Los personajes de One Piece no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda.

Todo en esta historia es inventado, pero casi todo ha sucedido.


Capítulo I.

«Aunque nadie lo quiera,

envejecen las vidas y las cosas»

«Dios, menudo día de mierda llevo». Pensaba Bonney mientras intentaba reponerse de la caída que le había ocasionado al tropezarse con algún objeto. O el menos eso era lo que ella creía.

Miró a su alrededor, inspeccionando cada esquina con los ojos tan abiertos como platos.

—¡¿Dónde coño estoy?!—vociferó molesta girando la cabeza de un lado hacia el otro.

Ahí estaba, en medio del campo tirada en el suelo. Definitivamente este no iba a ser su día.

Exhaló aire varias veces con los ojos cerrados, asimilando lo que acababa de pasar; aún no se lo creía, pero pasó. No tardó mucho en volverlos a abrir y a tranquilizarse, al menos, mínimamente. Volvió a dar otra repasada al lugar, esta vez con más calma. Gracias a eso se fijó que había varias hojas dobladas en el suelo junto a ella.

—¡Ese maldito de Daniel tenía razón!—exclamó mientras las cogía.

Al final se puso de pie con los papeles en mano; quería guardarlos, pero no tenía el bolso consigo.

—¡Gracias Daniel por ser tan considerado! —Gritó con ironía mirando hacia al cielo. Aunque tampoco sabía dónde demonios gritar.

La chica suspiró poniendo su mano derecha en la frente, intentando pensar algo con claridad. Sin embargo esto le superaba. No sabía dónde estaba, no sabía cómo había llegado hasta ahí y, lo que más le asustaba de todo, es que estaba sola.

Ese asombro que sentía al principio se convirtió en cabreo, y ese cabreó fue transformado en miedo.

Sabía lo que tenía que hacer, pero no sabía cómo empezar. Así que sin saber adónde ir empezó a caminar para dirigirse, a lo que parecía ser, un camino que se divisaba al fondo en la frontera. Y joder, cuánta hambre tenía. Esperaba ansiosa llegar a un pueblo para zamparse todo lo que pudiera. Gracias a quien fuera, esta vez la suerte se puso de su lado y no tuvo que caminar demasiado para llegar hasta una pequeña villa. Cosa que agradeció para sus adentros ya que el sol que hacía era matador.

Lo primero que hizo fue ir en busca de un restaurante, cómo no.

El pueblo era pequeño y acogedor y no parecía que estuviese demasiado habitado. ¿Dónde se había metido?

Esa era la cuestión que más se repetía en la mente de Bonney, pero el rugido de sus tripas hacía que dejara de lado sus pensamientos y se predispusiera a buscar comida de una vez.

Con paso lento y pesado, la mujer de cabellos rosados observaba con desasosiego las casas y los habitantes, los cuales se apartaban de ella al verla venir. Algo totalmente normal porque las ropas que llevaba la joven no eran las típicas del lugar. Por ese tipo de nimiedades la gente empezaba a murmurar y a sentirse incómoda al ver que ese espécimen divagaba libremente por sus queridas tierras.

Algunos incluso corrían despavoridos.

Al ser un lugar pequeño, no le costó mucho encontrar un sitio donde comer. Pero fue en el momento de abrir fuertemente la puerta que se le vino el mundo abajo. Esa suerte no podía durarle demasiado.

Se quedó petrificada al ver en una de las mesas lo que parecían ser unos piratas. De hecho, eran piratas. Y no unos piratas normales y corrientes. Eran los Piratas de Kid. Esos malditos estaban ahí jactándose y montando un jaleo de escándalo.

Bonney no pudo evitar fruncir el entrecejo ante tales vistas.

—Vaya, pero qué tenemos aquí—pronunció Kid girándose al haber oído el estruendo de la puerta, repasándola con los ojos de arriba abajo.

—Qué desagradable eres—habló ella con asco.

Killer, por el contrario, arqueó una ceja, intentando recordar quién era esa mujer. Desde luego había visto su rostro en alguna parte, pero le costaba recordar dónde fue.

—¡Ya me acuerdo! —Exclamó al fin Killer—. Tú eres la glotona, Jewelry Bonney.

—¿La glotona?—dijo Kid riéndose—. Vaya apodo te has ganado, bonita.

—Es mucho mejor que ser un gorila.

Esa respuesta cabreó enormemente a Eustass e hizo que se levantara de la silla.

—Mira niñata, me costaría poco aplastarte esa cabecita tuya que tienes—intentó amenazarle manteniendo la vista clavada en ella.

—Eh, Kid, cálmate, ¿quieres? —Interrumpió Killer—. Ya nos hemos lucido bastante aquí, así que mejor dejarlo estar.

Por su parte, Kid, apretó aún más su mandíbula. Cómo odiaba tener que aguantarse las ganas de asesinar, pero Killer era un hombre sabio, y sabía lo que decía. No iba a destrozar el único lugar donde servían comida.

—Vale, venga, vámonos todos —ordenó—. Dejemos que esta señorita disfrute de su banquete.

—S-señor—intentó vocalizar uno de los empleados—. N-no os podéis ir…—balbuceó esa frase sin tener constancia de que su vida corría peligro.

—¿Se puede saber de qué coño hablas?—preguntó el capitán a la vez que le cogía del cuello y lo alzaba en alto; estaba realmente enfurecido y no tenía ganas de aguantar las tonterías de nadie.

