Buenos dias...!
Nuevo Libro y más de lo mismo... pero mejor...! jejeje ya sabeis que la historia es originalmente mia, aunque los personajes son de Stephenie Meyer.
Una pequeña diferencia con los otros Libros es que ahora Bella es vampira y ese detalle marcará la diferencia en sus relaciones intimas con Edward... por lo que aviso que ahora si habrá momentos muy subidos de tono con escenas y descripciones de sexo explicito (HOT o LEMMON) y no siempre guardo las formas en lo que a vocabulario se refiere, hay palabrotas y todas esas cosas... asi que si eres menor de edad o una persona de corazoncito sensible mejor no sigas leyendo...
Otra aclaración que os hago con respecto al texto es que vereis que hay frases y palabras en cursiva dentro de texto normal, que corresponden a pensamientos instanténeos de Bella, es decir, lo que en ese momento le pasa por la cabeza y que parece una voz interior de ella misma, o de su conciencia.
Tambien os aclaro que, al estar el fic escrito siempre desde el punto de vista de Bella, habrá capitulos o partes de capitulo que están escritos totalmente en cursiva, y es porque los narro en 3º persona, desde un punto de vista totalmente externo y en los cuales Bella no tiene participación o conocimiento.
Gracias a Sethaum, Anaidam, Laubellacullen94, Louise cullen-98, madelinedarkgirl, NahCac, Cremita, triix2402, lizzy90, miss variete, lmabt, Mary de cullen, maryroxy, yoya11, Blackcullen, Nikki Hale, zujeyane, lizitablackswan, mandy.01, Nelly McCarthy, cintiaelnemer, triix2402, Firo Prochainezo, sophia18, kalicullen, yoya11, AnGiieeeH, YeLcY LEaNe SwAnSEa, Mary de cullen, Danyela1, Suiza19, maiy, culdrak, YuliBar, EDWARD-BELLA-MANSON, dezkiciada, ovejita-dm-cs, Physmilla, sophia76, audreybaldacci ... por vuestros reviews ;)
Mención especial para todos los lectores que se han suscrito al fic, gracias por vuestro apoyo ;)
Que lo disfruteis...!
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Libro III
Hasta que la Muerte nos Separe
Capitulo 29
A pesar de las tranquilizadoras palabras que Edward me susurraba, y a pesar de saber que no había nada que temer, no creía que mis piernas pudieran soportar mi peso. Estaba nerviosa, no podía evitarlo. Si mi corazón hubiera sido un corazón humano ahora estaría martilleándome en el pecho como loco, haciendo que la sangre se agolpara en mis mejillas. Pero ya no era humano, ya no latía descontroladamente. Ver la casa desde detrás del parabrisas del coche y apretujada en el asiento como estaba, no moverme me parecía la mejor opción. Salir de ese espacio acogedor y tranquilo me aterrorizaba.
- Vamos Bella, no puedes estar toda la vida ahí sentada, nos están esperando – dijo Edward mientras agarraba mi mano e intentaba infundirme valor – todo va a ir bien, ya lo verás.
- Dame solo un minuto ¿vale? – dije suspirando mientras miraba los grandes ventanales de la casa donde las caras de los Cullen se asomaban para vernos llegar – espero que hayan podido contener a Alice…
- Sabes que eso es imposible - dijo Edward con su sonrisa de medio lado y mirándome como si todo le pareciera muy divertido – así que no te atormentes más y disfrútalo, lo han hecho por ti.
¿Qué lo disfrutara? Si, claro… que fácil era decirlo. A través de los cristales pude ver como Alice empezaba a dar saltitos de impaciencia cuando vio que Edward se bajaba del coche y se dirigía hacia mi lado para abrirme la puerta. Todos salieron a la entrada de la casa para darnos la bienvenida. Esto no podía estar pasándome, una vez más y a pesar de odiar ser el centro de atención, todos los ojos estaban puestos en mí.
Salí del coche con la cabeza baja e intenté parapetarme detrás de Edward. Pero él, intuyendo mis propósitos y empujándome a lo inevitable, se apartó para que todos pudieran ver a la nueva Bella. La Bella Vampira. Esta me la pagaría, seguro. Animo Bella, ahora eres como ellos, no hay nada que temer. Me recompuse y solté un suspiro mientras cuadraba los hombros y levantaba la cabeza con resignación para que todos me vieran bien.
- ¡Bienvenida a casa Bella! – dijeron todos a coro, todos excepto Rosalie, que se limitó a poner una sonrisa de fastidio.
- Muchas gracias - ¿esa era mi voz? Caramba… - yo también me alegro de estar de vuelta.
