¡Hola!
Estoy feliz porque no tardé años luz en terminar el siguiente capítulo como siempre (valió la pena escribir entre clases T^T).
Mil gracias corazones míos por comentar, seguir y poner en favoritos esta historia. Va con todo mi amor para ustedes. ¡Y ya pienso poner cartas sobre la mesa con Misuki y Xanxus! (tengo tantas maldades en mi mentecilla).
Advierto que no se italiano, así que si hay errores (que de seguro los hay) les agradecería que los marcaran y con un gustazo enorme lo corrijo. No "traduje" nada para que sintieran lo que Misuki siente x)… ya sabrán porque.
Les mando un beso gigante gigante :***
Disclaimer: KH Reborn! No me pertenece, todo es obra de Amano-san.
Malas decisiones
Palabras de más
De pronto miró su silueta con mucho detenimiento, porque debajo de aquella iluminación producto de la luna llena figuraba más gallardo. El brillo carmesí de sus ojos no tenía aquella llamarada vaga, si no que una más profunda, incluso amenazadora. En detalle sus ojos corrieron por pecho desnudo, detestaba tener que admitir que, no para menos, era digno de ser llamado como una deidad.
Xanxus se movió con sigilo dentro del bosque, como el animal que era, dejando pequeñas gotitas de agua por el sendero, como si fueran migajas de pan que indicaban el camino. Era un depredador innato.
Despertó con terror de sus cavilaciones una vez que estuvo en completa soledad, si bien había actuado decentemente –al fin- no le hacía merecedor de tales pensamientos; pensamientos que solo le había dedicado a un solo hombre en la anterioridad. Un escalofrío recorrió por su espalda.
No, no era sabio sentir afecto por el ser más iracundo del planeta.
Todo comenzó días atrás, cuando había decidido aprender la lengua madre del país donde se encontraba. Pero era tan jodidamente difícil aprender italiano, más cuando no tenía un tutor apropiado para ello y no es como si algún Varia fuera experto en la enseñanza.
Sus compañeros le hicieron de algunos libros para aprender, que en su mayoría eran guías turísticas o diccionarios. No era realmente de mucha ayuda, pero apreciaba la intención. Squalo estaba desquiciadamente cansado de las preguntas usuales de Misuki sobre pronunciación, verbos, conjugaciones y cuanta cosa se le ocurriera. Él más paciente de todos era Viper, y no por que lo hiciera de buena fe, si no que tenía sus motivos (dinero) para ayudarle.
-Buongiorno –Saludó Luss a Misuki, él también estaba haciendo su parte, pues el oficial de la nube le había pedido que hablara únicamente Italiano cuando se dirigiera a ella.
-Buongiorno –Respondió usando un acento muy malo.
-Come stai andando con la vostra pratica? –Preguntó, no era una oración muy difícil, Misuki pensó varios segundos antes de contestar.
-Molto bene –mintió, porque no sabía pronunciar muy bien la palabra para "mal", y no quería quedar como una tonta… o más de lo que ya parecía.
-Capitano Squalo apparentemente ha una missione di interesse per voi. Ti mando da Fran. Ma non molti dettagli –Habló con elocuencia como de costumbre, olvidándose que la persona con la cual conversaba. La cara de Mizuki claramente expresaba que no había entendido nada.
-Creo que mencionaste algo de Squalo, de ahí en fuera no entendí nada de lo que dijiste.
-Troppo male Mizuki-chan, non stai studiando abbastanza.
-Para con eso, y dime lo que dijiste en un idioma que pueda entenderte.
-Squalo tiene un trabajo para ti.
-¡¿De verdad?! –Gritó efusiva-. Ya era hora de que ese bastardo me diera algo de acción.
-Andare a cercare di segnalare sui dettagli –Siguió muy en su papel.
-Lo que digas…
Squalo estaba gritándole a la gente como de costumbre, siempre era así, incluso cuando Misuki se acercó a él también fue regañada, según Superbi por perder el tiempo en cosas absurdas como tratar de aprender italiano, pero sí de hacerlo él estaba dispuesto a gritarle en el idioma que mejor le pareciera.
