Ya saben que los personajes son de Meyer... exepto Sehan que es miiiiiioooo!
Hola!
verdad que no me tarde?
bueno ahoy hay una sorpresita! muahahahaha!aver quein adivina ...
mejor leanlo...
Muchisimas gracias a Ailei-chan... intentare no hacerlos esperar tanto perdon... y creo que no soy dura con migo misma, es que si no se hace una auto critica quien nos va a ayudar a mejorar?, Alice esta en proceso de formar su amistad, esperemos tenga suerte... muchas cosas cambian en esta bella, pero con el tiempo todo puede pasar, inclusive lo inimaginable.
tambien muchas gracias a lizitablackswan ... edward no se quedara de brazos cruzados... pero ahora él esta totalmente negado a sus sentimientos por eso no hace nada...ya va a soltarse...
gracias a todos y ahora a leeeeeeeeeeeerrrrrrr!
Captulo 7:
"Vigilaré por las noches, y así lo haremos siempre, incluyendo a los Swan, si hay peligro, no hay limites territoriales para nosotros."
Lo traduje nuevamente. Carlisle asintió y el Lobo llamado Sam se marchó.
— Alice— llamo mi padre. Ella asomó su cabecita por la entrada de la cocina. —Ven, tenemos que hablar. —ella asintió. —familia, todos al comedor.
Inmediatamente todos caminamos en milésimas de segundos hasta nuestros puestos en la mesa oval de madera.
— La ultima vez que estuvimos aquí…—comenzó Carlisle una vez acomodados— fue para asegurarnos que Bella Swan cuidara nuestro secreto. Ahora debo pedirles que no la atosiguen…
— Nadie la atosiga, solo es Alice y Edward. — dijo Rose enfadada.
— Yo solo cuido de ella, y le hago regalos, no es un crimen pretender su amistad. Freaky-Edward es quien la espía sin motivos.
— No la espío más. —me quejé.
— Paz, por favor. —pidió Esme. Y claro todos nos callamos.
— Alice no la persigas, los lobos se darán cuenta y tendremos problemas. —le dijo Carlisle.
— Es que no es justo —lloriqueó. —ahora no la veré nunca.
— En la escuela puedes verla…
— ¡No! ¡Porque por la culpa del maldito descuidado de Edward ella nos detesta y teme! ¡Esta misma mañana decidió cambiar de colegio a la Reserva! —las palabras de Alice me dolieron.
¿Sería cierto que es mi culpa? La única y milésima parte de mi recóndita esperanza de que ella no me ignorara se esfumó. Aún estaba dolido. Realmente esa extraña atracción siniestra hacia ella seguía tan encendida como lo hacía la noche del accidente.
Dejé de escuchar a mi familia. Me levanté en silencio y corrí fuera de la casa, dejando flotando en el aire la frase "necesito verla".
Sentí como Alice me seguía, pero mi rapidez era mayor. Al llegar a su casa estaba todo oscuro. En el segundo que llegó Alice tras de mi, vimos como se asomaban las luces de los vehículos de Charlie y Bella.
— Dejaré esto en su cama. — me dijo Alice mientras subía velozmente por las ramas del árbol frente a la ventana de Bella. Llevaba un paquete coqueto y femenino. Por el aroma que despedía, distinguí que eran hilos de seda y algodón. Ropa, como no. —se lo compré esta tarde. —dijo al volver.
— Estas loca. Ella lo rechazara. —le dije. Inmediatamente vi las imágenes de la reacción enfadada de la humana al ver el paquete en la mente de mi hermana. Alice me miró a los ojos, con tristeza. —si ya lo sabes ¿porqué lo dejas?
— Lose desde antes de comprarlo Edward, estoy muy conectada con esta chica, pero aun así, se que su mente y corazón trabajaran diferente en un tiempo. Tengo un plan, y al demonio los Lobos. Jasper me ayudara. —dijo sonriente.
— Jasper puede mejorar su humor pero no lo que ella siente, y nos aborrece, y como tu dijiste es mi culpa.
— Ya lo se Edward…—dijo exasperada. Jasper es mejor que yo en literatura, y tocaremos el corazón de Isabella Swan con algo que ella ama, que son los libros.
— Emm…—dije titubeando—yo se mucho más que ustedes de ese tema.
— Eso también lo sé. Pero no quiero involucrarte. —fruncí el seño. —lo volverás a estropear. Ya lo vi.
— Muéstrame. — exigí enfadado.
