Disclaimer: Digimon no es de mi propiedad. La historia aquí presentada es con fines de entretenimiento.


28:

Compromiso

Lee miró a Brandon al terminar la llamada. El rubio asintió una vez que Lee le dijo quién y para qué le había hablado.


Se veía preciosa con aquel hermoso vestido rojo puesto, parecía una princesa, una diosa, pero sus ojos reflejaban todo lo contrario a felicidad. Estaba preocupada por sus amigos, por Ethan que se veía muy mal y Matt todo drogado, le causaba una impotencia no saber en dónde exactamente se encontraban para ir a salvarlos. Unas lágrimas rodaron por sus mejillas haciendo que la maquillista rápida llegara a secarlas y a salvar el maquillaje. No podía si quiera decir un «hola» por que Serenety estaba muy al tanto de cada movimiento y gesto que ella hacía. Suponía que las chicas que se encargaron de arreglarla aunque quisieran ayudarla no podían hacer nada, pues notaba miedo en sus miradas que trataban de ocultar con una amable pero nerviosa sonrisa.

—Te ves preciosa —habló una de ellas.

Apenas pudo asentir y dibujar una ligera sonrisa. Se vio en el espejo, habían hecho maravillas con ella, ya no se veía tan pálida, y las ojeras que cargaba desaparecieron como un milagro.


Recobraba el conocimiento después de quien sabe cuánto tiempo, algunas palabras se le vinieron a la mente, ¿había escuchado que Mimi estaba comprometida? Pero se suponía que lo estaba con Ethan y no con Hiroyuki… o había escuchado mal, como sea, el hecho de que la castaña estuviera comprometida con cualquier otro, le causaba un dolor inexplicable en el pecho, no quería que ella estuviera con otro que no fuera él. Notó que ya no estaba atado a la silla y sus manos estaban libres, se encontraba en una habitación con algunas comodidades, cama, una mesita de noche y un baño, se dirigió rápido a la puerta, percatándose al instante que no había manija, la golpeó duramente hasta la pateo para abrirla, pero nada de eso funcionó. Vio la comida que yacía en la mesita de noche.

—¿En dónde y cómo estará Ethan? —se preguntó, no recordaba en qué momento los separaron.

Suspiró hondo mirando al techo.

—Mimi, la ladrona… mi amor.

Una jovencita entró, haciendo que Matt abriera los ojos como platos y antes de que él dijera palabra ella susurró:

—Te ayudaré.

Tras decir esas palabras la chica salió muy rápida.


Había pocas personas y se dio cuenta que aquellos invitados eran muy especiales, porque se trataban de delincuentes y lo más probable que se tratara de amigos de Hiroyuki. Ahí estaba ella, tomada del brazo de Hiroyuki y esbozando la más fingida sonrisa que ella podía dar. Reconoció a Serenity que también vestía de gala, se veía muy bonita pero eso no le quitaba que la chica cuando tuvo oportunidad le mostró un arma.

—Ni se te ocurra a hacer algo, tengo ordenes de matar a Ethan en cuanto cometas el más mínimo error —le musitó Serenity a Mimi cuando Hiroyuki se detuvo a propósito cerca de la rubia.

La castaña fulminó con la mirada a Serenity, si no fuera de qué de su comportamiento dependiera la vida de Ethan y Matt, en ese mismo instante, se encargaba de reventarle la cara a puñetazos a la rubia. Serenity tenía en sus manos la vida de los chicos. Suspiró hondo, jurándose que haría pagar a Serenity muy caro lo que estaba haciendo.

—Vamos amor, debo de presentarte —dijo Hiroyuki esbozando esa horrible sonrisa que ella odió al instante, la tomó de la cintura empujándola un poco para ir al centro del salón.

Mimi sonrió amargamente, oír la palabra amor en labios de Hiroyuki resultó ser de lo más repulsivo que había escuchado en su vida, imaginarse lo que sucedería después de la boda, la cual estaba programada para dentro de una semana le causó nauseas que tuvo que llevarse la mano hacia la boca.