Oh, oh ¿esa que viene como loca hacia mi es Alice? Si, es Alice. Prepárate Bella, un huracán está a punto de colisionar contra ti. Abrí los brazos para recibirla, pues no podía salir corriendo y evitarla. Esperé el encontronazo afianzando los pies en el suelo para evitar caernos, cosa que era más que posible. Tres, dos, uno… ¡Pum! No me moví ni un milímetro del sitio. No sentí dolor, ni pesadez ni nada de lo que se supone que tendría que haber sentido ante tal encontronazo. Tenía a Alice en mis brazos, colgada de mi cuello y apenas sentía una pluma en su lugar, ligera y suave como era ella.
- ¡Bella, Bella, Bella! Ya estás aquí, cuanto te he echado de menos ¿Qué tal el viaje? mírate nena, estás estupenda.
- Yo también te he echado de menos Alice pero…
- ¿Qué tal fue todo? me tienes que contar muchas cosas ¿nos has echado de menos? yo a ti muchísimo ¿Por qué habéis tardado tanto en venir?
- ¡Alice! - dijeron todos a la vez mientras intentaban controlar la risa que la estampa les producía – deja respirar a Bella…
- Vale, vale ya la dejo - dijo con cara de fastidio, pero agarrándome de la mano y arrastrándome al interior de la casa – te hemos preparado una pequeña fiesta, espero que no te importe…
¿Andábamos o volábamos? Apenas sentía el roce de mis pies sobre el suelo. Literalmente parecía que levitábamos. Me quedé a cuadros cuando entré en el salón. Miré la estancia como si fuera la primera vez que la veía. La decoración era espectacular, las rosas y las velas repartidas por donde quiera que miraras llevaban el sello de la elegancia que Alice derrochaba a diestro y siniestro. Y el olor… podría haber dicho donde y cuando fue cortada cada una de las diferentes rosas que nos rodeaban.
Los sentidos que ahora gobernaban mi cuerpo eran realmente espectaculares. Los Cullen al completo entraban tras nosotras, acompañando a Edward al interior y se nos rifaban para abrazarnos y darnos la bienvenida. También Alma esperó su turno para darle el mas tierno y largo abrazo a su Edward, después de que Alice me sacara de entre los brazos de la mujercita y reclamara mi atención toda para ella.
Dándoles la espalda, en la otra punta de la habitación, podía "ver" sin necesidad de hacerlo realmente, como Emmett hacía que le pegaba unos cuantos puñetazos en el costado a Edward y Jasper le pasaba el brazo por encima del hombro alegrándose ambos de nuestro regreso. Pude ver como Edward acariciaba con un leve roce la cara de Rosalie y ésta dejaba caer su fachada de tipa dura para abrazar a su hermano con cariño. Tampoco me hizo falta mirar para ver lo emocionada que estaba Esme, viendo a toda su familia por fin reunida y a salvo, mientras Carslisle la apretaba dulcemente entre sus brazos.
Sé que no tardaría mucho más en acostumbrarme a estas nuevas sensaciones que invadían todos mis sentidos. Ahora podía ver realmente lo que tenía ante mis ojos, sentir en mis dedos la superficie de las cosas, oír hasta el mas leve roce de las hojas de los arboles mecidas por el viento en el exterior de la casa, y también podía oler el aroma de las flores, del bosque, de la casa, de mi familia…
- Bella háblame, dime que te parece ¿te gusta? – dijo Alice sacándome del torbellino de mis sensaciones – espero que esa expresión sea de asombro y no de disgusto…
- Alice es todo… increíble, maravilloso. – dije mientras una gran sonrisa iluminaba su cara - Has dejado la casa preciosa, es… es… perfecto, como tú.
Soltó un gritito de alegría y volvió a colgarse de mi cuello. Estaba tan emocionada que no quise aguarle la fiesta y me dejé llevar por ella a cada preparativo que había organizado mientras me contaba cómo, dónde y porqué había elegido cada uno de los detalles de la decoración. También aguanté estoicamente la fiesta con música y baile que vino después. Todos querían saber lo ocurrido y Edward y yo a penas pudimos cruzar un par de palabras durante la fiesta. Jasper, Emmett y Carslisle apenas dejaron un segundo libre a Edward, les tenía que contar todo lo ocurrido en La Push, con Jacob y con los licántropos. Por su parte Esme, Alice, Alma y Rosalie tampoco se quedaban atrás con sus preguntas, a las que respondí amablemente. Exceptuando las que se referían al momento de mi cambio, las cuales evitaba yéndome por las ramas o cambiando de tema sutilmente. Aún no quería hablar de ello. Con ellas, no.
