Buenos dias de miercoles...!
EdithCullen... eso está hecho, el ramo para ti que ya te has puesto al dia y llegas justo a tiempo ;D
¿Preparadas para ver como se tira de la manta? Pues allá vamos...
Gracias a Sethaum, Anaidam, Laubellacullen94, Louise cullen-98, madelinedarkgirl, NahCac, Cremita, triix2402, lizzy90, miss variete, lmabt, Mary de cullen, maryroxy, yoya11, Blackcullen, Nikki Hale, zujeyane, lizitablackswan, mandy.01, Nelly McCarthy, cintiaelnemer, triix2402, Firo Prochainezo, sophia18, kalicullen, yoya11, AnGiieeeH, YeLcY LEaNe SwAnSEa, Mary de cullen, Danyela1, Suiza19, maiy, culdrak, YuliBar, EDWARD-BELLA-MANSON, dezkiciada, ovejita-dm-cs, Physmilla, sophia76, audreybaldacci, AnGiieeeH, tlebd, Nitzuki, lokaxtv, you belong to me, Ely Cullen M., glen santos, la chica del gorro azul, Isis Janet, EmilioLT, Mimabells,VICKY08, I am a bad daughter, Rossy04, Lady Eireen, lexa0619, EdithCullen71283, je m´appelle lolita, viryi, patty69, Lady Irina, ... por vuestros reviews ;)
Mención especial para todos los lectores que se han suscrito al fic, gracias por vuestro apoyo ;)
Que lo disfruteis...!
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Capitulo 55
Cuando Alice tiró de ambas puertas abriéndolas de par en par y entró, seguida por todos nosotros, el murmullo de risas y conversaciones quedó radicalmente silenciado. Catorce pares de asombrados ojos nos quedamos mirando como Tanya estaba literalmente colgada del cuello de Edward e intentaba llegar a su boca. Él, completamente erguido y tenso en toda su estatura, mantenía la cabeza alta y las manos dentro de los bolsillos de sus pantalones.
Aún a pesar de la relativa distancia que nos separaba pude ver como el alivio acudía a sus ojos viéndonos llegar mientras ella aún nos miraba perpleja preguntándose de donde demonios había salido tanta gente.
La tensión que inundó la habitación fue palpable. Nadie se movía, nadie respiraba, solo observaban. El silencio era tan sobrecogedor y a la vez tan frágil que no hizo falta nada más que el sonido de mis palabras para sacar a todo el mundo del estado de shock en el que se habían sumido, mientras intentaban encontrar una explicación a lo que estaban viendo.
- Quítale las manos de encima a mi marido – dije tranquilamente.
- Oh, caramba – dijo Tanya muy sonriente y sin moverse ni un ápice a pesar de saberse descubierta – ¡Bella nos ha pillado, Eddy! Cuanto lo siento… - dijo teatralmente elevando su inocente mirada hacia él.
- ¿Se puede saber qué está pasando aquí? – Bramó Eleazar mirando con furia a su hija. Ésta le devolvió cautelosa la mirada.
- Ha sido Edward el que… - intentó excusarse.
- Quita. Tus. Manos. De. MI. MARIDO – dije recalcando bien las palabras – YA.
A pesar de la expresión iracunda de su padre, la satisfacción de Tanya era evidente. Aun no había soltado su agarre en torno al cuello de Edward, mientras éste permanecía estático y con la mirada clavada en mí.
- Creo que Edward va a tener que explicarte algunas cosillas Bella – dijo cerrando aun mas sus brazos sobre él – después seguro que me estarás agradecida por habértelo quitado de encima.
- Edward… - dije mirándole muy intensamente - ¿a qué esperas?
Todos permanecieron atentos a la reacción de Edward, que simplemente se limitó a esbozar una cómplice sonrisa. Acto seguido sacó lentamente las manos de los bolsillos y se deshizo implacablemente de los brazos de la arpía, obligándole a bajarlos y dejarlos rígidos a cada lado de su cuerpo. Sin perder en ningún momento la sonrisa dio un paso hacia atrás, alejándose de ella. Y luego otro. Y luego otro más.
