¡El tercer capitulo! Mi inspiración me trollea y decido ponerme a escribir en plena época de exámenes. Shoro. ;_;

Disclaimer: Fairy Tail le pertenece completa y absolutamente a Hiro Mashima.

Advertencias: ¡Cuidado con los objetos puntiagudos! (?)


Capitulo 3

"El Harry Potter pobre de la 102"

Limpieza. Era una de las cosas que más le gustaban a Wendy.

¿Cómo no gustarle? Sobre todo cuando los platos brillaban de lo limpios que estaban, cuando podías ver en el suelo si tu nuevo vestido te hacia gorda o no, el dulce olor a detergente de violetas de la ropa…

Pero aunque le gustaba la limpieza Wendy odiaba limpiar.

Al barrer el polvo se metía en su nariz y la hacia estornudar y cuando pasaba la fregona se resbalaba con el agua y terminaba dejando el suelo mas sucio que cuando empezó.

Por eso Wendy nunca hacia la limpieza. Y aun así el edificio siempre estaba limpio. Ajá, os preguntareis: ¡¿Qué clase de magia negra utiliza?!

Ninguna. La limpieza la hacia su mamá.

Aun así había ocasiones en las cuales Wendy debía limpiar, como en esta ocasión. Tampoco es que tuviese otra opción; era limpiar o no ver la televisión, la elección estaba clara. Desde luego que ella no podía perderse la nueva serie que estaban echando en Pegasus Channel.

Con los brazos temblorosos y adoloridos consiguió llegar al primer piso. El cubo de la fregona rebosaba de agua y pesaba casi el doble de lo que parecía, lloriqueo en su interior. Casi se arrepentía de no comerse los pimientos en la cena, casi.

Suspiró y bajó de nuevo las escaleras en busca de la fregona, cuando la encontró subió de nuevo lista para el trabajo. Iba a remojar la fregona en el cubo pero…. Pero…

¡Ta-da!

Dos palomas se estaban acicalando en el cubo como si de una fuente se tratase. Haciendo esos soniditos tan graciosos que hacían ellas "Cu, cu". Y entonces la vieron.

— ¡Kya!

Repentinamente Wendy sintió vergüenza y se tapo los ojos. Las palomas por su parte, completamente rojas de pena, se taparon como pudieron con sus plumas y se marcharon con el poco orgullo que les podía quedar después de ser vistas por una niña en pleno baño.

¡Ay! Los niños de hoy en día.

¡Por Mavis! Que sinvergüenzas.

Pensaban las aves.

Cuando estuvo segura de que las señoras palomas se fueron, Wendy abrió los ojos. ¡Que mal! ¡Ahora pensarían que era una pervertida!

Mordió el pañuelo que llevaba en su bolsillo con frustración. ¡No quería que la tachasen de pervertida! ¡Aun le quedaba mucha vida por delante! Tenia que hacer algo para arreglar su error. ¿El que? ¿Una carta? ¿Un regalo? ¿Flores? ¡No sabia que era lo que le gustaban a las palomas!

Entonces se dio cuenta de algo, las señoras palomas dejaron olvidadas unas pequeñas pajaritas —esas cosas que se ponían en el cuello los hombres adultos cuando no tenían ninguna corbata limpia— en el suelo.

¡Si! ¡Esa era su oportunidad! Les llevaría las pajaritas a las señoras palomas y les pediría disculpas por aquel malentendido. Cogió los objetos y siguió las huellas de paloma que había a lo largo del pasillo e iban directas a la habitación 102.

Sabía quien vivía en esa habitación y según lo que recordaba Wendy no era ninguna paloma. Algo extrañada toco suavemente la puerta dispuesta a devolverles sus cosas a las señoras palomas.

Un momento.

Ya que llevaban pajaritas… ¿No serían, más bien, señores palomos?

-.-.-.-

— ¡Wendy-chan! ¡Llegas en buen momento!

