¡Hola a todos!

Los había tenido abandonados durante un tiempo, pero ya volví ^*-*^

Espero disfruten el capítulo. Muchas gracias por pasar a leer y comentar. Me hacen muy feliz.

Les mando un beso enorme :*

Disclaimer: KH Reborn! No me pertenece, todo es obra de Amano-san.


Malas decisiones

¿Qué demonios quieres?

Fue un largo rato en el que ambos tuvieron sus miradas fijas la una en la otra, o al menos así le pareció a la peliazul. Abrió la boca para decir algo, pero inmediatamente volvió a cerrarla.

Cuan hermosos podían llegar resultar aquellos ojos carmesí del iracundo ser que se posaba por debajo de ella.

Xanxus bebió de nueva cuenta de su vaso, degustando sin prisa alguna el sabor dulce del vino. Frunció el entrecejo al recordar lo indiscreta que podría llegar a ser la chica con sus comentarios. Punto para Sawada por tener los más irreverentes subordinados… aunque los Varia no estaban lejos de serlo tampoco.

-Lo siento –dijo Misuki en un susurro.

Xanxus a penas y pudo escucharlo.

-¿Dijiste algo? –replicó como si estuviera sordo.

-Lo siento.

El moreno enarcó una ceja, como si no comprendiera lo que le decía. Misuki rodó los ojos, era todo un niño cuando se lo proponía. Saltó hasta el balcón de abajo, donde estaba su jefe.

-Lo siento –volvió a repetir, esta vez dándole una reverencia.

La respuesta de Xanxus fue inmediata y demasiado simplista. Aquel líquido carmín se escurría por toda su cabellera, cuello y hombros mojando la chaqueta del uniforme. Xanxus había derramado su vaso de vino en ella, como si el acto fuera una aceptación al arrepentimiento de la chica.

Obviamente la reacción de Misuki no se hizo esperar, quien de inmediato le tiró un puñetazo a la cara, el cual por supuesto no representó algún inconveniente para el moreno. En dos movimientos ya la tenía a su merced: sujetando su cuello con el antebrazo de su tosca anatomía y usando su mano restante para detener las de ella por detrás de su espalda.

Tal vez ella era muy bajita, o él muy alto, a penas y le rozaba el hombro. Mientras el viento soplaba con naturalidad el cabello de Misuki se revoloteó. Xanxus sonrió muy complacido por dos razones: lo había dejado largo de nueva cuenta, eso significaba que había tomado en cuenta sus gustos… o al menos eso imaginaba. Segundo; el aroma dulce de su bebida se había combinado perfectamente con la esencia ella y simplemente el hecho de ver el licor resbalar por su cuello era tentación pura.

Lamió el lóbulo de su oreja, despacio y tortuosamente, poco a poco fue descendiendo por su cuello; lamiendo cada gota de vino. Misuki se removió debajo de él, ya no segura si era por intentar liberarse o como respuesta ante la estimulación de Xanxus.

Mordió su labio inferior para suprimir los jadeos. Santo cielo, estaban expuestos a cualquier mirada ¿qué Xanxus no pensaba en eso ni siquiera un poco? Fue imposible no ceder, porque aquel hombre tenía algo, quien sabe qué, pero algo al fin de cuentas que la hacía caer rendida a sus pies. Gimió, porque estaba excitada, y de solo pensar en ello se enfureció consigo misma.

No podía ser tan débil, con un carajo.

Logró zafarse de las garras de Xanxus y justo cuando estaba por brincar, apoyada sobre el barandal del balcón, Xanxus tiró de su pie, quedando suspendida boca abajo, teniendo la mano de su jefe como único sostén, y que si bien se le venía en gana podía dejarla caer.

Xanxus la alzó sin esfuerzo alguno, manteniendo su brazo extendido por lo alto de su cabeza. Misuki quien estaba al revés viéndolo, no pudo evitar darle una sonrisa muy tontuna. El moreno la arrojó de nuevo al balcón, cayendo de espaldas contra la contención.

