~o~ Amigos con derechos ~o~
La beso desesperadamente aun en el pasillo, entraron al departamento y ni siquiera pusieron llave a la puerta. Cayeron al sofa, el sobre ella, besandole el cuello cuando abruptamense se separo de la rubia. Kiba miro a la chica que yacia debajo de el con la camisa negra con dibujos, demaciado escotada para su gusto, desacomodada y la respiracion agitada.
-No me gusta de remera.
-Lo se- Dijo ella, medio aturdida-¿Por qué te detienes?
-Porque no quiero que mañana te levantes y te vayas como siempre- Dijo el.
-Acabas de decir que querias más que nadie tener solo sexo, imbecil- Repuso ella, agarrandolo de la camisa.
-Pero tambien dije que te quiero, y no soy masoquista, si te duermes en mi cama, conmigo, quiero que lo hagas ahí siempre, histerica.
-¿No eres posesivo?
-Quiero serlo contigo- Contesto rapidamente- Quiero tener derecho a serlo contigo.
-¡Yo no quiero una relacion asi!- Exclamo ella, enfadada- ¡¿Acaso no podemos seguir como hasta ahora?
-¿Te has acostado con otro?
Ino levanto la vista confundida ¿Qué demonios tenia que ver eso en ese momento? Lo miro mostrando su sorpresa y confusion, pero tambien el enojo y desespero que sentia. Nego con la cabeza y lo miro fijamente.
-Yo si, y se que lo sabes- Comento, logrando que ella frunciera más el cejo- Pero lo que no sabes es que me senti mal mientras lo hacia.
-¿No era bonita?- Pregunto hiriente.
-No eras tu, maldita rubia histerica- Gruño.- ¿De que me vale acostarme con otra pensando en ti? ¡Maldito el minuto en que te metiste en mi cabeza, rubia!
Ino lo acallo con un beso, molesta, lo giro hasta dejarlo bajo ella y lo beso de un modo que nunca antes había hecho. Era brusco, molesto, feroz y pasional. Estaba furiosa y confusa, su beso lo mostraba a la perfeccion.
-¿Por qué te acostaste con ella, entonces?
-¡Para probarme a mi mismo que podia hacerlo con otra!- Respondio, invirtiendo los papeles otra vez, el arriba y ella debajo-¡Queria asegurarme que seguia siendo libre! ¡Yo mismo me arrebate la puta libertad, Ino!
La beso de nuevo con furia, estampando sus labios contra los de ella, prácticamense se gritaban mientras lo hacian. Ino gimio y lo giro, sentandose a horcajadas sobre el.
-¿Y que mierda probaste? ¡Yo me senti usada!- Gruño y sus ojos se humedecieron- ¡Y lo peor era que lo toleraba, yo deje que me usaras, yo queria que me usaras! ¡Por dios, quiero que me uses!
Ino dejo de besarlo de repente cuando sus ojos se humedecieron, lo miro fijamente un segundo y apoyo su cabeza contra su hombro. Kiba paso sus brazos por la cintura de ella. La levanto y la llevo a la cama, la acosto en el medio y se puso sobre ella. Pero en vez de desnudarla, beso sus lagrimas y le acaricio el pelo, tranquilizandola.
-Yo no quiero usarte, Ino- Confeso- Solo quiero que te quedes.
La chica lo miro, se seco las lagrimas y se quedo inmóvil debajo de el. Despues de tantas veces de tener sexo ahora no podia hacer el amor con el. Que ironia, penso. Ahora siento pena de tocarlo, cuando antes ni siquiera sentia pudor, pensaba ella.
-Hable con Hinata sobre tu clan- Confeso ella girando la cabeza- Sobre el hecho de que en algun momento tienes que casarte.
-Tengo veintitrés, Ino, falta mucho- Le dijo.
-¡Solo escucha!- Bramo- Kiba, si me apego a ti tu en algun momento te casaras y ¿Dónde quedare yo? ¿Sere tu eterna amante?
-Ino, si me casara con otra, jamaz te relegaria a un papel tan sucio como el de la amante- Le gruño- De todos modos, eso sera de aquí a cuatro años, ni siquiera sabemos si duraremos tanto.
-¿Durar en que, Kiba?- Pregunto con irionia- ¡Somos unos malditos amigos con derechos de roce!
-¡Es porque tu lo quieres asi, Ino!- Respondio, molesto- Yo queria una chica con la que tener sexo que no sea pesada, pero nunca dije que queria una eterna amante.
-¡Por eso me molesta, me molestan mis acciones, yo me deje encasillar alli!
Ino y el siguieron discutiendo un buen rato sobre como la rubia había llegado a odiarse a si misma. Había decidido que una relacion amorosa era mucho trabajo y prefirio solo acostarse con su amigo sin pensar que quedaria como una perra. Y se sentia asi. Kiba por otro lado le explico que el no había deseado quererla, que solo había ocurrido y ya.
-No podemos hacerlo, Kiba- Ino lo miraba directamente a los ojos.
-¿Por qué no?- Cuestiono desafiante.
-Porque me hagas cornuda, y si duramos en algun momento te iras con una de tu clan y yo habre desperdiciado mis mejores años acostándome contigo.- Dijo.
-Ya te he dicho que soy mujeriego, pero nunca hago cornuda a una mujer. En el trato decia que podia hacerlo sin ser traicion, y mierda, me senti fatal, asi que no cuenta- Contesto- Ademas, no veas un futuro distante, podemos intentarlo.
Ino lo miro enfadada.
-No podemos.
-Si podemos, si queremos.
-Pero no debemos.
-¿Alguna vez en la puta vida me ha importado el deber? No, me resbala- Respondio, medio enojado- Y tu no estas atada como heredera ¿Por qué no entonces?
Ino tomo aire y clavo sus ojos celestes en sus ojos razgados.
-Por que…, Kiba no puedo seguir acostándome contigo, me valoro lo suficiente para teminar esto aquí, de todos modos el tener sexo no iba a ser eterno y…
-¡Mierda Ino, no hablo de sexo!- Grito exasperado- ¡Hablo de amor, grandisima imbecil!
La chica lo miro desde su posicion, apoyo sus brazos en la cama y levanto su torso. Puso sus labios contra los de el y en un roce casto lo beso como si fuese una niña timida y dulce.
-¿Cómo terminamos asi?- Pregunto Ino.
-No tengo la más minima idea- Contesto- Pero quiero que salgas conmigo.
-¿No deberias preguntarlo?
-Yo no pregunto, yo afirmo.
-¿Y que afirmas entonces?- Pregunto, bromeando de repente.
-Que me tienes ganas- Ella solto una risa y cayo al colchon riendo de buena gana.
Aunque llevaban tres meses de contacto carnal esa fue la primera vez que hicieron el amor. La primera vez que ella se dejo llevar, que el manejo la situación, que lo hicieron con suavidad, paciencia y lentitud. Ya no era el sexo apurado y netamente carnal para complacer sus más bajos deseos. En ese momento era complacer al otro, era dar, era solamente amar.
-Tienes turno en media hora en el hospital- Le recordo Kiba, mientras la besaba.
-Hoy estoy enferma- Contesto y tiro su teléfono celular a algun lado del cuarto.
Y lo estaria algunos dias más.
