Hola de vuelta, me alegra haber encontrado tan positivas correspondencias por el cap anterior.

Agradecimientos por review: MissHitachiin,(tuve que quitarle el punto porque no quería aparecer :/) gabiiii981, Kida Potter y Zukita.

Por agregar a favoritos: MissHitachiin, gabiiii981, Kida Potter y Victoria Balck.

Y por suscribirse a alertas: Zukita.

Sin nada más que decir: disfruten su lectura.


Disclaimer: el maravilloso mundo de Disn—quiero decir, Ouran, no me pertenece, su legitima dueña es y siempre será Hatori Bisco. (al menos que me lo quiera regalar, cosa que dudo mucho.) Y esta increíble trama que me hace moquear tanto (a este paso, los vendedores de kleenex en la esquina de mi casa se harán ricos.) le pertenece a oOoIZZYoOo.


Los ojos de Hikaru se abrieron una vez que el dorado sol se asomó por la ventana que estaba en la pared. Gruñó ligeramente y se movió para tomar la mano de Kaoru, pero solo encontró un espacio lleno de mantas. Parpadeó un poco, sus brillantes ojos dorados sosteniendo un momento de sorpresa antes de cambiar a tristeza y dejar de recorrer sus dedos por la blanca manta. Rió quedamente para sí mismo y levantó su mano para limpiarse una vez más los ojos. Entonces, ¿así será como despertará de ahora en adelante?

Hikaru suspiró ligeramente y analizó su habitación. La usual baratija posaba en el suelo, sus ropas libremente esparcidas en el escritorio que tenía en su habitación. La pintura color azul ligero brillaba en contraste a la luz solar y él quitó sus blancas mantas fuera de su cálido cuerpo. La cama era suave como la seda, estaba hecha de las mejores telas. Fue creada como estaba en las mentes de los gemelos, y fue extremadamente costosa. Aún así...no era tan cómoda como la cama de Haruhi. A pesar de que se hundía cada vez que se movía dentro de ella, y evidentemente tenía resortes rotos, o aparte de que su colchón era duro como una tabla y dejaba tu cuello y espalda agonizando en la mañana...Hikaru no deseaba nada más que poder dormir en ella cada noche.

El padre de Haruhi había abordado un poco después de que Hikaru se quedó dormido, cuando el peligroso hombre entró en la habitación de su hija por supuesto que estuvo sorprendido de encontrarse a un chico adolescente durmiendo en lugar de su precioso, pequeño ángel. Gracias a Dios, Haruhi había previsto esto y se cambió al sofá en mitad de la noche por si su padre entraba, solo encontraría a Hikaru. Los dos adolescentes se las arreglaron para convencer a su padre que Haruhi le pidió a Hikaru que durmiera en su cama debido a su pesado día, y como él estaba demasiado cansado para discutir no se opuso. De todos modos, Hikaru no quería tentar su bienvenida con el hombre así que regresó a casa tan pronto terminó de explicar su historia.

El chico limpió el polvo en sus ojos y asió unas cuantas prendas sucias de la silla. Hikaru miró de reojo el reloj mientras se ponía su camiseta. Hoy era lunes, el primer día en que iría a la escuela sin su pequeño hermano. Hikaru planeó las situaciones que probablemente tendría que enfrentar antes de colocarse su cinturón; después de todo, no quería ser atrapado con la guardia baja. En el peor de los casos, alguien no sabría sobre su hermano y le preguntaría sobre ello. Entonces se vería obligado a decirles, y luego habría una escena de lloriqueos, abrazos, y abundantes 'lo lamento'. Realmente no sentía muchas ganas de soportar mujeres lloriqueando hoy, pero sabía que probablemente sería inevitable.

Cerrando sus ojos con fuerza, Hikaru imaginó las expresiones que tendrían todos cuando pasara por las puertas de la tercera sala de música. ¿Tendría clientas el día de hoy? ¿Qué clase de cosas le dirán? ¿Cuánto tendrá que soportar antes de que silenciosamente se deprima? Sacudiendo la cabeza ligeramente, intentó hacer lo mejor para no enfocarse en cosas como el Host Club. Solo tenía que pasar el día...

