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Scene 11
¿Período de regularización? ¿Y las vacaciones?
El período de exámenes por fin estaba a punto de terminar, las vacaciones sin duda cada vez estaban más cerca. Todos estaban relajados, pero ¿qué había pasado con Naruto y Hinata? Ese día:
*Flashback*
Unos hermosos ojos perla comenzaban a abrirse de nuevo lentamente mientras se escuchaba, —Hinata-chan, Hinata-chan, ¿puedes oírme? Hinata.
—Na-Naruto-kun —comenzó a decir titubeante la chica—. ¿Q-qué pasó?
—¡Gracias al cielo que estás bien! —dijo el rubio aliviado mientras aún la sostenía entre sus brazos—. Te desmayaste.
—Yo... no, lo único que recuerdo es que tú —dijo mientras se intentaba poner de pie—, tú... no. No creo. No. Tal vez yo... estaba soñando porque tú no—
—¿Yo no qué, Hinata-chan? —preguntó Naruto mientras se le acercaba.
—Que tú—
—Hinata-chan, ¿puedo preguntarte algo? —preguntó el rubio—. ¿Cómo debo interpretar ese desmayo?
—¿Interpretar?
Naruto agachó la cabeza en señal de resignación. —No me digas que no lo recuerdas, tanto trabajo que me costó decírtelo.
—Yo... recuerdo algo pero... —intentó explicar la ojiperla pero el rubio no la escuchaba.
—Si, ya sabía yo que una chica tan increíble como tú —iba diciendo el ojiazul mientras caminaba hacia las escaleras—, no sentiría jamás algo por mí.
—E-espera, Naruto-kun —dijo Hinata mientras estiraba su mano—. Yo... yo también estoy e-enamorada... de ti —susurró, sin embargo el rubio alcanzó a oírlo.
—¿De verdad? —preguntó el chico mientras se volvía para verla. La ojiperla asintió con la cabeza, su rostro estaba totalmente sonrojado.
La cara de Naruto se vio enmarcada por una sonrisa de oreja a oreja. Corrió hacia ella, la abrazó y la cargó dando un giro con ella.
*Fin del flashback*
Sí, Naruto y Hinata llevaban casi cuatro días de ser novios aunque sólo se veían en la escuela y aún no habían tenido su primera cita, dado que el chico seguía castigado. Pero los exámenes habían terminado, así que el castigo igual.
—Se acabó el tiempo —dijo Kurenai después de mirar su reloj—. Dejen de escribir, coloquen sus lápices en la mesa y pasen los exámenes de atrás hacia adelante—. Un par de minutos después, Kurenai tenía todos los exámenes en el escritorio. —Mucha suerte a todos, aunque creo que algunos necesitarán más que eso —dijo al ver la expresión de Naruto—. De cualquier manera, hoy no tendrán clase con Anko-sensei así que pueden considerar estas ultimas dos horas como un período libre. Mucha suerte, nos vemos el lunes.
En cuanto Kurenai cruzó la puerta, todos se pusieron de pie, algunos salieron a la cafetería mientras que otros se ponían a platicar en grupo. Sakura, Naruto y Hinata se sentaron en las sillas alrededor del lugar donde estaba Shikamaru ya que éste no quería mover ni un sólo músculo.
—¿Otra vez no respondiste nada, Shika? —preguntó Sakura.
—La verdad todo esto se me hace muy molesto, así que me quedé dormido.
Al oírlo, todos soltaron un suspiro.
—Eso significa que esta vez tampoco contestaste nada, ¿verdad? —preguntó Hinata.
—¡Cómo puedes estar tan tranquilo! —exclamó Naruto—. De alguna manera siempre terminas pasando toda las materias, ¿qué clase de truco utilizas, eh?
—Yo no uso nada —respondió Shikamaru—. ¿Acaso no es suficiente con haber escuchado las cosas una vez para que te las aprendas?
