¡Hola!
Aquí les traigo el siguiente cap de este Fic. Me da muchísimo gusto que haya sido de su agrado n_n espero seguir haciéndolo bien… es tan difícil hacer hablar a Xanxus TwT.
Les mando un beso gigante a todos :***
Disclaimer: KH Reborn! No me pertenece, todo es obra de Amano-san
Malas decisiones
Placeres y beneficios del jefe
-¡¿Cómo se atreve?! –Gritó Misuki muy enojada en su temporal aposento- ¡Eres un bastardo Xanxus! ¡Me oyes! ¡Eres un maldito!
No iba a olvidar la humillante escena que le había hecho hace unas horas, pero con el simple hecho de pensarlo los colores se le subían los al rostro.
-Impertinente-san~ -coreó Fran desde la ventana- Squalo-Taichou dice que si no te cayas vendrá a darte una paliza.
-Dile a Squalo que me importa una mierda lo que diga. Quiero hablar con Hibari-San.
-Además de impertinente eres una exhibicionista –recalcó el peliverde al ver sus desgarradas ropas.
-¡Esto es culpa de tu jefe!
-Fran, muévete –se escuchó decir a la voz de Bell, quien también hacía su aparición por la ventana.
-¿A dónde van? –quiso saber la peliazul.
-A una misión.
-Bel-sempai~ si continua perdiendo el tiempo Squalo-taichou vendrá por nosotros.
-Cállate –le arrojó un par de sus cuchillos al sombrero de rana. La cara neutral de Fran no cambió.
-Ya le he dicho que no haga eso Bel-sempai~.
-Y yo que pensé que las cosas con los chicos en Japón eran extrañas –pensó Misuki.
-Hasta pronto impertinente-san –se despidió el peliverde antes de salir en compañía del príncipe.
-¿Por qué yo estoy aquí sin hacer nada? – se dijo con desilusión al observar como varios integrantes de Varia se marchaban, eso incluía también a Squalo.
…
No quería despertar pese a que solía madrugar siempre, la cama de la habitación que le habían asignado era muy cómoda como para abandonarla tan pronto. Rodó por lo ancho de esta, debatiendo en levantarse o no, igual no tenía mucho que hacer. Abrió los ojos al sentir caer algo sobre sus pies, la cama rechinó un poco al hundirse ante la presión ejercida.
-Tú debes ser… Viper –dijo un tanto adormilada al contemplar aquella chica de unos quince años cubierta por una capa negra, donde solo podía verse parte de su rostro, mismo que poseía dos marcas moradas en sus mejillas.
-Es mammon –corrigió de mala gana.
-Cierto… ¿qué haces aquí?
-Me mandaron a traerte esto –dejó caer unas prendas de color negro sobre la cama.
-Espero que no sea el uniforme de Varia porque ni loca lo voy a usar.
-No, es algo mejor –se levantó- toma un baño y baja a la cocina.
-Qué bueno, me estoy muriendo de hambre.
-Anda.
Cuando salió del baño extendió la ropa sobre la cama, no esperando precisamente esa clase atuendo, rabió y blasfemó en silencio, pero era eso o nada y con Xanxus cerca, definitivamente mejor eso.
Se deslizó como una ninja hasta la cocina, la cual ya había identificado la tarde anterior. Abrió la puerta del comedor y entró sin ser vista por nadie, se recargó contra la madera para cerrarla y suspiró, ¿Qué clase de escuadrón asesino eran esos pervertidos? Quería regresar a casa, específicamente quería volver con Hibari.
-Hey, basura –escuchó la indeseable voz del jefe de Varia llamarla.
-¡¿Qué haces aquí?!
-Cállate y tráeme la comida –Ordenó sin decoró, como era usual en él.
-¿Qué-qué? Estas muy equivocado si piensas que acaso yo…
-No traes puesto eso por nada –le dijo mientras la observaba al compás que su mano levantaba una copa con vino.
-¿Fuiste tú quien le dio esta ropa a Mammon? ¡No estoy aquí para cumplir tus fetiches!
Estaba hirviendo de coraje, el muy listillo de Xanxus le había mandado ropa de mucama, pero no de cualquiera, no señor, sus ropas negras cortas entretejidas con encaje blanco y un delantal hacían alusión a una de las fantasías usuales de los hombres: una mucama francesa. Pero era eso o andar envuelta en una simple toalla. Incluso el muy desgraciado había enviado un ligero, como si realmente fuera a usarlo… tal vez solo lo hacía para hacerla enojar más, como si fuera un pago por los dos golpes que le había dado.