La persona que le abrió la puerta fue nada más y nada menos el famosísimo mago del edificio Fairy Tail, Max Alors. A pesar de que lo veía casi a diario Wendy no podía evitar que sus ojos brillasen de emoción al verlo y es que tenía toda la pinta de un mago profesional. Traje elegante a la vez que misterioso —de color morado, el color favorito de Max-san—, guantes blancos, una gran pajarita y un llamativo y genial sombrero con rayas.

¡Y sus trucos eran…!

¡NO!

No había venido por eso.

—Etto… Max-san… Yo… bueno esto… —le tendió su mano derecha— Las señoras… Quiero decir, los señores palomos se lo dejaron en el pasillo…

— ¡Vaya! ¡Que buena niña eres Wendy-chan! ¡Happy, Lily vengan para acá par de traviesos!

Los palomos corrieron lo mejor que podían con sus patitas al llamado del mago pero al ver a la niña se congelaron.

¡¿Vendría acaso a desplumarlos?!

Maldiciendo en idioma palomo, Lily se arrepintió de hacerse ese tatuaje en su vida de palomo salvaje y Happy recordó con anhelo a la paloma que conoció en la tienda de animales.

¡Aún era muy pronto para que los desplumasen y los echaran al caldo!

Intentaron huir pero su nuevo amo los cogió del pescuezo.

— ¿Qué os había dicho de las pajaritas? ¡No sabéis lo que me costaron! ¡5 jewels cada una! —gruño poniéndoselas de nuevo.

Ambos palomos cucuaron enfadados, no era su culpa que él fuese un patán y no tuviese futuro como mago después de todo. Soltando por fin a las aves Max volvió su atención a la pequeña encargada.

—Bueno, ahora esta todo bien —sonrió— Gracias Wendy-chan

Sus manos estaban cerradas como si escondiese algo en ellas y cuando las abrió… ¡Cuando las abrió…!

No había nada.

Un aura oscura se formo alrededor del mago de cabellos castaños. ¿Por qué? ¡Si había seguido claramente las instrucciones de la caja! Una lagrimilla cayó de sus ojos.

Otra vez le habían timado. Uno ya no se podía fiar de las compañías que hacían kits de magia para principiantes.

Wendy observo las manos vacías del mago con una gran interrogación en su cabeza. ¿Acaso podría ser un truco de Max-san? ¡Sí, seguro que si!

—¡Genial, Max-san! Es un truco de magia ¿verdad? Ooooooh, ya se en que consiste —se rió bajito— ¡Es una flor invisible! ¿A que si?

Dulce, dulce inocencia.

Tan dulce que lo deslumbraba. Se acurruco en una esquina de la habitación sollozando mientras era consolado por sus dos palomos. Mientras la pequeña Wendy, emocionada por tal fantástico truco observo emocionada la habitación.

— ¡Quiero ver otro truco Max-san!

El nombrado dejo escapar una risa seca. Él también quería hacer trucos. Lastima que la magia no fuese tan fácil como lo pintaban en Harry Potter. Aun le dolía la frente de los cabezazos que se había dado en la estación de trenes, buscando la entrada a Hogwarts. Lloriqueo más en su esquina.

Wendy, sin darse por vencida busco por toda la habitación algo con lo que podría ayudar al mago y vaya si lo encontró. Sin saber como Max estaba metido dentro de una caja, dejando fuera solamente su cabeza y enfrente de él una linda niña con una sonrisa de oreja a oreja.

Una linda, linda y nada atemorizante niña que desde luego no llevaba una espada en sus manos. Quizá no era una espada de verdad —esas eran demasiado caras— pero si era una imitación muy bien hecha que desde luego podía pinchar un globo.

Y Wendy, la linda Wendy pinchó justamente el trasero de su inquilino recordando un truco que había visto en la televisión. Y Max, el pobre mago de Max no pudo sentarse correctamente en los siguientes días.

— ¡Oh! ¡Yo tenia que limpiar! —recordó la pequeña de pronto ante las miradas fulminantes de los palomos.

Glup.

Debería de haber hecho caso a esa advertencia de la televisión: "No intentar en casa" pero ella tenía curiosidad. Estaba a punto de salir por la puerta cuando recordó otra cosa.

