Feliz Post-Navidad a todos...!

Gracias a Sethaum, Anaidam, Laubellacullen94, Louise cullen-98, madelinedarkgirl, NahCac, Cremita, triix2402, lizzy90, miss variete, lmabt, Mary de cullen, maryroxy, yoya11, Blackcullen, Nikki Hale, zujeyane, lizitablackswan, mandy.01, Nelly McCarthy, cintiaelnemer, triix2402, Firo Prochainezo, sophia18, kalicullen, yoya11, AnGiieeeH, YeLcY LEaNe SwAnSEa, Mary de cullen, Danyela1, Suiza19, maiy, culdrak, YuliBar, EDWARD-BELLA-MANSON, dezkiciada, ovejita-dm-cs, Physmilla, sophia76 ... por vuestros reviews ;)

Mención especial para todos los lectores que se han suscrito al fic, gracias por vuestro apoyo ;)

Que lo disfruteis...!

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Capitulo 27

Y allí estábamos, dos amigos compartiendo confidencias delante de una taza de café. Iba a echarle terriblemente de menos. De pronto me agarró la mano y con su pulgar tocó el anillo que apenas unas horas antes Edward había colocado en mi dedo.

- Supongo que ya es oficial entonces. Es un anillo precioso.

- Era de mi madre, él lo encontró para mi. – dije contándole brevemente la historia del anillo.

- Increíble. Realmente tiene una paciencia infinita este chupasangre. Creo que deberías pensártelo Bella – dijo sonriendo, y susurrando por lo bajo dijo – creo que es un psicópata y puede ser peligroso.

- ¡Jacob! – dije riéndome abiertamente – eres un caso.

La puerta del establecimiento se abrió y una muchacha pasó al interior recorriendo la estancia con la mirada. Nos miró y saludó con un gesto de cabeza a Jacob, que la miraba por encima de su hombro. Él le devolvió el gesto. Volvimos a la conversación mientras Bob atendía a la joven.

- Vas a hacerlo ¿verdad? - dijo mirándome con el ceño fruncido sabiendo ya la respuesta a su pregunta.

- Si, voy a casarme con él – dije sonando tan convencida que yo misma me asombré – con bodorrio o sin bodorrio, con macro fiesta o sin ella, me da lo mismo. Pero que me caso, eso es seguro.

- Lo de la boda lo doy por hecho. Yo me refiero a lo otro, a convertirte en una chup… en un vampiro.

Desde luego no se andaba por las ramas, directo a lo que resultaba inevitablemente doloroso para él. Y no había manera de suavizarlo, él sabía la respuesta mejor que yo, incluso antes de haber formulado la pregunta. Pero aun así y sabiendo que seríamos eternos enemigos no pude evitar sentirme triste por lo que se quedaría en el camino, nuestra amistad.

- Si. Lo tengo decidido y más claro que nunca. Lo único que lamento es que tu y yo no podamos seguir siendo amigos después.

- Bueno, amigos podemos seguir siendo siempre que no estemos cerca el uno del otro. No soporto como oléis….

- Jacob, Jacob… te la estás jugando- dije mientras hacía el amago de levantar la mano para abofetearle – por cierto, esa chica no te quita los ojos de encima ¿Quién es?

- La chica. Ahh - y mirándome a mi después de mirarla a ella me dijo – es la hermana de uno de mis amigos ¿Acaso estás celosa de que las chicas me miren y me encuentren irresistible?

- No estoy celosa, simplemente observo que te mira mucho. Deberías saludarla.

- Tal vez lo haga - dijo mirándome con su arrogante ceja levantada.

- Parece muy simpática, y es muy guapa.

- No quieras hacer de casamentera conmigo bonita, ya he dicho que paso de las tías.

- Si tipo duro, por eso ahora mismo estás sacando pecho ¿verdad?

- No me avergüenza mi cuerpo - dijo con su media sonrisa tan arrogante como siempre - hay que estar orgulloso de lo que nos da la naturaleza.

- Podrías acompañarla hasta su casa…

- Oye, tu lo que quieres es que yo me largue para ir corriendo a tirarte en los brazos de tu vampirito ¿a que si?

