Los personajes de One Piece no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda.
Todo en esta historia es inventado, pero casi todo ha sucedido.
Capítulo III
Killer se ofreció en enseñarle a Bonney la habitación que podía usar para dormir. Fueron considerados y le dejaron una habitación que disponía de baño incorporado. Su aposento presentaba una curiosa forma circular; las paredes eran de un color amarronado y saltaba a la vista la pulcritud.
La primera semana que pasó con ellos no destacó por ser unos días ajetreados o jornadas llenas de viveza y energía, sino más bien por su mar en calma y la falta apreciable de buques de la Marine. Y es que los mapas que traía Bonney no sólo marcaban el lugar por dónde debían pasar, sino que también destapaban las posiciones que ocupaban los barcos de la Marine y por dónde solían frecuentarse. Y esas cosas sólo podía leerlas ella; la letra de Daniel y su forma de señalar las cosas era algo peculiar. En cierto modo a Kid no le molestaba, cuanto antes llegaran mejor, pero a la vez también estaba un poco molesto porque quería dejar constancia de su fuerza bruta atacando a los Marines sin piedad. Necesitaba un poco de desahogo, necesitaba sangre.
Pero con Jewelry Bonney a bordo la comida empezaba a escasear de manera apresurada. Y era algo normal ya que el estómago de esa señorita era como un agujero negro, todo se lo podía tragar. Y mira que los Piratas de Kid tenían constancia del apodo ganado que tenía, pero ahora sí lo podían corroborar. Encima en las horas de las comidas se ponía hasta agresiva, había que tener cuidado en no quitarle sus preciados alimentos si no querías llevarte un guantazo por delante acompañado de insultos y ofensivas. Mas en cierto modo era como mirar un espectáculo: una comía como un gorila y el otro se comportaba como tal.
Empezó a anochecer pero poco tardaron en llegar a la nueva isla y, cerquita del puerto de la ciudad principal, atracaron el barco. De lo que más carecían era de alimentos, cómo no. No había manera de saciar el hambre que tenía Bonney.
—Tener que parar aquí sólo por ti… —se quejaba el capitán ante la dichosa glotona.
—Tú eres quien se bebe todas las botellas de whisky —replicó la joven agresivamente.
—Ya vale los dos —Killer se indignó mirando a su capitán.
Y, aunque era cierto que desde que llegó Bonney la comida faltaba de forma desmesurada, no podía mostrarse descortés con alguien que los estaba ayudando a salir de ese ciclo de punto de no retorno. Además, si ella decidiera revelarse estaría en clara desventaja.
—Bueno, ¿qué tal si vamos a comer por ahí? Ya que hemos salido del barco no estaría mal estirar las piernas por la ciudad.
A Killer y a Wire no les parecía una mala idea. Habían estado encerrados en el barco una semana y sentir el aire de la ciudad en vez de la del mar se les hacía hasta atractivo y Heat, estaba de igual manera de acuerdo con el plan, aunque mucho menos expresivo.
Por el contrario, Bonney que ya se conocía toda esta parte por sucesos anteriores, les recomendó ir a pasar el rato y tomar una buena comilona en el McCool's. Un restaurante-hostal poco típico donde servían grandes variedades de comida, destacando, por supuesto, el regalo de una ronda de alcohol a medianoche. Y Kid, al escuchar lo de la copa gratis no podía negarse de ninguna manera.
—Creo que sería mejor pasar la noche aquí —expresó un Wire precavido.
—¿Te refieres a quedarnos en el McCool's? —preguntó Killer.
—Podría ser una buena idea —añadió Kid—, no me vendría mal mirar unas dagas nuevas a primera hora de la mañana.
La intención de Kid no era mala, pero todos sus tripulantes sabían que después de beber por la noche no se podría despertar a tiempo ni de coña. Aun así, tampoco se lo desmintieron y siguieron caminando por las amplias e iluminadas calles de la urbe.
Bonney se veía realmente entusiasmada, por fin iba poder comer una comida decente y saciarse hasta no poder mover ni un solo músculo.
Al llegar al establecimiento, fue Killer el encargado de reservar las habitaciones para un par de días mientras los otros cogían mesa y se sentaban. Esta vez iban a hacer las cosas bien, no querían llamar demasiada la atención, aunque eso muchas de las veces estaba fuera de su alcance. Y con Bonney armando escándalo comiendo menos. Se le podía escuchar reclamando sus platos desde la recepción.
—¿Cuándo va a llegar la comida? —preguntaba la joven con desespero jugando con la cubertería con sus delicadas manos.