Y así era con cualquiera que se le pusiera enfrente, realmente había amanecido de muy mal humor, en esos momentos Misuki ya no sabía cuál de los dos era peor, Xanxus o Squalo. Pero en si no estaba disgustada del todo, incluso la imperceptible sonrisa que mantenía su rostro era inexplicable hasta para ella; de alguna manera, se sentía bien estando ahí.
-Squalo-taichou –coreó Fran en medio de tanto grito, si alguien le daba igual los regaños ese era el peliverde-. Bel-Sempai dijo que tenía que decirme algo.
-¡Fran!¡Maldito! Hace mucho tiempo de eso –Renegó Superbi, quien iba a decir que tenía que corretear por ellos como niños de preescolar.
-Lussuria me dijo lo mismo a mí –comentó Misuki.
-Ya que al fin están los dos aquí, irán a Vercelli mañana.
-¿Qué aremos allá? –Preguntó la peliazul con ilusión, al fin una misión como miembro de Varia.
-Se infiltraran en los dominios de la familia Caturelli, al parecer tienen conexiones con Shiavone. Viper irá con ustedes y les dará el resto de los detalles.
-Bien –concluyó Fran.
-Ya te habías tardado en darme algo, por fin reconoces mis habilidades.
-Claro –bufó sarcástico.
Y Mizuki no había entendido el tono de su voz hasta que el día prometido llegó. Se sintió humillada totalmente al contemplar en su esplendor el llamativo lugar al cual Squalo les había asignado investigar. En compañía de los dos ilusionistas atravesó el umbral de aquella reja que no decía otra cosa más que "Parque de atracciones Caturelli".
No los había enviado ahí por tener habilidades únicas, o porque confiara ciegamente en sus oficiales y en su técnica de espionaje, sino que de entre todos, los más jóvenes de Varia eran esos tres, y en un lugar como un parque claro que pasarían inadvertidos entre la multitud. Aunque, obviamente habían tomado sus respectivas precauciones.
-Oye Fran… ese niño, me parece muy familiar.
El ilusionista la miró con tranquilidad, no esperando realmente contestar la pregunta, después de todo no la creía tan boba como para no reparar en detalle.
Misuki tomó con más firmeza la pequeña mano que propiamente apretaba la suya, una ajena a la vista de Fran, pero que no era otra más que la suya. Aquel niño de cabellos negros alborotados y mirada apacible caminaba a la par de la chica, curioseando a sus alrededores a través de sus ojos carmesí.
-Es muy lindo –confesó con pena-. Como ilusionista debes de tener un amplio repertorio de transformaciones.
-Si –No era su voz monótona usual, ahora era suplida por un tono infantil que daba un aire de frescura a todo el teatro.
-Cambiando de tema, sé que fuiste alumno de Mukuro-san, y como alumna de Hibari-san… ya sabes, no quisiera que hubiera rencores entre ambos.
-Lo dices por que no se llevan bien, ¿cierto?
-Exacto.
-No tengo nada que ver con eso.
-A mí tampoco me molesta, de alguna forma, son un poco infantiles.
-Impertinente-san…
-Eso ya quedó en el pasado, ¿es que no vas a superarlo? –Exhaló resignada, aunque era curioso escuchar el apodo con otra voz pero en el mismo tono que el chico de cabellos verdes.
-La misión, concéntrate.
Caturelli era un hombre pudiente, valiéndose de fortuna de tratos en el bajo mundo y compra de autoridades para sus fechorías, no era difícil de suponer que Shiavone utilizaba las conexiones de Caturelli en beneficio propio para sus asuntos.
Sobrevolando el parque, Viper se encargaba de informar la posición de las personas a las cuales tenían que investigar Misuki y Fran. No armar alboroto, simplemente ligar ambas familias para atar cabos.
Dentro del majestuoso parque, que resultaba ser una fachada extremadamente eficaz, Caturelli y su gente mantenía una de sus bases de operaciones principales. Dada las referencias que había mencionado Viper, esperaban encontrar un indicio de que ambas familias estuvieran liadas en el asunto del ataque a Vongola.