—Hola, ¿cómo están? —saludó cordialmente Hiroyuki, saludó de mano a un hombre de apariencia rusa y le dio un abrazo, luego pasó a su acompañante quien era un mujer muy hermosa, le besó la mano.

—Increíble que te cases tan joven y con una hermosa mujer —admiró el ruso a Mimi, la castaña se dio cuenta que aquel tipo la miraba de forma pervertida.

—Es que quiero formar una familia, y ella es la mujer de mi vida.

Lo sabía, la acompañante del ruso era más como un adorno, porque sólo se dedicaba a sonreír, o tal vez no comprendiera nada de lo que decían. Lo peor de todo, es que ella estaba siendo utilizada de la misma forma, muchos la veían con ojos de lujuria y cómo pasar inadvertida con aquel vestido rojo pasión que se apegaba perfectamente a su silueta.

Después de conocer a varias amistades de su "prometido", él brindó por ella y por su próxima boda.

—Lo siento —se disculpó Mimi al chocar con una señorita.

—No se preocupe —extrañamente la muchacha no le dio la cara.

Le preocupaba Ethan, sabía que se encontraba vivo pero muy débil, Matt estaba bien pero por no ello dejaba de estar bajo amenaza.


La puerta se abrió, y alguien que usaba vestimenta negra y pasamontañas lo alentaba a salir lo más rápido posible. El rubio no dudó nada en seguir al desconocido. Vio en el pasillo a unos hombres heridos, tal vez quienes resguardaban el lugar.


Se escucharon gritos al escuchar disparos en la fiesta, Hiroyuki quedó impactado y obligó a Mimi a agacharse. Se armó un alboroto ya que los invitados rápidos sacaron sus armas, listos para disparar. Serenity apuntó con su arma a Mimi.

—Es mi oportunidad —musitó la rubia.

Mimi miró fijamente a los ojos de su rival, pero fue rápida al desviar el arma, la cual por el forcejeó fue accionada y salió un tiro directo al ruso, quien cayó inerte, se escucharon los gritos de su acompañante unos segundos después.

Pero eso no le importó a Serenity ni a nadie, estaban muy ocupados disparando a lo que ocurría. La castaña le dio un rodillazo en el estómago a su agresora, le dobló la muñeca de tal forma que la rubia quedara tras de ella, tomó impulso para llevarse a Serenity hacia el frente, azotándola contra el suelo, ahí, la castaña sorpresivamente sacó un arma.

La chica con quien había chocado hace unos instantes, le otorgó esa arma, jamás se imaginó que ella la ayudaría.

—Brandon y Lee están aquí —recordó Mimi lo que aquella señorita le dijo.

No tardó ni un segundo en percatarse que eran ellos quienes se encargaron de armar el nuevo alboroto, arruinando la fiesta de Hiroyuki, otra vez.

—Si tienes que matarme, hazlo de una vez, cobarde —incitó Serenity.

Estaba tentada a jalar el gatillo y acabar con la vida de la rubia, sentía tanto coraje que podía hacerlo sin sentir culpa. Serenity hizo caer a Mimi y se le fue encima, levantó el puño, el cual chocó contra la pared y la ojimiel la empujó para levantarse. Las dos jóvenes estaban desarmadas, Mimi miró por el rabillo del ojo que alguien estaba por accionar un arma que le apuntaba, tuvo tiempo para hacerse a un lado, aquel disparo diera directo a otro hombre de facciones chinas, se metió bajo una mesa cuando vio que otros estaba dispuestos a matarla.

—Genial, entre mafiosos se están matando —escuchó una voz que reconoció y le dio tanto gusto de oírla, se trataba de Lee que estaba bajo la misma mesa.

—Seguro que ese vestido es incomodo, ¿verdad? —comentó el moreno.

—Como no tienes idea —Mimi rasgó el vestido de tal forma que dejaba descubiertas sus piernas.

—Ni pregunto que tal las zapatillas.

—Estorbosas a no más poder.

—Por eso te traje estos zapatos —Lee le entregó unos estilo botines que la castaña rápido se los puso.

—Gracias.