Dejó de mirarla el tiempo que tardó en llegar hasta mi lado, colocarse a mi espalda rodeándome la cintura con sus brazos y dejando un tierno beso en mi mejilla. Tanya frunció el ceño, confundida, observando como no se producía rechazo alguno por mi parte ante lo que había presenciado.
- Creo que quien tiene algo que contar eres tú, Tanya – dije después de acariciar la cara de Edward en respuesta a su beso y volviendo a centrarme en ella – tienes muchas cosas que explicar…
Tanya no abría la boca, la sorpresa no le dejaba reaccionar. El nerviosismo en las caras de los presentes empezaba a tensar de nuevo el ambiente. Se miraban entre ellos intentando encontrar una explicación a lo que allí estaba ocurriendo.
- Bella – me llamó Carlisle en tono preocupado - ¿Qué significa todo esto? Dinos que es lo que está pasando aquí…
- Es muy sencillo de contar Carlisle - dije mirándole tranquilamente – y ya que parece que nuestra invitada se ha quedado muda, voy a explicaros yo qué es lo que ocurre. Resulta que nuestra querida Tanya ha estado chantajeando a mi marido desde el primer día que puso el pié en esta casa…
- ¡¿Pero qué demonios estás diciendo? – saltó de pronto Carmen cuando las exclamaciones de asombro recorrieron a los presentes – Mi hija no ha hecho algo así… eso debe ser un error… un malentendido…
- Cállate Carmen – bufó Eleazar recordando la conversación que mantuvimos en el jardín la otra mañana – deja que hable.
- Mamá… - llamó Tanya comprendiendo por fin que había caído presa de su propio juego.
- ¿¡Pero tú estás escuchando de lo que acusa a nuestra hija! – dijo desplazándose del sitio para ir al lado de Tanya pero Eleazar la sujetó del brazo – mi hija no es ninguna chantajista…
- He dicho que te calles, mujer – la obligó a permanecer en el sitio – estás tan ciega que no sabes la clase de hijas que tienes – Carmen agachó la cabeza - Continúa Bella…
Todos los presentes, así como Megan, se mantenían en silencio a la espera de obtener un poco mas de información para encontrar sentido a las palabras que estaban escuchando. Se abrieron más en círculo, rodeándonos para no perder detalle de nada.
- Tanya ha estado coaccionando a Edward, exigiéndole un poco de sexo prematrimonial antes de que yo le echara el lazo y perderle para siempre ¿verdad Tanya? Anda mujer, no seas tímida ahora…
- Tanya… - dijo Carmen mirando a su hija y viendo como ésta mantenía la cabeza orgullosamente levantada – todo eso es mentira ¿verdad cariño? Díselo anda…
- Edward Cullen es un egoísta, un macabro ser sin alma y sin sentimientos al que no le tembló la mano a la hora de impartir su propio juicio dejándome tirada a dos horas de nuestra boda – dijo dirigiéndose a todos sin querer mirar a su madre a los ojos – solo deja un rastro de dolor por donde pasa y ya era hora de que alguien le diera a probar su propia medicina.
El murmullo general se intensificó y todas las miradas se volvieron hacia Edward, que seguía manteniendo impertérrito la mirada sobre Tanya.
- Cuéntalo todo Tanya – dije mostrando mi disconformidad a sus palabras negando levemente con la cabeza – cuéntales que tú y tu querida hermana hicisteis una apuesta a ver quien le conseguía primero, que jugasteis con él. Cuéntales que el premio era 10 añitos de servicio a disposición de la ganadora… y que os lo rifasteis como si fuera un trofeo.
- ¿Cómo demonios sabes tú…? Eso es mentira… él me dejó porque tú – dijo señalándome con un dedo – apareciste de la nada para robármelo.
- Nací el 13 de septiembre de 1979 Tanya ¿Te suena de algo esa fecha?
- ¿El 13 de septiembre? – dijo confundida – eso es imposible…
- Dudo que yo quisiera robarte nada, nací casi 10 horas después de que Edward te dejara… tu solita ya te habías ocupado de perderlo.