-¡¿Qué es lo qué te pasa?! –Lo señaló Misuki, porque obviamente tenía todas las intenciones de marcharse.

-Nada realmente.

-¿Crees tú… -se puso de pie- qué puedes simplemente tomarme así y luego irte sin más?

Oh, realmente le estaba reclamando.

¿Qué necesitaba él de una chica como ella? Absolutamente nada, porque Xanxus tenía todo lo que necesitaba, incluso lo que no y más. Lo sabía de antemano, pero simplemente era fabuloso el hecho de nadar en aguas peligrosas.

Fue salvaje, rudo, como la bestia que sabía que era. No era un dulce beso de un príncipe azul, tampoco la caricia de un amante protector. Era un animal en celo, sin emociones, solo siguiendo sus bajos instintos.

Estaba besándola, tan abruptamente que no había tenido tiempo de pensar en si responderle estaba bien, simplemente, estaba correspondiendo de igual manera. Xanxus la tomó de por la cintura y la subió al barandal del balcón. Si él podía simplemente hacer todas esas cosas sin pensarlo, entonces, Misuki también podía.

Levantó sus manos para tocarlo, sin detenerse a pedir permiso corrió las mangas de su yukata negra, que de no ser por el tobi en la cintura hubiera caído hasta el suelo. Xanxus no reprochó, no dijo nada y permitió que las manos de la castaña recorrieran todo cuanto quisieran. A diferencia de ella no tenía intenciones de querer tocarla, solo mantenía una de sus manos detrás de la melena de Misuki para obtener más control.

Era un hombre como ninguno, y si había alguien que sabía de hombres era ella. Ni en sus más oscuras fantasías habría imaginado que podía literalmente llegar al cielo sin amor de por medio. Porque fuese lo que fuese en ese instante estaba segura no era esa clase de sentimientos. Ni de ella, ni de él.

Le dolían los labios, más de una vez los había mordido de manera bruta. No había centímetro de su boca que la lengua de Xanxus no hubiera reclamado. Estaba extasiada por tan maravillosa demostración; ahora entendía porque Centanni frecuentemente visitaba al moreno, ¡y solo era un simple beso!

Tenía todo ese maravilloso ser para ella en esos momentos, sus fuertes brazos, su espalda ancha, su perfecto abdomen, esas rudas facciones de su rostro: Xanxus era perfecto. Y mientras detallaba en su mente todo aquello que era delirante en el cuerpo de su jefe se dio cuenta que la zona que le indicaba que él estaba tan fuera de sí -como ella- estaba totalmente apagada.

Estaba devorándola con lujuria, pero no parecía excitado para nada, al menos no la parte crucial de su cuerpo que tendría que reflejar su emoción. Lo sabía bien porque prácticamente tenía su cadera entre las piernas. Fue un poco humillante saber que la única emocionada al respecto era única y solamente ella.

Xanxus por fin se apartó de Misuki, manteniendo su sonrisa de autosuficiencia por haber obtenido tan buena respuesta. Misuki estaba totalmente sonrojada, no sabiendo con certeza si era por vergüenza o por excitación.

El moreno extendió una mano y la puso en la clavícula de Misuki, la miró a los ojos unos instantes, y sin más ni más la empujó.

La oficial de la nube cayó cuesta abajo, pero logró reaccionar antes de tocar el suelo, sus pies tocaron tierra firme pero inevitablemente fue a dar de espaldas. Y ahí, tumbada en el piso caviló sobre lo realmente estúpida que había sido en caer, por milésima vez, en el juego de Xanxus.

No podía simplemente verlo a la cara como sin nada, después de todo se habían besado salvajemente la noche anterior. En toda la mañana hizo lo posible por no topárselo mientras desesperadamente intentaba dejar atrás esos pensamientos sobre su encuentro. El hecho era innegable, al menos de su parte existía mucha atracción física.