—No hay de qué. Esto es difícil, somos pocos contra muchos… así que toma, y aquella chica con quien peleas, ¿no es Serenity? —Lee le entregó las armas a Mimi quien se las sujetaba en sus piernas.

—Así es, está más viva que nunca. ¿Y Brandon?

—Debe de estar salvando a Matt y Ethan.

—Ethan está muy grave, recibió un disparo…

—Sí, lo sabemos —Lee había cambiado su semblante—. Pero gracias a ella aún se mantiene con vida y pues bueno, aquí estamos. Por cierto, no estamos solos… resulta que hay agentes en cubierto y nosotros ni en cuenta, después de todo, el papá de Brandon no es tan desgraciado como creíamos.

—Comprendo, era muy arriesgado ustedes dos solos.

—Bueno, tampoco creas que somos muchos, pero al menos, más de dos, sí —Lee sonrió, antes de salir le dijo—: Las agentes en cubierto, tienen un bonito dije en forma de alas color turquesa y los agentes, tienen un anillo con piedra amarillo —salió, disparando a dos manos.

La hermosa mujer que acompañaba al ruso poseía un dije con aquella descripción de Lee, vaya que OCBOS ocultaba muchas cosas.

—No matar, sólo robar. Lo que nos dicen que debemos hacer… —Mimi apuntó con el arma a Hiroyuki, le tenía unas ganas enormes de matarlo.

Serenity se le lazó como una fiera, haciendo perder el arma a la castaña.

—Creo que a Hiroyuki ya no le importa si vives o no —le dijo la rubia.

Forcejaron en el suelo durante unos minutos, esta vez Mimi no se iba a dejar tan fácilmente como la última vez, no permitiría ser vencida por remordimientos, esta vez, ya no. Mimi se liberó del peso de Serenity, quien sonrió complacida.

—¿Por qué no peleamos sin armas? —propuso la joven rubia.

Mimi apuntó con su arma a un hombre que iba a golpearla sorpresivamente. Le dio en la pierna, aquello sorprendió a Serenity, ya que Mimi no había despegado sus ojos de ella.


Hiroyuki estaba furioso por lo que estaba pasando, al momento de que un disparo pasó muy cerca de su persona, fue rodeado por sus guaruras y llevado a una habitación de máxima seguridad en dónde observaba lo que estaba pasando. Veía cómo varios de sus amigos delincuentes estaban cayendo, al igual que otros. Pero se mantenía fijo en una chica que lucía un vestido rojo.

—Mátenlos —ordenó Hiroyuki.

—Señor… ellos han escapado.

—¡¿CÓMO DEMONIOS? —Se exaltó el jefe, levantándose de su silla y golpeando el escritorio.

—Alguien penetró nuestra resistencia y se los ha llevado, porque ese chico que se estaba medio muriendo no pudo salir solo —avisó uno de sus hombres.

—¡CLARO QUE NO! ¿ME CREES UN IMBÉCIL O QUÉ? —Se había puesto rojo del coraje—. No quiero a ninguno vivo, sólo a ella, no me importan los demás. Así que cierra absolutamente todo, pudieron haber entrado, pero jamás saldrán de aquí.

—¡SÍ SEÑOR!


Matt corría tras de Brandon, se sorprendió mucho al verlo, y le impactaba ver cómo el otro rubio se deshacía de los enemigos que se les ponía en frente con suma facilidad.

—¿Y Mimi? —interrogó Matt.

—Ella estará bien, no te preocupes, al igual que yo, está bien entrenada, de hecho… ella y Ethan son los mejores de OCBOS —respondió Brandon.

El ojiazul se dio cuenta que Brandon estaba cansado por todo lo que había peleado. Brandon le hizo una seña a Matt para que se agachara, el rubio lanzó una granada de gas aturdiendo a los guardianes, le dijo a Matt que lo siguiera. Los dos rubios avanzaron a gatas.

—Ethan no lo he visto, ¿cómo está? —preguntó Matt, a pesar de todo, le preocupaba.

—Si todo ha salido bien, espero que esté rumbo al hospital —Brandon parecía orar por que así fuera—. ¡Demonios!