En este punto miré deliberadamente a Rosalie. No con rencor, ni con reproche, si no para que se diera cuenta del lo que aquella revelación suponía para ella. Emmett la abrazó intentando aportarle un apoyo.
- Él también jugó con nosotras – siguió Tanya cambiando de tema al verse en un callejón sin salida - no creas que es un santo…
- No es un santo y te puedo asegurar que lo sé mejor que nadie. Pero él no fue quien organizó una boda en torno a unos supuestos sentimientos que ni siquiera existían, solo por ganar una absurda apuesta entre arpías. ¿Quién es aquí el ser macabro y sin alma?
- ¿Es eso cierto Tanya? – preguntó Eleazar pasando su dura mirada de ella a Megan – ¿Me estáis diciendo que por una caprichosa apuesta fuisteis capaces de malograr la amistad que nos ha unido a esta familia durante tantos años?
- Es cierto, padre – Megan bajó culpable la cabeza, Tanya se limitó a mantenerla erguida sin mirarle a los ojos - todo lo que ha dicho Bella es verdad. No tiene sentido seguir ocultándolo Tanya.
Se hizo un instante de silencio en el que todos intentaron encajar la información que se estaba revelando. Rosalie miraba con absoluto horror a ambas hermanas sin poder creer que todos esos años había estado creyendo a pies juntillas su versión de la historia. Tragó tan fuerte que todos pudimos oírla y no pudo hacer otra cosa que apoyarse en Emmett por miedo a que sus piernas no aguantaran su peso.
- Lo siento mucho Rosalie – dijo Megan encarándose con Rose y volviendo a llenar el incómodo silencio - no debimos permitir que culparas a tu hermano de algo de lo que solo nosotras somos culpables – se volvió de nuevo a su padre - Reconozco mi culpa y asumo las consecuencias, pero he de decir que no tenía ni la más remota idea de que Tanya estuviera chantajeando a Edward en este momento – se giró ahora hacia su hermana – ¿qué demonios pretendes con esto Tanya? Estabas dolida por ser rechazada y has esperado pacientemente para devolvérsela ¿es eso? ¿despecho? No puedo creer que hayas sido capaz de algo así hermana…
- ¡Pues si maldita sea! – dijo empezando a perder la compostura – Ni le quería ni estaba enamorada de él – sus ojos reflejaron odio - pero nadie deja plantada a Tanya Delani así como así. Él se lo buscó, su puto egoísmo de pensar siempre en él es lo que le ha traído hasta este punto hoy.
- Tanya – dijo de pronto Rosalie alucinada por las palabras que salían de la boca de su amiga – ¿como que no le quieres? Mil veces me has dicho lo mal que lo estabas pasando, lo muy enamorada que estabas aun de él y lo mucho que te dolía saber que amaba a Bella… acaso… acaso me estabas… ¿mintiendo?
- Dios bendito, Rosalie. Si ni siquiera yo sabía lo que tramaba, ¿qué pretendes? – dijo Megan riendo irónicamente ante la cara de estupefacción de Rose – abre los ojos de una jodida vez… te ha utilizado.
- ¿Tanya? – Rose se acercó a nuestro lado y la miró insistiendo en escucharlo de la boca de la que había considerado su "casi hermana".
- Lo único que pretendía era darte pena y que jugaras en mi bando - reconoció - Necesitaba información de primera mano. Gracias a ti supe todo lo relacionado con la… aparición de Bella en su vida. Siento que hayas tenido que enterarte así, pero es lo que hay…
Rosalie se había llevado el palo de su vida. En ese instante fue consciente del daño que había causado a su hermano, y que la cantidad de años que había estado resentida con él solo había sido fruto de su ceguera. Se avergonzó de si misma y de su terca actitud.
- Maldita seas Tanya Delani –escupió Rose con un hilo de voz.
Tuvo que apretar los puños, impotente y dolida ante la descarada mirada que su amiga del alma le regalaba. Edward alzó una mano para posarla en el hombro de su hermana. Una mano que aunque intentaba reconfortarla y darle su apoyo, ella la notó como una losa que la hundía aun más en el negro abismo de la culpabilidad.
