeza. Pensé en algo que alguien dijo una vez "Dicen que si amas realmente algo tienes que dejarlo en libertad… si vuelve a ti es porque desde el principio era tuyo, pero que si no vuelve es porque jamás te perteneció"
¿Estaba Edward dejándome libre?