Con ayuda de Fran, realmente no les tomó mucho tiempo al par infiltrarse dentro de las inmediaciones de la familia. La habilidad como ilusionista del peliverde resultaba ser sorprendentemente eficaz en momentos como esos. Ahora entendía bien porque en su tiempo Rokudo Mukuro y Varia habían peleado por la custodia del chico. Fran era talento puro.
-Sorprendente, ni siquiera sospechan que no somos parte de ellos. Bien hecho –felicitó Misuki al oficial de la niebla.
-Te sorprendes por cosas tan comunes impertinente-san.
-Si lo que sospecha Squalo es verdad, dudo que Caturelli sea tan descuidado como para dejarse ver con Shiavone tan fácilmente. Nadie querría a la Vongola como enemiga.
-A menos de que confíe mucho en esos sujetos.
-¿Crees que Dave Shiavone sea tan fuerte como para derrotar a Sawada-san?
-Dudo y llegué hasta el Décimo –comentó mientras abría la puerta más cercana a él.
-¿Por qué lo dices? –Ingresó primero Misuki, no entendiendo a que se refería Fran.
-El Jefe –dijo simplemente para entrar igualmente al cuarto y deshacer la ilusión.
-¿Xanxus?
-Sí.
-¿Ese holgazán? Claro, si es que logra levantarse primero –comentó mordaz para ofenderlo, hasta una imperceptible sonrisa le sacó a Fran. Definitivamente ella no conocía lo que él era capaz de hacer en nombre de Vongola.
-Impertinente-San –La interrumpió antes de que comenzara a vilipendiar contra Xanxus como de costumbre.
-Lo sé, revisemos la oficina de este sujeto.
Pero por más que pusieron empeño en tratar de encontrar algún indicio de alianza o asociación entre ambas familias no encontraron nada. Lo cual solo podía dejar dos opciones: o alguien le había brindado información falsa al capitán comandante o simplemente suponían que alguien iría tras ellos y debían resguardar celosamente la información. Sea cual fuese, necesitarían de más tiempo para dilucidar.
Aquel niño de ojos rojos y cabello negros lucia inocente sentado sobre una gran taza de té, un simple adorno dentro de la inmensidad del parque de atracciones. Misuki lo miró con mucho detenimiento por enésima vez ese día, y es que tenía un aire tan familiar que la consternaba en sobre medida.
Fran -o el niño pelinegro-, le sonrió desde su ubicación. Que estúpida ella por no darse cuenta que el individuo al cual estaba viendo no era más ni menos que la viva imagen de Jefe muchísimos años atrás. Fran tan solo había adoptado esa forma como una torcida forma de divertirse, porque no es que le pareciera grato andar disfrazándose de su Xanxus.
-Te compre helado –dijo Misuki cuando estuvo cerca del pequeño-. Se supone que Viper nos tiene que ver en este lugar en veinte minutos.
-¿Vamos a volver ya? –tomó el cono de helado y sin miramientos comenzó a saborearlo.
-No lo sé, eso lo decidirá Viper.
-Ya veo.
-Oye Fran, ¿quieres subir a la góndola conmigo?
-Si quieres –respondió indiferente, alzando los hombros ante la propuesta de su compañera.
Esos ojos rojos no dejaban de verla, porque para haber sido ella la que propusiera el paseo parecía no estarlo disfrutando para nada. Misuki era un mar de misterios todavía para muchos, incluso para él, y no es que se interesara en desvelar todos y cada uno de ellos, pero le parecía intrigante saber el motivo del abrupto cambio de estado de ánimo.
La sonrisa falsa que le dio a continuación reflejaba una tristeza que hasta la fecha no se había percatado de ella. Claro que él mismo era un maestro en la monotonía y en ocultar sus emociones, pero la persona que tenía al frente no estaba lejos de serlo tampoco.
-Impertinente-san –la llamó Fran al ver su anonadado ser- tu helado está escurriendo por tus manos.