— No, eso es justamente algo que no debes ver. —volvió su vista a la, ahora iluminada, habitación de la humana. Esta caminaba hacia su cama. Con los ojos entrecerrados y curiosos.
Miramos en silencio como la muchacha reaccionaba tal cual la visiona de Alice. La noche entera velamos por su sueño. Sin hablar. No era necesario. Mi atención estaba totalmente volcada en Bella. Su aroma me tenía loco. Y mi reflejo en el cristal de su ventana me confirmaba la sed que no podía controlar, mis ojos oscuros me delataban. Aún así conseguía no matarla. Porque ella tenía algo especial. Su perspicacia, su inocencia, su curiosidad desinteresada, su humildad y gentileza, y esa hermosa mirada. Ojos chocolate. Quien no se sumerge en ellos es porque carece de buen gusto.
Comencé a experimentar una repentina furia en cuanto comenzó a amanecer. Una fundada en los recuerdos de esta chica y el niño indígena. Cuando se besaban.
— Vete a casar Edward, lo necesitas. Hay que ir al colegio en una hora. —me observó Alice. Pero ella no notaba que mi crispado rostro estaba así no solo por la sed, sino también por algo que creo se llaman celos.
Miles de veces leí sobre este sentimiento. Pero ningún autor expresó jamás con exactas palabras el verdadero veneno que te infecta interiormente. La impotencia de no poder corregirlo. La falta de poder sobre esa emoción.
Bella POV:
Iba de camino a la reserva, con más entusiasmo del que jamás tuve. Cuando llegué no había ni un alma a la vista, había sido la primera. Caminé enfundada en mi abrogo, el aire estaba helado, al menos faltaba poco para el comienzo de la primavera.
Ingresé a las oficinas de administración, y tras cinco minutos estaba inscripta lista para comenzar. Salí con una sonrisa pegada al rostro. La gente comenzaba a ingresar al aparcamiento. Distinguí a unos adolescentes junto a mi camioneta, eran mis amigos y mi novio.
— Estoy completamente seguro que es la Pick Up que nos compró Bella—dijo Jake con su nariz pegada al vidrio mirando dentro.
— Pero ella tiene calces en Forks ¿Por qué habría de venir? —preguntó Leha asomando su cabeza por la ventana también. Contuve la risa y salté a la espalda de mi novio.
— ¡Fisgón! ¿Qué miras en mí vehículo? —grité. Jacob al reconocerme comenzó a reír con su carcajada tan perfecta.
— ¿Bella, que aces por acá? —me preguntó luego de darme un beso.
— Digamos que este será mi colegio de ahora en adelante—comenté como si nada. Todos sonrieron, y escuche un "¡Genial!" por parte de Seth.
— Seguro te echaron por mal comportamiento del otro instituto. —bromeó Jacob. Yo puse cara de maniática, y volvimos a reír.
— ¿Cuál es tu primera clase? —preguntó Leha. Me fijé en la lista.
— La secretaria me dijo que hay dos grupos en mi nivel, así que puede elegir Biología o Matemáticas. — respondí.
— ¡Fabuloso Bella! Ven conmigo a Matemáticas y estaremos siempre en las mismas clases exclamó con entusiasmo Leha.
— ¡Seguro! —asentí. Junto con mi novio y Seth caminamos al edificio. Seth se despidió con la mano para luego irse a su calce en el primer piso, él era el más choco de todos, solo tenía trece años. Nosotros seguimos subiendo. Jacob nos acompañó a ambas hasta la puerta. Me dio un casto beso de despedida, haciéndome sonrojar por el público en el pasillo. Su sonrisa se amplió al ver mi reacción.
— ¿Para mi no hay besito? —bromeó Leha.
— No son solo de Bella. Adiós preciosa, nos vemos más tarde. —asentí y volví a besarlo. Leha se cansó de esperarme y tiró de mi brazo hacia dentro del aula.
— ¿Te sientas con migo? —preguntó.
— ¡No! — exclamé con falso horror—se me va a contagiar lo moreno. —ambas reímos, y nos sentamos juntas, obviamente.
— ¡Buenos días Leha! —saludó un muchacho sentado frente a mi, al igual que yo, no parecía Quileute. — ¿Quién es tu amiga?
— Tiene novio Sehan. —contestó secante.
