LOS PERSONAJES SON DE S. MEYER BLA BLA BLA... YO SOLO ME DIGNO A DIVERTIRME CON ELLOS BLA BLA BLA... PORQUE LA HISTORIA ES MIA, Y ESTÁ BASADA EN SUS LIBROS!


Hola! Bueno primero que nada… muchísimas gracias por sus comentarios… son lo más preciado que tiene esta historia, porque recuerden que solo la he seguido escribiendo por ustedes, por lo que les suplico no me fallen, y tómense 5 segundos en dejarme algo escrito, ya sea una queja, o un "me gusta". hoy no les contesto individualmente, pero es que ya es muy tarde aca en Argentina, y me he quedado escribiendo una hora y media este SUPER capitulo solo por ustedes. Así que este Capítulo se lo dedico a:

"oceanide y malavik" =D

Hoy leeran el motívo de porqué es de categoría M… uuuuuu que sera? Jaja. Habrá un poco de todo… 2 POV nuevos…uno a pedido de ustedes, el otro me pareció buena idea para explicar como se hán sucedido las cosas simultáneamente. Quiero que me digan si les molesta que sea redundante con los POV, porque he puesto algunas cosas que habían sido contadas previamente, pero ahora contadas por alguien más. Beno en fín haganmelo saber si les molesta.


Una Reacción más Normal

Alice POV:

Luego de decirle de forma muy dura a Jasper que estaba más que disgustada con él, corrí en línea recta hasta la casa de Bella. Cuando llegué pude vislumbrar que ella se encontraba adentro con un muchacho, que por sus rasgos distinguí que era de la reserva indígena. Lo que no entendía era el por que de su cercanía y confianza.

Estuvieron juntos toda la mañana, desayunaron juntos, vieron tele juntos caminaron juntos, hablaron juntos, rieron juntos, por poco no iban al baño juntos, estoy segura que lo hubieran hecho si no fuera por lo obvio.

Almorzaron solos. Y por la tarde se marcharon junto con el Jefe Swan hacia la reserva Quileute. Al llegar al límite me tenté en cruzarlo ¿Qué podía salir mal? No había Lobos en La Push desde hacía décadas. Mas no pude hacerlo, sabía que pesaría en mi subconsciente.

Volví a casa. Apenas llegue todos me atosigaron a preguntas. Relaté un poco de todo, y aclaré explícitamente que no había habido rastros ni mención de Edward, o vampiros, ni siquiera nuestro apellido.

Edward obviamente, desconfiado espió en mi mente, y al no encontrar fallas cometidas por parte de Bella, supo que yo no mentía.

— Eso no significa que aún pueda salvarse. Debemos seguir vigilándola. —me dijo amargado como nunca antes lo había visto. Ahora que lo pensaba, al que no había visto era a Jasper. — Se fue a cazar. Se siente tan miserable que nos estaba afectando a todos. Y Esme lo echó.

— ¡Edward! —gritó Esme.

— Bueno… no lo echó, le propuso hacerlo para que no siguiera molestándonos.

— Está bien. Así es como deberían sentirse ustedes dos. Por planificar el asesinato de mi futura mejor amiga. —le recriminé. — Eres un mal perdedor Edward Anthony Masen. Y que te quede bien claro. Que no voy a dejarte matar a nadie, al menos mientras ese alguien sea una persona bondadosa y que no perjudique íntegramente a nuestra familia. —espeté ceñuda, seria y más segura de lo que nadie en esta casa me pudiera haber visto alguna vez.

Un par de horas después la visión de Bella despidiéndose de un hombre en silla de ruedas, y al rato en auto junto con Jacob, su padre y una chica morena, me llegó. Supe que estarían por volver. Salí pitando de mi cuarto, sin despedirme de nadie. En cierta forma estaba enojada con todos un poco, porque nadie se opuso inmediatamente a la decisión de mi esposo y mi hermano.

