Bueno, bueno... capi algo angustioso pero creo que os va a gustar ;D por fin vamos a tener noticias del protagonista... aunque no sean muy buenas :S

Gracias a Sethaum, Anaidam, Laubellacullen94, Louise cullen-98, madelinedarkgirl, NahCac, Cremita, triix2402, lizzy90, miss variete, lmabt, Mary de cullen, maryroxy, yoya11, Blackcullen, Nikki Hale, zujeyane, lizitablackswan, mandy.01, Nelly McCarthy, cintiaelnemer, triix2402, Firo Prochainezo, sophia18, kalicullen, yoya11, AnGiieeeH, YeLcY LEaNe SwAnSEa, Mary de cullen, Danyela1, Suiza19, maiy, culdrak, YuliBar ... por vuestros reviews ;)

Mención especial para todos los lectores que se han suscrito al fic, gracias por vuestro apoyo ;)

Que lo disfruteis...!

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Capitulo 23

No volví a soñar con él, pero cuando me desperté era casi mediodía y lo hice tan contenta y relajada como si el sueño hubiera sido real. No quería abrir los ojos, el aroma me embriagaba de tal manera que me resultaba casi doloroso volver a la realidad. Pero tenía que hacerlo, tenía que volver a mi vida, a la monotonía de mis días lejos de él. Tenía que decidir qué hacer ¿quedarme unos días? o ¿volver a mi apartamento? Lo que realmente me apetecía era volver a casa con Edward ¿Sería capaz de volver a su lado? ¿Sería él capaz de volver a admitirme? Solo había una manera de averiguarlo. Cogí el teléfono decidida a llamarle, pero teniendo el móvil en la mano y viendo el supuesto teléfono desde el que me había llamado la otra noche no me sentí capaz de hacerlo ¿Qué iba a decirle? Seguro que ni me cogería la llamada, mejor llamaría a Alice para ver como estaban las cosas.

El teléfono empezó a vibrar en mi mano causando que casi me diera un amago de paro cardiaco y haciendo que se me callera al suelo por lo inesperado de la llamada. Cuando lo recogí y vi quien era descolgué rápidamente.

- ¡Alice! – dije mientras el corazón seguía machacándome el pecho - ¿Va todo bien?

- Hola Bella, esto… si, te llamo para… bueno, para decirte que si pensabas volver a casa…

- ¿Qué me estas queriendo decir? Iba a llamar…

- No hace falta que le llames. él no está aquí. Casi no puedo creer que te esté contando esto pero, creo que ha ido a buscarte.

- ¿¡Que va a venir!

- No exactamente, creo que ya está allí. Hace dos días que se marchó y estaba en muy malas condiciones.

- Dios bendito, eso no puede ser ¿Ha venido solo?

- Si, Carslisle quería ir con él pero no nos ha permitido acompañarle. El problema es que no sé que intenciones tiene, Bella, no lo veo claro y se fue en un estado preocupante…

- Ay Dios ¿Y que hago Alice? Yo no le he visto o no me ha permitido verle, no sé por qué llevo un par de días presintiendo que está cerca pero creía que eran imaginaciones mías ¿Crees que vendrá a rematar a Jacob? Estoy a punto de volverme loca…

- Tranquila Bella… no creo que vaya a enfrentarse él solo contra la manada de Jacob, sabemos que por lo menos hay cuatro machos adultos en esa reserva, puede que más. Edward puede estar loco pero no es estúpido, seguro que lo que quiere es que vuelvas. Querrá traerte de nuevo a casa, allí corres peligro.

- Pero no le he visto Alice, no sé donde está ¿Y dices que hace dos días que se fue de casa? Ay Dios mío…

- Le verás tarde o temprano. Ahora tengo que dejarte, pero no te preocupes, solo mantén la calma ¿de acuerdo? Todo saldrá bien.

Y sin decir nada mas me colgó el teléfono. ¿Qué podía hacer? Tenía que avisar a Jacob, eso seguro, pero ¿avisarle para qué? ¿Para que supieran que un vampiro merodeaba por su territorio? ¿Para que le buscaran y le hicieran daño? Mejor tendría la boca cerrada. Pero si estaba en la zona ¿Por qué no había venido a verme? ¿Por qué no me dejaba verle? ¿qué quería decir Alice con "estado preocupante"? ¿Furioso, desolado, descontrolado, hundido, rabioso? ¿Sería capaz de enfrentarse a ellos? ¿Había venido a por mi o a por ellos? La ansiedad no esperó para hacer mella en mí.