Pero huyendo no iba a conseguir absolutamente nada, así que la respuesta era obvia: tenía que hablar con él y dejarle en claro las reglas del juego. Aunque pensándoselo bien hablar con Xanxus era jodidamente difícil.

Rondó por su despachó durante toda la tarde, muchos se cuestionaban si estaba haciendo una especie de guardia o algo por el estilo. Miró entrar a Squalo y salir, también pasaron Levi y Viper, cada uno de ellos la miró con rareza tratando de descifrar sus intenciones.

Tomó aire profundamente, se aseguró de llevar consigo su arma caja y sus kusagarima por si el muy cabrón comenzaba a darle riña física. No llamó a la puerta, simplemente entró no dándole más preámbulo, pues sabía que si pensaba de más las cosas terminaría arrepintiéndose.

Lo encontró –como era de esperarse- en su elegantísima silla, dormitando cual bebe. Carraspeó fuerte para que al menos se dignara a abrir un ojo, per tan solo se remolineo en la silla para quedar más cómodo.

-No te hagas el dormido que se bien que estas despierto –habló Misuki muy fuerte. Esperaba nadie estuviera tras la puerta echando oreja porque lo que iban a discutir era muy íntimo.

-¿Qué quieres? –Dijo en tono vago sin cambiar su postura.

-¿Y tú que crees? –contratacó furiosa.

Xanxus sonrió levemente de manera ladina ante las posibles interpretaciones a esa pregunta, decidió darle paso al lado que obviamente no era.

-¿Una segunda probada? Resultaste insaciable…

-¡No hablo de eso! –Gritó sintiendo su cara colorada como tomate-. Es todo lo contrario.

-Mmh –fue el gemido que obtuvo en respuesta. Le importaba una reverenda mierda su opinión.

-No es justo que hagas ese tipo de cosas ¿Quién te crees que soy?

-Me pareció lo disfrutaste.

-Solo… estaba -¿Qué mentira podría decir para excusarse?- estaba dándote lo mismo que ofreces. Si tú puedes jugar así entonces yo también.

-¿Jugar? –dejó escapar una ligera risa.

-Para de una vez y deja de tratarme como…

-¿Una prostituta?

Al fin se había decidido a mirarla con aquellos intensos ojos escarlata. La palabra dejó helada a Misuki… no era la que ella tenía en mente, pero no era por eso que le había tomado con la guardia baja.

-No soy alguien que puedas tomar así de fácil, deja de molestarme –repuso en un tono más condescendiente.

-Me molestas.

-¿Disculpa? Eso debería decir yo.

-La manía de Sawada de darle a Vongola chiquillos me repugna. Tú no puedes cambiar quien eres.

-Trabajo tan duro para Vongola como tú o los otros lo hacen.

-La basura siempre será basura.

Por sus palabras podía suponer que estaba tratando de insinuarle algo y si había decidido sacar ese tema de esa manera solo podía significar una cosa… él lo sabía.

-¿De qué hablas? –Quería despejarse de dudas.

-Actuaste tal cual predije, eso deja más que claro tu naturaleza.

-Sin rodeos –frunció el entrecejo. Sabía que se arrepentiría de haber dicho eso.

-Una prostituta siempre será una.

-¿Eso piensas? –Le dedicó una sonrisa demasiada torcida- ¿Qué sabes tú? ¿Quién eres para juzgarme?

-No me has demostrado lo contrario, escoria.

-Entonces es eso ¿querías probar que podía enredarme contigo por mi historial?

-Y no me equivoque –no tenía que llegar al punto final, porque sabía lo conseguiría igualmente.

-Si sabes lo que fui significa que también conoces los motivos. Deja de juzgarme –Alegó fieramente.

-Tu hermano. Y dime ¿Por qué continuaste después? –Volvió a cerrar los ojos, sabía que esa pregunta había sido el punto final.

-¡No eres diferente a mí! –Gritó, estaba muy equivocado si pensaba que iba a quedarse callada-. Si no hubiera sido por el noveno estarías en la calle ahora mismo, tú bueno para nada –tanta era su furia que golpeó el escritorio del moreno con ambos puños.