-Trae la comida –volvió a repetir con seriedad.
-Para eso están tus sirvientes.
-Los eché.
-Pues ese es tu problema, no el mío.
-Escoria –pronunció impaciente. En su mano derecha poco a poco se acumulaba la llama de la ira.
-No te será tan fácil –Misuki sacó de su espalda sus dos Kusarigama envolviéndolas con la llama de la nube.
Xanxus estaba más que dispuesto a descargar su furia contra la chica, en eso la puerta se abrió empujando a Misuki y haciendo que perdiera la compostura.
-¡¿Qué rayos?! –exclamó.
-Misu-chan, lo siento –se disculpó Lussuria un tanto afeminado- ¿Esas no son las ropas para Mammon?
-¿Para…Mammon? –preguntó confundida, pero si había sido ella quien se las había dado. Luss pareció entender todo y comenzó a reír.
-Parece que no le gustó la encomienda del jefe y te la pasó a ti.
-¿Estás diciendo que originalmente ella iba a hacer este trabajo?
-Si… pero la paga no fue suficiente.
-Esa maldita –dijo entre dientes.
-Lussuria –habló el moreno, conocía perfectamente ese tono de voz.
-Si jefe –respondió al acto y se llevó de la mano a la chica a la cocina.
Una vez dentro.
-Ni creas que voy a servirle a ese bastardo –amenazó la peliazul.
-Por esta vez –le guiñó el ojo y le dio un plato con un filete.
-¡No!
Poco o nada le importó sus reclamos al de cresta colorada pues la empujó fuera de la cocina, trastabillando un poco logró mantener en su lugar el pedazo de carne. Miró a Xanxus al fondo, ya que… igual ya tenía el atuendo y el plato encima.
Sin sutiliza alguna dejó caer el plato en la mesa, el moreno no se molestó en darle las gracias como era obvio. Estaba por marcharse cuando el llamado del jefe la detuvo.
-Sírveme más vino.
-Ya te traje tu maldita comida, ¿encima de eso quieres que te sirva? No señor.
Asomándose por la puerta de la concina, Luss le rogaba que atendiera a su iracundo jefe. Gruñó acatando la súplica del afeminado Varia.
-Lo que le ibas pagar a Mammon me lo darás a mí, ¿escuchaste? –Alegaba, y en lo que discutía con el hombre aquel, la botella de vino se balanceó fuera de la copa, derramando el líquido sobre la mano de Xanxus.
-Escoria, pon atención –chistó.
-Lo siento. Pero ya, tu copa está llena. Adiós.
-Seca mi mano.
-¡¿Qué?! ¿Acaso no puedes hacer nada por ti mismo?
-Rápido.
-Con una mierda Xanxus.
Su mano era grande y tosca, pasó el trapo con violencia por su piel, ¿Qué más le faltaba? ¿Qué lo llevara al baño? De pronto se sintió observada, los ojos carmesí de Xanxus estaban puestos fijamente sobre ella, con una torcida sonrisa en sus labios. No lo iba a soportar más, porque bien sabía que se estaba burlando de ella.
-Listo –le arrojó con su propio brazo- y no me pidan nada más –avanzó a la cocina-. Cielos, que clase de persona come carne y vino a las ocho de la mañana –iba refunfuñando.
-Se te ven las bragas –escuchó la voz del moreno, sus mejillas se tornaros rosadas y llevó inmediatamente sus manos a la parte trasera de tu cuerpo.
-¡Es tu culpa que lleve esto puesto!
-Yo no se lo pedí –contestó metiéndose un pedazo de filete a la boca.
-¿Entonces? –dijo confundida.
-La basura de Lussuria debió hacerlo por su cuenta.
-Esos dos bastardos – musitó con furia, tal vez ella también tenía un poco de la llama de la ira- ¡Lussuria trae tu trasero aquí! –gritó con fuerza al notar que el aludido ya había escapado de la zona.
La mansión era una locura total, los oficiales de Varia estaban tan locos como su propio Jefe. Había escuchado de Tsunayoshi hablar sobre él, incluso había relatado un par de anécdotas, ahora podía comprobar que todo lo dicho se quedaba corto gracias a la amabilidad del décimo capo de Vongola.