Empezaría llamando a Jacob, intentaría averiguar si sabían algo de Edward sin revelar lo que Alice me había dicho, eso sería lo mejor. Cuando empecé a marcar las teclas del teléfono mis ojos se fijaron en mi mano y un pensamiento corrió enloquecido por mi cabeza. Sí que me había venido a ver, sí que estuvo conmigo. Mi mano estaba casi curada por completo, la hinchazón tan terrible con la que me acosté anoche, no estaba ya por la mañana. Apenas un pequeño moratón en un dedo era lo que quedaba del bofetón que le di a Jacob. Edward y sus frías manos me habían curado ¿el sueño fue realmente solo un sueño? ¿Estuvo conmigo, estuvo en mi cama? ¿Los susurros eran realmente sus palabras? Desee saber si era verdad o de nuevo eran imaginaciones mías. Tranquila Bella, tranquila. Intenta relajarte y pensar con claridad. Malditos somníferos, me prometí no volver a usarlos jamás. Noté como el corazón volvía a latir con fuerza, pero no de dolor ni de desesperación. Latía por amor, volvía a latir por su amor.

- ¿Jacob? – pregunté cuando descolgó el teléfono

- Hola Bella – dijo sin emoción ninguna en la voz - ¿ocurre algo?

- Siento haberte molestado, creía que a estas horas ya estarías despierto.

- Tuve una noche bastante movidita y hace apenas unas horas que me acosté ¿necesitas algo? - dijo mostrando una leve preocupación a través de su somnolienta voz - ¿estás bien?

- Si, tranquilo, todo está bien - dije aparentando algo de despreocupación - te dejo descansar. Yo voy a comer algo y esta tarde volvemos a hablar ¿Ok?

- Ok, luego hablamos.

¿Qué había pasado una noche movidita? No quería ni pensar en el motivo, si Edward estaba en el pueblo era perfectamente lógico que ellos lo supieran y si lo sabían no creo que se estuvieran preparando para hacerle una fiesta de bienvenida. Necesitaba localizar a Edward pero ¿donde buscarle? Tendría que esperar a que él quisiera verme a mí, si no quería ser encontrado sería inútil cualquier esfuerzo por mi parte. Paciencia, paciencia… el vendrá, tarde o temprano.

Nada mas terminé de comer lo poco que me admitió el estomago volví a subir a la habitación. No quería pasar mucho tiempo fuera por si acaso decidía venir, pero no llegaba y los nervios me estaban empezando a destrozar. Y Jacob tampoco llamaba, habían pasado varias horas desde que hablamos y aún no había dado señales de vida. Cogí el teléfono y me acerqué a la ventana pensando en volver a llamarle, pero deseché la idea.

Horas después seguía pegada a la ventana con la cabeza a punto de reventarme. Me quedé mirando como fuera empezaba de nuevo a chispear ¿pero es que en este pueblo nunca lucía el sol? Negros pensamientos me recorrieron como las nubes de la tormenta estaban cubriendo el cielo de la tarde ¿Y si le habían hecho algo a Edward? ¿Y si no venía a verme por que ya le habían capturado? No pienses, no pienses, tranquila. Alice había dicho que todo iría bien, tenía que mantener la calma. Y Jacob sin llamar. A la mierda, decidí volver a ser yo la que le llamara, la incertidumbre pesó más que toda la calma que pude reunir.

- ¿Jacob? – dije una vez que descolgaron el teléfono - ¿Estás ahí?

- Bella…

- Llevo toda la tarde esperando tu llamada ¿Dónde demonios te…

- Ahora no puedo hablar – dijo cortándome mientras la seriedad de su voz me erizaba la piel – no es buen momento.

- Pero tenemos que hablar…

- Ahora no – dijo tajantemente y dejándome mas ansiosa de lo que ya estaba – luego te llamo.

- ¿Qué ocurre Jacob? No me dejes así…

Pero ya había colgado. Y sonaba a problemas, ha serios problemas. Algo había ocurrido… de eso no cabía duda. Y algo grave pues jamás desde que le conocía había usado ese tono conmigo, ni cuando estábamos peleados. Y que me azotaran si yo me quedaba parada viendo como se cernía el desastre sobre nuestras cabezas. La tormenta empezaba a ponerse seria pero ni el más enorme de los huracanes sería capaz de hacerme permanecer ni un minuto más en aquella habitación. Fui a coger la chaqueta dispuesta a salir cuando vi que una carta sobresalía de uno de los bolsillos.

