Hola a todos, antes que nada, y aunque haya pasado ya casi una semana, ¡feliz año nuevo!. No voy a enumerar una lista de propósitos para el nuevo año porque no se me da bien hablar de cómo ha sido el año anterior, de cómo quiero que sea el año presente... En fin, sólo espero poder terminar algún que otro fic entre una tanda de exámenes y otra, visto que el verano de 2010 no ha sido demasiado activo, digamos.

Después de eso, muchísimas gracias a jojo140, Phoebe22-Spain, CookiesChocolateCandy, kateloverByB y, por último a booth bones por sus comentarios, favoritos o alertas (que algunos hay). También gracias a la gente que ha leído la historia sin dejar constacia de ello, simplemente leyendo y añadiendo una alerta o favorito.

Total, que aquí estoy yo con el segundo capítulo de esta historia que, desde mi punto de vista no es muy allá. Tengo que contaros algunas cosillas, pero ya hablaré al final sobre ellas. Ahora, dejo el capítulo.

Nos "vemos" al final.


Disclaimer. Los personajes de Bones son propiedad de Kathy Reichs, Hart Hanson, Stepehn Nathan, la FOX, etc. No me pertenecen y no obtengo beneficio económico por escribir ni publicar esto. No intento plagiar nada de lo que los guionistas ni otros autores de fanfiction han escrito. Tampoco me pertenecen las alusiones que hay en el texto a otros capítulos de la serie.


Negociador


II- Llamada sin conversación

El gritó hizo que todos los clientes, asustados, interrumpiesen su actividad, fuese cual fuese.

Cam, sorprendida, se giró para comprobar que el otro atracador también había sacado un arma que llevaba escondida y con la que ahora apuntaba al camarero. Por otro lado, no se explicaba cómo había llegado a tener aquella conversación con la doctora Brennan. «Totalmente alucinada» podría definir su estado unos momentos antes de que los ladrones irrumpiesen en la cafetería.

La antropóloga, por su parte, tampoco veía lógico el haberse visto charlando acerca de la oportunidad que Booth le pidió y ella rechazó con Cam. Imaginó que esa conversación la mantendría con su mejor amiga, Ángela, pero en vez de eso, lo que parecía ser un día normal, como otro cualquiera se tornó anómalo. Primero, Cam había entrado a su despacho para contarle los resultados de unos análisis y, seguidamente, comenzaron a hablar sobre por qué tanto ella como Booth decidieron, de la noche a la mañana, irse cada uno por su lado, disolviendo así a la unidad de medicina legal del Jeffersonian; aparte de haber contado todo cuanto le había ocurrido a ella y a su compañero varios meses atrás.

El caso es que quizá por no estar acostumbrada a dar explicaciones de su vida profesional, también porque nunca se había planteado abandonar el Jeffersonian por un año, y, claro está, por ser extremadamente reservada en cuanto a expresar sentimientos o emociones, nunca pensó en contarle a nadie lo sucedido cerca de las oficinas del FBI y el motivo de su decisión de irse a las Maluku durante todo un año.

Pero era Cam la que había percibido desde hacía tiempo que su relación con Booth se había visto afectada, la misma que estuvo saliendo con Seeley en dos ocasiones y quien estuvo a punto de perder el trabajo debido al hecho de que todos los miembros del laboratorio optaron por marcharse bien lejos durante el tiempo que la Tierra tarda en dar una vuelta al Sol, quizá por eso le pareció justo contárselo.

A poco estuvo de ser despedida la forense cuando no fue capaz de identificar los restos de un niño muerto y todo por Brennan.

Pero, ¿y si todos se habían marchado, por qué era Temperance la culpable de ello cuando los otros también se fueron a otro país?

Según la antropóloga, ella era el pegamento que los unía a todos, aunque después reconoció que sin Caroline no hubiera sido posible la reunificación del equipo; y, si ella no se hubiera ido a Indonesia, posiblemente Seeley no se habría marchado a Afganistán. Y no hablar de Ángela y Hodgins que, con total seguridad habrían permanecido en Washington si tanto ella como Booth se hubieran quedado. Entonces, Cam, completamente sola, no tuvo otro remedio que aceptar las órdenes de sus superiores, que cerraron el laboratorio. Los becarios por su parte, al ver que su mentora no estaría en la ciudad por un año decidieron tomar distintos caminos.