El resto de la familia Delani observaban atónitos cómo Tanya miraba desafiante a todos los presentes. Rosalie se refugiaba en los brazos de Emmett y Carlisle permanecía al lado de Eleazar a la vez que Esme consolaba a una destrozada Carmen. Sólo Megan parecía poder aguantar estoicamente los acontecimientos sin venirse abajo. Ni siquiera ver a su propia familia completamente rota conseguía mermar ni un ápice su orgullo.
El incómodo silencio que recorría la estancia era casi palpable, pero aun quedaban muchas cosas que aclarar y yo no estaba dispuesta a dejarme nada en el tintero. Era hora de echar cuentas.
- Bueno y ahora que ya está el ambiente caldeado vamos a intentar no volver a desviarnos del tema principal – dije volviendo a sonreír a Tanya – dinos que conseguía Edward si accedía a tus sucias pretensiones de que te echara un polvo el día de mi boda.
- Bella, por favor… – Carlisle intentó refrenarme pero Eleazar no se lo permitió.
- Deja que continúe, Carlisle – dijo levantando una mano para que su diplomático amigo no intentara aplacar la situación – Soy el primer interesado en saber lo que "mi hija" ha estado haciendo a mis espaldas y a espaldas de toda su familia – la miró directamente a los ojos – Vamos, habla. Responde a la pregunta.
- ¡Jajajajajajaa! no me lo puedo creer – dijo entre risas casi histéricas - ¿¡En serio quieres saberlo, Bella! ¿Quieres descubrir cual es el secretito que tanto tiempo te ha ocultado Edward?
- Por supuesto – dije asintiendo con la cabeza.
- Cuando te enteres de qué es lo que esconde desearás no haberlo pedido.
- Insisto – dije manteniéndole la mirada – no te cortes porque él esté delante, te aseguro que no va a abrir la boca para nada.
- De acuerdo – dijo convencida de que esta partida la tenía totalmente ganada – lo siento Edward pero tu mujercita ha insistido… - guardó unos dramáticos segundos de silencio para interpretar su teatral actuación – Bella, me considero en la obligación moral de contarte, que tu querido Edward es en realidad, el culpable de la muerte de tus padres.
Todos los presentes se unieron en una sonora exclamación. Carlisle miraba atónito a su hijo mientras intentaba aguantar a Esme entre sus brazos, mientras ésta se tapaba la boca con una temblorosa mano, completamente horrorizada por la acusación de Tanya. Rosalie imitaba en el gesto a su madre mientras Emmett negaba con la cabeza tajantemente, convencido de que Edward no era capaz de algo así.
El matrimonio Delani miraba completamente escandalizado a su hija, incapaces de comprender qué es lo que habían hecho mal con ella. Megan solo podía mirar a su hermana intentando averiguar si estaba mintiendo o era verdad lo que acababa de decir. Jasper se debatía entre el asombro por la revelación que había lanzado Tanya y la perplejidad por la falta de reacción por parte de Alice, pues solo ella, Edward y yo estábamos al tanto de cual era el plan.
- Creo que estás equivocada – dije irónicamente – hay que estar muy mal de la cabeza para matar a los padres de la persona que amas, ¿no? - miré un instante a Edward que apretaba la mandíbula – Sobre todo cuando crees que en el mismo coche va la persona en cuestión. No, Edward no sería capaz de hacer algo así, además la policía dijo fue un accidente de trafico…
- Lo hizo él – dijo mirándole acusadoramente.
- ¿Y tú cómo lo sabes? – dije soltando el evidente anzuelo.
- Porque yo estuve allí y lo vi todo – anzuelo que picó como una tonta. El murmullo general no se hizo esperar. Eleazar la taladró con la mirada.
- ¿Y que estabas haciendo tú allí, Tanya? – dije inocentemente – vives en otro estado, no creo que pasaras a escasos metros de mi casa por casualidad y que lo vieras todo…
- Yo fui a… estaba allí porque… - la inquietud empezó a ponerla nerviosa haciéndola hablar a la desesperada – fue él, él se puso delante del coche de tus padres – dijo señalándole con el dedo – ¡él provocó el accidente!