Llegué en el segundo exacto en el que cruzaban la línea. Ahora solo venían Bella y su padre. Sin hablar, sin ser en absoluto comunicativos, ni miradas ni cariñitos al estilo familiar.

Comenzaba a entender a Bella. No era una chica del todo expresiva. Pero cuando sus emociones la colmaban explotaba, así sea en llanto, en pasión, en felicidad, un tristeza. Bueno el fin es que ella solo dejaba acumular todas sus emociones, para después expresarlas de una. Supe que era así, porque en el momento en el que entró en su habitación se formó en su rostro la más grande de las sonrisas y saltando y bailando cual niña comenzó a tararear una canción muy popular del momento que decía "I'm so happy ". (N/A: Se que puede ser redundante, pero es mi obligación aclarar. Significa "estoy muy feliz")

La habitación de Bella estaba repleta del aroma de mi hermano. El muy descarado se había colado en su ventana desde hacía un mes atrás aproximadamente. Era un loco, un cínico, estaba totalmente de mente. No es que lo juzgue mal, pero, no es nada normal entrar a la habitación de una chica, sin su permiso, por su ventana, a altas horas de la noche, solo para verla dormir sin ser notado, mientras te torturas por no poder leer sus pensamientos, mientras te torturas el triple aguantando las ganas de degustar su sangre y matarla porque ella es demasiado deliciosa, para luego irte en la madrugada, sin dejar rastros, y comportarte como un completo idiota antipático cuando estas junto a ella en clase de Biología ¿Tengo, o no tengo razón? Está bien lo admito. No hay forma de que Edward sea normal, nada en él lo es, siquiera siendo vampiro es normal. Pero así es mi familia. Un grupo de anormales hasta en el mundo de lo anormal.

Pasé la noche pensando en cosas tan estúpidas como las locuras de mi querido hermano Edward. Me apenaba por él. Había comenzado a ver algo de brillo en sus ojos. Pero claro. Bella no tenía la culpa de nada, dentro de todo, es de inteligente salir huyendo de una sanguijuela como nosotros.

Eso por otro lado me preocupaba. Yo la quería como mi mejor amiga, porque así debía ser. Pero ella no iba a aceptarme. No sabiendo lo que soy.

Tenía que empezar de a poco. Y ya comenzaba a tener una vaga idea de cómo hacerlo.

— Jake—susurró Bella en sueños, nuevamente, era la quinta o sexta vez que lo hacía. Y automáticamente sonreía. Eso me molestaba, yo quería que ella estuviera con Edward, tal y como pensé que sucedería. Pero no. Ese niño Quileute había hecho algo con ella. Quizás la hechizó. No, eso no era posible, el chico no olía a hechicero.

Luego de un rato de que Bella despertara, llegó el famoso Jacob. Su nombre había sido desgastado por los labios de la chica durante toda la noche. Tocó timbre y fue recibido muy efusivamente por su amiga.

Pero lo que pasó esa mañana fue sorprendente. No lo ví venír, era como si Bella y Jacob se comportaran muy naturalmente, ellos estaban siendo espontáneos. Pero después túve que alejarme un poco de la casa, y darles su espacio. Primero, porque no quería que esas imágenes se quedaran en mi mente y Edward reaccionara mal. Y segundo, porque me dolía en el pecho al recordar que estaba sumamente enojada con el amor de mi existencia.

Jacob POV:

— Bella cuando quieras puedes venir a visitarme. —Le invitó Leha al bajar del auto patrulla de Charlie.

— Igualmente Leha. —contestó Bella.

— Y… suerte con ya sabes quién. —La miré alarmado y molesto por su comentario. Me invadió la curiosidad y los celos ¿Quién es "Ya sabes quién"?

Caminamos hacia la puerta y no aguanté más.