Rosalie seguía con sus reservas hacia mi, pero pude notar como participaba en la conversación bastante relajada, interesándose en mis respuestas y explicaciones, y como se reía con los comentarios de Alice. No esperaba que de la noche a la mañana nos hiciéramos intimas amigas, pero conservaba la esperanza de que siendo ya una de ellos y con un poco de paciencia podríamos llegar a llevarnos bien.
En un par de ocasiones miré hacia donde estaban los hombres, todos centrados en la historia que Edward relataba y no pude evitar fijarme en la cara de preocupación de Carslisle. Su mirada pensativa y su circunspecta expresión hicieron que en mi cabeza saltara una pequeña señal de alarma. Había sido toda una aventura, de eso no cabía duda, pero las consecuencias que todo aquello nos iban a acarrear era lo que a todos, en esos momentos, nos pasaba por la cabeza.
Las horas pasaban y ninguno, excepto Alma, dio muestras de estar cansado. Yo tampoco lo estaba pero necesitaba un poco de tranquilidad, un poco de calma. Necesitaba a Edward. Necesitaba estar a solas con él. Necesitaba mirarle a los ojos y decirle que le amaba. Necesitaba notar sus brazos rodeando mi cuerpo. Como si hubiera escuchado mis pensamientos, desvió la mirada de sus interlocutores hacia mí y me dedicó la más radiante de las sonrisas que hasta la fecha había visto en su hermoso rostro. Captó el mensaje a la primera.
- Señores, creo que va siendo hora de retirarse – dijo mientras se levantaba del sofá y encaminaba sus pasos hacia donde estábamos nosotras – Bella necesita descansar, aún está adaptándose.
- Oh claro, claro – dijeron todos alternativamente mientras buscaban excusas para abandonar el salón – es ya muy tarde… mañana nos vemos… que descanséis…
Después de darle de nuevo las gracias a Alice por organizar la fiesta, y prometiéndola que al día siguiente tendría mas tiempo para dedicarle a ella sola, Edward y yo nos encaminamos hacia el dormitorio.
Por fin un poco de silencio y tranquilidad.
De todas las innovaciones que mi conversión a vampira habían aportado a mis sentidos, el que más me iba a costar dominar era el oído. Incluso encerrados en la habitación, y alejados completamente del resto de la familia, sabía exactamente en que lugar de la enorme casa se encontraba cada uno. Incluso podría decir que oía sus conversaciones como susurros en mis oídos. Toma nota, Bella, intimidad cero.
- Prueba superada - dijo Edward mientras me abrazaba dulcemente – has sobrevivido a tu primera "Alice-fiesta" ¡y sin descoyuntar a nadie!
- Eso parece, aunque no estoy segura de haberlo hecho bien del todo. Me cuesta centrarme en algo en concreto.
- Aún te tienes que adaptar, apenas han pasado unos días desde tu cambio y es normal que el principio sea extraño y confuso, pero pasará. Muy pronto volverás a sentirte tu misma.
- Pero ¿como lo hacéis? quiero decir ¿como conseguís hacer vida normal? Respirar, pestañear, centraros en una conversación, ver solo lo que queréis ver u oír.
- A fuerza de practicar, eso llegará con el tiempo. Lo mejor es estar tranquilo y dejar que poco a poco el resto del mundo entre en tu espacio. Sin precipitarte.
- Ahh… genial, y lanzarme de cabeza en una fiesta ha sido lo mejor que podía haber hecho. Aún no sé como he conseguido hacerlo.
- La fiesta era inevitable, no nos hubiéramos librado de ella ni aunque hubiéramos tardado un mes en regresar y dadas las circunstancias no podíamos esperar tanto – dijo acariciando despacio toda la longitud de mi espalda - Pasado este bache ya solo tenemos que tener paciencia, el día a día te ayudará a estabilizar tus emociones.
- Hecho de menos sentirme normal – dije apoyando mi cabeza en su pecho.
- Te acostumbrarás muy pronto – dijo besándome dulcemente en la frente.
- Te hecho de menos a ti - dije aspirando profundamente su aroma.
- Todo llegará, no te preocupes, no pienso irme a ningún sitio.
- ¿Hablarás pronto con Carslisle? – dije intentando no parecer preocupada.
- Hablaremos con él mañana en su despacho. Está impaciente porque le contemos como pasaste el cambio.
- No estoy preparada Edward - dije evitando mirarle a los ojos – aún no.
- Bella, es la primera vez, que yo sepa, que ocurre algo así. Nadie como Carslisle conoce mas a fondo a nuestra raza, él tendrá una explicación.