-Lo siento, no estaba prestando atención a eso –se disculpó sin motivo alguno. Hizo una mueca, en realidad no estaba atenta a nada en esos momentos salvo sus pensamientos.
-Ya veo.
-Tengo un hermano –dijo sin más y sin motivo-, debe ser un poco más chico en edad que tu Fran. Siempre soñamos con pasear en una góndola tan grande como esta.
No sabía cómo interpretar el comentario, por que denotaba una aflicción tremenda. Parecía que en cualquier momento Misuki fuera a quebrarse en mil pedazos. No dijo nada por un momento, solo se dedicó a estudiarla un poco.
-¿Estas feliz como miembro de Varia? –La pregunta nació sola de los labios de Fran, como un intento de romper el silencio de la cabina.
-Dejando al lado todo lo malo –suspiró lánguidamente-. Para mi sorpresa…sí.
-Ya veo –repitió como antes.
-¿Sabes por qué? –Sonrió a medias.
-No.
-Dejando el claro hecho de que todos somos asesinos. Me reconforta saber que hay todo tipo de gente ahí. No es como la familia del Décimo, ellos realmente son buena gente.
-Entiendo –pero realmente no entendía nada de lo que le decía, sin embargo, Misuki parecía querer seguir hablando y no quería detenerla. A veces, él también tenía su lado amable.
-Yo… no he hecho cosas de las cuales me sienta muy orgullosa ¿sabes? –Confesó pesadamente- Y no hablo del simple hecho de ser lo que somos. Hay cosas que uno no puede perdonarse personalmente.
-¿Te arrepientes de hacer esas cosas?
-Ya no lo hago más. Pero me arrepiento de haberlas hecho en su momento.
-Entonces, estas feliz en Varia porque no somos buenos tipos.
-Si lo dices de esa manera suena...
-Grosero –completo indiferente pese al "insulto".
-Me agradan –le sonrió.
-¿Incluso el Jefe?
-Bueno –torció el gesto-, él no está precisamente en mi lista de favoritos.
Sin su mera intención se había dejado llevar por el momento ante Fran, quería atribuirle el hecho a su aspecto infantil que le confería gran confianza; pero simplemente necesitaba decir unas cuantas cosas después de lo agobiada que en esos momentos se sentía.
Al terminar el paseo e informarle todo a Viper este dio por finalizada la misión.
El vapor proveniente sus exhalaciones salió al aire libre, jodida noche tan helada y ellos tres caminando en medio de bosque. Misuki llevaba buena parte del camino quejándose, Viper estaba llegando a su límite, internamente planeaba cómo justificar la desaparición de la chica… esperaba y Fran decidiera cooperar en su maquiavélico plan por deshacerse de ella.
-¿Y por qué no pudieron haber ido por nosotros? –Nuevamente la peliazul lanzo su quejido en voz alta-. No les costaba nada.
-Tal vez tengan una fiesta sin nosotros –propuso Fran en seriedad mientras continuaba a paso firme pese a que ya habían caminado cerca de una hora.
-Maldita mansión en medio de la nada. ¿Falta mucho para llegar, Viper?
-Lloras demasiado. No, falta un…
Los tres quedaron en silencio al notar algo que no cuadraba en el entorno. Estaban cerca de la base, pero al parecer no eran los únicos en llegar esa noche. Sin cabida a reclamaciones, los tres se dieron prisa a llegar al escenario principal.
Había un gran alboroto por todos lados, a pesar de todo, parecían estar manteniendo el control de la contienda. Si, alguien había osado atacar a Varia directamente de nueva cuenta.
Viper, Fran y Misuki no lo pensaron dos veces cuando observaron el campo de batalla. Ningún enemigo ataca a Varia y se sale simplemente con la suya.
-¡Lussuria! ¿Qué es lo que paso? –Preguntó Misuki al encontrarse con este.
-Bueno, de pronto fuimos atacados.
-¿Dónde está Squalo?
-Fuera, junto a Levi y otros más.
-Lo que faltaba –dijo fastidiada.
-Pero esta todo bajo control, ¿por quién nos tomas?
-Sé que tu solo podrías con todos ellos.