¿Cuándo iba a regresar el guardián de la nube por ella? Era todo lo que se preguntaba y tenía interés.
Rondaba de aquí allá por los pasillos, tratando de familiarizarse con la gran inmediación de Varia. Era un poco extraño porque podía andar pavoneándose por todo el lugar sin ninguna pena, no le importaba que alguno que otro la mirara impúdicamente, no los culpaba, no había muchas mujeres entre ellos ¡y mucho menos vestidas de tal manera! Pero imaginarse en la presencia de Xanxus en tales fachas le causaba mucho nerviosismo, quería adjudicárselo a su imponente presencia, pero sabía que había algo más.
Rondó así durante mucho tiempo hasta que estuvo harta. Después salió al patio a practicar un poco con sus armas, incluso se le unió a un grupo de hombres que practicaban sus movimientos también. Para ser francos, debía admitir, tenían un buen nivel, no por nada tenían tan ostentosa reputación.
La tarde estaba llegando y con ella el frio, se encontraban a mediados de octubre y ahí en las montañas el frio de la noche llegaba a calar, por suerte en los interiores de la mansión reinaba el clima cálido gracias a la calefacción, pese a ello amablemente alguien le había prestado su saco. No había rechazado el ofrecimiento dado que Sawada siempre les había enseñado a ser amables con las personas que se preocupaban por ellos. El décimo siempre fomentaba la fraternidad especialmente entre los mimos miembros de Vongola.
Hacía un tiempo que no se tomaba tiempo para ella, para disfrutar si quiera de un relajante baño de agua tibia. Al estar siempre bajo el mando de Hibari las misiones comúnmente llegaban como rayo. Había entrenado con él desde los quince años, y hasta la fecha, ocho años más tarde, seguía apoyándolo en todo lo que podía. Ambos se habían ganado afecto, ella más a él en otro sentido, si, estaba enamorada de Hibari Kyouya; aunque perfectamente sabía que no le correspondía.
Tantos pensamientos melancólicos le hicieron perder el interés en su relajación, salió de la tina, envolviéndose en el abrigo con el símbolo de Varia. No quería pensar en cosas tristes.
Las estrellas brillaban en lo alto del cielo de manera gloriosa, destellando entre parpadeos. La vista era muy diferente desde las tierras niponas, al menos algo bueno había tenido quedarse ahí. Subió al barandal del balcón y dejó su vista perdida en el manto nocturno.
Sonrió como una niña pequeña al seguir la trayectoria de una estrella fugaz, figurando en su mente un deseo "quiero verlo" se dijo a sí misma. Cuando perdió de vista al veloz astro sus ojos quedaron prendados ahora en su fiero verdugo.
Estaba en el balcón de al lado, una planta más abajo, recargado contra el barandal vistiendo de manera poco usual pero elegantemente una Yukata de color negro. Misuki pasó saliva dificultosamente al observar a detalle al moreno, no parecía que el frio le afectara puesto que tenía completamente descubierto el pecho cortesía de sus ropas. Si miraba atentamente podía ver asomarse una que otra marca de sus cicatrices.
Hizo un gesto infantil cuando los ojos carmesí de Xanxus la observaron, sentía como si hubiera sido descubierta cometiendo un crimen, cuando solamente estaba viéndolo a él… muy minuciosamente de hecho y para su gusto. El jefe de Varia torció el gesto, simulando lo que parecía ser una sonrisa.
-¿Qué es tan gracioso? –Quiso saber Misuki ante su reacción.
-Tú, basura –Dijo sin miramientos.
-¿Te estas burlando de mi de nuevo?
-Sí.
-Vete al diablo Xanxus –le volteó la cara, aun así estaba tentada por volver a verlo.
-Repites mucho mi nombre, escoria.
-Así te llamas ¿no? Tienes un nombre y es para que lo usen –siguió dándole la espalda.
-No de esa manera.
-No te creas tan especial. Además, tú me has llamado basura y escoria… así que puedo llamarte como se me venga en gana.
-Segundo error.
-Mira –se atrevió a darle la cara nuevamente-, no me simpatizas y se perfectamente que no te caigo bien, así que ahorrémonos más dramas.
-No obedezco órdenes, mucho menos provenientes de gente como tú.
-Sabes, para ser un hombre de tu edad te la pasas peleando como un chiquillo. Qué vergüenza.