- Eres incorregible - dije riéndome mientras nos levantábamos de la mesa - voy a echarte mucho de menos.

- Algún día volveremos a vernos, estoy seguro.

- Eso espero – dije mientras nos abrazábamos como despedida - Muchas gracias por todo Jacob.

- Gracias a ti - dijo apoyando sus labios en mi oreja y susurrando las palabras en mi oído – y gracias por enseñarme lo que es el amor verdadero.

Y antes de que pudiera decirle nada más se alejó de mi, girándose sin mirarme a los ojos y acercándose hasta donde estaba Bob despidiendo a la muchacha, que estaba a punto de salir por la puerta.

- Eh, Zelita, espérame que te acompaño. Tengo que ir a ver a tu hermano.

- Claro Jacob – dijo la muchacha con una voz muy dulce – me encantará tener compañía de camino a casa. Hace mucho que no te veía ¿Dónde has estado metido?

- Por ahí, ya te contaré. Hasta luego Bob – y girándose apenas hacia mí levantó la mano y me dijo – Adiós Bella. Cuídate ¿Ok?

Y salió por la puerta igual que salió de mi vida. Dolorido pero seguro de si mismo. Deseé que fuera tan feliz como pudiera serlo y que encontrara el amor de su vida pronto. Aunque eso, tenía el presentimiento, de que ya estaba en marcha.

Cuando subí a la habitación Edward estaba esperándome sentado en la cama, mientras acomodaba en mi bolsa la ropa que tenía metida en los cajones. Preparando la maleta para irnos, para dejar todo aquello atrás.

- Hola preciosa – dijo acercándose a mi y rodeándome con sus brazos - ¿Qué tal ha ido?

- Bien… aunque es muy triste todo esto…

- Lo superará. Es un lobo ¿recuerdas? Es de naturaleza fuerte.

- Eso espero. Me siento fatal por lo que ha tenido que pasar por mi culpa, hasta puede que le expulsen de la manada...

- Tranquila, saldrá adelante, créeme.

Me refugié en sus brazos buscando algo de consuelo, esperando que las palabras de Edward fueran verdad y consiguiera encontrar la estabilidad en su vida. La lluvia volvió a hacer acto de presencia golpeando los cristales.

- Decir adiós no es nada fácil – dijo mientras buscaba mis ojos - tú lo sabes mejor que nadie. Quien sabe si volveréis a veros algún día.

- Lo dudo, pero me gustaría que así fuera.

- Venga, necesitas relajarte un poco – dijo mirando hacia la ventana – Tienes el baño calentito y listo esperando a que te sumerjas en él. Yo mientras voy a buscarte algo de comer.

- Eres un encanto. Justo estaba pensando en un relajante baño ¿seguro que no puedes leerme la mente?

- Seguro, ya me gustaría - y dejando un apasionado beso en mis labios me dijo - venga, relájate que yo vuelvo en un rato.

- Gracias Edward.

- No las merezco.

- Gracias, por tu comprensión.

Y guiñándome un ojo mientras me sonreía, salió por la puerta cerrando suavemente a su espalda. No podía hacer otra cosa que quererle, era inevitable. Y el cambio de actitud que había sufrido era la mejor demostración que podía haberme hecho de que realmente me amaba. Él Imperfectamente perfecto para mí, yo perfectamente Imperfecta para él. Amor en estado puro.

Me quite toda la ropa y me deslicé en la espumosa bañera. El agua estaba muy caliente pero agradecí el efecto calmante que tuvo sobre mis músculos. No sé como lo conseguía pero seguía sorprendiéndome lo claramente que Edward podía leer mis sentimientos. Esa misma mañana en la cama, o hace un instante con lo del baño, o como con una simple mirada mía sabía exactamente lo que deseaba y no dudaba en entregarse, dispuesto a satisfacerme. Suspiré pensando en él y en todos los momentos que habíamos pasado juntos, los buenos y los malos. Como llegó hasta mí, como me secuestró, como me sedujo hasta que consiguió que me enamorara. Como me hizo el amor por primera vez, tan brutal y tan excitante.