— ¿De quien hablabas Leha? —ella negó con la cabeza sonriendo— vamos dime…— insistí ella volvió a negar mirando hacia otro lado y levantando las manos. Hizo el gesto de cerrar su boca con un cierre. — Dime, dime, dime, dime, dime… te lo ruego—junté mis manos en súplica. Pero me ignoró. Entramos a su casa en el momento en que se perdía de vista el automóvil.

— ¡Hola mamá! —saludo

— Claro, ahora no tienes un cierre en la boca. —ironicé. Ella solo rió.

— Estoy con Jacob. Sam se encontraba descompuesto y está ocupando la cama de Jake.

— Hola chicos— apareció Sue saliendo de la cocina. — si me dijo tu padre lo que sucedió. No hay problema cariño—dijo dirigiéndose a mí. — Seth estará encantado de compartir habitación con tigo. — besó mi mejilla. Al rato caminé hasta el cuarto de Seth, donde él estaba. Aún tenía tiempo de huir, él no sabía que estaba acá. Y no es que no me agradara, pero era demasiado atosigante, un niño que me admiraba. Y no se que me ve, si soy súper simplón.

— ¿Qué hay Seth? —saludé entrando a su cuarto.

— ¡Jake! — gritó alegre al verme. Perfecto, estaría toda la noche preguntándome cosas de mi vida, de la adolescencia, consejos con las chicas y hablándome de deportes. Seguramente no se callaría.

— Esta noche dormiré acá. Sam esta enfermo en mi casa. —le comenté, y se me ocurrió una maravillosa idea.

— Si algo dijo de eso mamá. —comentó sin importancia.

— Si y creo que yo tampoco me siento muy bien. —mentí descaradamente. Pero no veía otro remedio era eso o escucharlo parlotear y no dormir.

— ¿Quieres que le diga a mi madre? — dijo preocupado.

— No creo, que prefiero descansar.

— Está bien. Eso será mejor. —dijo aliviado de que no estuviera demasiado mal como para tenerme lejos. —duerme en la cama de abajo. Yo ocuparé la de arriba de la litera.

— Gracias, amiguito. — revolví su largo y negro cabello. Luego me senté sacándome las zapatillas. Me recosté.

No se como, ni se porque fue tan rápido, al parecer estaba realmente cansado, porque me dormí al instante en que apoyé mi cabeza en la almohada.

Desperté al darme el sol naranja en la cara. Estaba amaneciendo justo en ese instante. Escuché que ya había gente despierta fuera del cuarto. No tenía sueño, y la verdad era que quería estar con Bella, así que luego de vestirme salí hacia la cocina, dejando atrás a un baboso durmiente, alias, Seth.

Entré y estaba Sue con Harry desayunando, él le decía algo muy emocionado y feliz. Supuse que Sam se encontraría mejor.

— Buendía Jacob. —besó mi frente la madre del baboso durmiente, al levantarse.

— Muy buenos—agregué sonriendo, le devolví la alegría al pensar en que estaría con Bella en unos momentos.

— ¿Desayunas algo cielo?

— Claro que sí. Muero de hambre.

— Estos chicos parecen desnutridos…— susurró Sue riendo por lo bajo.

— Pues es normal. Están en crecimiento— dijo Harry sonriendo y palmeando mi espalda. — hay que darles comida siempre que quieran. Así se ponen grandes, y fuertes. Como un Hombre Lobo. — dijo con orgullo y emoción en su mirada. Su esposa solo asintió y comenzó a servirme huevos revueltos. — y ya que estas sírveme un poco más a mi. — pidió Harry mirando con hambre mi plato.

— Tu te pondrás grande y gordo como un Hombre Vaca, si te sirvo de esto cariño— se burló su esposa. Yo reí abiertamente, y ella me siguió. Él solo nos miró fingiendo ofensa.

— O grande y gordo como un Lobo Marino. — dije yo. Volvimos a reír los dos de nuestro sarcasmo usando las palabras Hombre Lobo.

