Los personajes de One Piece no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda.
Todo en esta historia es inventado, pero casi todo ha sucedido.
Capítulo II.
«Pero quizás, un día,
oyendo una canción,
sentirá que esa vieja melodía
le cambia el ritmo de su corazón»
La suerte de la joven Bonney empezaba a encaminarse de una forma desalentadora para ella. Había oído muchos rumores y noticias en el periódico sobre los violentos Piratas de Kid; y sus recompensas iban aumentando progresivamente, pero no se imaginaría que iba a encontrarse con ellos en la misma isla. Realmente eso la cabreaba un poco a la misma vez que la ponía en alerta por tener que dormir bajo el mismo techo que ellos.
Lo que sí estaba claro es que ella los necesitaba, y Kid y los demás no podían prescindir de ella. Lo único que podía mantenerla con ellos eran los mapas, esos mapas que los va a llevar pegados a la piel como si fuera un tatuaje, ya que si los perdiera o alguno de ellos los robaba, dejaría de ser útil. Y su situación, era peor que complicada, y no podía tener el lujo de perder esta oportunidad.
Bonney y Kid se estaban dirigiendo al barco mientras que los demás miembros iban en busca de reponer provisiones. El pelirrojo no podía quitarle el ojo, la observaba detenidamente, pero esta vez no de un modo depravado, sino más bien para ver a través de ella. Su mirada, sus facciones, sus gestos o sus palabras las tendría muy en cuenta. Ella también era una pirata al fin de cuentas y había llegado hasta la Grand Line, así que tampoco era bastante corriente pese a que su recompensa no llegase ni a los cien millones de berries. Al fin y al cabo también se estaba ganando un puesto entre los piratas más peligrosos.
—No te preocupes, no te los vamos a robar —dijo Kid serio después de haberla estado mirando y darse cuenta de que sus manos, que se encontraban dentro del bolsillo de su pantalón, apretaban los mapas con fuerza.
—No me fio—contestó ella—. En cualquier momento podéis haceros con ellos y tirarme por la borda.
Kid se echó a reír ante la estupidez que acababa de oír. Será cría la tipa esa. Era evidente que ella sabía leer esos mapas mejor que cualquiera de su tripulación, más que nada, porque parecían hechos a mano por alguien que se alejaba bastante de saber un mínimo de cartografía, y para saber comprenderlos, por lo menos se tendría que hablar con el autor. No ganaría absolutamente nada si se deshiciera de ella.
El barco de los Piratas de Kid estaba anclado en la costa. En ese pueblo no había ni puerto. Era un barco bastante grande y temible. Iba a juego con las pintas que se traían Kid y sus hombres. Sí, tan escalofriante como ellos. Eso no era digno para una señorita como ella pero qué le iba a hacer, no tenía otra opción y tenía que conformarse con lo que le venía.
La cubierta era realmente grande, al menos estaba limpia. Kid la invitó a pasar al interior del navío y empezó por enseñarle algunas de las salas, así como los baños o la cocina.
Pero Bonney examinaba cada parte del barco como si se tratara de una niña que intentaba jugar a los exploradores. Por el contrario, Kid, intentaba no perder los estribos con ella. Le ponía nervioso que estuvieran "investigando" su barco, a sus ojos parecía como si Bonney intentase buscar un cadáver por el comedor.
—¿Se puede saber qué coño haces? —Cansado ya; fue el primero en hablar.
—¿Eh? ¿Yo? —respondió señalándose con el dedo—. Pues… eh…—hablaba tartamudeando un poco—. ¡Pues que está todo muy limpio!
Si hubiera que catalogar la cara de Kid en ese momento sería sin dudar "cara de póker". Se podía imaginar cualquier cosa que podría haber estado haciendo, como buscar un tesoro para robarlo o conseguir alguna arma útil, pero para nada se le pasó por la cabeza que estuviera mirando la higiene del barco.
—Niña repelente…—mascullaba el gorila.
—¿Decías algo?—dijo sonando hasta divertida la muchacha de cabellos rosados.
—Nada, que me voy a echar un meo —respondió hastiado.
Bonney no siguió la conversa, hizo oídos sordos. Estaba buscando el momento de quedarse sola, y esta era la oportunidad perfecta. Se dirigió hacia la mesa de madera del comedor, que era grande y parecía ser bastante cara. Encima había un periódico, era más de mediodía así que se imaginaba que el diario sería de esta mañana.
—¿Habéis leído el periódico de hoy?—preguntó chillando para que el capitán gorila la escuchase.
—¡No!—contestó notoriamente molesto.
«Perfecto». Pensó ella para sus adentros. Lo cogió tan rápida como un rayo y empezó a releérselo por encima.
«Tres años…». Volvió a pensar mientras entrecerraba los ojos recordando el momento en que conoció Daniel. Pero no tenía tiempo de discurrir sobre esas cosas, Kid podía volver en cualquier momento. Con mano ágil, comenzó a pasar las páginas buscando algún tipo de noticia que la ocasionara problemas y, lamentablemente así era: «Los Piratas de Bonney arrasan con los soldados en Grainfor».
Se sorprendió, aunque ya estaba preparada para leer cualquier suceso que hablara sobre ella o su tripulación. No podía dejar que la descubriesen, tenía que alargar todo lo posible las probables suspicacias que podrían tener sobre ella. Esto era demasiado duro de esconder, o más bien, demasiado grande. Algo tan enorme que no lograría manejarlo durante mucho tiempo. Pero de momento haría lo correcto. Si explicaba todo lo que sabía, la tomarían por una loca de psiquiátrico.