— Un placer en conocerte "tiene novio" —dijo extendiendo su mano, yo reí. — tu apellido es "Leha celosa" ¿Verdad? —el chico era muy simpático a diferencia del encuentro con Paúl, no me sentía incómoda. Seguí riendo con su broma sobre mi nombre.
— Soy Bella Swan—me presenté. Lo observé mejor, cabello castaño claro con corte militar, sus ojos de un verde intenso me parecieron los mas hipnóticos del mundo, su piel tan pálida, era hermoso sin dudas, una belleza fuera de lo común, muy diferente a la hermosura de Jacob, era más bien parecida a la de Edward Cullen, pero descarté la idea al instante, ya que su tacto era cálido, y su piel no era dura como la de un vampiro.
— ¡No soy celosa Sehan! —exclamó mi amiga.
— Esta bien, pero aun así no deberías, yo solo tengo ojos para ti. —le sonrió el chico sinceramente.
— Tú sabes que estoy con Sam.
— Lo sé—hizo una mueca. Me miró— ya verás que logro atraparla. —yo largué una risilla, y Leha suspiro derrotada. Al final entró el profesor.
La mañana fue ligera, en la puerta del aula esperaba Jacob, y entre bromas y besos cambiábamos de clase. Leha, tal y como ella dijo, siempre fue mi compañera, y Sehan también, lo cual era genial, porque no me sentía sola. Realmente fue una idea fabulosa cambiar a esta escuela. La gente era más calida, y porque podía confiar en mis nuevos amigos. Claro que eso no quitaba que la gente me mirara con curiosidad.
— La hora del almuerzo es la mejor parte del día. —comentó Jake con su mano en la barriga.
— Estoy de acuerdo. —se quejó Sehan.
— Par de glotones—me susurró Leha, provocando que riera.
Compramos la comida, y nos sentamos juntos en una mesa junto a la ventana. Al rato Quil y Embry se nos unieron. La conversación era amena, cómica inclusive. Sehan y yo fuimos los blancos de las bromas de los morochos. Éramos los dos únicos alumnos que éramos tan pálidos.
— Menos mal que llegaste Bella ¿Sabes lo que has sido soportar a estos nativos yo solo? —dijo Sehan actuando como un pobre niño asustado. Leha golpeó su nuca y todos reímos.
— Calla blanquito. —le dijo riendo Leha.
Entonces recordé que no había visto a Sam. Y pregunté por él a Su novia.
— Él sigue enfermo—contestó con tristeza. — ayer no me dejaron verle, esta muy mal al parecer. El domingo tampoco pude verle. Espero que me dejen esta tarde. —se quejó.
— Si le ves mándale mis saludos. —le dije sinceramente.
Terminó el largo receso, y como las veces anteriores Jacob nos acompañó. El final del día llegó. Y con emoción nos fuimos a casa de Sehan estaba casi al limite de Forks y La Reserva. Nos repartimos tres en mi camioneta y cuatro en el auto de Sehan. Leha y Jacob conmigo. Quil, Seth y Embry con Sehan.
— Es genial que vengan chicos. Nunca había venido nadie a mi casa. —dijo emocionado Sehan. —el hecho de tu llegada ha hecho que los morochos me tengan confianza. —dijo riendo. Yo le devolví el gesto.
La casa era preciosa. Dos plantas, una cocina estilo americana. Un living-room totalmente lleno de consolas de videojuegos y pantallas planas gigantes. Con una computadora en un rincón.
— Bueno, ustedes no lo sabían pero vivo solo. —nos comentó el muchacho. Todos lo miramos sorprendido, a lo que él enrojeció por la repentina exagerada atención hacia él.
— ¿Y tus padres? —dijo Leha con curiosidad.
— Bueno, mama murió al darme a Luz. Mi padre cuidó de mí unos años. Me enseñó lo básico. Luego apareció un hermano y una Hermana, mucho mayores que yo. Ellos conocían a mi padre. Y él se marchó dejándome a cargo de ellos, vivimos en el norte de Vancouver. Tienen unos veintitrés años aproximadamente. En verdad ellos no se interesan mucho por mí. Solo cuidaron de mí porque mi padre se los ordenó. Hace dos años me dejaron nuevamente. Yo ya tenía quince y sabía hacer de mí una persona responsable. Antes de marcharse vino Papá, como si así hubiera sido planeado. — tomó aire y mirando sus pies continuó. —él me dejó dinero. Mucho en verdad. Me dio los papeles de esta propiedad. Una cuenta bancaria, que apenas uso y nada más. Ni siquiera un número de teléfono. Viví el año pasado en Vancouver en la misma casa, pero solo. Continué la escuela. Y este año decidí mudarme acá. Conseguí un trabajo en el almacén de Amer. Así he tenido mi propio dinero. Y el que me dio mi padre solo lo usé para estos caprichos. —dijo señalando los electrodomésticos y juegos.