—Por cierto Max-san la vendedora del súper de la esquina dice que le debes 15 jewels por la lata de maíz que cogiste el otro día

Como si fuese un muelle el mago se levanto de un salto, cojeo hasta su armario y rebusco un rato para después acercarse a una confundida encargada.

—Dile que no me has visto

Y le entrego un caramelo de limón a cambio de su silencio, cerrando de paso la puerta con un aura deprimida.

-.-.-.-

Wendy estaba en el súper de la esquina hablando con la simpática vendedora Cana Alberona —rimas, rimas everywhere—.

—Y me dijo que te dijese que no lo había visto…

Transmitió el mensaje la pequeña, desenvolviendo el caramelo y echándoselo a la boca. Su cara se volvió como la de un pulpo por el sabor tan ácido del dulce.

"La curiosidad no mato al gato" pensó "Pero si le pinchó las pompis a Max-san"

Un escalofrió recorrió su espalda.

—Ese maldito patán…

No supo si fue por el caramelo o por el aura asesina de la vendedora. Trago saliva, compadeciéndose del pobre Harry Potter de la 102.


Fin. —

Nota: Lo de "pobre" se puede interpretar de dos formas distintas, pobre por pobrecito la mala suerte que tiene (LoL) o pobre de que no tiene ni un jewel (ups)

Estoy subiendo rápido los capítulos de esta historia porque bueno, son cortos y porque… son cortos. C:

Respuestas a los reviews:

Taturrax: No, mi cabeza tiene su limite y no puede escribir tantas cosas absurdas sin que me de un algo por ello para mayor seguridad los capítulos son cortos y sin sentido (?) ¡Espero que te guste este tercer capitulo y dejes un lindo review! X3

CattivaRagazza: LoL Te quiero *corazón* ¿El por que? Por que te has tomado la molestia de comentar en ambos capítulos a pesar de que podrías haber hecho un solo comentario, aunque lo hayas hecho inconscientemente me ha conmovido ;_; Me alegro mucho, mucho de que te hayan gustado los capítulos. ¡Gintama! Solo he visto un capitulo pero si, esta cosa es bastante absurda también. Rudeza es el segundo nombre de Sting aunque Nula sea su tercero x3 No sé simplemente la idea de que Sting idolatrase a alguien mas que a Natsu se me hizo interesante y Laxus es tan cool que no pude evitarlo XD ¡Aquí presento al inquilino de la 102! Seguro que no te lo esperabas ~

LuFFy McCormick: Jó. Es que tu review me inspiro (de verdad, creí que nadie se iba a interesar en esto por eso empecé a escribir el segundo rápido haber si así llamaba la atención de la gente xd ) me había quedado pillada pero entonces llegaste tú y lalala coro de ángeles inspiradores. Me gusta poner de cobarde a Sting, tan adorable muerto de miedo ~ Y bueno es que no hay mejor intimidador que Gajeel gehé. Por muy raro que sea el humor que escribo si os hace reír a los lectores cumple su función a la perfección x3 Ese "someday" me suena lejano, no se por que XD ¡Agradecida mucho estoy! (?)

PD: En la soledad de su habitación Sting garabateo en una hoja de su libreta con el bolígrafo que le había regalado la pequeña Wendy. Miro con orgullo su obra —un lindo champiñón dentro del cual se suponía que estaba escrito su nombre, mas a simple vista solo parecían un par de garabatos de niño de primaria (¡Oye!) —no contento con eso cogió uno de sus hongos y lo agito haciendo que las esporas se quedasen pegadas al papel. ¿Cómo? Ni idea. Doblo el papel hasta hacer una especie de avión y lo lanzo por la ventana.

"Para que cultives tus propios hongos" —con cariño, Sting.

LOL. Ok, esto se me alargo demasiado XD

¡Nos leemos, Aye!

¡Un review me saca una sonrisa; sonriendo se vive mas!

¡Participad todos en mi ascenso a la inmortalidad!

—Salta desde un edificio, feel like spider(wo)man—