-Además, nuestro miembro más fuerte está en combate.
No era difícil adivinar que los destellos provenientes al sur del bosque eran productos de llama del sol, el resplandor incandescente que emitían era tan particular, debía ser Xanxus, nadie más.
Seguramente fue la curiosidad la que impulsó sus pasos a llegar a donde se encontraba, no era un evento cotidiano que el jefe de Varia se tomara la molestia de salir en combate, aunque, previamente algunos miembros de la organización habían comentado algo respecto a la súbita participación del moreno. Shiavone no andaba con rodeos.
La noche era fría, más que de costumbre; la luna puesta en lo alto brillaba sublimemente, como era característica de octubre. Ahí estaba él, parado en medio del claro, con un esplendor demasiado llamativo. Parecía tranquilo pese a que segundos atrás había estado en pleno combate.
Por alguna tonta razón había decidido salir a buscarlo, no por preocupación, pero algo en su interior le pedía encontrarlo. Tal vez era esa mirada rojiza, esa que la estaba viendo fijamente a la distancia.
-No has dejado ni uno solo –se animó a decir Misuki como primera línea, todos sus enemigos no eran más que, literalmente, polvo.
-Por supuesto –respondió con autosuficiencia y una sonrisa de medio lado.
-Nos encargaremos de Shiavone lo antes posible.
-Ustedes solo hacen más lento el trabajo.
-Cuando menos tratamos de hacer algo. No como tú, que siempre te la pasas dormido, comiendo o quejándote –Solamente una palabra era todo lo que Xanxus necesitaba para romper en pedazos el mínimo respeto que estaba logrando conseguir en ella. Era frustrante hasta cierto punto tener que seguir a un hombre como él.
-Regresa a Japón si tanto te molesta –contestó provocador como siempre, sin embargo, el aire de seriedad de sus palabras dejaba en claro la mentalidad de su líder: o estabas dentro asumiendo todo o simplemente te ibas con la cola entre las patas.
Pero la historia estaba muy lejana a concluir, siendo rodeados por tres sujetos de grandes dimensiones, que semejaban el gran tamaño de King Mosca, el combate reiniciaba de nuevo en esa zona. Alertas al llamado de la batalla ambos miembros de Varia dieron pie al enfrentamiento.
Eran fuertes, más que los primeros rivales con los cuales se habían enfrentado antes, con ellos no les quedaba duda que Shianvone estaba dispuesto a todo con tal de acabar con la familia Vongola. El bosque era testigo de la contienda de ambos bandos.
Por orgullo y más que otra cosa Mizuki se mantuvo ajena a la pelea de su jefe con dos de los tres oponentes. Necesitaba ver por sus propios ojos que tan digno era Xanxus de hacerse llamar líder de los asesinos independientes de Vongola Nono.
Cuando al fin pudo quitarse de encima del sujeto que estaba detrás de ella, miró, para su sorpresa, caer a un lago a Xanxus, seguido de sus dos oponentes. Su instinto no le dijo otra cosa más que correr en su ayuda, torpemente olvidando que estaba en medio de un duelo, porque justamente cuando estaba a punto de lanzarse también al lago, alguien la había derribado contra el suelo.
Le había dislocado el hombro con una pisada, sus armas no estaban junto a ella como para poder hacerle frente y peor aún, su arma caja estaba fuera de su alcance. Pero nada de esto resulto ser necesario, ni siquiera su imprudencia, puesto que los rayos producto de las llamas de la ira emergieron del agua como dos grandes columnas.
Xanxus había ganado su pelea más rápido de lo que Misuki había tardado en reaccionar para ir tras él. Sin miramiento alguno disparó su X-gun contra el individuo que tenía presa al oficial de la nube de Varia. No había sido por buena gente, simplemente no le gustaba estar en la presencia de la escoria.
-Gracias –Susurró Mizuki no queriendo realmente admitir que de no ser por él, quien sabe que hubiera ocurrido.
-Estabas estorbando –fue lo mejor que pudo decir mientras desprendía su arruinada camisa, porque obviamente no lo había hecho por ella.