Los ligeros sonidos de sus pies golpeando en contra de las escaleras de madera hicieron eco en toda la mansión. El único sonido que llenaba la casa era la suave conversación entre su madre y su padrastro. Una vez que llegó al primer piso, pausó su ritmo para así poder escuchar lo que decían. El olor a carne quemada y huevos alcanzó sus sentidos mucho antes de que entrara en el lugar. Arrugando la nariz, Hikaru hizo su mejor esfuerzo para no ser visto por su madre mientras se trasladaba al comedor—solo necesitaba un poco de agua y podría escapar de esta casa con olor a cáscara de huevo.

"Kaoru, pásame el periódico, ¿quieres?" la fuerte y retumbante voz de su padrastro hizo que Hikaru se estremeciera y sus manos se cerraran en puños. Pudo escuchar el suave quejido de su madre y formó una sonrisa de suficiencia para sí mismo. Tomó el periódico de la mesa y lo azotó en frente de su padrastro con una sonrisa torcida.

"Je...incluso cuando Kaoru está muerto aún no puedes diferenciarnos, qué grandioso mamá, te casaste con un verdadero ganador." Hikaru comentó mientras se sentaba en la mesa. No tenía antojo de endulzar algo el día de hoy. El hombre no parecía perturbado por esto; solo dio un trago a su café y cogió el periódico. La madre de Hikaru se estremeció e inclinó, sirviéndole a su hijo un poco de jugo de naranja. Hikaru la miró de perfil y después bajó su mirada a su ya servido desayuno. Los huevos estaban de un color raro—entre el café y negro—, el tocino se había convertido en pequeños pedazos de cenizas. Hikaru sabía que esto no era el pobre trabajo de alguna criada.

"¿Algo está mal con el desayuno?" su madre preguntó de repente. Hikaru subió de nuevo su mirada y forzó una pequeña sonrisa en su rostro. Los ojos de ella estaban delineados con oscuras bolsas y su usual, brillante traje fue remplazado por una gruesa bata sin atar en su cansado cuerpo. La pobrecilla probablemente había perdido el sueño en las últimas noches, después de todo, como madre tenía muchas cosas que preparar. Cuando Kaoru murió el sábado, ella organizó el funeral para el domingo. La mujer también tenía que controlar la presión y el trabajo, posteriormente tendría una nueva línea saliendo la próxima temporada.

"...Yo...lo hice yo misma, así que no estará tan bueno como lo que comes usualmente...yo solo...solo..." su madre tartamudeó un poco y comprimió sus manos en su pecho para protegerse de las fuertes críticas que le serían dadas. Cerró sus ojos fuertemente y lágrimas calientes rodaron por lo que usualmente era su vibrante rostro. Hikaru la miró con tristeza y tomó el pan tostado que ella quemó antes de darle un mordisco.

"¿de qué estás hablando, mamá? Solo me estaba despertando un poco antes de que comiera." Hikaru indicó mientras asentía con la cabeza, sus ojos se cerraron igualmente, así no podría ver su rostro entristecido. La mujer abrió un ojo para ver a su hijo y una pequeña sonrisa se esparció en su rostro mientras reía, las lágrimas brotaron con más rapidez.

"Bueno, me alegra." Rió. El padrastro de Hikaru puso los ojos en blanco ante sus payasadas y dio otro sorbo a su café. Hikaru suspiró tenuemente y acomodó su chaqueta antes de poner sus manos en la mesa y levantarse.

"...Hi-Hikaru, ¿a dónde vas?" su madre preguntó apresurada. Hikaru la miró con ojos cansados, ¿no era obvio a dónde iba? Estaba usando su uniforme escolar; eran las seis de la mañana, y lunes. ¿Su madre en verdad había perdido la razón?

"Voy a la escuela, mamá." Hikaru anunció con simpleza y puso su mochila sobre su hombro. Los ojos de su madre se agrandaron al escuchar esto. Hikaru notó la forma en que ella lo miraba, de forma confusa. Caminó hacia ella y retiró su mano de su pecho para besar su palma.

"Tengo que ir, ¿de acuerdo?" le susurró.

"Hikaru, puedes tomarte el día libre...no tienes por qué ir a la escuela. Es más, no pensé que fueras a ir a algún lugar tan pronto, ¿estás seguro que te sientes bien?" preguntó de forma desesperada y él cerró sus ojos. Por supuesto que no estaba bien, su mejor amigo, su hermano, el hombre con el que compartió la mitad de su alma acababa de morir el fin de semana, ¿se suponía que debía estar bien? Eso no sonaba correcto.

