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Scene 5
Es oficial
Sakura se había quedado completamente dormida en el sofá hasta que al girarse terminó en el piso.
—¡Maldición! —exclamó la pelirosa medio dormida mientras se levantaba.
Al día siguiente en la escuela, ni Ino ni Hinata comentaron nada sobre lo que habían conversado el día anterior. Cuando las clases terminaron, de nuevo Sakura decidió ir a su trabajo sola.
—¿Qué crees que haya decidido? —le preguntó Hinata a Ino mientras miraban desde la ventana de uno de los salones cómo Sakura se alejaba.
—No lo sé.
—¿Por qué le dijiste que tenía que aceptar? ¿Qué tal si ese chico no tiene buenas intenciones con ella?
—No tienes de qué preocuparte Hinata, aunque a veces lo parezca Sakura no es ninguna tonta, además —dijo Ino mientras se dirigía hacia la salida, al estar en el marco de la puerta volteó a ver a Hinata—, tengo un buen presentimiento sobre esto —finalizó la rubia mientras salía dejando a Hinata sin entender del todo lo que su amiga pensaba.
Sakura había llegado sumamente temprano al restaurante, se dirigió a los vestidores, se cambió y luego fue a la oficina del jefe. Tocó la puerta, esperó el —adelante —, y entró.
—¿Ya lo pensaste? —preguntó inmediatamente Sasuke al verla entrar. La chica asintió con la cabeza—. Y bien, ¿qué es lo que decidiste?
—Yo... —dijo Sakura pero al ver que Sasuke la miraba comenzó a sentirse nerviosa—. Yo, acepto tu trato.
Sasuke esbozó una media sonrisa. —Entonces dame tu número de cuenta para depositarte el dinero, ¿o prefieres un cheque?—. Sakura se acercó al escritorio y en un papel anotó su número de cuenta en el banco.
—Pero quiero que quede claro que es sólo un préstamo, ¿de acuerdo? —dijo la pelirosa—. Te pagaré todo el dinero y también te pagaré los intereses.
—Como quieras...
Sakura salió de la oficina y se puso a trabajar. Al día siguiente, en la escuela, se reunió con Hinata e Ino para contarles lo sucedido.
—¿Y ahora qué? —preguntó Ino.
—Ni idea, después de decirme eso no me explicó absolutamente nada, pero hoy revisé mi cuenta antes de venir y ayer depositó el dinero. La verdad, yo...
En eso, Naruto apareció. —Así que aquí están. Sakura-chan, Hinata-chan, Kurenai-sensei las está buscando.
—Ahora vamos. Nos vemos, Ino —dijo Sakura mientras ella y Hinata dejaban el salón.
Al término de las clases, Naruto iba caminando rumbo a la salida junto con un hombre.
—Lo lamento, Naruto-sama, pero su padre me dio órdenes específicas de venir por usted al colegio.
—Lo entiendo, Ibiki, no te preocupes, aunque tengo que reconocer que ser tratado como un niño por mi padre está comenzando a molestarme.
—Perdón, pero dejé el auto estacionado a varias calles así que iré por él, usted espere aquí —el ojiazul asintió con la cabeza, luego Ibiki se adelantó en el camino.
«Espero que Gaara y Kiba logren sacar las notas de la nueva canción, les dejé la grabación pero...», iba pensando Naruto cuando vio a Sasuke frente a la entrada de la escuela, recargado en su auto. Entonces se dirigió hacia él, —¿Qué haces aquí?
—Disculpa, ¿nos conocemos? —preguntó arrogantemente Sasuke, lo que hizo que el rubio de enfureciera.
—Mira —dijo Naruto mientras se acercaba aún más a él—, no se qué es lo que quieras, pero el hecho de que por ahora seas el jefe de Sakura no te da derecho a estarla hostigando, ¿me entendiste?
—¿Y quién eres tú para decirme a mí lo que puedo o no hacer?
Su respuesta hizo que Naruto se enojara aun más. Los dos chicos comenzaron a hacerse de palabras y luego pasaron a los golpes. En eso, Sakura y los demás aparecieron para separarlos. Shikamaru y Lee detuvieron a Sasuke, Kiba y Gaara hicieron lo mismo con su amigo mientras Sakura se ponía entre ellos dos.
—¿Qué está sucediendo? —preguntó exaltada la pelirosa—. ¿Qué les pasa?
—Es este tipo —respondió Naruto mientras se soltaba de Gaara y Kiba—. Estoy harto de ver su cara aquí, sólo viene para molestarte y no lo voy a permitir.
—Eso no es cierto —dijo Sasuke—. Yo no vine aquí a molestar a nadie, vine a recoger a mi novia, eso es todo.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Kiba.
—Vamos, Sakura, ¿acaso no les has dicho aún?
—¿A qué se refiere, Sakura-chan? —preguntó Naruto a su amiga.
—Yo... él... yo...
—Lo que ella quiere decir —añadió Sasuke mientras abrazaba a Sakura—, es que estamos saliendo, Sakura es mi novia.
Al oírlo, todos se quedaron sorprendidos. Sakura estaba paralizada, no hubiera querido que sus amigos se enteraran así.
—¿Eso es cierto, Sakura? —preguntó Shikamaru y la pelirosa asintió con la cabeza.