—E-l, el Log pose—consiguió hablar.

—¿Qué carajos le pasa al Log Pose, eh? —cuestionaba el capitán extrañamente con una voz tranquila, apretando aún con más fuerza el delicado cuello del trabajador.

—T-tardan unos seis meses en cargarse.

—¡¿Qué?!—gritaron todos, incluida Bonney, quien a pesar de todo no poseía uno.

Kid dejó caer al empleado y éste pudo volver a respirar con facilidad.

—Capitán, no podemos quedarnos aquí seis meses—replicó Heat.

En ese momento a Bonney se le encendió una lucecita en la cabeza: los papeles de Daniel. Estaba segura de que eran mapas. Por esta razón se acercó a la mesa donde habían comido los Piratas de Kid, apartó descaradamente todos los platos sucios de la mesa dejándolos caer al suelo y puso las hojas sobre la tabla.

«Bien». Pensaba, ahora sólo le faltaba averiguar el nombre de la isla.

—Oye, gorila, ¿sabes cómo se llama esta isla?

—¡Maldita mocosa de mierda!—chilló alzando uno de sus puños con intención de atizarle, pero Killer le frenó a tiempo y, utilizando el lenguaje corporal, le indicó que no con la cabeza.

Ella podría tener la solución para poder marchar de aquí lo antes posible.

—La isla se llama Green Forest…—contestó Killer con duda. Le costaba creer que una pirata como lo era ella, no supiera donde había embarcado.

Realmente desalentador.

—Green Forest…—musitaba ella entre dientes mientras repasaba con el dedo todas las islas que mostraba la hoja. Los demás, se posaron curiosos a su lado mirando fijamente el papel que ella tenía en manos.

—¡Aquí está!—bramó entusiasmada dándole varios toquecitos sobre la mesa, sin embargo, apartando luego sus delgadas manos del papel observó todo el enjambre de islas que habían alrededor de ésta —Estas islas son…—articuló meticulosamente asombrada por lo que acababa de recordar—. Estas islas pertenecen a las islas del "punto de no retorno".

—¿Punto de no retorno? ¿Se puede saber qué dices, mocosa?—dijo Eustass.

—Las islas del punto de no retorno son famosas porque al llegar a una de ellas, el Log Pose puede tardar eternidades en cargarse. Y no sólo eso, cuando al final se carga, el Log Pose te llevará hacia otra isla dónde el tiempo que deberás esperar será el doble. Y así sucesivamente

Dicho esto Bonney ladeó la cabeza hacia los dos lados examinando todos los personajes que se encontraban cerca de ella. Todos parecían haberse quedado conmocionados. Y era evidente que no les iba a dar los mapas para que se fueran de rositas. No, no y no.

Además, Bonney estaba sola. No tenía barco ni tripulación. Así que supuso que negociar con los Piratas de Kid no sería una mala idea. Estaba dispuesta a dejarle los mapas si ellos estaban dispuestos a llevarle a la isla de Fraser.

—¿Dices que nos dejas los mapas si te llevamos a la isla de Fraser?—repitió Killer, la mano derecha del capitán, asegurándose de que no iba a estafarlos o a dejarlos tirados—. Pero… ¿y tu tripulación? ¿Y tu barco?

«Mierda». Pensó Bonney.

—Nos hemos separado temporalmente, si todo va bien ellos me esperan en dicha isla—mintió mostrando una clara falsa sonrisa.

Killer soltó un largo suspiro. No sabía si debía fiarse de las palabras de otra pirata, pero al parecer estaba sola, y tal y como había podido comprobar antes, no tenía ni idea de dónde se encontraba. Lo único que se le ocurría es que a lo mejor la metieron en un barril y la soltaron en medio del mar hasta llegar a Green Forest, por descabellado que pareciera.

—Está bien —habló Kid sin darle oportunidad a Killer. Muchas de las veces las cosas se las repensaba demasiado. Y Kid no era conocido precisamente por su enorme paciencia.

Era una oferta, que mirase por donde se mirase, no podían rechazar.

—Muy bien —sonrió satisfecha—. ¡Pero primero quiero comer!

«Y es natural también que en primavera

los rosales den rosas.

Por eso,

ella amará a otro hombre, y está bien»


Me disculpo de antemano por las posibles faltas ortográficas que pueda presentar. Los capítulos no serán ni muy largos ni muy cortos. Bueno, en realidad se quedarán como me de la gana xD

Y ah ;_; o nadie se lee mis notas de autor, o me explico como el culo (además de que el anterior capítulo se llama "Preludio" lol) Aún así no, no es un One-Shot, como podéis comprobar xD Será un fic, corto, pero un fic. (Que pretendo acabar el lunes, si es posible).

kona kana lee: El capítulo fue el preludio, que sería algo así como un prólogo, una introducción. Y claro que hay continuación querida, aquí la tienes xD Ahora te tocará esperar el capítulo II. Gracias por pensar que podría ser una gran historia *3* Espero, de corazón, que te acabe gustando tanto como a mí me gusta escribirla. Espero que tú también tengas un excelente día :3

Gracias a Eris (La razón por la que escribo este fic), a Kona Kana lee y a Lololololo.91 por vuestros amorosos comentarios. Me llenan de orgullo y satisfacción... No en serio, sois amor, gracias.

Nos vemos en el próximo capítulo :3

Muuchos besitos babosos para todos,

Myrcur.