"Si mamá, estoy bien...además, no es divertido faltar a clases al menos cuando se supone que no debas hacerlo." Hikaru contestó simplemente. Su madre asintió lentamente y miró hacia la mesa. Hikaru besó su mejilla con ternura antes de susurrarle en la oreja: "Gracias por el desayuno."

Con eso, Hikaru salió de la habitación, no podía soportar otro momento así. Quería golpear algo, y no quería que fuera algo dentro de la casa, no quería tener la posibilidad de destrozar algo que Kaoru haya tocado. Talvez buscaría una pelea en la escuela para liberar un poco de esa rabia. Diablos, incluso llegaría tan lejos como para buscar al chico que estaba coqueteándole a Haruhi el otro día.

Sonrió con malicia mientras caminaba para con el conductor de la limosina, hoy pensaba caminar a la escuela. No estaba demasiado lejos y no sabía por qué no había tomado la ruta antes. Hikaru miró su reloj, aún quedaba tiempo antes de que la escuela empezara, eh...talvez tomaría la ruta larga...

Justo cuando estaba por tomar la otra ruta, una larga y negra limosina pasó al lado de él. Primero pensó que era su molesto conductor tratando de convencerlo de subirse con él y tener su día de paga. Solo que se sorprendió al ver brillantes cabellos dorados salir de la puerta.

"... ¿Tamaki?" Hikaru interrogó mientras el rubio salía por completo del auto. Tamaki dio una brillante sonrisa hacía Hikaru y se colocó al lado de él, su brazo puesto sobre los hombros del chico. Hikaru miró a Tamaki por un segundo y vio que el joven se despedía del conductor con la mano. La limo desapareció calle abajo dejando a Tamaki y Hikaru en silencio.

"Bueno, vamos Hikaru, vamos a llegar tarde a clases si nos quedamos aquí." Tamaki dijo con la misma—casi aterradora—sonrisa. Hikaru se tropezó un poco cuando Tamaki comenzó a caminar, su brazo aun aprisionando al chico. Hikaru asintió y caminó a su lado, su mente aún trataba de procesar lo que acaba de suceder.

"Uh...Señor, ¿qué está haciendo aquí?" Hikaru preguntó, mirando a Tamaki de perfil. El oji-azul rió un poco, pero esta vez su grande sonrisa comenzó a tornarse en una seria, casi inexpresiva. Miró el suelo y dejó caer su brazo para poner ambas manos en sus bolsillos.

"No quería que caminaras solo." Tamaki confesó con amabilidad mientras seguían caminando, pero esta vez con un ritmo mucho más lento. Hikaru miró a otro lado, dejando escapar un pequeño bufido. La calle aún estaba bastante resbaladiza por la tormenta de la noche anterior, y la pista de peatones se mantenía medio-seca a pesar de que el sol brillaba ferozmente arriba. Hikaru pateó una piedra dentro de un pequeño charco y susurró:

"¿Por qué? ¿Porque nunca he caminado solo antes, o por lo que pasó?" Hikaru preguntó, irritado. No quería estar molesto con Tamaki, por dentro sabía que el hombre solo intentaba ayudar, pero no estaba haciendo un muy buen trabajo al respecto. O al menos, él estaba actuando de la manera incorrecta. Entonces, ¿Qué es lo que esperaban que hiciera?

"...ambos. No estoy seguro exactamente qué hacer por ti, Hikaru...quiero ayudarte pero no tengo idea cómo...quiero decir, ¿debería ayudarte recordando a Kaoru, o no mencionarlo por nada? ¿Debería sacarte del Host Club para que no tengas que soportarlo o forzarte a venir para que estés con tus amigos? A parte de todo eso, los asesinos aún siguen libres..." Tamaki dio una pausa en cuanto sintió una fuerte corriente de electricidad correr por su espalda.

Miró a Hikaru, quien miraba el suelo con odio. Su cuerpo entero se estremecía lleno de ira, sus manos se habían vuelto tensos puños y sus ligeros pasos se convirtieron en pisoteos. Tamaki suspiró para sí mismo, al parecer, mencionar que los asesinos seguían sueltos no era una acción correcta.