Matt se asomó para saber el motivo por qué Brandon mostró preocupación. Había más guardias y estaban cerrando una puerta de metal.

—Este lugar tiene más seguridad que la casa blanca —comentó Brandon—. Odio cuando las cosas se ponen difíciles. ¿Sabes usar un arma? —le preguntó a Matt quien abrió los ojos como platos, negó instantáneamente con la cabeza, cuando Brandon le dio una pistola, el rubio se asustó—. Es muy sencillo, le quitas el seguro, apuntas y disparas. Trata de apuntar bien y que la mano no te tiemble, puedes dispararte a ti mismo.

Dudoso tomó el arma, tragó saliva, en su vida había tenido un artefacto como esos en sus manos.

—No mates a nadie, apuntales a las piernas o brazos, no a la cabeza ni al pecho, uno no sabe en qué preciso lugar tienen el corazón, puede haber uno que otro que lo tengan del lado derecho… también dispararles el pie es válido.

—¿No es más sencillo que uses una bomba de gas? —no quería accionar un arma.

—Ya no tengo más, he usado las armas inofensivas con los demás.

Matt apuntó cerrando los ojos.

—Matt, cuando se apunta jamás se cierran los ojos, mejor dame eso, si espero a que dispares, esa puerta terminara de cerrarse… —Brandon salió haciendo que todos ahí le apuntaran con el arma.

Ese chico estaba loco, todos ahí no dudarían nada en dispararle a Brandon, notó que el suelo, el joven había dejado algo que parecía un plato plateado que tenía unos rectángulos rojos a los lados, en el centro había un botoncito color verde, al lado había una notita que decía: «Levántalo y presiona el botón» Así lo hizo, justo cuando los tipos ya estaban por accionar sus armas.

—¡Agáchate! —gritó Brandon que se tiró pecho al suelo.

El aparató despidió unos rayos color rojo que salían de los rectángulos, hasta que dejaron de parpadear, Matt se asomó, notando que los individuos yacían en el suelo, vio a Brandon levantarse que se veía muy contento y le enseñó el pulgar.

—¿Qué fue eso? —preguntó Matt, impresionado. Veía a los hombres tirados, pero ninguno tenía rastro de sangre.

—¡Rápido! —Lo alentó para que salieran.

Lograron salir, rodaron bajó la puerta antes de que está quedara sellada. Corrieron por otros pasillos.

—¡No puedo creer que haya funcionado! ¡Tenían tan poca fe! —Brandon se notaba feliz.

—Sí, pero no me has respondido.

—Es una invención mía, es un aparato que suelta descargar eléctricas por unos segundos, causándoles una parálisis por unos minutos, no es mortífera, y depende de la altura en la que se encuentren, a ellos les causó una parálisis de las rodillas hacia arriba.

Comprendía, Brandon empezaba a caerle bien.


Lee tan sólo lo miraba, no había posibilidad de que un ser humano llegara a ser tan grande como el que tenía en frente, no parecía sufrir ningún desorden hormonal. Era enorme, ya le dolía el cuello de mirar el rostro de aquel hombre. Sólo sintió que algo, juraba que se trataba de una maquina quien lo había levantado y llevado a otro lugar, pero no, fue ese hombre que ahora admiraba. Tragó saliva, ese individuo tenía cara de pocos amigos y ganas de romper, magullar, pulverizar al que tenía en frente y para su mala suerte, era él quien estaba en frente.

—¿Cuánto mides? —se aventuró a preguntar el moreno.

—Eso no te importa enano —respondió con voz gruesa e intimidante.

—Yo mido un metro con setenta y dos centímetros y sé que todavía me hace falta crecer un poco más, pero dudó mucho llegar a medir lo que tú… —aquel tipo era el doble de tamaño que él, así que calculaba que medía dos metros y cincuenta centímetros.

—Te aplastaré —avisó el gigante que esbozó una sonrisita dejando ver su mal formada dentadura.

—No lo dudo —Lee se sentía intimidado por aquel gigante, tragó saliva al imaginarse estar bajó uno de los enormes puños de su contrincante.