Todos lo miraron con cara de extrañeza. Incluso para Hinata, tener un buen puntaje implicaba un gran sacrificio de varias horas de estudio, pero desde que conocían a Shikamaru, nunca lo habían visto estudiar, mover un dedo en los exámenes, entregar tareas o participar en clases y de algún modo, sus calificaciones siempre habían sido casi perfectas después de presentar los exámenes de recuperación, cosa que aún ellos, que lo conocían desde hacía varios años, no podían explicarse.
—Supongo que hay cosas que nunca cambian —dijo Sakura para después soltar un suspiro.
Finalmente, después del largo día, Naruto y los demás se dirigieron al gimnasio para ensayar después de una larga semana. Al llegar, Kiba corrió hasta el estrado.
—¡Amor mío, hemos estado separados tanto tiempo, creí que no lo soportaría! —exclamó al hallarse nuevamente detrás de su batería. Entonces sintió una mirada asesina proveniente de una rubia que estaba justo frente a él.
—¡Con que tu amor, eh! —dijo la chica, luego dio la vuelta y se dirigió hacia las gradas—. Entonces supongo que como es una relación tan formal ya no tienes espacio para mí, ¿verdad?
—No, Ino, espera —dijo Kiba mientras corría hacia la rubia, luego la abrazó—. Esta relación es bastante liberal, a ella no le importará que pase algo de tiempo contigo—. La chica lo miró, luego se deshizo de su brazo y lo empujó.
—¡En tus sueños, Inuzuka, has perdido tu oportunidad!
Todos se rieron por tan graciosa escena, excepto Gaara que sólo soltó un suspiro.
—Cuando aprenderá —dijo el pelirrojo.
—Bien, ¿están listos? —preguntó el rubio a sus compañeros, quienes asintieron con la cabeza—. Entonces, ¡vamos a comenzar!
Pero justo antes de que las primeras notas comenzaran a sonar, se escuchó una voz que provenía desde la entrada.
—¡Esperen un momento! —gritó la voz mientras se acercaba.
—¡Iruka-sensei! —exclamó Sakura al ver al hombre que caminaba por el gimnasio.
—¿Se puede saber qué hacen aquí?
—Pues vamos a ensayar, sensei —respondió Naruto—. ¿Viniste a escucharnos? He escrito varias canciones desde la última vez y...
—Por supuesto que no. Teníamos un trato, ¿ya lo olvidaron?
—Pero el período de exámenes ya terminó —argumentó Gaara—. Ese es el trato, ¿no?
—No. El trato era que ustedes tocarían aquí si obtenían buenos puntajes, y que no tocarían durante el período de exámenes hasta que recibieran sus calificaciones, ¿no es cierto? —todos asintieron con la cabeza—. Es cierto que hoy terminó su período, pero las calificaciones no se las entregan sino hasta el lunes, por lo que deben retirarse en este instante. Además, mi hermano—digo, el director Asuma regresará en una media hora, y si los oye tocar saben lo que pasará, ¿no es cierto?—. Todos volvieron a asentir con la cabeza—. Bueno, entonces guarden sus instrumentos y vayan a casa. Ya podrán tocar el lunes o el martes y entonces si vendré a verlos —finalizó Iruka brindándoles una tierna sonrisa.
Después de oírlo, Gaara, Naruto e Ino guardaron los instrumentos en sus respectivos estuches, luego todos salieron del gimnasio en compañía de Iruka, el consejero estudiantil.
—¡No puede ser! ¿Por qué no nos dejaste ensayar ni cinco minutos, Iruka-sensei? Pudimos—
—¡No seas tonto Naruto! —interrumpió Shikamaru—. Iruka-sensei tiene razón. Si el director los oía tocar podría haber llamado a nuestros padres e incluso sancionarnos por no cumplir una orden que él dio. Deberías de estarle agradecido.
—Shika tiene razón —añadió Sakura—. Gracias, Iruka-sensei.
—No tienen nada que agradecer. Ahora váyanse a casa, nos vemos el lunes.
