Chicas y chicos si es que hay... en verdad me disculpo por la tardanza... estoy estudiando... y trabajando. ademas empece con otras dos historias... y como que me reeee distraje
Agradezco sus lindos reviews! y Bienvenidos a los nuevos lectores..., la verdad cada vez menos comentarios, me desanimo... pero no se, lo hago por los pocos que comentan...
ahora le dejo leer mi fic en paz...
=D
Capítulo 10:
Me abrazó cortamente y salió trotando hacia la salida. Cuando llegué a la puerta ella no se veía por ningún lado, ya se había marchado.
Luego de llamar a Ángela, para avisarle de mi invitada, y que iríamos juntas en otro auto, arreglamos el horario y lugar de partida. Para al menos ir con los autos a la par.
Al día siguiente desperté con mucha emoción. Una emoción inexplicare en mí. Hablo en serio cuando digo que cosas raras me pasan. Mi vida sin chispas, esa que tenia en Phoenix se acabo. Llego al lugar mas aburrido de la tierra y cosas maravillosas me empiezan a pasar, entre ellas Vampiros, y lo mejor de todo Jacob.
— Te Amo… Te Amo hermosa mía. — me susurró Jacob sobre mis labios luego de nuestro primes, y apasionado, beso matutino.
— Y yo a ti mi Jacob. — contesté fundiendo nuestros labios nuevamente.
Pude sentir como su cuerpo comenzaba a elevar su temperatura. Y decidí cortarlo ahí o terminaríamos haciendo una escena en la escuela.
— ¡Uhh! El amor se huele en el aire. — dijo Sehan acercándose con Leha, inspiró profundamente y sonriendo macabramente dijo mirando directo a Jacob. — también huele a pasión… ¿Qué sucede Jake, esta chica puede con tu control?
— ¡Calla te idiota! —grito abalanzándose con él para pegarle. Yo y Leha reímos mientras los observábamos reír, golpear, y perseguirse.
— Eres fuerte Jacob… mira que para vencerme un niño como tu, hay que serlo realmente. — comento Sehan.
— Es que últimamente me siento así. Como más poderoso…
— Sam solía decir lo mismo hace unas semanas. Y en verdad aparentaba estar muy bien. Pero ya ves ahora esta encerrado en su cuarto, en una especie de cuarentena por enfermedad. — cuestionó Leha con algo de pena.
— Lo siento amiga…— la abracé por los hombros. Se que ella lo extrañaba y aún peor, temía por su salud.
— Esta bien… ya se recuperara… espero. No lo veo hace días.
El resto del día fue normal. Solo que tanto Jacob como Yo estábamos demasiado cariñosos. Él me suplicó que fuera a si casa luego de clases. Bien sabía yo que deseaba que siguiéramos mimándonos, y yo también lo deseaba, Jake sacaba mi lado salvaje. Pero le explique que tenía un compromiso con mis amigas de Forks, y comprendió alegrándose por mí.
Como habíamos quedado Alice vino por mí. Cuando yo llegue a mi casa en mi monovolumen, encontré a la vampiresa estacionada en frente de mi calle. Lucía preciosa con su conjunto morado. Y el Volvo de su hermano, generaba un grado de elegancia envidiable.
— Hola Alice. — la saludé con un corto abrazo. — gracias por pasar por mi—agregué.
— En absoluto Bella. Es para mí un placer pasar tiempo con tigo. — sonrió. — tuve que suplicarle a Edward para que me prestara su Volvo. El tiene un serio complejo contigo Bella.
— ¿Un complejo? Pero… aguarda u momento. Iré a cambiar mi bolso. Y luego me cuentas que sucede con tu hermano. — le dije velozmente. Corrí hasta mi cuarto. Dejé la mochila y tome un bolso más coqueto. Normalmente lo usaba en Phoenix.
Corroboré que mi apariencia luciera medianamente aceptable y volví a bajar. Ahí estaba la pequeña Cullen, sonriéndome con un brillo especial e los ojos.
— ¿Nos vamos? — preguntó y yo simplemente asentí subiéndome en el asiento del copiloto. Nos encontramos con Ángela, Jessica y Lauren en la entrada al pueblo de Forks. Y así comenzamos a andar hacia Port Ángeles.
— Entonces… ¿Cuál es el complejo de Edward conmigo? —pregunté con la curiosidad desbordando.
— Edward tiene tres problemas contigo Bella. — comenzó. Mientras me miraba de reojo. Yo solo prestaba atención a sus expresiones y palabras. —El primero es que tu sangre, lo vuelve loco. — dijo, y esperó a ver mi reacción.
— ¿Le…le gusta mi…mi sangre? —pregunté con algo de sorpresa y miedo.
— No, no le gusta, le fascina. Eso es porque tú eres la "sua cantante".
— ¿Soy qué? Háblame en nuestro idioma Alice, no entiendo el italiano. — le pedí mientras ella reía.