- Basta de mentiras Tanya – dije mirándola implacable – estabas allí porque eras tú la que quería acabar con mi vida y de rebote con la de mis padres, reconócelo.
- Fue él – siseó entornando los ojos.
- Querías estampar tu todoterreno contra nuestro coche y matarnos para vengarte de que Edward te dejara…
- Fue él… - elevó el tono, sus ojos eran puro odio.
- Él se interpuso en tu camino, evitó que llevaras a cabo tus planes.
- FUE ÉL – dijo completamente desesperada – ¡ÉL LOS MATÓ!
- Mi padre solo intentó evitar atropellar a un muchacho que se cruzó en su camino, fue un accidente. Pero tú... – dije dando un paso en su dirección que inquietó a todos los presentes – tú ibas con la intención de matarme.
- Dios bendito, Tanya – dijo Megan con los ojos como platos – pero que hiciste, hermana. Estás completamente loca, has arruinado tu vida por un hombre que no te ama…
- Mi niña – se lamentaba Carmen con un hilo de voz derrumbada en los brazos de Eleazar – mi niña no es capaz de hacer algo así… mi niña nunca haría algo tan rastrero…
- Claro que lo hizo Carmen – dije sin apartar los ojos de Tanya – y ahora estaba amenazando a Edward con contármelo si no accedía a sus lascivas peticiones… una joyita tu niña, vamos.
Eleazar dejó que Carmen se sentara en una silla mientras Megan intentaba consolarla. Se acercó a nuestro lado y sin mirar a su hija a la cara se volvió para que todos los presentes pudieran escucharle.
- Edward, quiero pedirte tu perdón públicamente por estos 30 años de rencor que he guardado hacia ti. Sé que ahora no te servirá de mucho pues el daño ya está hecho, pero me siento en la obligación de dejar en tus manos la decisión de resarcirte de la forma que creas conveniente, no pondré ninguna objeción a tu sentencia y la acataré hasta la última de sus consecuencias.
- No tengo nada contra ti Eleazar – dijo Edward hablando por primera vez desde que habíamos entrado en el salón – has actuado como un verdadero padre lo haría y no te hago responsable en absoluto de lo que ha sucedido, ahora o en el pasado. Tienes mi más sincero perdón.
- Gracias hijo – dijo Eleazar tragando visiblemente emocionado – Carlisle es un hombre afortunado teniendo una familia digna de llamarse de tal forma.
- Eleazar… - empezó a decir Carlisle pero éste levanto una mano pidiendo silencio.
- Bella – se giró hacia mi - te pido perdón a ti también por todo el daño que la que yo llamaba mi hija te ha causado a ti y a tu familia.
- No eres responsable de nada Eleazar…
- Soy responsable de no saber a quien tengo bajo mi techo, ni lo cruel y despiadada que puede llegar a ser una persona a la que no has hecho nada más que querer y proteger. Y por eso hago extensible mi oferta a ti también. Si con mi vida puedo aplacar el dolor por haber perdido a tus verdaderos padres, la pongo a tu disposición sin dudarlo.
- Ya no tiene remedio Eleazar. Tienes mi perdón si eso te consuela, pero no tengo nada que perdonarte. Lo único que de verdad siento es que también tú tendrás que cargar con tu propia pena a partir de ahora.
- Gracias Bella, gracias de todo corazón – dijo mirándome un instante y cerrando después los ojos para reunir la entereza que necesitaba. Se giró para enfrentar a Tanya – Quiero declarar ante todos los presentes que a partir de este instante, esta mujer que tengo delante deja radicalmente de pertenecer a mi familia – la taladró con la mirada - No volveré a llamarla "hija" igual que no consentiré que ella vuelva a llamarme "padre", ni volverá a llevar el apellido Delani – las palabras salían con dura rabia contenida - Me avergüenzo de ella y de sus acciones. Me avergüenzo de haberla creído y consentido. Me avergüenzo hasta de haberla querido.
- Pero padre… - Megan aun intentaba encajar el significado de esas palabras – Ella es… somos tus hijas.