— Basta de reír a costa de mi y mi enorme estómago. No ven que no es que este gordo. Solo estoy lleno de dulzura. — nos dijo fingiendo ofensa. Esta vez los tres reímos abiertamente.

— ¿Qué es tan gracioso? — preguntó una radiante Leha entrando a la cocina y sentándose a mi lado.

— Es solo que Jacob será u Hombre lobo si se alimenta bien, y tu padre será un Lobo Marino si sigue comiendo. —contestó Sue. Mi amiga rió alegre.

— Oh Jacob… trae a Bella a almorzar, así la conocen todos. —propuso Leha.

— Es una buena idea— afirmó Sue.

— Esta bien, veré si ella puede. Tal vez no quiera. Dice que hueles muy mal Leha, deberías bañarte sabes—le dije fingiendo cara de asco mientras abanicaba con mi mano en su dirección.

— Tonto. —dijo riendo y golpeando mi hombro suavemente.

Luego de desayunar Harry me acercó a casa de Bella. Era temprano aún, me preguntaba si estaría despierta. Después de todo era Domingo.

Realmente me gustaba mucho esta chica, teníamos mucha química, tal y como solían decir mis amigos. Pero me atemorizaba, solo un poco, el tema de anoche ¿Quién era el famoso "Ya sabes quién" que había mencionado Leha? Capaz a ella le gustaba alguien más. Pero me había besado ¡Y madre santa! ¡Que beso! Fue de lo más fogoso y delicioso que jamás recibí. Las niñas a las que había besado por curiosidad y juegos no eran nada comparado con Bella. Juro haber escuchado campanas mientras la sentía besarme.

Toqué el timbre y ella saltó a abrazarme gritando mi nombre. Estaba preciosa. Noté que se había arreglado un poco más, pero seguía siendo casual.

— Que linda forma de recibir a tus visitas — me burlé — ¿Me pregunto si eres así con todos?

— No, solo con tigo — confesó. Sus mejillas se tiñeron de rojo adorablemente y no pude evitar sonreír. — ¿Ya des-desayunaste? — preguntó entrecortado.

— No. — mentí. Y era simplemente porque quería pasar tiempo con ella. Además en cualquier momento me daría hambre nuevamente.

— Perfecto. Desayunamos juntos. — luego la seguí a la cocina.

Feliz. Así me sentía. Habíamos estado toda la mañana tonteando, jugando cual niños, hablando como adultos, sobre todo y la vida, nuestras vidas, y besándonos como apasionados adolescentes. Tres en uno. Niños, adolescentes, y adultos. Tres facetas que ella tenía y que me encantaban, y que yo no temía mostrar, puesto que con ella todo era tan natura. La adoraba. Se me llenaba el pecho de un exquisito sentimiento que nunca había experimentado. Verla sonreír. Sentir su tacto suave. Besarla y saborear sus labios. Escucharla reír. Su confianza. Su belleza, porque sin dudas que ella es y será siempre hermosa. Su personalidad y carisma que minuto a minuto me sorprendían.

Tenía la sensación de que Bella había sido una chica de lo más reservada y seria toda su vida, pero sin dudas eso estaba cambiando. Quizás era por mí. Pero eso no lo sabía.

Estábamos tonteando y hablando de su nuevo apodo, cuando recordé la invitación de Leha. Por supuesto Bella aceptó ir a almorzar con ellos.