-Que tonta, ¿cómo pude pensar que él perdería? –pensó.
-Besta, revisa el perímetro –Le ordenó a su compañero una vez fuera de su caja.
-Iré con él.
-Te dije que solo estorbas, basura –por la manera en que Mizuki se sostenía el hombro, sabía que estaba dañada.
-Puede ser –dijo con pesar, porque después de tanto fanfarronear al final no había hecho nada importante.
-Ese bastardo de Shiavone –Murmuró por debajo pero con bastante ira. Misuki sonrió ante su infantilismo, pero él era así, y apenas estaba entendiéndolo.
-Sabes, a pesar de no llevar la sangre de Vongola en tus venas, eres mucho más digno de ser llamado como tal más que otras personas que conozco –no se detuvo un segundo para analizar sus palabras, las acciones del jefe de Varia no eran para menos-. Creo que si hay algo que amas de verdad… es la familia Vongola.
Por unos instantes ninguno dijo nada, el ulular entre la espesura del bosque y la luz nocturna parecían estar intensificados en esos momentos sobre ellos. Viéndolo ahí parado como cualquier simple mortal, le hacían suponer de las razones por las cuales Sawada confiaba en Xanxus.
Aun así, pese a poder ser el más devoto a la familia, nada lo hacía desistir de su marcada soberbia e inigualable mal genio.
-No abogo por lastima, escoria –ahí estaba de nuevo, apuntándole con su arma como la primera vez que se vieron.
-¡Era un cumplido! ¡Estúpido! –No podía, por más que intentara, hablar en buenos términos con él.
-Evita esa clase de comentarios si no quieres acabar como ellos.
-Contigo no se puede.
-Silencio –le ordeno aún más irritado.
-Ve y embriágate como siempre –habló haciendo un ademan con su mano en señal de que se marchara. Claro que no le pareció amable al moreno.
-¿Prendes morir? –Amenazó Xanxus al momento que la alzaba por el saco del uniforme. En el fondo sentía satisfacción de que no bajara la vista y lo desafiara cara a cara, porque podría tener la boca muy sucia, pero al menos era valiente.
-¿Y tú vas a matarme?
-No eres más que un desperdicio de tiempo –sonrió, arrojándola al suelo sin decoro.
-Primero me acosas y luego tratas de matarme… tú si tienes problemas –dijo molesta, más de lo que en realidad debería. A sus espaldas escuchó la risa del moreno.
-¿Es un reproche?
-No te des tantos aires de grandeza.
-¿Quieres que lo vuelva a hacer?
-Cl-claro que no –tartamudeó ruborizada.
-Dudoso –dio un paso hacia ella, Misuki sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal.
-Hoy estas muy hablador… no es común en ti.
Sentía unos nervios impropios, miedo de que aquella persona se acercara e invadiera su espacio personal como en reiteradas ocasiones lo había hecho.
El aire estaba helado a muerte y simplemente Xanxus estaba ahí, mojado y semidesnudo en la intemperie sin sentir alguna molestia por ello. Misuki de nueva cuenta no pudo reparar en la atracción física que emitía sin realmente intentarlo. Se trababa de él simplemente, de pura natural sensualidad.
De pronto miró su intimidante silueta con mucho detenimiento, porque debajo de aquella iluminación producto de la luna llena figuraba más gallardo. El brillo carmesí de sus ojos no tenían aquella llamarada vaga, si no que una más profunda, incluso amenazadora. En detalle sus ojos corrieron por pecho desnudo, detestaba tener que admitir que, no para menos, era digno de ser llamado como una deidad. Tenía una extraña perfección que había pasado desapercibida para ella.
-No…
Xanxus supo descifrar inmediatamente el significado de aquel simple monosílabo que había escapado de la boca de Misuki. No era una respuesta para su acercamiento, era una negativa para ella misma, una reprimenda por algo que aún no había pasado y que incluso para algo que él ni le había pasado por la mente.
Xanxus se movió con sigilo dentro del bosque, como el animal que era. Un depredador innato.
No, no era sabio sentir afecto por el ser más iracundo del planeta.