"Lo pagará. Quienquiera que sea ese bastardo, lo pagará..." Hikaru susurró de la nada. El espeluznante tono de odio en su voz provocó que Tamaki temblara una vez más mientras caminaba al lado de su furibundo amigo. Tamaki colocó con lentitud su brazo de nuevo en los hombros de Hikaru y asintió para sí.

"...lo sé, Hikaru...sé que lo pagará." Tamaki musitó.


Ese día, la escuela fue justamente cómo Hikaru pensó que sería en su cabeza. La mayoría supo por la noticias en el periódico, pero otros más eran demasiado idiotas para preguntarle a alguien más y decidieron ir directamente con Hikaru para obtener información. Entonces, él miraría el suelo y murmuraría la historia. Ellos llorarían, él se alejaría, y entonces el proceso se repetiría al siguiente minuto. Muy pronto, tuvo toda la escuela entera tratando de consolarlo.

Sin embargo, lo que ellos no entendían es que él no quería que lo consolaran. No quería sus débiles lamentaciones o sus ofrendas. Solo quería ir a clases y trabajar en sus estudios...de acuerdo, talvez eso ya era presionar un poco. Hikaru exhaló y se masajeó su sien suavemente, si así era de malo pasar eso por los pasillos sólo podía imaginarse el caos que se formaría en el Host Club.

Miró la puerta de su salón y se encaminó con rapidez, por lo menos estaría a salvo en el silencioso salón. Abriendo la puerta, prácticamente corrió a su escritorio mientras varias personas lo miraron con fijeza. Algunas chicas cuchichearon desde el fondo de la habitación y él miró el asiento vacío a su lado. ¿Dónde estaba Haruhi? Ladeó su cabeza a un lado en señal de curiosidad, ¿había tomado el día libre? Eso no iba con ella.

"Hikaru..." una de las chicas que estaban en el fondo se levantó de su lugar, y caminó en su dirección. Hikaru recargó su cabeza en el escritorio, aquí viene. Escuchó como ella se hincaba y comenzaba a masajear su espalda, no se sentía tan bien a pesar que sus manos eran cálidas. No podía relajarse con una extraña chica tocándolo. Ella notó esto pero pensó que era por otra razón, porque seguía masajeando sus hombros como si lo conociera.

"Lo lamento, Hikaru. Quiero decir, perder a tu hermano es una cosa, pero perderlo por tu mejor amigo debe ser terrible." Ella susurró, lagrimas rodaron por sus pálidas mejillas. Hikaru levantó su cabeza pausadamente, sus ojos apenas abiertos. No había estado poniéndole mucha atención hasta la última parte; ¿talvez le había escuchado mal?

"¿Qué dijiste?" Hikaru preguntó con curiosidad, mientras se enderezaba en su lugar. Los ojos de la chica se dilataron y puso ambas manos sobre su boca.

"¿quieres decir que no lo sabías? Oh, Hikaru..." la chica dio un bisbiseo de tristeza. Ella obviamente estaba disfrutando el hecho de que él no le estuviera poniendo mucha atención, y eso molestaba a Hikaru más que nada. La miró con ojos peligrosos pero sabía que debía mantenerse de su lado para obtener la información que necesitaba. ¿De qué diablos estaba hablando?

"¿qué es?" cuestionó con la voz ronca. Ella lo tomó como una señal para levantarse. Le dio una reverencia antes de sentarse en el lugar de Haruhi. Él la miró de reojo mientras ella se giraba para poder verlo a los ojos. Hikaru no quería nada más que estrangular a la chica pero mantuvo sus temblorosas manos debajo del escritorio y esperó pacientemente a que hablara.

"...Hikaru, ellos lo anunciaron esta mañana. En el periódico decía que la sangre que ellos tomaron de Haruhi concordaba con la que encontraron en el arma que usaron para dispararle a Kaoru." Le susurró. Él le envió una mirada venenosa y se levantó, casi golpeando la mesa con su puño en el proceso. Un gruñido se escapó de sus labios y señaló el lugar correspondiente de la chica que estaba en el fondo de la habitación.

"Aléjate de mí." Le susurró con ferocidad. Los ojos de la chica se agrandaron y rápidamente salió de la silla para correr a la suya, su amiga parpadeando con nerviosismo. Hikaru sacudió la cabeza. ¿Cómo se atrevía esa chica de acusar a Haruhi culpable del asesinato de Kaoru?