—Pero ¿cómo es posible? Hasta hace unos días tú nos dijiste que lo detestabas —comenzó a reclamarle Naruto—. Y ahora vienes a decirnos que estás saliendo con él, ¿crees que voy a tragarme ese cuento?
—No es ningún cuento, Naruto —le respondió de manera firme Sakura a su amigo—. En estos días, Sasuke y yo nos hemos ido conociendo y es un gran chico. En todo caso, no tengo por que darles explicaciones, nos vemos mañana —dijo mientras sostenía la mano del pelinegro y comenzaban a caminar al auto.
Luego se alejaron dejando a Naruto sorprendido por la noticia. Al verlo así, Hinata se acercó al ojiazul quien se había quedado de pie viendo el auto alejarse.
—Na-Naruto-kun... —dijo tímidamente la ojiperla mientras colocaba su mano en el hombro del chico, sin embargo, en un movimiento brusco Naruto quitó la mano de la chica.
—Ahora no, Hinata, yo me largo —dijo el rubio mientras se alejaba. Los ojos de Hinata comenzaron a llenarse de lágrimas, tomó su mochila y se echó a correr hacia el interior de la escuela.
—¡Hinata, espera! —gritó Lee.
—Ese Naruto de verdad que es un imbécil —dijo Kiba—. Iré a hablar con él.
Gaara se ofreció a acompañarlo mientras Ino y Tenten iban a buscar a Hinata, Shikamaru y Lee decidieron retirarse.
—Entonces yo le aviso a tu mamá que vas a llegar tarde —le dijo Lee a Kiba quien le agradeció—. No te preocupes, no es nada, de todas formas tu casa está en la misma calle que la mía.
Kiba y Gaara corrieron para alcanzar a Naruto pero no lo lograron.
—¿Dónde se habrá metido ese tonto? —preguntó Kiba.
—No lo sé... déjame llamarle —respondió Gaara mientras sacaba su teléfono celular luego volteó a ver a Kiba—. No me contesta —volvió a intentarlo pero lo envió al buzón de voz—: Escucha Naruto, no se qué esté pensando tú cabezota hueca pero será mejor que vuelvas para disculparte con Hinata, ella no hizo nada para que la trataras así, ya deja de comportarte como un niño pequeño y madura de una buena vez, ¿oíste?
En tanto, después de buscarla por todas partes finalmente Ino y Tenten dieron con Hinata quien se encontraba en el techo del edificio principal con la mirada perdida en el horizonte.
—Hinata, ¿te encuentras bien? —preguntó Ino pero al ver las lágrimas correr por las mejillas de la ojiperla supo que su pregunta no había tenido sentido.
—Yo... yo nunca podré ser la chica que le guste a Naruto-kun, ¿verdad? Porque... él está enamorado de Sakura.
—Te equivocas, Hinata —dijo la rubia mientras se acercaba a su amiga—. Yo conozco a Naruto y a Sakura desde que éramos niños y puedo decirte con sinceridad que lo que Naruto siente por Sakura no es amor, o al menos no como tú lo imaginas.
—Si, además —añadió Tenten—, debes de tratar de entenderlo, la noticia del nuevo novio de Sakura le cayó como un balde de agua fría porque no esperaba que se tratara de ese chico, eso es todo.
—Gracias chicas, pero... quisiera estar sola en estos momentos, ¿sí? Por favor.
Al oírla las dos chicas se retiraron, cuando iban caminando por la calle se encontraron con Kiba y Gaara y les contaron lo sucedido.
—Si, nosotros tampoco tuvimos suerte con Naruto —comentó Kiba—. A ver qué pasa mañana.
Al llegar al restaurante, todas las miradas de las empleadas se enfocaron en el auto deportivo azul a sabiendas de quien era el propietario, pero entonces, al ver que Sasuke le abría la puerta a su acompañante, casi se fueron de espaldas al ver que se trataba de Sakura. El chico la tomó de la mano y entró con ella al restaurante ante la mirada atónita de todos los empleados.
—Bien, dado que todos están reunidos aquí —comenzó a decir Sasuke—. Quiero informales que Sakura y yo estamos saliendo desde hace un par de días —no hubo comentario alguno por parte de los empleados, sólo caras de sorpresa. Luego Sasuke se dirigió con Sakura hasta la oficina, ahí la pelirosa se soltó inmediatamente del chico.
—¿Qué te sucede? ¿Por qué les dijiste todo eso, eh?
—Es mejor que los empleados se enteren de una vez, ¿no?
—No me refiero a ellos, me refiero a mis amigos, no tenías porque decirles que yo era tu novia.
—Tu amigo me provocó, yo sólo respondí.
—No quiero que vuelvas a ir por mí a la escuela, ¿entendiste? No quiero que mis amigos te vean ahí —sentenció la pelirosa.
—Disculpa pero... creo que tú no estás en posición de ordenar nada, ¿no te parece? —respondió Sasuke con cierto tono de burla en sus palabras.
Sakura se dirigió a la puerta y se detuvo. —Entonces haz lo que quieras —finalizó la pelirosa mientras dejaba la habitación. Cuando escuchó la puerta cerrarse tras ella, Sakura se recargó y dio un gran suspiro. «No creo poder soportarlo», pensó. Luego se fue a trabajar.
Editado.