Todos estábamos shokeados con la historia. Era espeluznante, pero en cierta forma me alegraba que él fuera tan autosuficiente. Y que su cruel padre le dejara en paz.
Leha le abrazó por los hombros.
— Estoy bien Leha, soy feliz en verdad, y más ahora. —Ella soltó su agarre— ¡N o! ¡Mentira! ¡No me sueltes me deprimo! —dijo fingidamente todos reímos pero Leha golpeó su hombro. —Bueno, yo se que es lo que quieren chicos… ¡juguemos X-Box! —los varones corrieron a los sillones y se quedaron dos horas atrapados jugando a las carreritas con autitos, ¡Ufff... que divertido!, nótese mi sarcasmo. Con Leha fuimos a la computadora, nos distrajimos un rato pero luego nos cansamos. Así que fuimos a la cocina y preparamos a cena. Usamos mi celular para avisar a mi padre y el de Leha que cenaríamos con nuestros amigos. Pasta al pesto, eso preparamos.
Al terminar vimos que los muchachos seguían enchufados en el juego. Al vernos entrar nos prestaron atención por primera vez en la tarde.
— Tengo hambre se quejo Seth. —Leha resopló.
— Si yo también. Vallan a cocinar algo. —exigió Embry. Leha y yo nos miramos indignadas.
— Mientras ustedes tonteaban, como súper machos que son, con la X-Box Leha y yo nos aburrimos. —les espeté. Y ella continuó.
— Y les hemos preparado pasta al pesto ¡Manga de machistas! —les dijo con enfado.
— No…—Jake se levantó apresuradamente y corrió a abrazarme, le di la espalda pero igual me abrazó. —perdón, perdón, perdón linda… prometo no pasara de nuevo.
— Tendrás que hacer mucho para que lo olvide—dije volteándome. Todos rieron de la acción de Jacob.
— Lo siento chicas, muchas gracias— nos dijo Sehan incorporándose. —ahora ponemos la mesa nosotros.
Y así los muchachos hicieron su labor. La cena no era nada del otro mundo pero estos adolescentes hambrientos nos alabaron y agradecieron en todo momento. Pero aun así no dejaríamos pasar esta falta de atención. Luego de comer me marché a casa. Estaba agotada. Me despedí de todos con un cariñoso abrazo. Y una vez más comprobé que Sehan no era vampiro, su tacto era muy calido y tierno como si estrechara la piel de cualquiera de mis amigos.
Jake me acompaño hasta la camioneta y tras un beso pasional y un fogoso beso en el cuello me marché más feliz que nunca.
Alice POV:
Bella por fin se acercaba por calle. No había podido ver nada de su futuro desde la mañana temprano. Solo ciertas imágenes borrosas de ella con Jacob, o cocinando con Leha la morocha. Había estado histérica todo el día.
Ella manejaba tranquila y con una sonrisa plantada en el rostro. Eso me hizo sonreír a mí. Estaba sentada en su cama. Sola. Dejé mi nuevo regalo en su almohada. Con las indicaciones exactas. Esperaba que funcionara. Me escondí en su armario. Un horror para mí. Estaba tan lleno de ropa anti-moda. La escuche charlar con Charlie. Y hablarle a él de su primer día en la Reserva. Le contó sobre sus amigos, y sobre el tal Sehan, quien al parecer era simpatiquísimo. Al escucharla subir me apretujé más en su ropero. Y entonces entró.
Su aroma típico y delicioso estaba mezclado con el de otros. Pero había algo raro. No solo olía a Jacob, como solía ser. Esta vez traía un aroma nuevo. Extraño. No era humano, no era a Lobo. Eso si que apestaba, este era agradable. Un dejo de humanidad pero también tenía vestigios de vampiro, una perfecta mezcla.
¿Quién será el dueño de ese aroma? ¿Sería el tal Sehan? Y lo más importante. ¿Qué es el dueño de ese olor?
Les agrada Sehan?
será él el del extraño aroma... o alice esta mal?
que creen que sea?
Besosssss calurosos al estilo Jacobbbbbbbbbbb
Aaauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!