"¿Hikaru?" su cabeza se movió ferozmente en cuanto escuchó su nombre de nuevo.

"¿QUÉ?" explotó.

Haruhi parpadeó por su arrebato de emociones y él dejó que sus facciones se relajaran. Se rió de sí mismo ante su ofuscación; por haber explotado con la única persona a quien quería tratar de forma amable. Le dio una mirada de disculpa, Haruhi se sentó al lado de él.

"lo siento, Haruhi...solo que estoy un poco tenso." Hikaru murmuró mientras dejaba que su cabeza volviera a reposar en el escritorio. Haruhi sonrió un poco y asintió, se agachó para tomar la libreta que estaba en su mochila. Cuando ella buscaba una pluma, Hikaru movió su cabeza en un extraño ángulo para así poder observarla con mejor claridad. Una larga venda cubría su dedo. No había notado que ella estaba lastimada hasta ahora, empezó a entrarle curiosidad por saber qué había hecho.

"Haruhi, ¿qué le pasó a tu mano?" preguntó, ladeó aun más su cabeza, en lo que parecía ser una posición imposible. Los ojos de Haruhi se agrandaron por un segundo antes de empezar a escribir en su libreta.

"Nada, desperté con ello, ¿raro, eh?" Haruhi contestó. La cabeza de Hikaru se cayó; Haruhi era muy lista pero nunca fue buena para hacer excusas. ¿Qué podría haber pasado como para hacerle ser consciente de que no debería ni decirle a él sobre ello?

'la sangre de Haruhi concordaba con la que estaba en el arma que usaron para matar a Kaoru'

Hikaru sacó eso de su mente. Después de todo, Haruhi había estado con ellos cuando fueron atacados, ¿cierto? Así que, ¿cómo era posible que ella hubiera matado a Kaoru sin que Hikaru lo notara? Ella no podría... ¿verdad? Pero aún así...Kaoru solo tenía un disparo en la pierna cuando Hikaru estaba consciente, pero después de que fuera noqueado, su hermano tenía una fresca herida de bala en su corazón...

¿Qué es lo que les había pasado a Haruhi y Kaoru durante ese periodo de tiempo?

Hikaru golpeó su cabeza contra el escritorio ante aquel pensamiento, ¿cómo podía pensar que su mejor amiga haría una cosa así a su hermano? ¿Qué beneficio le traería, de todos modos? Haruhi amaba a Kaoru casi tanto como Hikaru lo amaba, y matarlo no hubiera ayudado en nada.

Pero también estaba la incógnita del por qué su sangre estaba en el arma. Él estaba seguro de que ella nunca en su vida había disparado un arma, su mano talvez se hubiera atorado en el gatillo como a muchos novatos les sucedía. Así que, si ella hubiera usado el arma eso explicaría por qué la sangre estaba ahí, e igual su mano herida.

Pero la verdadera pregunta era: ¿por qué disparó el arma...y a quién?

"Haruhi." Hikaru susurró. La chica no le contestó, estaba demasiado concentrada en escribir la lección que Hikaru había olvidado hasta ese momento. El joven miró al profesor, que estaba explicando una fórmula para una tonta ecuación. Solo un repaso para él. El chico acomodó de nuevo su cabeza en el escritorio, y cerró sus ojos para dejar que el mundo a su alrededor desapareciera una vez más. Dormiría en esta clase, y luego se concentraría...

Bueno...ese era el plan, por lo menos.


"No puedo creer aún que sigas cansado después de dormirte en todas las clases," Haruhi murmuró, caminando al lado de Hikaru. Ella no parecía notar las sucias miradas que estaba recibiendo, aunque Hikaru sí. Hizo lo mejor que pudo para bloquearlas de su vista, o protegerla de ellas manteniéndose cerca, pero su plan no servía de mucho. Tenía miedo por ella, de que todos parecían tener tanta rabia dirigida a ella que estaba seguro que si la dejaba sola ellos la romperían en pedazos.

"...ajá...bueno, sabes que si duermes demasiado te agotas." Hikaru dijo, manteniendo su brazo cerca de ella. Estaba listo para alejarla de cualquier golpe que pudiera llegar, pero no vino ninguno.