Por todo eso, Brennan convenció a los jefes más importantes para que reabriesen la unidad de medicina legal y retirasen la exposición sobre la Edad del Hielo de la plataforma así como para recuperar a los becarios, además de pagarle a Wendell, quien al regreso de la doctora a DC, se encontraba en un taller. Aún así, pese a haber hecho todo eso, debía ser justa con Cam y darle una razón por la cual se había ido de la ciudad, por la cual se había producido aquella reacción en cadena.

Pero, en aquellos momentos era más importante pensar en cómo saldrían de la situación en la que se encontraban ella y su jefa.

Puede que se marcharan cuando les dieran el dinero, si es que se lo daban, que era los más probable y menos arriesgado. Aunque… ¿y si a los ladrones les parecía poco? ¿Qué harían?

Por su privilegiado cerebro pasó una sola palabra, un apellido para ser más exactos. Booth.

Tenía que contactar con él de alguna manera, pero todavía no sabía cómo.

o0o

En un local cercano al Diner, más concretamente el que se situaba en la acera de enfrente, un agente del FBI, alto, moreno y de ojos marrones junto con una reportera rubia se encontraban comiendo.

—¿Has probado el teléfono que te regalé? —inquirió la mujer.

—Sí, funciona de maravilla. Gracias otra vez —respondió Booth.

—Ya te dije que fue Temperance la que me dijo que te gustaban los teléfonos de baquelita —comentó Hannah.

—Sí, pero fuiste tú quien me lo compró —El hombre pinchó con el tenedor un poco de filete que reposaba sobre su plato—. Y, ¿cómo es que hoy no tienes ningún evento extraordinario con el Presidente o parecido?

—Bueno, mi jefe no ha llamado, quizás lo haga a las tres de la madrugada, como la otra vez —y guiñando un ojo añadió—: Aunque he apagado el móvil, así que tampoco sé si ha llamado.

Seeley esbozó una sonrisa, y, miró hacia la ventana del establecimiento, desde la que vio a dos caras conocidas cruzar el paso de peatones y entrar al Diner. Cam y Huesos.

Le extrañaba que las dos saliesen a almorzar juntas, más que nada porque no era lo común, sería más normal que Brennan comiese con Ángela. El caso es que una buena razón tendrían y Booth pensó que se trataba del caso en el que trabajaban y en del que no tendrían novedades hasta avanzada la tarde.

Nada más lejos de la realidad.

o0o

—¿Qué hacemos? —susurró Cam cuando ninguno de los dos atracadores la observaban.

—Tenemos que hablar con Booth —La respuesta de Brennan fue concisa, el agente—. Tengo un plan, pero es arriesgado.

En tanto, uno de los ladrones se acercó al camarero que estaba en la barra del local para meterle prisa mientras el hombre sacaba los billetes de la caja registradora del local. Tardaba más de lo habitual en extraer el dinero del interior debido al miedo que tenía en aquellos momentos.

—¿Crees que tenemos todo el día? —gritó el más alto de los intrusos a la vez que levantaba el arma a la altura de la frente de su rehén.

En ese momento, cuando los dos hombres armados prestaban atención al camarero que estaba en la barra, Temperance le explicó a su jefa un plan para que Booth supiese qué ocurría en la cafetería.

—¿Estás segura? —inquirió Camille.

—Sí, pero ya te he dicho que es difícil. Si nos ven… Sabes que los atracadores no tendrán ningún problema en dispararnos si se dan cuenta de lo que estamos haciendo.

—¿Estás dispuesta a hacerlo? —preguntó la forense.

—Tenemos que hacer que Booth se entere, ¿no?

—Sí, tienes razón —afirmó Cam.

Poco a poco, Brennan comenzó a sacar su teléfono del interior del bolsillo de su chaquetón, y, con las manos bajo la mesa, pulsó en un número predeterminado, de los que pulsas un número y automáticamente se llama al mismo.