Los demás rieron ante la forma de solicitar una cena excepto Kid, que estaba atónito observando el jugueteo de la mujer.
—Como sigas moviendo el cuchillo nos lo vas a clavar —comentó Kid.
—No pareces muy preocupado por ello —siguió Bonney indiferente—, ¿o lo dices en el otro sentido? —preguntó despectiva.
Kid alzó una ceja y puso cara de fastidio, aún a estas alturas ella se pensaba que no se podía fiar de ellos.
—Sólo lo comentaba —bufó resignado él mientras pasaba la yema de su dedo índice por el borde de la copa de vino. A los ojos del pelirrojo le parecía una persona totalmente despreocupada.
De todas formas intentó ser un poco empático y pensar que, al ser la única mujer de otra tripulación de piratas y encima metida en otro barco de piratas, eran normales sus suspicacias y por eso se mantenía en alerta constante.
La comida no tardó más de diez minutos en llegar y Bonney puso una de esas sonrisas que se le hacen a una persona débil y frágil cuando estás apunto de matarla. Parecía una cazadora acechando a su presa. Y, aunque comió como una cerda, a los demás siempre los dejaba estupefactos por sus descuidadas maneras: podía comer con las manos, no usar servilleta o incluso subirse encima de la mesa.
Pero sólo porque alguien no sea femenina no significa que deja de ser mujer.
Además, viéndola zampar como zampaba hacía que los estómagos de los clientes se agrandaran y se veían capaces de comer más de lo que normalmente podían. Y no sólo los clientes, Kid, Killer, Heat y Wire hasta se veían con más ánimo, y con ella a bordo, hasta armaban más jaleo. Pero la fiesta pronto se terminó para los tripulantes de Kid, estaban cansados y molidos de tanto viaje y por eso no tardaron demasiado en irse a las habitaciones a descansar. Pero Kid, aunque también resultara fatigado no podía marcharse sin antes tomar la copita de alcohol gratis. Y que, por estar hospedados en el hostal, ya no era una copita, sino la botella entera. Algo así como un souvenir de la casa. Definitivamente no se iba sin su botella.
—¿Cuándo me van a dar el alcohol? —vociferaba el pelirrojo —¡Quiero emborracharme!
Los camareros no podían negarse a su petición ya que de por sí, daba bastante miedo y le dieron una botella de ron media hora antes de medianoche.
—¿La compartirás, no? —intentaba Bonney exigirle su parte.
—Ni de coña —replicaba el otro mientras daba un trago—, además tú ya has estado aquí, que te den otra por haber vuelto —decía Kid—. A ver tú —señalaba con el dedo a uno de los empleados —, traerle a esta persona otra botella, que ya es la segunda vez que se pasa por aquí.
—Lo siento señor, es la primera vez que veo a esta señorita.
—¿Eh? —miró a Bonney dudoso.
—Seguro que han cambiado al personal —se excusó ella apoyando su mano en una de sus mejillas.
Kid tuvo que creerse lo que Bonney lo había dicho porque había grandes probabilidades de que fuera cierto y por eso dejó de preocuparse y empezó a beber como si estuviera sediento. Mas no por mucho tiempo, la mirada persistente en él de la chica de los cabellos rosados hacía que no pudiera tomar tranquilamente alcohol. Le ponía nervioso que lo observaran fijamente.
—No, Bonney —enfatizó su nombre.
—Tú mismo, aquí me quedaré, contemplándote detalladamente.
El capitán resopló incómodo, era imposible para él beber y divertirse con esa mujer curioseando cada movimiento que hacía.
—Está bien —dijo con desgana —, pero con un trato.
—¿Qué tipo de trato?
—Hagamos un concurso de beber. Quien caiga primero pagará todas las copas de más que nos hemos bebido —explicó con una sonrisa burlona.
—Hecho —contestó ella divertida.
Asimismo, con lo que Bonney era capaz de comer, también era capaz de aguantar el alcohol. No iba a perder la batalla y menos con un simio como él.
Esos dos comenzaron a beber desmesuradamente, robándose las copas el uno a la otra con recelo. Y la ingesta de esta sustancia ya se hacía notar en ellos, por la forma insana de hablar, por las gesticulaciones y gestos lentos pero sobre todo, por las tonterías que se decían. De hecho, en un principio era hasta divertido, se reían juntos se insultaban de manera ocurrente y gracioso, pero pasado un rato, la atmósfera cambió de manera atroz a una más melancólica. Sí, un ambiente más triste, afligido, nostálgico y lánguido.
