Ya saben que los personajes son de Meyer... exepto Sehan que es miiiiiioooo!
Lamento con el alma mi tardanza… per4o no he tenído computadora hasta HOY! Es decir, que acabo de escribir este capítulo. Lo bueno es que he tenido tiempo de reorganizar ideas. En un rato le estaré contestando reviews!
gracias a todos y ahora a leeeeeeeeeeeerrrrrrr!
Alice POV:
¿Quién será el dueño de ese aroma? ¿Sería el tal Sehan? Y lo más importante. ¿Qué es el dueño de ese olor?
Tanta pregunta y cero respuesta me estaban dando una jaqueca, claro que sufro jaquecas, es normal soy vidente y cuando todo va mal, eso sucede. Pero estas jaquecas podía evitarlas. Teníamos que hablar con Sam Uley, el perro de La Push. Y lo iba a hacer yo misma por mi cuenta. Nada de meter a la familia.
Pero ahora vería que hacía Bella con mi regalo.
Ella salió de su cuarto, por lo que ví en una visión, era para recoger su mochila, ya que la había dejado abajo. Aproveché el momento para salir por la ventana y sentarme en la rama de siempre frente a esta ultima. Entonces entró nuevamente.
La observé y ella tenía fija su mirada en el paquete. Esta vez era menos llamativo, un simple envoltorio de color verde, atado con cordel. Bella se sentó en su cama, aún con sus ojos en el objeto. Tenía el seño levemente fruncido, tal y como cuando esta un tanto molesta. Pero en su semblante había un aire de curiosidad perfectamente palpable.
— Genial ya llegó. —susurro Jasper sentándose a mi lado. Me había sorprendido no estaba nada atenta a él. — ¿En serio te he agarrado desprevenida? —esbozó una sonrisa. Yo asentí. Luego volví mi atención a la Humana. Seguía igual que antes, estática.
— Vamos…. Tómalo Bella…—susurré para darme más ánimos a mi que a ella.
— Esta con mucha curiosidad, pero sigue enfadada— dijo Jasper sintiendo sus emociones. Eso mismo había pensado yo. Poco a poco comenzaba a conocerla. — Ahora siente más curiosidad que otra cosa, y algo de miedo.
Entonces tomó el paquete y lo abrió cuidadosamente. Sus ojos se dedicaron a mirar con detalle el presente que habíamos hecho con Jasper para ella. Sus ojos delataban curiosidad y sorpresa. Seguro que no entendía nada.
— Esta confundida. Pero tiene determinación—me susurró Jasper al oído. Lo abracé fuerte para sentir su calma. Y así me quedé el resto de la noche, observando las reacciones de Bella.
Bella POV:
Cuando ví que había algo en mi cama que no era mío, me enfadé inmediatamente. Otra vez esos Vampiros entrometidos. Cuando vi que era un paquete sumamente sencillo, me sorprendí. No era de esperarse algo así de ellos ¿Pero que habría dentro? No era ropa. Eso seguro por su tamaño y rigidez. Entonces me senté junto a él.
Silo abría significaría que dejaba que los Cullen entraran en mi vida. Eso tendría consecuencias. Y quizás yo salía afectada emocionalmente también. Si no lo abría la curiosidad me mataría. Yo era perfectamente capaz de deshacerme de eso… pero ¿Qué es eso? Quizás si lo habría y veía que era calmaría la ansiedad, y así luego solo tenía que dejarlo junto a la bolsa de ropa de la noche pasada. Si eso arría, ya no lo soporto más.
Tomé el paquete. No era muy pesado, la consistencia parecía la de u cuaderno. El papel verde se aflojó en cuanto desaté el cordel. Tomé el contenido, y el envoltorio cayó sin ser notado por mí. Estaba fascinada. Tenía en mis manos un cuaderno, o libro precioso. Su forro estaba perfectamente cuidado. Parecía nuevo. Pero se veía tan antiguo con la caligrafía dorada y el fondo verde musgo. Y las esquinas y bordes estaban delineados en un metal dorado como las letras. No parecía un libro muy grueso. Como de unas cincuenta páginas.