— Eso significa que tu sangre es irresistible para él. Como las sirenas cantaban a los marinos encantándolos. Bueno tu sangre canta para Edward. Él casi pierde su control en unas cuantas ocasiones. — me miró seriamente. Y como vió que yo me encontraba tranquila continuó. — por eso se negaba a darme su auto. Porque tu aroma quedará impregnado en todo el auto.
— Oh… no quiero incomodar a Edward, ni a nadie en tu familia. Mucho menos quiero provocarlos. — le dije a modo de disculpa.
— No te preocupes Bella. Tu no tiene s la culpa de tener una sangre tan apetecible. — me sonrió ampliamente y respiró profundamente cerrando sus ojos. —realmente deliciosa.
— Alice… no vas a comerme ¿Cierto? —pregunté mitad bromeando y mitad en serio.
— Claro que no tontita… mis padres me enseñaron que a las futuras mejores amigas no se las debe andar mordiendo. — ambas reímos con su broma. — además tengo un control muy bueno Bella.
— Lo se… tus ojos están siempre dorados. En cambio Edward a veces… se le oscurecían mucho. — comenté tranquila.
— ¿Cómo sabes eso de nosotros? —curoció.
— Pues… lo deduje. El humor de Edward iba de la mano de sus ojos. Y por lo que se. Los hombres se ponen de un humor negro cuando tienen sed…
— Wow… muy inteligente Bella. — me halagó.
— Gracias…—respondí sonrojándome.
Alice me permitió preguntar todo sobre su especie, y todo sobre su familia. Me enteré que hay algunos vampiros que desarrollan dones. Ella Edward y Jasper tenían. Y los tres dones eran fabulosos.
Para cuando llegamos a Port Ángeles ya me sentía cienporciento cómoda con esta Vampirita.
Durante la tarde paseamos por un montón de tiendas de ropa. Ángela era la única que le dirija la palabra, aparte de mí, a Alice. Lauren siquiera me hablaba a mí. Y Jessica mantenía la distancia. Aunque Alice no le dio importancia, yo sentí pena.
Las chicas compraron los vestidos para el baile del instituto. Alice se compró uno tan perfecto que Jasper se volvería loco, y no fue todo, porque en cada tienda que entramos algo elegía y lo compraba. Terminando con un total de mas de diez bolsas, y cada una de estas con mas de tres prendas.. Quiso comprarme uno a mí. Pero no la dejé. Yo no iría a ese baile. Ya no cursaba en esa escuela. Por lo que se atrevió a Ayudar a Ángela con su elección, quien encantada acepto sus recomendaciones.
Por mi parte solo compré algunos conjuntos de invierno. Cosa que me hacía falta. Luego me excusé con todas porque deseaba ir a una biblioteca. Deseaba conseguir un libro sobre Leyendas Quileutes. Alice insistió en acompañarme. Pero le explique que esto era algo que deseaba hacer sola.
Caminé un par de cuadras. Y encontré la tienda perfecta. La señora regordeta me vendió el libro indicado y con una sonrisa en la cara me retiré.
Al cabo de unos minutos me dí cuenta que me había desviado bastante del camino. Estaba medianamente perdida. Mantuve la calma respirando profundamente. Yo siempre he sido propensa a estos inconvenientes. Pero estar en una ciudad desconocida me alteraba.
Pasé cerca de un local de donde salieron unos cuatro hombres, totalmente desarreglados, con apariencia de estar ebrios. Crucé la calle para evitarlos. Mientras sus voces sonaban tras mis espaldas exclamando frases de lo más intimidantes para una mujer. Me gritaron frases como "Ven aquí bonita, te divertirás con nosotros". Y otras menos agradables que no son dignas de mención.
Fue entonces cuando comenzaron a seguirme. Y yo como idiota salí corriendo. O me caía, o me atrapaban por mi torpe paso. Salieron tras de mí. Pero a paso más lento. Me metí por calles oscuras, y algunas totalmente desoladas.
Hasta que cometí el error más grave de la noche. Me metí por un callejón sin salida. Intenté volver mis pasos para salir de ahí. Pero era tarde. Ellos me habían alcanzado. Y se acercaron a mí arrinconándome contra la mohosa, y húmeda pared.
El pánico me invadió. Mi mente maquinaba mil formas de zafar de este embrollo. Pero nada se me ocurría. Intenté gritar pero mi garganta estaba seca. Y mis músculos totalmente tensionados.
— Al fin te tenemos pequeña…— dijo uno de los hombres acercándose más a mí. Colocando una de sus manos asquerosas en mi cintura. —te prometo que me voy a divertir contigo.
Como estaba totalmente indefensa, solo pensé en golpear alguno, para por lo menos llevarme a alguno con migo.
Los otros tres también se acercaron. Y uno de ellos comenzó a colocar sus manos en mis piernas. Ya comenzarían. Y lo peor de todo es que yo sabía perfectamente que esto sería traumático.
Que les parecio?
suplico su opinion en un review!
lamento dejarlas en suspenso... pero vamos a ver si Bella se salva... vamos a descubrir quein la salva esta vez!
el que adivina tiene premiooo! dejen reviews!
gracias por leer!
besosss calientes y lobunos!
Angelina