El hombre dejó caer su puño contra Lee quien rápido se movió. Tal vez tenía una ventaja, no la fuerza, pero sí la rapidez.

—Seguro que mi tío Sam me querría ver pateándole el trasero a este hombre… pero temo que mi pie terminé en otra parte —se dijo Lee para darse ánimos.

Era un lugar reducido, parecía especial para luchar contra ese gigante, y no tenía mucho donde correr, encontró la puerta que lo sacaría de esa habitación pero notó que había que marcar una combinación para poder salir.

—Esto es fantástico.

Por casi nada el gigante lo aplasta con sus puños, pero debía de ser estratégico, no sabía quién se cansaría primero, sí el contrincante dando golpes a diestra o siniestra o él, esquivándolo con rapidez.

Dio una voltereta hacia atrás para esquivar un golpe más, luego tuvo que trepar la pared para saltar tras del gigante, aprovecho para darle un patada con fuerza y empujar al tipo contra el muro. Notó que su golpe había sido tan fuerte que la pared se cuarteó. Tal vez esa era otra forma de salir. Aprovechó el ligero aturdimiento del gigante para llenarlo de patadas que lo empujaba más y más. Se estaba cansando de tanto patear, y le dolía la pierna derecha. Escaló por la espalda de su enemigo y le pateó la nuca.

—Se supone que debería de tener un nervio aquí que lo deja inconsciente… —Lee estaba desesperado, no podía vencer al gigante, era demasiado para él.

El gigante lo tomó del pie y lo azotó contra el suelo, con una fuerza que el moreno estaba muy aturdido y mareado por el golpe. Rodó al ver que el sujeto iba a destrozarlo con sus enormes puños. Vio que con la fuerza del golpe hizo un pequeño agujero en el piso.

—¿Para qué seguir pateándolo? —se preguntó Lee, sonriente.

El moreno se puso en la fragmentada pared, con la intención que el gigante la golpeara, y funcionó, ya que al ser provocado, este dejaba ir fieramente un golpe hacia Lee que sólo se hacía a un lado y la pared era quien recibía la furia del gigante.

—¿Te llega oxigeno al cerebro con la altura que te cargas? —decía Lee.

La pared terminó haciéndose un hoyo con otro golpe, los puños del gigante estaban ensangrentados pero no le importaba, lo único que quería era pulverizar al moreno, quien escapó del gigante. Suspiró al verse librado de él, pero vio que el tipo terminó de destrozar la pared para ir tras de él.

—Demonios… este tipo no se cansa —Lee tuvo que correr por los pasillos.


Soltaron una bomba de gas somnífero en el salón, Mimi y otros se percataron al momento, la castaña logró escapar, tras de ella iba Serenity.

Serenity le estaba estrujando el cuello a Mimi contra la pared, la rubia estaba esbozando una sonrisa de complacencia por sentir los últimos respiros de la castaña. Había logrado paralizarla con una artimaña y tener ventaja, Mimi trataba de zafarse pero no sentía de la cintura para abajo y sus brazos los tenían demasiado débiles, ya sentía que el alma se le iba con los intentos por respirar.

—¡Maldita! —una mujer le dio una patada a Serenity en el rostro.

La castaña cayó al suelo, tratando de recuperar el aliento, vio a una bella mujer pelear contra Serenity. Increíble, nunca se lo había imaginado, la vendedora de aquella tienda, también era una agente… y ahora estaba ahí, ayudándola a vencer a su enemiga.

—¿Te encuentras bien, cariño? —le preguntó la bella mujer, Mimi asintió, esbozando una ligera sonrisa como muestra de agradecimiento.

—Nos conocemos y a la vez no. Me llamo Nicole.

—Gracias Nicole —habló con voz ronca y dificultad la castaña.

—Entre camaradas nos ayudamos, anda, arriba —Nicole ayudó a Mimi a incorporarse y la llevó a sentarse.

Empezó a darle masaje en los tobillos, poco a poco iba ascendiendo a las piernas, cosa que puso algo incomoda a Mimi, sabía de las preferencias de Nicole.