Aparté mi vista bruscamente de la tapa. No tenía que leerlo. Ya sabía lo que era. Si leía el titulo, tan prolijamente escrito con tinta dorada, ya no dejaría de leerlo. Yo soy muy adicta con los Libros. Me gusta demasiado. Era mi fuerte, y mi debilidad a la vez.
Respiré hondo y lo dejé a un lado. Tenía que pensarlo. Y relajarme puesto que me estaba alterando la curiosidad y el enfado que perduraba, además me sentía perseguida y observada, como si cometiera un crimen.
Una ducha era lo que me hacia falta. Tomé mi neceser y corrí torpemente al baño. Las gotas, el vapor, y el jabón me dieron la respuesta a mis inquietudes. Era hora de leer ese cuaderno, y averiguar que obsesión tenían los Cullen conmigo.
Volví con la toalla envuelta en mi cuerpo a mi cuarto. Tomé el pijama bajo mi almohada y volví al baño para terminar de arreglarme. Cepillaba mi cabello ya seco, cuando escuché mi celular sonar. Era e aviso de un mensaje. Una sonrisa se formó en mi rostro al imaginar de quien sería ese mensaje.
Ya en mi habitación tomé el celular de mi mesita de noche, vi de reojo el cuaderno, tentándome, llamándome.
Efectivamente era de quien esperaba, mi dulce Jake.
Bella no te das una idea de lo feliz que me hace verte en la mañana. Y ahora será así por un tiempo. Gracias por dejarme entrar a tu vida, y por ingresar en la mía. Te Amo mi Bella.
La dulzura de mi novio llenó mi pecho y con una enorme sonrisa contesté:
Mi Jake, estoy sin palabras, me siento como una tonta, pero de algo estoy segura y es que yo también Te Amo.
Y lo estaba, muy segura, muy, muy segura.
Me introduje en la cama. Las sabanas frías me erizaron la piel. Acomodé la almohada en la cabecera de la cama, recosté mi espalda en ella, y tomé el bendito cuaderno. Leí el titulo de la tapa.
Los comienzos de la eternidad.
Por Alice Cullen y Jasper Hale.
Entonces, ya no pude parar.
El de la vida no se basan en cuanto dinero tienes o en cuantos objetos posees. Es más bien en cuanto amor recibes, cuanto amor brindas, los logros que consigues y los momentos felices.
Entonces que sucede cuando la vida pasa de ser ello, para estar en un estado físico, parecido a la muerte. Cuando más bien te en encuentras en un estado de Existencia ¿Cómo se cuantifica la calidad de vida? No es sencillo. Pero esta es mi historia, nuestra historia. La de Alice y Jasper. Seres que alguna vez fueron humanos. Personas, con sentimientos, deseos, ambiciones, sueños, creencias, y una eternidad por delante.
…
Amanecer fue una lucha, tuve que batallar en contra de mi sueño. El deseo de continuar pegada a la almohada era inmenso. Quedarme toda la noche en vela, leyendo esa fabulosa historia, no fue muy gran idea. Pero además de increíblemente intrigante y contemporánea, existía en mí una cierta adicción a la lectura. Sobre todo si esta era innovadora, y jamás antes leída, como yo supuse era.
El fabuloso cuento me dejó anonadada. En más de un sentido. Era extraño para mí ahora, rechazar a la pequeña Alice. Ya no podía ver a esa pareja como monstruos, porque ellos habían luchado demasiado para no ser los monstruos que pesé eran.
Lloré, reí, temblé de miedo, y sentí asco. Muchas emociones pasaron por mi cuerpo la noche anterior. Y no miento si digo que fue el libro más emocionante que he leído en mi vida.
Las ojeras no abandonaron mi rostro aun después de haberme duchado. Coloqué un poco de maquillaje. Sin éxito.
La culpa que sentía en estos momentos eran infundadas por el rechazo desdeñosos que le había brindado a los Cullen, sobre todo a Alice.