-No intentes compararnos, basura. Es obvio quien es mucho mejor entre tú y yo–le dirigió una de sus frías miradas.

Claro que era obvio, Xanxus no era un Vongola de sangre pero si de espíritu y ella tan solo era la recogida de una familia poderosa que habían sacado de la miseria.

-Entonces es simplemente eso… fue la forma en que te demostraste que sigo siendo aquella niña que se vendía por dinero. ¿Satisfecho?

-No realmente.

-¡¿Entonces que carajos quieres?! –Gritó exasperada.

-Nada –se encogió de hombros para acomodarse otra vez un su sillón y dormir.

-Grandísimo hijo de puta –musito mientras lo miraba con rabia.

-Que irónico que tú lo digas.

Aquella Kusagarima había sido blandida mortalmente a su rostro, sin embargo, esta misma había sido detenida por un arma de fuego. El rostro de Misuki era un poema a la ira ¿cómo se atrevía ese hombre decirle ese tipo de cosas? ¿Con que cara si él también había sido un niño sacado de las calles?

Sin embargo, lo que hizo a continuación la dejó sin palabras… especialmente porque aunque quisiera no podía decir una en esos momentos. Fueron escasos segundos en los que osadamente sus labios habían sido robados. No lo entendía… hasta hace unos instantes estaba quejándose de su antiguo trabajo, recalcando el hecho de que era una simple prostituta, y pese a eso estaba besándola de nueva cuenta.

¿Quién iba a pretender entenderlo? Nadie.

La mesa le golpeo en los muslos cuando Misuki la pateó para quitárselo de encima. Si antes había estado furiosa ahora con mucha más razón. No le cabía la menor duda de que todo era un juego para él.

-Dices que soy más que basura y aun así haces ese tipo de cosas ¿qué es lo quieres?

La respuesta del moreno no fue otra más que su gloriosa risa, ¿cómo tratar con alguien así? Tan extraño e iracundo.

-No puedo hacer nada sobre lo que piensas de mi o mis razones para hacer lo que hice. HIbari-san y Sawada-dono me dieron una salida de esa vida, y estoy profundamente agradecida de ello. Jamás podré pagarle lo que hicieron por mí. Si estoy en Varia es porque quiero hacer algo por Vongola. Pero no te preocupes, si tanto te irrita mi presencia aquí me iré en cuanto acabemos con Shiavone.

-¿Insinúas acaso que pensabas quedarte en Varia? –Xanxus volvió a dejarse caer sobre su silla.

-No son tan malos como pensé que serían –dijo tímidamente-… pero tú me caes mal, así que prefiero regresar a Japón.

-¿El guardián de la nube no tiene nada que ver? –Subió los pies al escritorio.

-¿Por qué Hibari-san tendría que? –apenas dijo con un hilillo de voz…

-Prescindo de ti.

-Lo sé…

-Igual que él.

¿Qué tanto sabía Xanxus de su relación con Hibari? Es más ¿Qué tanto sabía él de ella realmente? Descuidadamente atrapó entre sus manos un sobre que el moreno le había arrojado, el remitente era nada más y nada menos que Hibari, el sobre estaba abierto indicándole que ya habían extraído el contenido.

-¿Leíste la carta?

-Largo, no quiero verte en estos momentos.

-¡¿Por qué la leíste?! No era para ti. ¿No tienes sentido de la privacidad? –Le reclamó molesta, el hecho de que fuera el jefe no significaba que pudiera ejercer su santa voluntad.

-Escoria –Ya conocía ese tono de última advertencia de parte de Xanxus.

-Antes de que me vaya, déjame aclararte un par de cosas –guardó el sobre en la chaqueta-. Si piensas que te he besado porque soy una fácil estas muy equivocado, tal vez si me hubieras pagado –sonrió de manera divertida para señalar su broma… lástima que él tuviera los ojos cerrados-. Y supongo que… me atraes… pero eso no significa que puedas hacer lo que se te da tu gana conmigo cuando se te antoje.