Yo solita estaba calentando mas aún el agua de la bañera, mejor sería que dejara de pensar en ello. El corazón me martilleaba en el pecho como loco y necesitaba el baño para relajarme, no para acabar mas nerviosa que cuando comencé. Cerré los ojos y me obligué a pensar en nuestro regreso a casa. Me moría de ganas por ver a toda la familia, pero sobre todo a Alice, tenía que contarle un montón de cosas, y escuchar también sus reproches y reprimendas. Podría soportarlo con tal de volver a tenerla entre mis brazos. Rosalie y Emmett habían regresado de su viaje y también estarían esperando nuestra llegada, confiaba en que Rosalie no me odiara más por todo lo que había ocurrido, aunque no las tenía todas conmigo. Y luego estaba Emmett y sus bromitas pesadas, iba a tener que tener ración doble de paciencia con él. Y Alma. Dios mío, Alma, daría todo lo que tengo por poder abrazarla ahora mismo. Y Esme y Carslisle y Jasper. Moría por verlos a todos juntos de nuevo. Por ver a toda mi familia reunida.

La puerta se abrió tan sigilosa que no me di cuenta de cómo Edward asomaba su cabeza al interior del cuarto de baño. Estaba tan metida en mis pensamientos que no me di cuenta de que estaba a mi lado hasta que estuvo junto al borde de la bañera y retiró un poco de espuma de uno de mis hombros. Mi sonrisa al verle se amplió al máximo.

- ¿Relajada? – dijo metiendo un dedo en el agua haciendo círculos con la espuma

- Enamorada - dije mirándole con deseo – ¿quieres que te haga un sitio aquí dentro?

- Me encantaría acompañarte - dijo respondiendo a mi mirada con igual deseo en la suya – pero si me meto ahí dentro bajaría considerablemente la temperatura del agua y no quiero que cojas frio.

Deslizó uno de sus fuertes brazos bajo mi cuerpo y sin apenas esfuerzo me sacó de la bañera. Le rodeé el cuello con los brazos sin importarme lo mas mínimo empaparle toda la ropa. Busqué su boca mientras él me enrollaba en una esponjosa toalla y me llevaba casi colgada de su cuello hasta la habitación.

- Sra. Cullen tiene que aprender usted a controlar esos arrebatos tan pasionales que tiene - dijo alejándome suavemente de él y pasando un dedo por los recientes moratones de mis brazos– si no quiere que pierda la poca cordura que me queda y acabe haciéndola daño.

- Vaya, Señor Cullen, nunca antes había rechazado ninguna de mis peticiones ¿esta tal vez arrepintiéndose de haberse prometido conmigo? Siempre estamos a tiempo de echarnos atrás si le asusta el compromiso.

- Eso nunca, Sra. Cullen, es solo que… bueno… prefiero esperar hasta que hayamos salido de aquí y pueda estar con usted como se merece. Sin prisas, sin distracciones. Solos usted y yo ¿Le parece bien?

- Me parece lógico – dije resignada por la desilusión pero anhelando la promesa – pero mas te vale que merezca la pena.

- La merecerá, confía en mí. Y ahora a comer, quiero salir de aquí esta misma tarde.

Me senté a la mesa y devoré lo que Edward me había traído mientras él terminaba de hacer mi equipaje. Empezaba a odiar comer sola y me dije a mi misma que dentro de poco no tendría que hacerlo más. Y estaba tan deseosa de llegar a casa como él, por lo que terminé mi comida y me vestí mientras Edward bajaba la bolsa al coche. Cuando volvió a por mi yo ya estaba vestida, peinada y lista para salir. Nos despedimos de Bob dándole las gracias por todo y prometiéndole, sabiendo que no lo cumpliríamos, que volveríamos a visitarles pronto.

La lluvia empezó de nuevo a caer con fuerza y Edward insistió en traer el coche hasta la puerta para que no me mojara demasiado. Esperando en el porche del hostal me despedí mentalmente de Jacob. Ojalá nuestros caminos se cruzaran algún día y que fuera para bien. Cerré esa puerta de mis pensamientos pasando a ser solo recuerdos en mi mente. Ya estaba preparada para continuar. Preparada y lista para empezar nuestra nueva vida juntos.