Después de apretar el botón de llamada, la antropóloga pudo escuchar el sonido de la línea, e intentaba a la vez silenciar el poco ruido que el aparato emitía. Y justo cuando escuchó que, al otro lado descolgaban, oyó la voz de un atracador.

o0o

Era Hannah la que hablaba sobre las últimas novedades y reportajes que le había enseñado a su jefe horas antes cuando comenzó a sonar el teléfono de Seeley.

Éste, no se lo pensó y sacó su móvil de la chaqueta, consultó quién le estaba llamando, y pulsó el botón de «contestar».

Pero no pudo pronunciar su apellido, como de costumbre, cuando descolgó su auricular porque escuchó como Cam le preguntaba a Brennan qué había hecho.

—¿Qué ocurre? —inquirió la rubia.

—Baja la voz —ordenó, susurrando, el agente.

Así, el ex soldado y su novia pudieron escuchar la voz de unos hombres gritar qué demonios estaban haciendo un hombre. Booth supo al instante que Brennan y Camille tenían serios problemas.

o0o

—¿¡Qué demonios haces! ¡Date un poco más de prisa que no tengo todo el día! —gritó uno de los ladrones.

—Sí, cla… claro —tartamudeó el camarero a la vez que introducía unos cuantos billetes de cincuenta en la bolsa que le habían entregado.

—¿Qué has hecho? —preguntó la patóloga, en voz baja, aprovechando que, en aquellos momentos, los atracadores estaban distraídos con otra cosa.

—He llamado a Booth —contó Brennan—. Y he dejado el teléfono descolgado.

—¿Eso funcionará? —inquirió la forense de nuevo.

—Si ahora nos está escuchando por el auricular sí.

o0o

—Basta, ya tengo suficiente —afirmó el agente.

—¿Adónde vas? —preguntó la reportera.

—A sacar a Huesos y Cam de la cafetería —contestó Seeley poniéndose de pie, acercándose a su novia y despidiéndose de ella.

—¿Solo? —le interrogó la rubia antes de que el moreno se marchara.

—Voy a llamar a Sweets, él sabrá qué hacer —A la vez que pensaba: «O eso espero…»

Así, salió del local y se resguardó en una de las esquinas de la calle, de forma que pudiera ver los acontecimientos que ocurrían en el interior del Royal Diner pero sin que los rehenes ni los atracadores pudieran observarle a él ni percatarse de su presencia.

Colgó la llamada que había recibido de su compañera y, acto seguido, escribió un número en el teclado de su móvil para ponerse en contacto con su psicólogo.

o0o

El joven doctor Lance Sweets, sentado en un sillón de su despacho, repasaba los últimos detalles que un informe que, en breve, debería entregar sus superiores.

Entusiasmado en su tarea estaba cuando escuchó el molesto timbre de su móvil que lo alertaba de que estaba recibiendo una llamada entrante.

Así pues hurgó en el bolsillo de su americana para encontrar su teléfono y responder a la llamada de quien quiera que fuese.

—Despacho del doctor Sweets, ¿qué desea? —contestó, sin dirigir la vista a la pantalla del aparato y así comprobar el contacto que le estaba llamando.

—Muy bien chaval —comenzó Booth—. Necesito que vengas a la calle del Diner sin armar jaleo ni levantar sospechas.

—¿A qué se debe eso? —interrogó el joven.

—Están atrancando la cafetería y tanto Huesos como Cam están dentro, así que necesito tu ayuda para sacarlas de allí.

—¿Y qué tengo yo que ver en todo esto?

—Eres psicólogo y entiendes el comportamiento de la gente, ¿no? —comentó el ex soldado—. Pues usa esa cabecita para ayudarme salvarlas.

—Aún así no veo…

—Te estoy pidiendo que me ayudes a negociar con los ladrones y liberar a los rehenes del interior del local.

—¿Y confías en mí antes que en un equipo especializado? —interrogó el chaval.

—Bueno, has demostrado ser competente —y, en seguida añadió—: Pero necesito que te presentes aquí cuanto antes con un equipo especial. Así que ya sabes, rapidito.