No se detuvo más tiempo dudando y cogió el periódico para dirigirse corriendo, pero a la vez ligera y silenciosa, a la cocina. Abrió con cuidado el grifo y mojó el periódico para que quedara hecho una bola de masa y así tirarlo luego por la ventana que tenía delante.
Soltó un largo suspiro mientras cerraba el paso del agua.
—¿Ya estás otra vez tragando? —habló latoso el pelirrojo —. Me descuido un momento y ya te veo en la cocina…—continuó con fastidio.
—No es mi culpa si tienes la vejiga de un niño pequeño.
—Estúpida mocosa… —musitó entre dientes—. Porque estás en mi barco, que si no te mutilaba.
Bonney rodó los ojos, se había cabreado tantas veces con ella que ya no creía en las palabras de Kid. En cierta manera él era un tipo bastante entusiasmado, pero que a la mínima perdía la paciencia. Se podría decir que es como aquel dicho: perro ladrador, poco mordedor. Sí, exactamente, se aplicaba de manera perfecta a él. Además, no podía ser un tipo tan malo si su tripulación aún seguía con vida, ¿no?
—Cálmate gorila —expresó la joven dando un par de palmaditas a los musculados pechos del capitán.
—¡¿Qué coño haces?! —vociferó él de mala gana agarrando su mano para apartarla de él con un movimiento brusco.
Más que cabreado por haberle llamado gorila estaba furioso por haber establecido contacto con una mujer. De hecho, Kid no estaba acostumbrado a que lo tocaran, ni siquiera las muchachas jóvenes. Siempre tuvo un aspecto aterrador que hacía que se alejaran de él. Y su pelo, oh sí, su pelo sí que daba miedo. Siempre se burlaban de él y sus hebras de una manera continuada, constantemente tenía que oír que su cabellera era digna de un monstruo, que nadie podía tener la melena tan rojiza como él la tenía y que eso era fruto de algo demoníaco, incluso. Para colmo esos rumores se iban propagando por el poblado y llegó a un punto en que todos le daban esquinazo por su aspecto.
No le gustaban las chicas por haber dicho esas cosas tan horribles sobre él.
Y Bonney, que no es tonta, y no por tener un año más que él, no pudo contenerse y rio a carcajadas. Se esperaba un "te voy a matar mocosa como sigas llamándome gorila" pero en vez de eso, el capitán no hizo nada más ni nada menos que apartar su mano. Se había destapado de su debilidad él solito. «Ay, ay, ay…» pensaba.
El sonido chirriante de la puerta principal y el crujido del suelo de madera que resonaba cuando alguien pasaba por encima puso en alerta a Kid. Eran los demás miembros, que ya habían llegado y estaban cargando el barco con las provisiones.
—Por cierto, ¿para qué querías el periódico? —Era una pregunta estúpida, hasta el más estúpido de los gorilas lo sabía, pero al tratarse con una pirata las cosas cambiaban.
—Pues…—parpadeó varias veces intentando buscar una excusa—. Eh…—se mordió el labio inferior, no sabiendo muy bien cómo responder—. Pues para leer —respondió lo más simple y lógico —. Es que esta mañana se me pasó.
—Ah… —contestó Kid casi en un suspiro—. Creo recordar que el diario está en la mesa del comedor.
—No, no está —irrumpió Killer en la cocina —. Lo más seguro es que lo tiraras al mar esta mañana después de desayunar, de desayunar medio borracho —manifestó el rubiales poniendo énfasis en la última parte de la frase.
—¿Borracho? ¿Por la mañana? —cuestionaba Bonney incrédula.
—Ah, tú no lo sabes, pero este se toma un vaso de Whisky si se levanta de mal humor —explicó señalándolo—. Y siempre está de mal humor por las mañanas.
—¿Pero cuántos años tienes, Kid? —preguntaba ella aún inverosímil, porque, a pesar de su aspecto sobrecogedor, no aparentaba tener la mayoría de edad.
—Tengo dieciocho, pero somos piratas; nos pasamos las reglas por el forro.
Bonney sólo se limitó a reír, parece que no se iba a aburrir con ellos.
Pero Dios, cómo echaba en falta a sus compañeros.
«O será algún vestido
que yo le conocí,
o el olor del jardín cuando ha llovido,
pero algún día ha de pensar en mí»
Me disculpo de antemano con las posibles faltas ortográficas que pueda presentar el fic (sí, iniciaré mis notas de autora con la misma dichosa frase jajaj). Aquí tenéis el capítulo dos. Me cuesta poco escribirlo porque la historia la tengo toda pensada. Eso sí, los capítulos son más cortos de los que suelo hacer normalmente (véase en mis otros fics), pero no importa, lo importante es que siga, no? xD
Y oh, Bonney a descubierto al debilidad de Kid! A ver como va a afrontarlo ese dichoso primate jaja
Y, sí, efectivamente Kid en mi fic tiene 18 años (eso aún lo hace más vulnerable a las mujeres! jaja). Si no estoy equivocada en Japón la mayoría de edad, al menos para beber (?), no es hasta los 21. Así que él, legalmente es un pezqueñín. xD
No me voy sin antes agradecer a Eris (la razón por la que escribo este fic) y a Lololololo.91 por sus amodorables comentarios. Sé que lo digo muchas veces pero de verdad que sois unos soles!
En fin muchachos y muchachas, nos vemos en el próximo capítulo!
Muuuuuchos besitos babosos para todos, se despide,
Myrcur.