- Lo siento Megan, tu hermana ha muerto para mi – dijo mirando duramente a la gemela – pero no tienes porqué compartir su destino. Carmen y yo nos vamos en este preciso momento. Si quieres puedes acompañarnos, aunque nadie te obliga a hacerlo, o puedes quedarte con ella.
Tanya veía la escena con los ojos casi fuera de las orbitas. Eleazar no esperó una respuesta por su parte. Se giró para ayudar a su destrozada mujer a levantarse, y la ayudó a caminar hasta la puerta.
- Pero papá yo os quiero… no podéis… - Megan miró un instante a su hermana intentando sopesar sus opciones – no puedo dejarla… es mi hermana.
Eleazar abandonó el salón y no echo ni una triste mirada atrás mientras se iban. Él ya no tenía hijas. Megan no sabía que hacer, se debatía entre salir detrás de sus padres o permanecer con su hermana, atada por su propia sangre. Tanya rugió de furia cuando vio la indecisión de su hermana.
- ¡CALLAROS DE UNA JODIDA VEZ! – dijo perdiendo del todo las formas viendo como su familia le daba la espalda- ¡Jajajajajajaa! No os necesito para nada – dijo gritando al vacio que habían dejado sus padres – ¡No te necesito! – dijo mirando a su hermana – puedes irte y arrastrarte a pedirles perdón… ¿y a ti, sabes que te digo, Isabella Swan? Que me hubiera encantado acabar con tus putos padres personalmente…
Ahí es donde yo la quería llevar. Así es como la necesitaba ver, rabiosa. Y eso es exactamente lo que necesitaba que me dijera. La Mara calentaba motores. Noté casi instantáneamente como Jasper intentaba controlar mis emociones, pero ni siquiera empleándose a fondo hubiera logrado calmarme ni lo más mínimo… y no iba a consentir que domara a Tanya. A ella la quería plenamente dueña de su odio y su rabia.
- Alice, llévate a Jasper de aquí… ahora.
- Bella, espera – Carlisle intentaba hacerme entrar en razón pero esto ya no tenía marcha atrás.
- Creo que tu amigo Eleazar necesita más tus palabras que yo, Carlisle – dije sin apartar mis ojos de Tanya – aquí solo queda una cosa por hacer. Y voy a hacerla ahora mismo, así que todo aquel que no quiera presenciar lo que aquí va a ocurrir, puede marcharse libremente y ahorrarle a esta pobre desgraciada la vergüenza.
Carlisle y Esme, viendo que no iba a dejar mis intenciones decidieron abandonar el salón e ir, como yo les había aconsejado, a comprobar como se encontraban Carmen y Eleazar. Alice tuvo que pedir ayuda a Charlotte y a Nick para poder sacar a Jasper de allí, completamente atrapado por las intensas corrientes emocionales que irradiábamos tanto Tanya como yo.
Carter y Nick decidieron que ya habían visto y oído suficiente por un día y que preferían seguir su camino. Emmett se moría de ganas de quedarse para ver como yo me despachaba con Tanya, pero Rosalie le instó a dejarme saldar mis cuentas en privado, poniendo como excusa acompañar y despedir a sus amigos.
Alma, que se mantenía en pié gracias a esa descomunal fuerza interior que tenía, solo podía mirar a su niño mientras silenciosas lágrimas caían de sus ojos. Su niño al que habían martirizado durante 30 años. Su niño que había estado a punto de perder a la mujer que amaba por culpa de esa zorra. Su niño que había aguantado lo insufrible completamente solo. Le había querido toda su vida como una hija a un padre, como una hermana a un hermano, como una madre a un hijo y como una abuela a un nieto. Y esa alimaña desarraigada, indigna hasta de besar el suelo que él pisaba, había estado a punto de joderle la vida.
- ¿Bella? – la pequeña mujer desvió los ojos de Edward para clavarlos en Tanya.
- Dime Alma.
- Lo haría yo misma si pudiera, pero no quiero quitarte esa satisfacción – sonrió dulcemente enjugándose los ojos - dale una buena patada en las tripas de mi parte.
- Cuenta con ello.
(fiu, fiu) jejejeje...