Volví a apresar sus ojos en una profunda mirada. Flotando en sus ojos de chocolate derretido la sentí acercarse. Su cuerpo se pegó un poco más al mío. Yo le había dado cierta distancia por respeto, pero ella se acomodó más junto a mí, gustosa. Por más que ni nos moviéramos, besáramos o siquiera tocáramos, juro que comencé a sentir como mi temperatura aumentaba. Esta chica me estaba haciendo sentir mil cosas nuevas, y todas juntas un mismo fin de semana. Ella se acercó más a mi rostro, lo que provocó que su pierna hiciera fricción con mi zona sensible. Eso, sumado a su húmedo beso, me hizo delirar. Tomé su cintura y la acerqué más, sus dedos se enredaron en mi largo cabello. Estuvimos dándonos el beso más pasional que jamás recibí. Jugamos con las lenguas en la boca de uno, sobre los labios del otro, sobre su cuello y oreja, sobre mi mandíbula y labios. Estaba duro. Y eso ella lo sabía, se que ella podía sentirme, su cuerpo me provocaba, sus manos me recorrían el torso, y se que ella escuchaba mis suaves gemidos de placer, de solo sentirla tan cerca.

Mis manos se escaparon por debajo de su remera, acariciando su espalda. Su piel tan tersa me encantaba. Recorrí con mis dedos todo su costado. Desde su mejilla, pasando por su cuello, costillas cintura, caderas, muslo y piernas. Ella suspiraba con mis suaves roces. Y no es que yo no muriera por poner mis manos en otras partes de su cuerpo bien desarrolladas. Pero tenía en claro, que era demasiado pronto, y si bien nos habíamos declarado que nos queríamos, aún quedaban cosas por hablar y vivir juntos, no quería acelérame.

Poco a poco bajamos los decibeles. Nos fuimos calmando haciendo nuestro momento de lujuria, más cariñoso y dulce. Con un último beso nos acomodamos un poco en el sofá. Que estaba todo desaliñado, con almohadones en el suelo, culpa de nuestro revoltoso beso. Mi corazón aún estaba desbocado. Y la respiración de Bella también. Ella tenía un leve sonrojo, no por vergüenza, más bien provocado por el acaloramiento. Mi excitado miembro se tomo su tiempo en volver a la normalidad. Pero me era imposible concentrarme en otra cosa que no fuera Bella y sus besos y caricias. Después de todo era un adolescente de 15, y ella una adolescente de 17, que había logrado ponerme como una moto.

Me preguntaba que tanta experiencia tendría ella con los chicos. Por lo que se lo pregunté:

— Bells—la llamé. Ella solo respondió con un sonido entre sus labios. —quería saber… ¿Tu has tenido relaciones con alguien alguna vez? — lo se soy un descarado. Pero era muy importante para mi su respuesta, aunque eso no cambiaria lo mucho que yo la quería.

— Oh…— dijo sorprendida, apuesto a que no se lo esperaba. Se enderezó para mirarme fijo. Estaba roja como tomate. —no Jake…de hecho…— inspiró profundamente y exhaló para tomar coraje—nunca he tenido novio, y tampoco había besado, o dejado que me besara nadie. —su respuesta me hizo feliz en muchas formas. Y sonreí ampliamente. —no te rías de mi.

— No lo hago bonita. Sonrío porque esa respuesta me encanta. — luego medité su mirada sorprendida y picarona a la vez. Se acercó a mis labios rozándolos suavemente.

— ¿Ah si, te encanta? ¿Y esto te encanta? —preguntó muy sensualmente para luego morder mi labio inferior al momento en que su cuerpo se friccionaba con mi entrepierna. Se me escapó un gemido muy audible. Me delaté completamente, ella sonrió radiante y se volvió a acurrucar a mi lado sin darme más contacto que su cabeza en mi pecho y sus brazos a mis lados.

Al diablo toda la concentración y el esfuerzo que había implementado en sacarme de encima toda la excitación. Con ese simple, pero muy provocativo, movimiento, me había dejado palmado y duro nuevamente. La escuché reír por lo bajo al ver mi rostro, que reflejaba el horror y placer que sentía paralelamente.


Se que soy cruel con las hormonas de nuestro Jake, al dejarlo así, pero en mi historia se harán las cosas mucho mejor, y verán que todo pasa a su tiempo.

Pobrecita Alice…verdad? Ya vamos a hacer algo por ella que es un angelito!

Bueno besos gente hermosa!

Angelina! ( =