Después de decir eso, todos se despidieron de Iruka y se retiraron a sus casas. Luego de cuatro días, que para la mayoría parecieron una eternidad, por fin llegó el tan ansiado miércoles, pues la publicación de las calificaciones se había pospuesto. Durante el período de descanso los puntajes fueron colocados en el tablero de anuncios de la planta baja del edificio principal. Al llegar Sakura y Hinata, notaron como una gran aura oscura rodeaba a sus amigos.
—H-Hola chicos —dijo titubeante Sakura al ver a sus amigos cabizbajos—. ¿Qué sucede?
—Ya vimos las calificaciones del período —respondió Gaara que se encontraba totalmente tranquilo—. Y pues ellos...
—Asuma-sensei los mandó llamar —complementó Tenten que también estaba bastante tranquila.
Sakura y Hinata se acercaron a la pizarra. Hinata había obtenido el primer lugar de puntaje en ese período nuevamente, Gaara había quedado en segundo lugar, Sakura en quinto y Tenten en noveno. En cuanto a sus amigos...
*Flashback* (20 minutos antes)
—¡Esto es intolerable! —gritaba Asuma a los alumnos que se encontraban presentes en su oficina—. Inuzuka, Yamanaka, Lee, Nara y también usted Uzumaki, ¿cómo es posible que hayan tenido puntajes tan bajos durante los dos períodos de exámenes que llevamos? —todos lo miraban con cara de arrepentimiento—. Está decidido, vendrán durante tres semanas más a clases de regularización, ¿quedó claro?
—Pero director Sarutobi —intentó argumentar Naruto—. Son vacaciones.
—Pues no tendrán vacaciones entonces.
—Pe-pero...
—¡Eso fue una orden, señor Uzumaki! Ahora retírense.
*Fin del flashback*
—Así que eso fue lo que sucedió —dijo Sakura mientras daba un gran suspiro al ver a sus amigos llorando desconsoladamente—. ¿Y ahora qué vamos a hacer? Porque eso significa que nosotros no cumplimos con nuestra parte del trato con Iruka-sensei.
—Supongo que no tocaremos hasta que ellos terminen sus clases de regularización —dijo Gaara mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.
—¡Gomenasai! —exclamaron Naruto, Ino y Kiba al mismo tiempo.
—Tranquilícense chicos —continuó Sakura—. Nosotros vendremos a apoyarlos durante su período de regularización, no se preocupen.
En ese instante, sonó la campana de la escuela indicando el reinicio de las clases.
Horas más tarde, en la Universidad Central de Konoha, Sasuke se encontraba sentado en una de las mesas exteriores de la cafetería principal leyendo un par de libros.
—Si sigues leyendo aquí, tu cerebro terminará por derretirse —dijo un chico de cabello castaño que se sentó a su lado.
—¿Qué sucede, Neji? —preguntó Sasuke sin levantar la vista.
—Vengo a avisarte que los de la clase van a ir a beber el próximo viernes al bar de la otra vez, ¿te acuerdas? Y quería saber si también vas a ir.
—Lo lamento, pero ya tengo planes.
—Ah, es cierto. Ahora que la estás haciendo de niñero con una chica de preparatoria supongo que tienes muchas cosas que enseñarle, ¿no es cierto? —dijo Neji con un tono bastante sospechoso. El pelinegro cerró su libro y miró a su amigo.
—Te equivocas, Neji. El hecho de que Sakura esté en preparatoria y sea tres años menor que yo, no significa que sea una niña. Al contrario, creo que ella es mucho más madura que muchas chicas de aquí. Y sobre los planes que tengo, el sábado es la inauguración de un nuevo hotel en el País de los Campos de Arroz, así que tengo que estar presente.
—Ya veo, pero aún no entiendo, ¿qué fue lo que le viste? Digo, después de ella, no creí que tus gustos hubieran cambiado tanto, ¿o sí?