Ambos caminaron en lo que parecía ser un cómodo silencio hacia el Host Club. Hikaru había reñido con ella de que no quería dejarla sola, y Haruhi lo había convencido de que ir al Host Club era mejor que quedarse en un estado de depresión por sí solo.

Silenciosamente el debatió que tenía una razón para estar deprimido, pero ella no quería escucharla. ¿Talvez ella intentaba forzarlo para salir adelante? Pero eso no era propio de ella, no; ella tenía otra razón para esto. Deseaba tanto saber que era lo que pasaba por su cabeza, pero no preguntó. Al fin de cuentas, ella no le diría aunque lo hiciera.

"Oh, bueno, será mejor que te alegres de que tomé notas para ti." Murmuró la castaña y sacó de su mochila lo que parecía ser alrededor de diez hojas de carpeta, cada una cubierta de tinta azul de la pluma de Haruhi. Los ojos de Hikaru se ensancharon mientras le entregaban los papeles.

"... ¿tomaste notas para mí? Pensé que estabas escribiendo más de lo usual pero no sabía que habías llegado tan lejos...gracias." Hikaru susurró, aun en un estado de perplejidad, siguió mirando las notas. El chico intentó ignorar el tenue sonrojo en sus mejillas, y mentalmente esperaba que ella no lo notara. Haruhi no le dio mucha importancia al asunto y reanudaron su marcha, solo para detenerse cuando vio que él se estremecía.

"¿Hikaru?" preguntó con gentileza en cuanto sus hombros comenzaron a sacudirse más rápido. Sus manos estaban en su rostro, y ella temía que él estuviera llorando. No quería molestarlo pero tampoco quería que sufriera, así que en cuanto movió su mano, quedó sorprendida de que él no estaba conteniendo sollozos— ¡sino lágrimas!

"Haruhi...tu letra...es horrible." Hikaru rió en vos alta. Haruhi enrojeció ante sus burlas. La chica miró a otro lado rápidamente antes de decidir defenderse. Tomó las notas y las examinó.

"¿De qué estás hablando, Hikaru? Aquí claramente dice 'cálculos'." Le gritó, haciendo un mohín. Hikaru comenzó a reír de nuevo mientras buscaba donde ella le indicaba. Después de eso, sus risas se volvieron más sonoras.

"¿Estás bromeando? ¡Pensé que decía saludos!" se burló. Haruhi negó con la cabeza y empujó las notas en el pecho de él. Comenzó a dejar que su risa disminuyera hasta ser una pequeña sonrisa. Se sentía bien reír así...ella le hizo sentir mejor incluso cuando no lo intentaba. Ella en realidad era asombrosa...

"Disculpen señoritas, con su permiso." Tamaki decía desde el pasillo mientras intentaba pasar por la multitud que estaba fuera del Host Club. Lucía algo asustado mientras corría hacia Haruhi y Hikaru. Tomó a Haruhi por lo hombros y dejó caer su cabeza, el sudor se deslizaba por su mejillas. Parecía que había estado corriendo por bastante tiempo juzgando por su pesado respirar.

"Haruhi...ve a casa." Dijo entre jadeos. Los ojos de Hikaru se alertaron y Haruhi parpadeó inocentemente para el chico frente a ella. Hikaru se estremeció un poco y se mordió el labio. Tamaki había rodeado con sus brazos a la chica, dejando caer su cabeza en su hombro y su cuerpo lentamente comenzaba a ser más y más mustio.

"Haruhi, es una orden de tu presidente, ve a casa ahora." Tamaki susurró. Haruhi denotó curiosidad y levantó una ceja, ¿de qué diablos iba todo esto? Empujó al chico lejos de ella, haciendo que quedara un poco confundido y casi cayera. Hikaru reaccionó y lo tomó por el brazo antes de que tocara el suelo. Haruhi se encaminó con ferocidad a la tercera sala de música, dejando a Hikaru y Tamaki.

"Señor, ¿de qué es todo esto?" Hikaru preguntó con dureza.

"¡Haruhi, no!" Tamaki gritó antes de que Haruhi entrara por las puertas del Host Club. Cuando ella miró adentro, su cuerpo entero se paralizó y sus ojos se agrandaron. Las pequeñas mano de la mujer se cerraron en puños contra la puerta mientras miraba el lugar. Tamaki inmediatamente corrió a su lado y Hikaru le siguió con curiosidad.