-Te fascina vilipendiar ¿cierto? Basura.
-Lo admito, pero encuentro una fascinación exclusiva hacía ti –le sonrió con soberbia.
-Besta –murmuró despacio, tanto que ella no pudo escuchar esas palabras.
Todo lo que sintió fue como algo la alzaba, aquel hermoso Ligre alvino con rayas negras la cargaba sobre su lomo y de un solo salto llegó a donde su dueño. El felino agachó su parte delantera para dejar que la chica se deslizara sobre su cabeza hasta tocar el piso, inmediatamente después se colocó detrás de ella, meneando su gran cola.
-¿Y ahora qué? –Lo encaró molesta.
-No suelo encontrar a menudo basuras que me desafíen abiertamente –La masculina voz de Xanxus resonó como mil campanadas en sus oídos, estaba cerca, muy cerca.
-No me das miedo –aseguró, sin embargo, no estaba completamente confiada de esas palabras, había algo en él que la inquietaba bastante y no era su bestial temperamento.
Olía muy bien, aunque era una fragancia conocida puesto que todos usaban el mismo jabón –a excepción de él claro está, pero era raro, en ella parecía tener otro aroma distinto, más fresco y agradable. No le iba a dar muchas vueltas.
-Aburrido –dijo e inmediatamente bostezó.
-¡Oye! –Lo tomó por la muñeca, evitando que se marchara.
Tan agresivo como siempre movió al instante la mano que lo tenía sujeto, pero no fue solo eso, también en un ágil movimiento la había atrapado por la cintura, atrayéndola a él peligrosamente. ¿Siempre había sido así de alto? A penas y alcanzaba a rosar su barbilla.
Sus ojos escarlata la miraban fijamente por tercera ocasión en el día, se atrevió a sostenerle la vista sin inmutarse, podía más la ira contra él que aquellos hermosos ojos, su majestuoso esculpido cuerpo e inclusive la cicatriz sobre su mejilla izquierda que más allá de estropear lo ya bien parecido que era el mafioso tan solo realzaba más sus atributos dándole un aire seductor.
-Xanxus-sama ¿ya viene?
Cabello castaño y rizado, piel ligeramente morena, labios carnosos y figura envidiable que salía a relucir ante el ajustado corsé que llevaba puesto. Xanxus dejó al lado su la mueca que parecía ser una sonrisa y ajustó la línea de sus labios para simular seriedad, aun así no soltó a Misuki ni un momento.
-¿Cómo te atreves a traer a una desconocida a la base de Varia? –Más que una pregunta era un regaño.
-Hago lo que me venga en gana, escoria.
-Podría ser una espía o algo así ¿Qué no tienes conciencia?
-La mataría si lo fuera.
-¿Mientras hacen el amor? –dijo con ironía.
-Mientras tenemos sexo –corrigió.
-Te gusta el sadismo ¿cierto?
-¿Quieres comprobar?
-Me quedó más que claro cuando me disparaste o cuando me atacaste en tu estudio.
-Xanxus-sama –habló con un poco de impaciencia la mujer dentro de la habitación.
-Xanxus-sama –repitió Misuki imitando a la castaña-. Suéltame y vete.
Otra sorpresa más cortesía del jefe de la casa. Sus dientes se clavaron con mucha fuerza en su cuello, aguantó el grito por mero orgullo que otra cosa, porque de haberle aplicado un poco más de ganas le hubiera arrancado un pedazo de carne. A diferencia de otras ocasiones esta vez la liberó con un poco más de tacto. Misuki rápidamente se llevó la mano al cuello, palpando como esa zona estaba inflamada y había dejado una gotita de sangre.
-¡Por que no vas y te muerdes la…
Los reclamos de la peliazul se fueron lejos del alcance del moreno, Besta la había tomado de la chaqueta con el hocico y había saltado hacia abajo. Xanxus entró la habitación, dispuesto a hacer lo que tenía que hacer.
Lo de Viper pues U,U ya ven que Verde dijo que a partir de que la maldición fue removida iban a comenzar a crecer normalmente… no sé cuántos años se supone que tenían los bebes Arcobaleno xD pero supuse que eran unos 5 (comparándolos con Lambo) por eso es la descripción de Mammon… si hay algún error me dicen y lo corregimos ¿ok? n_n
Besos! Y espero que les haya gustado el capitulo.