Querida Bella,

Nunca pensé que estar lejos de ti sería el mismísimo infierno.
Te parecerá mentira si te digo que cuando te vi partir aquella tarde, empapada en lluvia, necesité respirar.
¿Es que acaso podemos los vampiros llorar? Te diré, amor mío, que sí. Cuando se siente con todos y cada uno de los centímetros de piel todo lo que yo siento por ti.
Te pido perdón por lo que te he hecho, bueno o malo, si con ello he causado el más ínfimo de los dolores.
Te pido perdón por quererte tanto y perder con ello la razón.
Te pido perdón por obligarte a quererme.
Y así te pido perdón… por lo que aun no está escrito.

Emborrono esta carta de nuevo para quizás despedirme y digo quizás porque quiero correr y volar tras de ti, de tu olor, de tu aliento, de tu dolor. Necesito alcanzarte y borrar en un suspiro todo cuanto te haya hecho infeliz. Necesito calmar tu angustia, necesito calmar mi sed.
Pero no puedo cambiar el pasado y menos ya el futuro.
Como todo cuanto amo se ha ido contigo y dejaré que me lleve este silencio a lo más profundo de su oscuridad. No volveré a hacerte mas daño. No voy a seguirte, aunque me haga pedazos. Te dejaré libre al fin, como siempre debió ser.
No volveré a pensar en lo que pudimos haber sido.
No volveré a cerrar los ojos imaginándome en tu pecho.
Sin más, mi niña, te repito que te quiero y lo grito a los cuatro vientos para que se grave en esta historia. Nuestra historia.

Adiós pequeña.

Te amo

Me derrumbé sobre mis piernas mientras intentaba asimilar las palabras que había escritas en aquella carta, tan preciosas para mis ojos y tan dolorosas para mi corazón, era una despedida en toda regla. Las frases empezaron a rodar por mi mente en un torbellino enloquecedor. Edward me estaba pidiendo perdón, Edward estaba dándome libertad, Edward estaba renunciando a mi amor, Edward estaba dejándose ir, iba a quitarse de en medio. Pero ¿Cómo? No quise ni imaginarlo pero de pronto todo encajó en mi cabeza. La causa de todo este follón había sido su comportamiento tanto conmigo como con Jacob y la forma mas sencilla de acabar con mi sufrimiento era demostrarme que tenía un corazón latiendo en el pecho. Quería darme la libertad que yo tanto había pedido, quitándose de mi camino para que yo pudiera ser feliz con quien eligiera. ¿Para qué si no venir hasta aquí para no dejarme verle? Simple respuesta, pues para darme mi ansiada libertad. Iba a dejar que su corazón dejara de latir a manos del eterno enemigo, del eterno rival, un hombre lobo. Edward no podía hacerme esto, no podía dejarme así. Yo era suya y el era mío. No podía permitirlo.

Aunque era casi noche cerrada estaba decidida a recorrerme el pueblo entero, los bosques y la reserva de arriba abajo si era necesario para encontrarle. Cogí la chaqueta y fui directa hacia la puerta. Le encontraría aunque me costara la vida. Bajé rápidamente hasta la planta baja y un sorprendido Bob me miró cuando salí como una exhalación por la puerta hacia la oscura y tormentosa noche. Estando en la calle decidiendo que dirección tomar, el teléfono sonó dentro de mi bolsillo. Era Jacob quien llamaba.

- ¿¡Jacob! – dije mientras lloraba la pregunta – dime ¿donde est…

- ¡Bella! – sus palabras eran puros gritos – ¡Necesito que vengas!

- ¡Jacob, dime dónde está, dime dónde encontrarle!

- ¡Estamos en el bosque al lado norte de la reserva! - gritó mientras se escuchaban unos rugidos terribles al otro lado del teléfono - ¡Te necesito aquí YA!

Salí disparada por el camino en la dirección que me había indicado. La lluvia me golpeaba con fuerza en el rostro pero ni un huracán hubiera sido capaz de hacerme aminorar la marcha en mi enloquecida carrera. Yo no era precisamente una buena católica pero recé todo lo que supe a Dios, rogándole que no permitiera que le pasara nada a Edward, rogándole que me diera tiempo a llegar a su lado. Cuando llegué a la reserva y enfilé hacia el norte un mal presentimiento se apoderó de mí. Algo iba mal, terriblemente mal. Aumenté la velocidad hasta que los pulmones estuvieron a punto de reventarme.