—Tranquila, necesito encontrar el punto para que vuelvas a sentir…

—¿Cuál punto? —interrogó Mimi asustada, tuvo que tocarse la garganta porque sentía que se le desgarraba a cada palabra que decía.

—No seas mal pensada, el lugar correcto para que recuperes la movilidad de las piernas.

Nicole le presionó tras de la rodilla un poco más arriba de la corva, hizo una mueca, le había dolido, pero al instante sintió que algo caliente le recorría desde la punta del pie hasta la cintura. Movió el pie como muestra de que ya había recuperado la movilidad.

—Muchas gracias —había sido Nicole quien le dio el arma cuando chocó con ella.

—Tranquila, todo estará bien —Nicole le sonrió, pero la sonrisa se opacó al instante que se escuchó un disparo.

La bella mujer llevó sus manos a la boca de su estómago, viéndose como brotaba sangre, Nicole cayó hacia delante, Mimi la pudo atrapar antes de que cayera al suelo. Tras de Nicole, estaba Serenity que tenía el arma que había sido disparada.

Nicole trató de decir algo, pero de su boca lo único que salía era un hilo de sangre, Mimi no pudo contener las lágrimas.

La rubia alzó el arma, apuntando a Mimi quien bajó lentamente el cuerpo de Nicole.

La castaña se limpió las lágrimas de su rostro, sus castaños ojos destellaron de rabia y odio, caminó hacia Serenity quedando a un paso de ella y el arma apuntándole directo al corazón.

—¡Mimi! —era la voz de Matt.

Tanto la castaña como la rubia se distrajeron al escucharlos. Matt estaba con Brandon, a Mimi le causaba tanta alegría saber de que Matt estaba bien, aunque rápido preguntó por Ethan, Brandon hizo una seña que la castaña comprendió al momento. Saber que su amigo estaba en el hospital la tranquilizaba.

—¡Cuidado! —Lee saltó y tras de él, cayó un gigante que hizo temblar el suelo al instante de caer.

—Deben de ayudarme, esa cosa no se muere con nada —señaló Lee al gigante.

No supo en qué momento y cómo pero Serenity ya estaba tras de Matt y apuntándole con un arma. Mimi veía que Brandon ayudaba a Lee y aún así no era suficiente para derrotar a ese gigante, por otra parte Matt corría peligro en las manos de la rubia. Serenity se llevó al ojiazul.

—No te preocupes por nosotros, nos la arreglaremos —alentó Brandon mientras esquivaba una patada del contrincante.

—Gracias —Mimi les deseó suerte.

La castaña se fue tras de Serenity, decidida a pelear hasta las últimas consecuencias, aquello era reflejado en sus ojos color miel que destellaban determinación.


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N/A:

Hola! cómo han estado? Bien, después de varios días sin presentar nada y que había advertido que francamente no sabía cuando actualizaría, aquí me hago presente con el penultimo, sí, penultimo capitulo, el que viene ya será el ultimo y por la idea de Sakura Tachikawa, haré epilogo juro que no se me había ocurrido y por el momento no tengo nada para hacerlo XD pero luego se me ocurrirá, pues bien, que les ha parecido este capi?, sus opiniones son muy importante para mí. El ultimo capitulo de esta historia (no el epilogo) será el inicio de Digimon Advance 02, el mismo día que publique el final de la historia, será publicado el primer capitulo de la continuación de DA (dándole publicidad a mi historia U.U soy de lo peor) pero es para quienes han seguido mi primera historia y por lo cual estoy eternamente agradecida, muchisimas gracias!

Gracias a todas que me han obsequiado un momento de su valioso tiempo y me han leído y dejado sus apreciados comentarios, muchisisisisisimas gracias, como he dicho en capitulos anteriores, jamás ¡JAMAS! dejaré de agradecerles: Minami Tomoeda, fiire-fairy, Adrit126, Sakura Tachikawa y digimon4ever99 Gracias chicas por todo su apoyo!.

Muchisimas gracias por dedicarle un poco de su tiempo a mi historia que es su historia por que gracias a ustedes, ha seguido en pie.

Se despide de ustedes, su amiga XANHEX

un abrazo y beso!

nos leemos.