Lo que Hikaru vio en esa habitación lo hizo estremecerse, a primera vista pensarías que todo estaba normal. Las mesas pulidas y demás mobiliario estaba ocupada por mujeres jóvenes. Pero cuando das la vuelta, la atmósfera de la habitación cambiaba. Donde usualmente las clientas de Haruhi se sentarían había, en cambio, fotografías de Kaoru y rosas negras. El lugar donde Haruhi se sentaba para atender estaba una silla llena agujeros de balas, y palabras de odio escritas con pintura por todo el lugar donde ella estaría. Sangre falsa estaba esparcida en cada centímetro de ese lugar. Hikaru llevó una mano a su boca en cuanto sintió que estaba a punto de vomitar.

Haruhi siguió mirando el lugar que acababa de ser vandalizado debido al odio que le tenían. Caminó hacia allá y pasó una mano en la foto de Kaoru que casi se llenaba del asqueroso líquido rojo. Al resbalar por su toque dejó de respirar. Lentamente, levantó la foto hasta tocar su pecho y la miró con ojos casi muertos. Hikaru tembló de nuevo; pero por supuesto, a nadie le importaba si ella realmente vio el cuerpo de Kaoru bañado en sangre...

"Ah, ya veo que incluso los niños ricos pueden dar una buena broma de vez en cuando." Haruhi rió. Los ojos de todos se enfocaron en ella. Honey la miraba con tristeza y sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Mori estaba sentado a su lado, después de un momento se levantó y caminó hacia Haruhi, su grande mano tomó la fotografía de Kaoru y la puso a un lado. Estiró el brazo para recoger las otras en un intento de limpiar el desastre.

"...Gracias, Mori-senpai..." Haruhi susurró antes de tomar un trapo y comenzar a limpiar la sangre falsa de las paredes y la alfombra. Honey también se levantó a tomar otro trapo y limpiar la pintura.

Tamaki corrió para con Haruhi y quitarle el trapo de sus manos. Le regaló una dulce sonrisa antes de apartarla de la mesa. Tomó su ahora roja mano y limpió la sangre falsa de su palma.

"Adelántate y ve a casa, Haruhi, lo tenemos todo cubierto aquí." Anunció con la misma sonrisa. Haruhi lo observó, casi debatiendo qué hacer para después asentir con lentitud. Nadie la quería aquí ahora. Kyoya, que miraba todo desde una esquina, levantó un poco el rostro, sus anteojos cubrieron sus misteriosos ojos. Haruhi notó esto, y él le dio una seña para que se acercara.

Haruhi caminó hasta él mientras Hikaru observaba desde la puerta, no quería estar más en ese lugar. El pobre chico de repente se sintió enfermo y su cuerpo entero estaba temblando como si no hubiera comido en diez días. No solo era el caso de que la gente realmente pensaba que Haruhi mataría a Kaoru, pero las fotos de su difunto hermano parecían sacar algo dentro de él que había tratado de ignorar las últimas horas.

Miró que Kyoya tenía una corta conversación con Haruhi y ella asentía, no parecía tener mucho que decirle. Él puso una mano en su hombro y se inclinó un poco más cerca para que Hikaru no pudiera entender lo que estaba diciendo. Miró como los hombros de Haruhi caían resignados y ella asintió por una última vez antes de dirigirse a la puerta. Mirando a Hikaru tan abatido, Haruhi se recargó bajo su brazo para éste que estuviera sobre sus hombros.

"Vamos Hikaru, hay que llevarte a casa. No necesitas estar aquí." Haruhi dijo en un tono más gentil que antes. Cerró la puerta con rapidez y comenzaron a caminar de regreso por el pasillo en el que venían.

"...Haruhi, ¿de qué estabas hablando con Kyoya-senpai?" Hikaru preguntó de la nada, mirando a la castaña. Se veía animada y normal tan solo unos minutos antes, pero ahora su mente estaba en otro lugar—su alma estaba perdida en sus pensamientos y cuerpo se movía con Hikaru.

"...No me está permitido estar en el Host Club hasta que se me declare inocente por el asesinato de Kaoru." Haruhi le informó.


...¿reviews?...

*sniff*