»Me importa un carajo quien creas que soy en estos momentos, pero te falta mucho para conocerme. Ahora que sé qué haces todo eso por fastidiarme –recordó el golpe en su orgullo de la noche anterior ante su inexistente excitación- no dejaré que lo vuelvas a hacer… a menos de que yo quiera –fue su sentencia antes de salir.

Pero las cosas distaban de mejorar para ella, porque en aquella carta, que obviamente ya había sido leída previamente por Xanxus y quien sabe quién más estaba plasmada con puño y letra uno de sus mayores temores.

Por un lado estaba feliz, porque sabía que Hibari en esos momentos estaría muy en paz consigo mismo ya que aquello era algo que le hacía perder el sueño. Por otro sentía la amargura de los celos y la devastadora desolación… lo había perdido y esta vez definitivamente.

La amenaza del dolor de su garganta se comenzó a presentar en finas lágrimas que caían sobre el papel mientras iba leyendo cada palabra. Hibari siempre había sido tan tradicional, suponía que un asunto así sería más formal si se lo decía con su puño y letra en lugar de una bocina, igual sabía que Misuki le llamaría para felicitarlo y así aclarar mejor las cosas… aunque propiamente no había nada que aclarar.

-Justo ahora… Hibari e I-pin –musitó para ella misma.

-Misuki-chan ¿pasa algo? –Preguntó Lussuria al verla deambular por los pasillos.

-No, nada en lo absoluto –escondió el papel detrás suyo y sonrió como sin nada.

-Entonces lo que escondes es ¿nada?

-Tan solo es una carta.

-Ah, la del guardián de la nube –dijo como sin nada.

-¡Tú también la leíste! –gritó colérica.

-Fue por accidente. ¿Te la acaban de dar?

-Sí, espera ¿cuánto tiempo tiene que llegó?

-Como una semana más o menos, fue poco después de que el jefe se aliviara.

-¿Y por qué no me la dieron entonces?

-Xanxus se quedó con ella.

-Ese desgraciado –pronunció con rabia- debió regocijarse al leerla.

-Supongo que sí. No pensaría que tuvieras corazón Misuki-chan.

-¡Claro que tengo, pedazo de tonto!

-No te involucres con él solo porque estas confundida –Squalo hizo gala ante los dos oficiales.

-¿De qué hablas? –Preguntó Misuki.

-¿Te cuento lo que miré anoche?

-¡No!

-Squalo-taichou~ ¿esta celoso? –canturreó Fran.

-¡Vroi! Rana ¿Qué insinúas?

-¡¿Qué nadie tiene sentido de la privacidad?!

-En realidad estaban expuestos a la vista pública –aclaró el peliverde.

-¡Pudiste voltear a otro lado! –Replicó Misuki.

-Bel-sempai dijo que teníamos que ver hasta el final.

-¡Pervertidos! –Gritó de lo más ofuscada.

-Por una buena suma podría no vender esa información –también se unió Viper a la charla.

-¿Tú también?

-Tal vez debería recrear la escena para que Lussuria Sempai sepa de qué hablamos –dijo Fran.

-¡Mocoso infeliz! ¡Ven acá!

Así dio una cazaría por toda la mansión entre la oficial de la nube y el oficial de la niebla. Por lo poco que conocía a Fran sabía que no sería capaz, sin embargo, no podría estar segura al cien por ciento de ello. Al final se había armado un tripe duelo entre Fran, Misuki y Bel una vez que se lo toparon en el camino… malditos fisgones pervertidos.

Varia era extraño, conflictivo, irrespetuoso, indecente, iracundo, malvado y un fin sin de adjetivos perversos que podrían describir a la perfección al grupo de Asesinos de Vongola, pese a todo y todos… no podía decir que estaba tan mal. Entre brincos y golpes había olvidados sus dilemas amorosos de momento.