- No puedo, no… puedo… aún – dije mirándole directamente e intentando que viera la agonía que en ese momento sentía – necesito mas tiempo.
- Esta bien, iré yo solo a hablar con él – dijo mientras me besaba suavemente en la sien y me abrazaba con suavidad - Lo que te está pasando no tiene porqué ser nada malo. Y cuanto antes sepamos por qué te ocurre antes podremos seguir con nuestras vidas.
- De verdad que si pudiera lo haría… iría contigo… soy la mas interesada en saber qué es lo que me pasa, pero…
- Tranquila, en serio. Iré yo y le contaré lo ocurrido y cuando tú te sientas preparada le cuentas tu propia experiencia.
- Eres un encanto - dije aliviada. Y mirándole intensamente a los ojos mientras me apretaba mas contra su cuerpo le dije - te prometo que en cuanto pueda te lo agradeceré como es debido…
- Bella, no - dijo sin poder apartar sus ojos de mi purpúrea mirada y dejando caer sus brazos a ambos lados del cuerpo – no… eso… duele.
- Lo siento - dije apartándome un poco de él y desviando la mirada hacia su cuello – no puedo evitarlo, te echo de menos – volví a fijar mis ojos en él.
- Yo… no… no soy… – realmente le costaba concentrarse en las palabras, que decía entre débiles jadeos – no soy… inmune.
- ¿Cómo lo sabes? Solo llevo tres días así - dije deslizando mis manos por su espalda y dejándolas descansar en sus caderas mientras notaba como la electricidad corría atraves de mi columna – puede que aún no te hayas acostumbrado a mi nuevo yo y que solo necesites un poco de práctica…
- Bella… no… me hagas… esto – dijo intentando apartarse de mi sin conseguir moverse ni un milímetro – me… me…
- Necesito que me beses - dije mirando como de su boca entreabierta los jadeos salían cada vez mas profundos – y sé que tu quieres hacerlo.
- Me… haces… daño…
- ¡Maldita sea! – dije separándome dolorosamente de él y alejándome todo lo que la habitación me lo permitía – si llego a saber que me pasaría esto me hubiera quedado como humana.
- No digas eso cielo – dijo mientras recuperaba poco a poco el control de sus sentidos – es solo que… hasta que no sepamos que es lo que te sucede… es preferible que tengamos cuidado…
- Querrás decir que yo tenga cuidado - dije sintiéndome furiosa conmigo misma – vaya neófita estoy hecha.
- Solo tienes que relajarte, en la fiesta lo has hecho muy bien - dijo acercándose lentamente a mi - aquí en el dormitorio tienes que hacer lo mismo.
- Yo no tengo la culpa de que seas tan condenadamente irresistible – dije un poco avergonzada por mi comportamiento.
- Dame un respiro.
- Me paré a tiempo, ¿no?
- Afortunadamente para mí – dijo mientras se acercaba lentamente y me abarcaba con sus manos haciendo el amago de abrazarme - ¿puedo?
- Claro que puedes, no necesitas pedir permiso para abrazarme. - dije refugiándome una vez mas en su pecho – Soy nueva en esto, hago lo que puedo.
- Todo irá bien, ya lo veras – un suspiro salió de sus labios – solo intenta controlarlo ¿vale?
- Vale.
- Aunque si te soy sincero…
- Sé sincero.
- Me da la sensación de que lo controlas mejor de lo que parece - dijo con un tono divertido mientras deslizaba uno de sus dedos por mi mejilla - has estado a punto de hacerlo de nuevo.
- ¿¡Me tienes miedo! – dije abriendo los ojos y haciéndome la sorprendida – eso es nuevo.
- No deberías hacerme eso – dijo arrogante y seductoramente a la vez que se erguía sacando pecho – aún no has visto mi lado más salvaje.
- ¿Tienes un lado salvaje? Mmm… – dije en un susurro, a escasos milímetros de su boca.
- Una vez fuiste tú la cazada ¿recuerdas? Puedo volver a hacerlo.
- No puedo esperar para verlo – dije entornando los ojos desafiante mientras empezaba a notar de nuevo la corriente eléctrica que me recorría la espalda.
- Bella... - dijo sabiendo que yo estaba jugando a un juego en el que él sería el perdedor - sé buena.
- Soy buena – dije deslizando de nuevo mi mano por su espalda y agarrando con fuerza su glúteo derecho - eres tú el que ha empezado.
- Bella… no… no lo… hagas…
- Tranquilo Edward - dije regalándole mi sonrisa más pícara y deslizando la lengua por el filo de mis dientes – si tú no me provocas… - le susurré al oído - prometo no volver a morderte.