—Estaré ahí en unos minutos.

Así, Sweets colgó y, tras coger las llaves del coche que reposaban sobre la mesa de cristal, cerró la puerta de su oficina y se dirigió a los subterráneos de la sede del FBI en la capital estadounidense con la esperanza de ser de ayuda en un caso de atraco con rehenes. Por el camino llamaría a los negociadores expertos.

Encendió el motor del coche, emprendió el camino hacia el Diner.


N/A: Bueno, el capítulo se ha terminado y ahora es cuando aparazco yo para contar unas cuentas cositas que puede que interesen (o no).

Primero, comento un poquito el capítulo y después ya nos metemos de lleno con lo otro.

Pues bien, a Brennan no se le ha ocurrido otra cosa que descolgar el móvil para que Booth se entere de qué se está cociendo en el Diner (ese grito del atracador está puesto ahí a cosa hecha), pero resulta que nuestro querido agente (o, al menos, era querido hasta que comenzó la sexta temporada...) está comiendo con su rubia novia (a la que todos adoramos, ¿verdad? Habrá algunos a los que guste, pero yo no entro en ese grupo) en el Founding Fathers, justo al lado de donde se está cometiendo el robo. Así, Booth deja a Hannah sola en el bar para ir a salvar a Cam y a Brennan que se encuentran en un aprieto pero que, por suerte, ningún ladrón les ha pillado con el móvil descolgado. Después, le pide ayuda a cierto psicólogo del FBI, Sweets, que, aunque llevo ya más de un año escribiendo sobre Bones, es la primera vez que uso a Sweets (por fin, parecía que nunca iba a llegar el momento) en un fic. El capítulo queda ahí, con Lance rumbo a la avenida (o calle) del Royal Diner. Veremos cómo se desarrolla ahora la negociación (de ahí el título del fic), pero eso será en la siguiente entrega.

Ahora vamos a lo que llevo anunciando desde hace rato.

1º) El capítulo está sin la revisión de mi Beta, así que seguramente habrá modificaciones cuando tenga la versión definitiva de "Llamada sin conversación", que le envié hace ya unos pocos días pero todavía no he recibido noticas de él. Informaré cuando esté subida la definitiva.

2º) Bueno, el genre cambió hace ya unas pocas semanas de General a un Angst/Friendship. Dije que no lo tenía claro, porque esto se me da faltal, y nunca acierto (al menos a mí me da esa impresión). Sigo sin estar convencida con lo que he asiganado, pero no me voy a quedar satisfecha con nada, así que... No lo cambiaré más.

3º) No sé cuándo estará el tercer capítulo porque no he empezado a escribirlo. Además, ya mismo se me acaban las vacaciones, por lo que pronto tendré exámenes para los que estudiar y no tengo muy claro cómo continuar la historia, aunque con algo daré.

Me gustaría ver la pantalla del Document Manager más a menudo, pero creo que sabéis mejor que nadie que cuando las ideas no fluyen, no fluyen.

4º) El cuarto punto es relativo a otra de mis historias, El difunto en la balsa. En la última actualización de mi perfil, quien lo haya lo sabrá, anuncié algo que se contradice con todo lo que contado anteriormente. Si hace unos meses decía que no se quedaría sin final, que la terminaría, pues bien, ahora no lo veo tan claro, de hecho, si cuando llegue el día 1 de marzo no se ha actualizado, la historia se borrará, y a quienes comentaron se les enviará un MP de disculpa. Si alguien que lea esto también siguió en su día la otra historia, perdón por abandonarla (sí, os lo podéis tomar como un abandono, no creo que haga falta esperar a marzo para saber cuál será el futuro de la historia).

Bueno, creo que ya he terminado de contar lo que tenía pensado contar. Así que espero que os haya gustado el resultado del capítulo, aunque sólo sea un poquito (pese a que a mí no me haya convencido).

Por lo que, hemos llegado al final.

Felices fiestas, seguid disfrutando de las vacaciones (si tenéis, que espero que sí) y nos vemos en el siguiente capítulo.