—No me gustan las chicas… —habló un Kid decaído—. Siempre me han tratado con desprecio.
Realmente Bonney apenas sabía cosas de Kid, lo insultaba y a veces le decía cosas horribles sin pensar si le estaba afectando de verdad o no. Lo llamaba gorila, simio o primate y simplemente porque creía que no le afectaba. Pero se ve que sí… y es que es imposible meterse en la mente de un hombre tan imprudente como él.
—Lo siento Kid —de disculpó—, a partir de ahora te llamaré Gori —sonó hasta dulcemente graciosa, y el pelirrojo, soltó una débil sonrisa.
—Entonces yo te llamaré pastelito de fresa —dijo mirando su cabellera.
—¿Qué? ¡No! —exclamó—. De pequeña se metían mucho con mi pelo, me hacían sentir extraña…
A pesar del alcohol, Kid se quedó asombrado y hasta pestañeo un par de veces. Estaba mínimamente consciente para escuchar y entender el dolor de Bonney.
—A mí me pasaba lo mismo —bajó la mirada, observando su copa medio vacía.
Esta vez era la joven capitana quien se quedó estupefacta, era la primera vez que alguien podía entender cómo se sentía. A raíz de eso empezó a arrepentirse de todas las veces que le había insultado porque en verdad, él nunca dijo nada despectivo de ella. Puede que la amenazara (y encima falsamente) de muerte numerosas veces, pero nunca le faltó al respeto.
La muchacha agarró fuerte su copa y dio un tragó rápido.
—¿Cómo llegaste a la isla? —cambió Kid de tema.
—No llegué, aparecí —se sinceró ella.
—¿Cómo es pos... —quiso acabar la frase pero las luces cambiaron de repente, y la música del local empezó a sonar.
El entorno cambió totalmente. Parece que también celebraban fiestas. Bonney contempló el espectáculo, era justo lo que necesitaban.
—Vamos, Kid —dijo ya una de pie, como podía, joven mientras le extendía la mano al pelirrojo —, vamos a bailar —intentó pronunciar.
—¿¡Estás de broma?! —chilló a la vez que se agarraba a la botella de ron —Yo no bailo, y menos con chicas.
—Venga —habló con un tono cantarín—, es justo lo que necesitamos. Estamos aquí como muermos —suplicaba ella —. Hay que perder la cabeza un poquito, como si fuera nuestro último día.
Y Kid no podía negarse a la carita de pena que le ponía Bonney y le ofreció en seguida, pero con inseguridad, su mano. Ella, contenta, la agarró con fuerza y lo guio hasta la pista de baile. Sin pensarlo dos veces, Bonney comenzó a cantar la canción que sonaba mientras agarraba ambas manos de Kid y empezaba a moverse apasionadamente intentando que el pelirrojo le siguiera el ritmo.
Podrían ser las luces, podrían ser sus gestos, podría ser su voz, podrían ser sus hoyuelos al reír, podría ser el alcohol, podría ser que estaba sonando Dancing in the Moonlight opodría ser su mirada que aguardaba secretos del universo. Pero estaba ahí, preciosa, bailando por las venas con su sangre.
«O puede ser un gesto,
un modo de mirar,
o ciertas calles, o un botón mal puesto,
o una hoja seca que voló al azar»
Me disculpo de antemano con las posibles faltas ortográficas que pueda presentar el fic. Personalmente no me ha gustado este capítulo en especial (?), espero que a vosotros sí xD
Creo que dije que acabaría el fic el lunes (ya veis lo que vale mi palabra xD), pero supongo que ya sabréis que esto aún no ha terminado. Aún me queda un capítulo más y el epílogo.
kona kana lee: OMG, me alegro que te hayan gustado :3 Lo que pasa que Kid a veces es un despreocupado que actúa inconscientemente sin pensar en sus actos xD y como Killer es quien casi siempre lleva razón (?) no le queda otra que apoquinar xD Respecto a tus preguntas Daniel es -a medias- un personaje mío. Sabrás de él en el próximo capítulo, pero sobre todo en el epílogo. Y la segunda pregunta, sabrás lo que le pasó a Bonney en el epílogo también xD
No me voy sin antes agradecer a a Eris (la razón por la que escribo este fic), a Kona Kana lee y a Lololololo.91 por vuestros amorosos comentarios. Sois unos amores y unos soles! Os comería a besitos!
Se despide con mucho cariño y amor,
Myrcur.