Tenía la necesidad de remediarlo un poco. Por lo que decidí colocarme la ropa que ella me había regalado.
Escuché un chasquido en mi ventana. Pero en verdad había sido el quebrar de una de las ramas más grandes del árbol frente a mi ventana. Las ramas y hojas se mecían de forma acelerada, como su hubiera sido golpeada por un enorme animal.
Le resté importancia y me vestí.
…
La mañana, a pesar del sueño, había transcurrido tan maravillosamente como el día anterior. Los besos y abrazos eran mi parte favorita. Adoro su mirada. La intensidad que esta tiene, es abrazante, llena mi alma. Creo, más bien, juro, que nadie en la vida había atrapado mis ojos de esa forma.
Leha y Sehan hacían las clases ligeras, no había forma de que no pensara que ellos dos eran geniales.
Sehan también debe de haber pasado una mala noche, puesto que sus ojeras eran tan pronunciadas como las mías. El contrario del día de ayer, se lo veía preocupado, y algo alarmado. Aun así hizo amena las clases.
Pero, ni las risas ni besos consiguieron quitar de mi cabeza las imágenes que mi mente había creado sobre la historia de Jasper Hale y Alice Cullen.
— Bella—me llamaron. Di vuelta mi rostro hacía donde provenía el sonido. Era mi dulce Jacob.
— Lo siento, me distraje. —me disculpe.
— Ya lo creo. — sonrió besándome— ¿vendrás a casa hoy?
— No creo Jake. Estoy agotada. No dormí bien. —mentí. El asintió. Acariciando mi mejilla, viéndome con devoción. Era extraño. Pero aún no me acostumbraba a tanto amor repentino. Y es obvio que no me desagrada.
Jacob me empujó suavemente contra la camioneta. Besándome con deseo. Poco a poco fue profundizando. Lo atraje más a mí. Pegó su cuerpo con furia al mío. Es así como se activaban en mí todos los sentidos y comenzaba a desearle más cerca. Las hormonas nos habían dominado. Si no fuera por la interrupción de Leha, quien sabe que habríamos hecho a plena luz del día, en el aparcamiento del colegio.
La vergüenza nos invadió a ambos. Me oculté en su pecho. Y lo sentí respirar entrecortadamente en mi cuello. Y luego lo escuché reír.
…
Esa misma tarde recibí una llamada de Ángela, una llamada que me despertó de mi profunda siesta.
— Hola Angie—la salude con entusiasmo.
— ¡Bella! ¿Por qué no vienes al instituto? ¿Te enfermaste? —preguntó con preocupación.
— No Ángela, no te preocupes. Simplemente me he cambiado al colegio de la reserva.
— Valla, no me lo esperaba ¿Puedo saber por que? —dijo con cuidado de no ser entrometida, eso es lo que me gusta de ella.
— Si pero justo ahora no es momento. —me disculpé sabiendo de la presencia de mi Padre en la habitación contigua.
— Ah… entiendo. Bueno de todos modos te llamaba también para invitarte a una tarde de chicas con Jessica y Lauren. Necesitamos ir a ver vestidos para el baile. Y es la próxima semana.
— Es cierto… ¿Cuál es tu propuesta entonces? —continué
— Ven con nosotras a Port Ángeles mañana por la tarde. Nosotras pasaremos por ti luego de clases.
— De acuerdo. Las espero acá mañana. —acepte, por más que no me entusiasmaba en absoluto la presencia de Lauren, extrañaba a Ángela, y también un poco a Jessica.
— ¡Genial! Pensé que no aceptarías.
— No sabes cuanto he cambiado en estos días Angie. Ya lo veras.
— Si tu lo dices…—suspiró.—Bueno hasta mañana amiga.
— A dios, cuídate. —y cortamos.
Bueno me imagino que se daran cuenta lo que está por suceder ahora no?recuerdan que pasa cuando ella va a Port Angeles con las chicas?
Besosssss calurosos al estilo Jacobbbbbbbbbbb
Aaauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!
