Capítulo V
"Recobrando el pasado"
- Ya lo sabe – le dijo Alice a Bella cuando decidió regresar a la escuela casi dos semanas después.
- ¿Y qué pasó? – preguntó sin muchas esperanzas al ver su rostro triste.
- Me odia – empezó de nuevo a llorar.
- ¿Alice? – preguntó Gaby – lo lamento pero… tienes que ver esto, de verdad lo lamento.
Se disculpó Gaby cuando le enseñó el periódico en la parte de sociales dónde el encabezado era: "Jasper y María entrelazan su amor… Su boda se celebrará el próximo 29 de noviembre"
- En dos semanas – dijo triste Alice.
Y las dos semanas pasaron "Seguramente su boda fue hermosa" pensó Alice pasado el 29.
- Debe estar en su luna de miel – le decía a su madre mientras preparaba una papilla para su hijo.
- No te preocupes hija, de seguro encontrarás a alguien que te ame tanto como tú a él. Es más, quiero presentarte a un amigo mío, es nuevo en la colonia.
- Ay mamá ¿Cómo se te ocurre? – dijo ella sin creer las palabras de su madre.
- Sí, está aquí cerca, voy por él – decía la madre emocionada.
- ¡Mamá! – pidió ella cuando su madre ya se había ido, seguramente estaba bromeando ¿No? – Mira a tu abuela, está bien loca ¿Verdad? – El niño sentado en la mesa soltó una risita.
- Hola – escuchó una voz tras ella que la hizo tirar la manzana de la que hacía la papilla. Volteó para comprobar que aquella voz no fuera una alucinación – Soy Jasper, el amigo de tu madre, mucho gusto.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Alice sorprendida – ¿No deberías estar en tu luna de miel o algo por el estilo?
- Para una luna de miel se necesita estar casado y yo aún no me he echado la soga al cuello – le sonrió – Pero sígueme el juego – susurró – Vivo aquí cerca, acabo de mudarme, es que… unos ojos color miel me conquistaron dos veces – añadió.
- ¿Unos ojos miel?
- Sí, primero los vi en la calle, estaba lloviendo, nos atajamos bajo una parada de autobús, ella estaba temblando, su abrigo se le había olvidado y yo pues… no pude más que prestarle el mío y enamorarme de ella. Después el destino me llevó a una cafetería dónde vi a la misma chica, con esos mismos ojos y de alguna manera me di cuenta de que esa mirada no la podría olvidar ni aunque perdiera la memoria, porque era mía…
- ¿Y María? – preguntó Alice como si no hubiera estallado su corazón de amor al oír esas palabras.
- Entendió que ella no tiene ojos color miel y que por lo tanto no es el amor de mi vida.
- ¿Entonces por qué no viniste antes?
- Quería recordarlo todo y también estaba avergonzado por lo que pasó.
- ¿Ya lo recuerdas todo? – sonrió ella sin poder evitarlo.
- Completamente – le respondió con una de esas sonrisas de las que Alice se había enamorado – Oye campeón, ven con tu padre – le dijo al niño que obedeció de inmediato. Jasper se agachó y susurró algo al oído de su pequeño hijo. Después se acercaron juntos a una Alice que aún dudaba que esto fuera real – Sale campeón, como te dije ¿Sí?
Lo cargó y entonces el niño abrió sus manitas frente a la cara de Alice.
- ¿Te quieres casar conmigo? – le preguntó. En las manos del niño un precioso anillo de compromiso brillaba hermoso. Alice soltó a llorar de felicidad mientras asentía con la cabeza. Jasper la abrazó contento y la besó como hace ya tres años no lo había podido hacer. Sonrieron uno al otro y mientras su hijo tocaba el rostro de Jasper pronunció su primera palabra
- Papá.
Todos rieron aún más felices…