Antes de que pudiera llegar me topé de pronto con Jacob que estaba en mitad del camino cerrándome el paso. No había signos que me hicieran pensar que hubieran luchado entre ellos, pero el presentimiento de que algo había ocurrido no desapareció de mi cabeza.

- ¡Jacob! ¿Dónde está Edward? Jacob llévame con él, llévame donde está…

- Espera Bella, antes tenemos que hablar…

- ¡NO! - grité desesperada – llévame con él ya ¡AHORA!

- Tenemos que hablar Bella, antes de que le veas.

- ¡NO, NO, NO! – dije a punto de volverme loca – necesito verle, tengo que estar a su lado, dime que no le habéis matado, dime que está bien ¡DIME ALGO MALDITA SEA!

- ¡Para, por Dios! – dijo mientras me zarandeaba agarrándome por los brazos – En ese estado no puedo decirte nada ¡tienes que tranquilizarte! ¿De acuerdo? Escúchame y luego te llevaré con él.

Estaba perdiendo un tiempo precioso discutiendo con Jacob, pero no iba a dejarme ir hasta que no escuchara lo que tenía que decirme. Hice un esfuerzo tremendo por calmarme, por respirar acompasadamente. Cerré los ojos un segundo e intenté serenarme lo suficiente como para escuchar lo que tenía que contarme. Sería mejor que me preparara para lo que iba a escuchar, y para ver lo que vería después.

- De acuerdo, te escucho. Habla y di lo que tengas que decir.

- Primero de todo quiero decirte que está vivo…

- ¡Gracias Dios mío!

- Pero no está bien, no está nada bien.

- Dime que ha ocurrido Jacob, no me tortures mas.

- Vino a verme, hace apenas unas horas, nos encontramos en el bosque y casi me da un paro cardiaco cuando le vi frente a mi. Ya estaba empezando a sufrir los dolorosos espasmos de la transformación cuando cayó de rodillas ante mis ojos. Pensé que le había derribado en el proceso de cambio y que por eso había caído pero no le toqué en absoluto. Cuando pude observarle me di cuenta que estaba hundido, destrozado, derrotado.

- ¡Oh, Dios…!

- No pude ni moverme por la sorpresa cuando empezó a soltar una retahíla de palabras inertes y carentes de emoción alguna pidiéndome que le perdonara, que lamentaba lo ocurrido aquel día, que te dejaba libre para venir conmigo si era lo que deseabas, que su vida ya no tenía razón de ser, y que dejaba su vida en mis manos para que tomara la revancha por todo el daño que me había hecho. Me pidió que acabara con su vida.

- Dime que no hiciste lo que te pidió…

- No pude hacerlo. Estaba demasiado conmocionado por lo que estaba ocurriendo y no pude ni moverme del sitio. Pero llegó la manada y se echaron sobre él. Apenas movió un dedo cuando le cayeron encima, no quiso defenderse. Conseguí apartarles pero Edward estaba tan débil que temí que le hubieran matado. Debe de hacer mucho tiempo que no se alimenta pues cuando le vi tirado entre los lobos apenas parecía un muñeco de trapo.

- Llévame con él Jacob, te lo pido por lo que mas quieras.

- Bella, está muy mal, aunque las heridas no son apenas nada está tan débil que no creo que aguante mucho. Por eso he querido que vinieras, lo único que ahora sale de su boca es tu nombre, ni lamentos, ni ruegos, ni quejas, nada. Solo tu nombre.

- Jacob, si alguna vez me has amado, si has podido saber lo que es el amor verdadero te pido que me lleves con él. Te lo ruego, llévame con Edward…

- La manada aun está allí, podría ser peligroso.

- No me importa, que me maten luego a mí si quieren. Le necesito y él me necesita ahora más que nunca, Jacob, y si tiene que morir quiero que lo haga en mis brazos.

El dolor de sus ojos era palpable, pero no era ni mínimamente comparable al que yo sentía. Me miró profundamente y pude ver como se daba por vencido, comprendió que nada podría separarme de la razón de mi existencia. Me adentré siguiéndole en la oscura profundidad del bosque.