—Ni siquiera conoces a Sakura —respondió Sasuke mientras comenzaba a leer su libro otra vez.
—Te equivocas, yo... —Neji no terminó de hablar cuando escuchó su celular—. Permíteme un segundo. Hola, ah, Temari. Mi amor, no, estoy en la cafetería con Sasuke. Sí, dijo que no puede ir, ¿dónde estás? Ok, te veo allá en diez minutos. Sí, yo también te amo. Adiós.
—Creo que alguien se está convirtiendo en un mandilón —dijo el pelinegro de manera sarcástica con una media sonrisa dibujada en su rostro, sin quitar la mirada de su libro.
—Ha ha ha, Sasuke. Búrlate si quieres. Cuando tú seas el que esté así, entonces seré yo quien se burle de ti. Ahora me tengo que ir pues mi chica me está esperando —dijo Neji mientras se ponía de pie.
—Claro, nos vemos luego —respondió Sasuke con la mirada en su lectura.
El resto de la semana pasó sumamente rápido. Por fin llegó el viernes y aunque para la mayoría significaba el comienzo de las vacaciones de verano, para Naruto y compañía significaba que aún les esperaban tres semanas más de clases de regularización.
Sakura había llegado al restaurante más temprano de lo planeado, se puso el uniforme y comenzó a trabajar. La tarde se fue volando, mientras estaba trabajando, el pasar de las horas se aceleraba y a pesar de negarlo, había notado la ausencia de Sasuke.
«Me pregunto ¿por qué no habrá llegado aún? ¿habrá sucedido algo malo?», pensaba Sakura mientras dejaba de limpiar una mesa. Entonces oyó una voz sumamente cerca de ella.
—Deja de pensar en tonterías y ponte a trabajar —le susurró Sasuke al oído, lo que hizo que Sakura sintiera un escalofrío que le recorrió la espalda. Volteó y vio al pelinegro frente a ella muy cerca.
—¡Me asustaste! ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué llegaste tan tarde? —al notar el rostro de la ojiverde sonrojado y lo nerviosa que estaba en su voz, Sasuke no pudo evitar esbozar una media sonrisa.
—Hmph. Sólo vine a revisar unos pendientes y me voy. Avísale a tus amigos que hoy no te acompañaré a tu casa, para que no te vayas sola.
—Pero, ¿por qué? —preguntó extrañada la pelirosa—. ¿Sucede algo?
—Tengo que ir al País de los Campos de Arroz, se va a inaugurar un nuevo hotel allá mañana, y tengo que estar presente.
—Ya veo. ¿Y c... cuando regresas? —preguntó Sakura agachando la cara mientras un leve sonrojo cubría sus mejillas.
—¿No me digas que vas a extrañarme? —preguntó sarcásticamente el pelinegro.
—¡Por supuesto que no! —respondió la pelirosa—. Es para saber cuantos días voy a tener de libertad antes de volver a tener que soportar ver tu horrible cara todo el día —el pelinegro volvió a esbozar otra sonrisa. Entonces ambos se percataron de las miradas de los demás empleados. En realidad, ya se estaban acostumbrando.
—Regresó el domingo en la noche, pero si llego antes te llamo y salimos a algún lado, ¿te parece?
Sakura titubeó por unos instantes, pero al sentir las miradas de sus compañeros no le quedó más que asentir con la cabeza.
—Entonces, me voy —finalizó Sasuke para después acercarse a la chica y darle un beso en la mejilla. Cuando iba rumbo a la salida, Sakura se armó de valor.
—¡Sasuke! —el chico se detuvo en seco y dirigió su mirada hacia ella—. Que... que tengas buen viaje —dijo la ojiverde sonrojándose, el pelinegro esbozó una media sonrisa y salió del lugar.
Después de ver a Sasuke cruzar la puerta, Sakura soltó un suspiro y siguió trabajando. «¿Por qué lo hice?», se preguntó la ojiverde.
Editado.
